jueves, 30 de abril de 2009

Marginalia - Breves apuntes de mi bitácora acuariana.

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Marginalia
Breves apuntes de mi bitácora acuariana.


* * * * *
(16 de Abril, 2009)


Marginalia


Sé lo que es la vida
en el exilio
porque he vivido
exiliado en mi país.
Conozco la patria chica
de los despatriados,
porque fue la única
que me abrió los brazos
y brindó su asilo.
Compadezco
a los desterrados,
a los perseguidos,
a los refugiados;
pero, en el fondo,
les admiro en algo
su suerte.

Nada hay como vivir en el exilio,
aun pisando tu tierra.

Te verás forzado a tomar
por derroteros y atajos,
a construir tu casa
en un abismo sin suelo,
entre los linderos de la memoria
y el corazón.

Jamás beberás -y por tu bien-
en la copa de los agremiados.

Pero, como toda condena
tiene su expiación,
te verás impelido a entablar
coloquio con el viento,
a sacarle luces al color de las orugas,
a llevar secretas bitácoras
de las caravanas de hormigas.
Te verás obligado
a discurrir con tu sombra,
a beberte el murmullo de sus oscuras luces,
y un sabor a cicuta y uva,
a belladona y ambrosía,
inundará el paladar de tu alma.

Marginalia se llamará tu casa,
tu casa sin cimientos,
en la que, a medianoche,
plantarás tus amapolas;
y en la que por las madrugadas,
sigilosamente observarás
el coqueteo de los nardos
bajo la luz de la luna.

Pero tu condena será
vivir en el misterio.

Y nadie, excepto tú,
tendrá acceso a Marginalia;
nadie excepto tú,
podrá dar cuenta y coordenadas
de tu país, tu utopía, tu silencio
y tu Paraíso perdido,
la patria chica de los despatriados.


* * * * *
(04 de Abril, 2009)


Hay gentes que no soportan el más mínimo asomo de melancolía y la combaten con estridencias de un jolgorio sin raíz. Hipnotizan el espíritu con falsetes de vana melodía que, a lo sumo, sólo sirven para dar escape a la queja de una histeria colectiva. Pero aquel que sabe retirarse a escuchar música en melancolía, también sabe lo que es bailar con alegría.


* * * * *
(21 de Abril, 2009)


He encontrado en los diarios de Bloy lo que él halló en Tolstoi. Cito…

“…He encontrado en Tolstoi, en la Sonata a Kreutzer:

En la ciudad un hombre puede vivir cien años y no darse cuenta de que está muerto y podrido hace mucho tiempo.

Lo que me lleva a la conclusión de que subsistimos en un hediondo osario…”


(León Bloy, Diarios, Marzo de 1912)

Con razón todos los días, al cruzar la ciudad, me siento como si vadeara oscuras y espesas aguas en la barca de Caronte.

Y con razón, todos los días, tomo mis derroteros para proscribir mi ciudadanía.

No es de temerle a la muerte, sino a la vida no vivida…




Las imágenes: 1. Prometeo 2. Orfeo en Roma (Dall) 3. León Bloy 4. Caronte (Dore)


Guarida de los poetas

Réquiem de Ana Ajmátova

http://www.youtube.com/watch?v=LTDZU49xWSk


Chet Baker - My Funny Valentine
http://www.youtube.com/watch?v=jvXywhJpOKs

Juan Sánchez Peláez - Animal de Costumbre

https://www.youtube.com/watch?v=lU1mHGs8CUQ

A propósito del día internacional del libro.

