martes, 11 de agosto de 2015

Que empiece a llover vacas




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Un boceto que había caído en el olvido. Como dijera en su oportunidad, “…un hurto de Lazarillo al señor tiempo…” 
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Y "en vista de la situación reinante en el país", cuando todos veníamos implorando porque se hicieran realidad los recordados versos de Juan Gelman, “empezó a llover vacas”, devino este conato…

(lacl)


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Que empiece a llover vacas, livianas como plumas de ganso,
para que podamos atajarlas con nuestras redes para mariposas
y pastorearlas entre vergeles de naipes.
Pero como dicen que la leche buena es la materna, que lluevan madres, entonces.
Que bajen a tierra con toda su carga de alfileres,
muy bien dispuestas a desentramar los grotescos zurcidos de los hijos de Odiseo.
Y que lluevan, sí, entre goterones de hortalizas y simientes,
que lluevan, con ellas, hogazas de centeno y flores para la mesa.
Que bajen con preparada yesca para el humano calor que hay que encender en toda casa.
Y que vengan con ellas el silencio que habla en la palabra no dicha, mas sí intuida,
y la voz que, en apariencia, apunta a la nada cuando nos alumbra.

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(Un hurto de Lazarillo al señor tiempo… lacl 16/07/2013)









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