sábado, 22 de agosto de 2015

EL TALISMAN José Antonio Ramos Sucre, Las formas del fuego, 1929.




Alberto Durero, El caballero, la muerte y el diablo 


EL TALISMAN  José Antonio Ramos Sucre

Vivía solo en el aposento guarnecido de una serie de espejos mágicos. Ensayaba, antes de la entrevista con algún enemigo, una sonrisa falsa.

Había exterminado las hijas de los pobres, raptándolas y perdiéndolas desdeñosamente. Alberto Durero lo descubrió una noche en solicitud de una incauta. El galán se había provisto de un farol de ronda para atisbar a mansalva y volvió a su vivienda después de un rodeo infructuoso y sobre un caballo macilento. El artista dibujó, el día siguiente, la imagen del caballero en el acto de regresar a su guarida. Lo convirtió en un espectro cabalgante y le sustituyó el farol de ronda por un reloj de arena.

El caballero habita una casa desprevenida de guardianes, sumida en la sombra desde la puesta del sol. No se cuenta de ningún asalto concertado por sus
malquerientes.

Se abandona sin zozobra al sueño inerme. Fía su seguridad al efluvio de una redoma fosforescente, en donde guarda una criatura humana, el prodigio
mayor del laboratorio de Fausto.



EL TALISMAN  José Antonio Ramos Sucre, Las formas del fuego, 1929.



Y en la página de Ramos  Sucre en Facebook...

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10153789163509415.1073741853.31019639414&type=3





viernes, 21 de agosto de 2015

Memoria y cuenta - Pepe Barroeta de la mano de Harold Alvarado Tenorio.




Pepe Barroeta fue uno de los primeros poetas que un compadre puso en mis manos, cuando -en el techo de su casa- pasábamos horas y horas  leyendo poemas en voz alta. 

Su arte de anochecer se desplegaba a los cielos, a todo pulmón y hacía las veces de bergantín para nuestras inciertas almas.


Ha sido muy grato toparme con estas letras que apuntan al ánima y desatienden consejas nacidas en las antípodas de la poesía cabal que tanto ensalzara Whitman...
(lacl)


ARTE DE ANOCHECER


Hay un arte de anochecer.
De la entrada del cuerpo al alma,
de la niebla a la redondez
y del círculo al cielo;
hay un arte de luz,
un campo donde anochecer
es mirar la vida
con el cuerpo cerrado.
Hay un arte de anochecer,
un descenso en la entrada del día
a la completa oscuridad.
Un intermedio donde es necesario
recibir y saber todo sin estremecimiento.
Hay un arte,
un paisaje a veces amable,
a veces torvo,
donde ascenso y descenso son accesorios
de la materia limpia.
Hay un arte de anochecer.
Quien haya vivido o soñado con bosques,
luces y demonios,
lo sabe.


Para leer la hermosa glosa de Alvarado Tenorio, quien nos ha dado su consentimiento para divulgarla, basta con hacer un click con el botón de la izquierda sobre la imagen.  Luego hacer click con el botón de la derecha; aparece "view image" o "ver imagen", al hacer click sobre esta frase, se activa el zoom y puede leerse con comodidad...
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jueves, 20 de agosto de 2015

Días de bruma - Apuntes y fragmentos de vida, amor y muerte de un amanuense griego al servicio del Imperio

 .



“…Simónides, el escriba que nos lega estos retazos, a él lo avizoro como un ser para el que todo es prestado, nada es suyo, un ser que se sabe silente adorador de madre natura, de la luna, de los cielos, en un mundo del cual precisamente ha sido expulsada la desprendida adoración, para ser suplantada por doctrinas más interesadas en asuntos tales como la toma del poder y el arte de tejer con sus hilos o en cómo hallar vías expeditas para implantar métodos apropiados para el “debido” apacentamiento y avasallamiento del vulgo, por medio de la imposición de preceptos de inamovible credo…”





* * * * *

El alba se anuncia
y, tal como ayer,
comienza a tejerse
el extraño canto
del ave que ha hecho
nido en la alameda.
Sus voces,
una cuarteta de tonos
graves y modulados
semejando una cruz
en el aura,
luego rematadas
de dos agudos dejos
en el centro,
en medio del silencio
y la penumbra,
son puntadas que
en el aire hilvanan
una impecable rosa.


* * * * *

Su canto ha logrado
lo que, barruntaba yo,
era un imposible:
entre la niebla ha
enhebrado nuevamente
mi alma de esperanza.
Lo curioso es que canta
en soliloquio y en medio
de la penumbra y se calla
cuando despunta el día y
todos los demás pájaros  
comienzan a asomar sus trinos.
Luego vuelve por sus
fueros a media mañana,
cuando las demás aves
han ido a entregarse a
la laboriosidad del día.
Me siento hermanado
a esa creatura.


* * * * *

Orfeo habla en esa cantilena.
Borda sus himnos en la noche
figuradamente detenida.
El nunca interrumpe la
búsqueda ni sus cantos
de homenaje a Eurídice.
Y su cabeza vaga en el viento
orando en todo aquello
que, impensadamente,
es habitado por el aura.


* * * * *

Todo es misterio.


* * * * *
Días de bruma - Apuntes y fragmentos de vida, amor y muerte de un amanuense griego al servicio del Imperio, BID&CO Editores, Colección Poetas del Hispanomundo, Caracas, 2013.


https://www.youtube.com/watch?v=ONRbg2BNu0U