 
Primera glosa.-

He encontrado recientemente una reedición de La Decadencia de Occidente, de Oswald Spengler, en una de las pocas librerías que (a pesar del cerrojo instaurado por el gobierno a la libre importación de libros) aún logra mantener en sus estantes libros de lectura imprescindible *. Me refiero a la librería Estudios que regenta nuestro amigo Marichal. En Venezuela, poco a poco, se le ha tendido un cerco a la literatura, a los estudios humanistas y a la cultura en general, desde un círculo de poder de cuarta categoría que tutela la labor cultural, y el cual es integrado mayormente por lustradores de botas palaciegas. Ese cenáculo sólo aprueba e impulsa la publicación, en las imprentas “estatales”, de libros cuyo tema sea de perfil conveniente para la verborragia que predica quien se ha autoproclamado Mesías interplanetario del siglo XXI; verborragia que hace perfecto juego con las afectadas alabanzas de toda una corte de recién alfabetizados y encumbrados príncipes, secretarios, consejeros, ministros, minuetistas, embajadores, plenipotenciarios, sinecuristas, sabios descalzos, amanuenses, notarios, ideólogos de nueva ola, doctrinarios ungidos de importancia nula, académicos de la inopia, teorizantes oficinistas, filósofos sectarios, suplicantes, mendicantes y pare usted de contar. Aduladores, gente gustosa de vestir las prendas del funcionario, servidumbre que apolilla nuestra lengua cuando piensan estar erigiendo las más hermosas églogas de una cegata visión política... Poquito a poco vamos navegando hacia el mar de una felicidad embargada… En tanto que los gobiernos de Cuba y USA, parecieran comenzar a abrir exclusas entre sí… Claro que esto sólo es un utópico parecer, pues a los Castro y su comitiva no les conviene levantar el bloqueo a un pueblo de corderos expiatorios.

A Spengler hay que leerlo y entre-leerlo, pues es inevitable tomar una actitud precavida ante alguien que llegó a coquetear con el partido Nazi hasta muy poco antes de fallecer (Spengler falleció en el 36, pero en el 34 se distanció definitivamente del lunático de Hitler y su cuadrilla de vampiros), luego de la funesta Noche de los cuchillos largos, ya reseñada en estas páginas, el pasado 22 de Abril. Sin embargo, jamás puso en tela de juicio la admiración que sentía por “el Duce” Mussolini, por los sistemas absolutistas, el Cesarismo y la mano dura, ya que descreía firmemente de la democracia.

Uno puede tener cautela y hasta descreer de la democracia, dado que -como todo sistema de ideas y propuestas para una más justa coexistencia en colectividad- ella está sujeta al obrar humano. Pero es que de cualquier sistema de ideas que haya sido orquestado y, sobre todo, asumido y acogido en una siempre mudable conciencia, como un corpus teórico, mas sin piso ético y como divorciado de la humana sensibilidad, esto es, des-espiritualizado, no puede surgir una verdadera convivencia.

De todas maneras me propongo leerlo en sus líneas y entre líneas, pues la versión previa que yo tenía de ese libro es una edición viejísima y excesivamente subrayada por su dueño original, un venerable catedrático que donó su biblioteca y que, quizás, jamás imaginó que sus libros irían a parar a los puestos de libreros de la avenida Fuerzas Armadas, en el centro de Caracas, luego de haber él confiado su legado a los cuidados de la Biblioteca Nacional. Escribo esto porque se aproxima el día internacional del libro. Y tal parece que hoy, como ayer, cultura y libro valen un par de granos de comino para los gobiernos que se apropian de las vestiduras del Estado.

Salud!
lacl
16 de abril, 2009


* Claro que puede hacerlo a un precio que no permite llevar todo lo que uno quisiera, pues aquel que se quiera aventurar a importar libros a Venezuela, debe acudir al mercado de la compra de bonos internacionales para poder obtener legalmente dólares a un cambio superior a la tasa establecida por el control de cambio oficial. A la fecha de hoy, el dólar así obtenido se cotiza aproximadamente a BsF 7,00 x 1USD vs. los BsF 2.15 que establece el control de cambio fijado por el gobierno desde hace ya más de seis años.

