sábado, 25 de octubre de 2014

Los pensamientos infantiles, anotación matutina.




Los pensamientos infantiles, anotación matutina.

Los pensamientos infantiles, aquella suerte de estampida de imágenes y visiones de realidad cósmica para las que el niño no encuentra medios expresivos, son sumamente poderosos, pues se originan o nacen, por así decir, en el seno de un ser desprejuiciado.

Un pensamiento infantil profundo (hay niños que pueden pensar -y aquí pensar es ver más allá- con mucho más alcance y profundidad de lo que lo pueden hacer 100 personas adultas que ya hayan pasado por lo que podríamos catalogar como su proceso de desconexión con el cosmos) puede avizorar una verdad ulterior, una verdad que luce o da la impresión de ser algo oculto para el resto del mundo. Pero la realidad es que esa visión de una verdad ulterior es una experiencia o fenómeno de algo que no está oculto, sino que está muy presente, vibrando a nuestro alrededor.

La percepción de que no somos parte del cosmos, por ejemplo, sino entes individualizados que nada tienen que ver con el afuera o con sus prójimos o que en nada se relacionan con el entorno de la creación, no es más que una ilusión que se sucede en el seno del espíritu humano, tal ilusión deviene de un bloqueo; un cerco que van construyendo en el niño, desde afuera, seres que ya fueron bloqueados. Y todo niño, un ser dotado con el don para el ver más allá de la fachada de las cosas, pasa por el trance de ser sometido a esa violenta castración. Es un acto de violencia, aunque pueda argüirse que se origina en un miedo incomprensible, un miedo a lo abismal.

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lacl 19 de Octubre, 2013



domingo, 19 de octubre de 2014

GUARIDA DE LOS POETAS - ¡Oh Alá! Omar Khayyám




¡Oh Alá!
Yo soy la criatura
que tu poder
hizo aparecer
en la esfera de la existencia.

Gracias a ti,
fui creciendo
intrépido y fuerte.

Pues te diré:
día a día,
en el transcurrir
de cien largos años,
multiplicaré,
dentro de mis posibilidades,
pecados de toda clase,
veniales, mortales…

Podré así comprobar
cuál es más grande:
mi culpa,
o tu misericordia,
¡Alá!


* * *

¡Oh Cosmos!
No me agrada
tu rotación…
Giras, giras,
vives girando
y nada te hace salir
de esa órbita rutinaria.

Te pido:
suéltame de una vez,
estoy sediento de libertad,
sálvame de la tiranía!

No he hecho nada
para vivir sometido a los hipócritas,
esclavizado a los demagogos,
sujeto a los empresarios de fantasmas.

Si proteges a los degenerados,
si acoges a los que pisotean la virtud,
a los explotadores de la credulidad ajena,
te confieso pues:
yo también
estoy muy lejos de ser
un paradigma de equilibrio y de juicio.
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* * *


Aunque suave y poético,
el resplandor de la luna
asusta e inquieta
a las noches sedientas de tinieblas.

¡Bebe!
¡Aprovecha el instante único!
Por mucho que vivas,
ningún instante
a éste se comparará!

¡Regocíjate, amigo!

Esta misma luna brillará,
por los siglos de los siglos,
sobre mi tumba
y sobre la tuya.

* * *
Omar Khayyám, Las rubaiatas, Editorial Losada, Traduccion de Christovam de Camargo.

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https://www.youtube.com/watch?v=dv64nF-mj2M