lunes, 25 de noviembre de 2013

Simónides Románico (S. III, Roma Imperial), Días de bruma.



Contra viento y marea, mañana han de llegar los manuscritos del escriba Simónides Románico (S. III, Roma Imperial), Días de bruma.

Vendrán de la mano de una fábula de Mario Amengual, El abismo de los cocuyos, y cobijado por contracorrientes, sentencias en incertidumbre


En Librería El Buscón. 7 pm. Palabras introductorias de Sael Ibañez y Presentación de Rafael Cadenas.
Salud!
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viernes, 22 de noviembre de 2013

Un modo de abandonar la discusión…



Un modo de abandonar la discusión… Una glosa lejana...

En memoria de Nāgārjuna...

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No puedo ser un literato, tal como no podría ser un profesional en nada de lo que predica la embaucadora civilización del siglo XXI. Y aunquecumpla un rol, también yo soy un embaucador (lamentablemente para quienes creen en mí). La literatura de hoy se alimenta con un noventapor ciento de mentiras. Y ya debería bastarnos con que el mundo se alimente con un noventa por ciento de mentiras. Así que, harto como estoy, no puedo escribir mentiras. Tal como no se debería hablar por hablar, tampoco deberíamos escribir por escribir. El ingenio puede ser nuestro mayor enemigo, representando el papel de un acicalado Narciso que en nada nos compromete. ¿ De qué vale exhibir la belleza de la imaginación si ella ha de quedar prisionera entre las desérticas regionesde un escindido pensamiento, desterrada del alma ? Tampoco me vanaglorio ni me quejo de vender el zumo de mis días a una secta cuyo culto es el de arrasar, como una aplanadora, todo intento de vivir en  libertad. Tengo las noches. Dispongo de su silencio, del de la luna y las estrellas; dispongo del susurro de los grillos(hay grillos en mi balcón y, en ocasiones, se alojan debajo de mi cama) y tengo el eco de mi canto cuando estoy tan conmovido que no puedo cantar. Además, tengo mis amigos y, en ocasiones, canto con  ellos. Tenemos la fortuna de poder celebrar la fiesta de la memoria y el olvido. Y luego dispongo de nuevo del silencio del  tiempo, derramándose como un arroyo solitario. En cuanto al amor, no puedo pedirle nada. En estos días él está tan agobiado como lo está el maltrecho y apertrechado corazón del hombre. Y no puedo culpar a la mujer por tener que cerrar filas en esta agónica lucha, en la que todos buscan imponer una egótica victoria. Prefiero convivir con un pretendido diez por ciento de verdad o, al menos, con un diez por ciento de no mentira.

Ni quiero ni debo escribir mentiras.


(contracorrientes, sentencias en incertidumbre, lacl, BID&CO Editor, Caracas 2006 y 2013)


domingo, 17 de noviembre de 2013

Es tan fácil perder el camino




Es tan fácil perder el camino

Dos semanas después de haber rasguñado las líneas de abajo puedo, finalmente, entrar a mi blog para dejar, al menos, estos rastros…

3 de Noviembre, 2013

Vengo a casa por unos momentos a buscar restauración para el cuerpo. Y ya debo partir de nuevo, pero no me voy sin el mandato de dejar acá estas líneas, que lanzo a los aires y que dedico especialmente a quienes sientan o acaso intuyan que se les pudieran haber cortado los hilos que le ligaban al ombligo ancestral.

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Es tan fácil perder el camino,
tan expedita la vía para desandar
la fragante memoria de las flores,
es tan empalagosamente engañoso
olvidarnos del ombligo,
caminar, con paso resoluto, sobre una cuerda
o, acaso, un espejismo, un piso de vidrio,
y vestirlos de sagrado templo.
Vestir nuestras piruetas de heroicidad fingida.
Es tan fácil hallar morada en lo foráneo,
tan fácil partir, saltar al afuera y no volver,
olvidarnos de la casa primera, de su fuego
o de la titilante llama de su centro.
Y vivir la vida sin asiento,
que es como haberla vivido sin aliento,
pintar nuestras fábulas de posteridad,
de una posteridad que sólo dura
hasta el instante en que exhalamos
nuestro último suspiro;
y volver a casa,
a la nada que es todo,
sin saber que volvíamos al origen.

Noviembre 03, 2013, 7:00 am, en el hospital, cama de acompañante.


 Imagen en B/N: Cota Mil - Río de luz. Década de los 90 (Aprox 1994)- lacl, D. R.