-
Segunda glosa.-
Hoy es el día internacional del libro y ayer u hoy, también, ha sido el día de la tierra. Salí a la calle a tomar bocanadas de viciado oxígeno y a intentar un lance con el que aliviar mi depauperada hacienda, esto es, darle algo de comer a mis macilentos bolsillos. El hastío, la morriña y una lobreguez que acaso pudiera responder al nombre de nihilismo (producto de los desganados amores de hastío y morriña) asfixian el ambiente con su pesadez, hasta el punto de bloquearle los pulmones al aire de la ciudad y hasta a los aires del más alto cielo. Este o aquel rostro iracundo deben su ceño a la ausencia de aire en el aire*. Aquella alma, vagando de luto, no podría aseverarle a nadie, ni a sí misma siquiera, por qué lleva esa mortaja entre sus brazos; dejó de tener cuerpo, aun portando el cuerpo de una hermosa mujer, aunque más inerte que la más silenciosa de las rocas.

En el camino de vuelta, que no sé si es de partida o de regreso, me bajo del bus para buscarle un recoveco a mi respiración. Caigo en un tinglado, una feria sin arlequines, un cementerio. Están celebrando el “Día Internacional del Libro”, así, con toda la pomposidad del caso. Me armo de valor. Deambulo entre sus tiendas montadas en una plaza al aire libre (la idea no es mala, asumiendo que hubiera aire libre transitando en los pulmones de la memoria de quienes, más que convivir, lo que hacen es disputarse los espacios del circo). Veo en uno de los quioscos a un académico de la lengua, un caballero que ha escrito dos quijotes y tres celestinas en términos cuantitativos, así que opto por hacerme el invisible y tomo por la tangente. Me place caminar por la sombra. Recorro el resto de los tarantines de la feria y NADA. Sólo libros de personal superación, recetarios de cocina, biografías farandulescas, manuales de esto y aquello, estampitas de Jesucristo y postales con oraciones reiteradamente cursis, para no perder la costumbre. Y más de esa sensación de estar respirando o simulando respirar ese aire denso, amelcochado, que no permite que uno levante los brazos para explayarse en una alegría sin por qué. Es incomprensible. Estoy convencido de que todos en la ciudad prefieren vivir asfixiados antes que arrostrar vida o muerte. Casi al final de la ronda me topo con dos libros en los que pudiera uno fijar su interés: una novela de Oz y un extenso ensayo de Hillman. Pero sus precios superan holgadamente la exigüidad de mi liquidez. Así que doy por terminada mi rutina.


Pero, pendejamente, vuelvo al punto de inicio, allí donde antes inicié mi transitar bajo la sombra. Entro a la improvisada tienda y un título en particular, entre los exhibidos, llama mi curiosidad. Se trata de un volumen de ensayos, artículos periodísticos, entrevistas y glosas de terceros en torno a la persona de José Ignacio Cabrujas. Hojeo el libro, reviso aquí y allá, como suelo hacer con todo libro que capte mi atención. El tomo exhibe en la portada una fachada lustrosa y, en su interior, papel de segunda, como haciéndole juego a la nación en que vivimos. Decido llevarlo. No es barato. Tampoco es caro. Su precio responde a una circunstancia que se ha intentado convertir en regla, a un ejercicio de petulancia administrativa impartido desde los más altos cenáculos de una barbarie gubernativa. Cuando le digo a la encargada “me lo llevo”, noto que los ojitos académicos han estado posados sobre mi humanidad. ¿Por qué está aquí otra vez? Pues, ahora me percato, porque no se había ido. Está firmando un libro. Supongo que hoy han presentado un libro suyo, acaso sea una reedición, dado que el título manualesco creo remembrarlo. Casi que, por pena, lo compro. Pero jamás me han complacido los manuales, aunque no desacredito su lectura y, por otra parte, la exigüidad de mi liquidez ni siquiera ha pretendido cambiar de estatus. Decido ser selectivo. Cancelo el importe de mi libro y me despido cortésmente.

