viernes, 20 de noviembre de 2015

Sobre la angustia



Sobre la angustia
A Mery Sananes.

Quise anoche tejer unas palabras, pero el cansancio, altivo como un draconiano especulador del orden sensitivo, imperaba a placer sobre el deseo que nace del corazón. Unas viejas glosas y fragmentos sobre angustia…  
Salud!
lacl

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De una sección del “Cuaderno elefante” que lleva por título “Aforismos retaliativos y otros apuntes”. Todavía no me explico la razón de ese título.

***

Aquel que se jacta de no padecer la más mínima angustia
por la fuerza que ejercen los patrones colectivos sobre
la vida del hombre,
o es un mentecato o alguien temeroso de vivir.

***

Hay quien llega a hacer mofa de quienes padecen tal angustia.
Pobre. Teme verse en el espejo.

***

¿Por qué no pensar que la angustia es connatural al vivir, como la agonía? ¿Y con más razón en tiempos como los actuales, cuando creyendo que habíamos descifrado los misterios, cuando pensando que ya nos habíamos acostumbrado al clamor ambulante que decretaba la muerte de dios, nos tocó vernos desnudos y desamparados ante una ansiedad sin continente, nos atacó una experiencia de vacuo extrañamiento, una sensación de otredad desarraigada?

Un perspicaz Johan Huizinga hablaba del carácter agonal del hombre y de su hija, la civilización. Rechazar este postulado es como rechazar que corra sangre en nuestras venas. Pero sucede que cuando, grosso modo, el hombre acepta su tesitura agonal, lo hace tan sólo para justificar la competencia con sus pares y no para aspirar a una elevación de su espíritu. Toma el rábano por las hojas.

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De uno de los contados intentos narrativos que he tanteado en mi vida. Se trata de un breve fragmento de Monólogo del espita. Es el soliloquio que se larga un borracho para con un amigo, sin percatarse de que éste se ha quedado dormido y de que a quien habla es a las sombras… El Monólogo del espita forma parte de una narración que versa sobre las peripecias de un grupo de marginados lidiando ante un poder detentado por una secta de homicidas.

“…Pero la nube de la tristeza que nos crece por dentro, como una flor capaz de copar nuestra garganta y sofocar nuestros respiros, es como un hombre dentro de un hombre que camina en una soga extendida, sobre los celajes de la respiración. Es la náusea no compartida, no declarada, no confesada y que se niega angustia. Es el amor asordado y el aura de la angustia que se niega náusea. Pero allí está, alumbrando el pecho como un corazón en la boca. Nadie puede negarlo. Es la única certeza de la vida desoída…”

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Un fragmento que atesoro como un rezo…

[… El mismo Marco Aurelio, que gastó sus días en administrar todo un impero, pudo expresar en ocasiones tal sensación desoladora del extrañamiento: “Toda la vida del cuerpo humano es una corriente que fluye; su existencia, una pelea y una estancia en un país extranjero, y su fama póstuma, puro olvido” …]

E. R. Dodds, Paganos y cristianos en una época de angustia, uno de los más  extraordinarios libros que haya leído en toda mi vida.

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Un breve saludo enviado a mi hijo…

Bebamos la vida satisfaciendo las ansias. Ella es una hermosa mujer silente. A veces sonríe ante nuestro angustiado y solemne teatrino. Y nosotros solemos olvidar que tras las ciudades sólo quedará su sonrisa...
Un abrazo, chamaco.
En la calle...

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Y un par de textos recogidos en la letra “n” de una agenda telefónica, luego intitulada Cuadernario


n

(1.)

No quiero hablar del poder,
ni quiero hablar de la fuerza.
No siento gana alguna en dejarme ganar
por el lustre de una estreñida razón.

Sospecho que todos estamos
agotados
de tanto discurrir por la
angustia que,
como un bebedizo,
debemos empinarnos
de un trago.
Quisiera tan sólo sorber,
gota a gota,
el rocío de las flores
imperfectas,
mecidas por la brisa
del silencio
de la enajenación
¿Por cuál razón no podríamos amarnos
en el olvido de lo ajeno?
Estar enajenado es estar enamorado
de todo aquello que no soy,
lanzar al olvido, y sin saberlo,
el maquillaje ritual que cotidianamente
anteponemos a un espejo sin reflejo

¿Cómo encontrar
la postura perfecta,
la postura del espíritu,
para arrodillarme
ante el altar de la imaginación
enajenada?

Una colmena de luz,
frente al acecho
del verbo


(2.)

No tenemos palabras,
tenemos cenizas,
tenemos polvo

y algo del aliento de las estrellas
o una pequeña llama en nuestro seno

somos polvareda de gestos extraviados,
anuncio del advenimiento de una edad rica en pobreza

migajas errantes somos,
nómadas entre un indescifrable coro de virtudes…

rondando entre vociferaciones,
entre estandartes bordados en oro sacudidos al aire

y no tenemos más que plagios de  palabras para falsear o aseverar,
ecos de una razón sin misterio,
destellos de un enigma sin sentido

y la ilusión de un ritmo propio
para acallar nuestra flama interior



Cuadernario. Luis Alejandro Contreras. Común Presencia Editores, Colección Los Conjurados, Bogotá, 2007.







https://www.youtube.com/watch?v=aCoPffIgIUU
https://www.youtube.com/watch?v=oHlKjeHKIYI
https://www.youtube.com/watch?v=dvPMXuU35QI
https://www.youtube.com/watch?v=QDViACDYxnQ

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