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¿Cómo respirar en medio de la insania?
Los vahos putrefactos
se levantan del estiércol
que el hombre ha abonado
con los desechos del hombre.
Claro es el día, el sol se levanta,
límpidamente imperturbable,
como queriendo regalar
luz en la luz
y aire en el aire.
Se mantiene impasible
en tanto que su corazón
irradia una lengua inaudible,
vedada,
incomprensible
para los hijos de una tribu
de comedores de carroña.
El rey de la luz
desconoce
la jerga que se zurcen
los que buscan la sombra
para apuñalar a sus pares
Una jerga densamente cargada
de hirientes y cortantes vocablos
Su imperio no juzga, ni impone otras leyes
que las de su inevitable,
distante y poderoso ojo,
que todo lo ve
Los arteros que viven a su luz
se contentan con disimular otro imperio,
dictan y decretan penas y sentencias
entre hórridos palacios
y efluvios de naftalina,
mientras sus huestes de mirmidones
pasan a cuchillo
a los condenados
de cada jornada.
lacl, 3 de febrero de 2026, hora del pulmón (3 am)

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