Escribo esto ahora, en el curso de una a cinco cervezas, porque tenía que sentarme, aunque fuera en la más mediocre de las areperas, tenía que hacer las paces, tenía que hacer memoria y cuenta de esta desazón que no tiene derrotero ni asidero en el mundo patente, sino en el latente y luego de haberme leído varios pasajes del libro de Cabrujas, precisa y noblemente prologado por Ibsen Martínez. Mi conclusión es que el tiempo sigue detenido. Cabrujas nos habla de una aldea en la que el tiempo fue invalidado, como si viviéramos atrapados en un cuadro de la historia o en una esfera de cristal que, al girar sobre su eje, representa eternamente la misma fábula. Él, que no tuvo la dicha o el infortunio de ser testigo y parte de este desaguisado del siglo XXI que nos obligan a empinarnos como lo haríamos con un tonel de aceite de ricino, habla con más propiedad y justeza de la aldea que dejó intempestivamente, que quienes la siguen habitando. Nuestra falta de piso, nuestro gusto por la grandilocuencia, nuestra colectiva egolatría, nuestra historia cargada de niebla y humo, nuestra manía por inventarnos mitos de fallida heroicidad y por contemplar perpetuamente a Adonis en el espejo, todo por ocultar nuestra no admitida vocación para el desengaño.

Reproduzco las primeras líneas que leí al sentarme, un extracto de la entrevista que le concediera a Arráiz Lucca:

“…Bolívar es un personaje fantástico, no por lo que siempre se dice de bajarlo de la estatua (cosa que le hubiera molestado muchísimo porque trabajó para una estatua, se hubiera indignado si alguien le dice que no era una estatua) sino porque es un personaje excepcional, porque es un tipo demasiado solitario, arbitrario y con un "yo" que no creo que otro venezolano haya tenido. Tenía un concepto de sí mismo tan apabullante, tan carente de paisaje. Él se cree el centro del mundo y no ve esto sino como decorado, no le importa en lo absoluto la realidad, por eso llegó a tanto. Un tipo que comete el exabrupto, cuando está liquidado políticamente, de andar pensando cómo van a ser sus relaciones con Inglaterra. Bolívar era un alucinado, un desaforado, un delirante tapando su yo en todo momento para que nadie captara su intimidad, con una vida sentimental terrible…”

Tal pincelada es una joya. Pero me temo que a Bolívar le haya saltado a la arena un extraordinario competidor. Y me temo que el propio Cabrujas no habría dado crédito a tanta desmesura del yo, la cual se ha proyectado -cual sombrío alter ego- entre las muchedumbres, bien sean las que nacieron en el seno del lumpen proletariat o aquellas más hambrientas que, invariablemente, suelen rondar las volutas del poder; descomedimiento del yo que se ha desbordado en los últimos diez años sobre los suelos de un fingimiento que responde al nombre de Venezuela.

lacl
23 de abril, 2009




(El título del libro es El mundo según Cabrujas, Editorial Alfa, Caracas, Abril de 2009)


Post data. A Juan Sánchez Peláez.

Al releer lo escrito en mi segunda glosa en torno al día del libro y caminar por encima de la frase: Este o aquel rostro iracundo deben su ceño a la ausencia de aire en el aire, se hace presente la estampa de Juan Sánchez Peláez pues, involuntariamente he aludido al título de un libro suyo, de un modo no literal, aunque forzosa y desdichadamente, con una significación antagónica a la propuesta por su aérea poesía.

La única vez que estuve en su casa, luego de una plática con varios amigos que cortésmente me convidaron a visitarle, el poeta tuvo la deferencia de obsequiarnos ese libro, Aire sobre el aire, el mío con una dedicatoria que buenamente envidiaron algunos de los compañeros allí presentes. Desafortunadamente, ese libro al parecer partió en peregrinaje de mi biblioteca. En casa mis libros caminan, a veces conmigo, otras sin mí.

También he hecho una alusión a la ausencia en mi glosa segunda, y ya no sé si tan casuísticamente. Pues recuerdo que la dedicatoria que Sánchez estampó en mi libro hablaba de una ausencia y un colibrí. No soy un fetichista, ni coleccionista de huesos, ni iniciador de cultos personales, pero ese libro era verdaderamente especial, único y pleno de significaciones para este servidor. El venerable poeta, un ser encantador, captó esa noche mi sentimiento de ausencia y de alguna manera la asumió de colibrí. Una doliente ausencia que me superaba y que yo me empeñaba en disimular, mas no para él. Tenía un buen juego de estetoscopios el poeta, digno representante de nuestra querida vieja guardia.

Algún tiempo después le vi caminando con su querida Malena del brazo y yo, que secretamente portaba un conato de poema dedicado a él en el bolsillo de mi camisa, con la única misión de obsequiárselo si alguna vez volvía a verlo, no me atreví a importunarlos. Me arrepiento de no habérselo entregado ese día, ni después. A veces siento antipatía por mi colosal
retraimiento. Surgió como una respuesta a la filiación oscura que se tendiera tácitamente entre nosotros aquella noche, como una respuesta a lo que nos dijimos y a lo que nos callamos, como una contestación a mi ausencia, como una necesidad de mantener el verbo en alto. Y este pecado de aludir nuevamente al título de algo suyo, ahora sí, ha sido adrede.

Acá reproduzco mi conato:

Mientas dure

A Juan Sánchez Peláez



¿Por qué no soy yo el hijo de un Sioux que, de cuclillas,
soporta impávido las inclemencias del sol
en medio de la aridez de una tierra olvidada,
al margen de una estación de trenes,
o por qué no soy el Yanomami que duerme
sobre un trozo de cartón a la entrada de un centro comercial,
mientras su concubina ofrece sus collares?

¿Por qué no estoy talando árboles obedientemente
o desarmando carros entre refunfuños?

¿Por cuál capricho del destino se dictaminó
que yo no calzara los zapatos
de un inmigrante italiano que vende
la salvación de puerta en puerta?

¿Y quién me legó, además, este arte histriónico
que me permite fingir, ser uno más de la fila?

¿Quién decidió que esté rodando siempre sin meta,
sin querer jamás vestir la camiseta del líder?

¿Quién ha estado girando la rueda de la fortuna?

¿Qué golpe del azar concluyó
que yo no fuera un ángel
o una vieja de sexo desdentado que vende revistas obscenas,
o una breve Ave del Paraíso,
o un pequeño facineroso de la calle?

¿Quién, como un Atlas, está haciendo el gasto
por sostener las murallas de este
inmenso laberinto pavloviano?

¿Y por qué no puede estar la Pavlova bailando
sobre la almohada de mi pecho?

Al menos, tengo la luna.

Estoy vivo y, a veces, tengo la luna.

Que así sea mientras dure.


Salud!
lacl
04 de Mayo, 2009


(Este texto fue publicado en la antología Voces nuevas, editado por el Centro Romulo Gallegos, de cuyo taller de poesía fui uno de los participantes entre 1998 y 1999)
Aire sobre el aire fue publicado por la editorial Rasgos Comunes, a cargo del Catire Enrique Hernández D’Jesús.



miércoles, 22 de abril de 2009

Democracia ampliada



Traigo a colación unas palabras de Max Scheler, escritas en 1926, y que citara de E. R. Curtius en Literatura Europea y Edad Media Latina. Es una perla.

“…La democracia ampliada, aliada en un tiempo de la libre investigación y de la filosofía y enemiga de la supremacía alcanzada por el espíritu supeditado a la iglesia, se va convirtiendo gradualmente en la mayor amenaza de la libertad espiritual. El tipo de democracia que condenó en Atenas a Sócrates y a Anaxágoras está surgiendo de nuevo en Occidente y acaso también en la América del Norte. Los hechos nos hacen ver, ya hoy, que sólo una democracia militante, predominantemente liberal con las élites, puede ser aliada de la ciencia y de la filosofía. La democracia triunfante, que ha acabado por extenderse a mujeres y adolescentes, no es amiga, sino más bien enemiga, de la razón y de la ciencia…”

Hay que entender la militancia en este caso en el más amplio y menos coercitivo de los sentidos. Desafortunadamente ese vocablo, como muchísimos otros, tanto en lengua castiza como en otras, ha visto reducido su campo semántico a la mínima expresión. Por otra parte, tomando en cuenta los cambios de matiz generados por el paso de los años y el supuesto avance del progreso humano, no deja de sorprenderme la sucinta cita de Scheler y las consideraciones que hace el propio Curtius sobre el amenazante cerco que se le tiende a la cultura y al humanismo en nuestro tiempo. No ha de ser mera coincidencia el hecho de que quienes detentan el poder acostumbren cobijarse bajo una ultrajada noción democracia para embestir al simple ciudadano. Tal como se la vende, tal como se la compra, la democracia conlleva su buena carga de ilusión.

Luis Alejandro Contreras
20 de Febrero de 2009

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El fotomontaje es de John Heartfield / El brazo ejecutor y la justicia. De Heartfield ya dimos noticia en este blog hace uno o dos meses...


The Inner Circle / El círculo de poder

Un film para no olvidar...

http://www.youtube.com/watch?v=ryXSF27Yy8g


Sacco & Vanzetti

http://www.youtube.com/watch?v=MNlS2ucaLIo

otro documento sobre Saaco y Vanzetti

http://www.youtube.com/watch?v=ZqeIS6hgcyg


Y del film que protagonizara Gian Maria Volonte, Sacco and Vanzetti

http://www.youtube.com/watch?v=OlagUeYRCWY


Otro film inolvidable, Apocalypse Now, de Coppola.
Marlon Brando lee The Hollow Men de T. S. Elliot
http://www.youtube.com/watch?v=th8Y2V0qumE

Las revoluciones se tragan a sus hijos - La Noche de los cuchillos largos




Salvando distancias, cuántas analogías puede uno palpar entre el absolutismo homicida de los nazis con el rosario de absolutismos que ha prohijado una civilizada barbarie en el mundo, después de terminada la 2da Guerra Mundial.
Anótese lo declarado por Adolf Hitler luego de la masacre conocida como La noche de los cuchillos largos:
 .
“…En esta hora crucial yo era el responsable del destino del pueblo alemán, así pues me convertí en su juez supremo. Giré la orden de disparar contra los cabecillas de la traición y, además ordené cauterizar la cruda piel en las úlceras de los pozos envenenados de nuestra vida doméstica, para hacerle saber a la nación que su subsistencia, la cual depende de su orden interno y su seguridad, no puede ser amenazada con impunidad por nadie. Y para hacerle saber, también, que en el tiempo venidero, si alguien osa a levantar la mano para golpear al Estado, la muerte será su recompensa…”

La noche de los cuchillos largos se tomó realmente tres puestas de sol para consumar la hecatombe de Ernst Röhm y los cabecillas de las SA, un amenazante y muy numeroso voluntariado que significaba un obstáculo para las pretensiones autocráticas de Hitler. Röhm había sido compañero de gestas de Hitler en sus inicios, pero con el tiempo se convirtió en otro ambicioso pretendiente del poder, otro aspirante a la autocracia. En realidad, era una bestia de no menor perversidad que la de Hitler y su combo de secuaces. Unas 85 personas fueron ajusticiadas en esa larga noche del 30 de junio al 02 de julio de 1934 y otras mil y tantas más fueron encarceladas. El gabinete aprobó, entonces, un edicto en el que dejaba constancia que las “providencias” adoptadas por el ejecutivo entre las fechas antes señaladas sirvieron para evitar un traicionero golpe de estado, por tanto, tales providencias eran legales, en virtud de ser actos ejecutados en defensa del propio Estado.

¿No hemos visto estos sucesos, una y otra vez, reproducirse a lo largo y ancho del mundo? Lo grave es que siempre comienzan en espiral y pocos dan cuenta de la preanunciada inmolación… 

 Luis Alejandro Contreras
Abril 21, 2009


(EL FOTOMONTAJE ES DE JOHN HEARTFIELD / Emulando a Galileo se titula: Y sin embargo se mueve)

DISCURSO DEL ESQUIZOIDE...
http://www.youtube.com/watch?v=29jDQgETNNo

La noche de los cuchillos largos

http://www.youtube.com/watch?v=zz8DoIgSxQc

viernes, 3 de abril de 2009

Algunos apuntes recientes de mi bitácora acuariana…


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(13 de Marzo, 2009)

Le petit bourgeois
El ego inflado
empobrece su alma
al poblarla con sus mitos
desahuciados
y aunque, todos los días,
reza por su autoafirmación,
se debate,
gime
y hace escaramuzas
para revelarnos
su majestuosa persona,
no es más que
un alma en pena
vagando entre las otras,
enrareciendo el hálito
de quienes se cruzan
en su camino;
escamoteando
y secuestrando,
en lo posible,
sus alientos.

En realidad,
anda en busca
de una casa
que brinde cobijo
a su desabrigada
intemperie.


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(14 de Marzo, 2009)

…Bien vienes mal
si vienes solo…

La frase la ha sacado mi madre
del desván de la memoria,
cuando hablábamos de papá.

- Tu papá siempre soltaba esa frase
en los momentos aciagos.

Es cierto.
La sentencia era muy suya,
pues le daba
una entonación particular,
tal como sucede cuando
el adagio popular
carga un retoño y
brota como un fruto
en la psique del escucha.
Mi padre tenía un oído
fino y pecho
receptivo.

Y acaso ésa haya sido la razón
de que cuando sus labios pronunciaran
algún adagio popular,
a nuestros oídos llegara su sentido
como palabra doblemente iluminada
o como una revelación.

…Bien vienes mal
si vienes solo…

Proverbio o conjuro propicio
para esta era de nubarrones.

Qué memoria la de mi mamá.

Mi padre vino a la mesa porque
ayer fue el día de su cumpleaños.


* * * * *
(02 de Abril, 2009)

Interpolación

…Bien vienes mal
si vienes solo…

A mí desde niño me encantó el hacer juegos
con las palabras y sus sonidos,
con el abanico de sus significaciones:
cacofonías, palíndromos, disonancias
cantos silenciosos en los que cambiaba
la acentuación de la frase…

Y llevo varios días repitiendo un juego
que mentalmente hacía con esta sentencia,
mientras todos en casa estaban ocupados
en alguna labor:

…bien bien es mal
si bien es solo…

Y me torturaba por indagar
si acaso no sería ése
el sentido original de tal adagio.

Si no es por mi mamá, quizás no lo hubiera recordado…


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(31 de Marzo, 2009)

Uno de los aforismos políticos de Tomasso Campanella reza:

“…Donde con frecuencia las leyes se mudan
signo es de ruina, como en Florencia lo fueron…”


Fortuna la de Florencia, que ya transitó ese camino.


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(31 de Marzo, 2009)

Leyendo a Campanella han venido a visitarme el olor y la memoria de aquel querido tomito de “A buen fin no hay mal principio” de Shakespeare, del que disponía una escueta biblioteca de la Escuela de Letras de la UCV.

La deliciosa lectura de esa obra estuvo por siempre acompañada de un olor que remembraba el chocolate, dulzor alojado en el papel amarillento.

Lo llevo en la respiración.


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(24 de Marzo, 2009)

El mundo está
plagado de ortodoxos
de la heterodoxia.


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(24 de Marzo, 2009)

Aunque creo que
quienes todo lo gobiernan
son unos cuantos heterodoxos
de la ortodoxia.


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(27 de Marzo, 2009)

Perogrullada:

Hay fines que no
justifican medios.


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(30 de Marzo, 2009)

Hay quienes asocian el genio al ego
(por alguna extraña razón
suelen asociarlo al suyo).
Pero nada está más distanciado
de un ego exacerbado que el genio.



Nota: El tomo de las Aforismos políticos de Campanella que poseo está obviamente mancillado por el paso de las horas. Fue publicado por el Instituto de Estudios Políticos, Madrid. Tiene más de cincuenta años de editado y recién lo he comprado en la Gran pulpería del libro. Suerte la mía...