sábado, 28 de febrero de 2009

Breves de mi bitácora acuariana. Pasajes del Cuaderno elefante.





Sigo agregando algunos apuntes de esta bitácora acuariana, para mí insospechada unos seis meses atrás. Por fidelidad a mi cuaderno, cuyo tamaño es de lo más discreto, es que las líneas de lo que llevo escrito se apegan a la forma del verso, no por alguna exacerbada pretensión formal. Agrego algunos pasajes de Cuaderno Elefante y un texto entresacado de Cuadernario, tomito de imágenes que se escribiera en una agenda telefónica. Y aunque no pudiera hacerlo todo el mismo día, he agregado a posteriori una nueva edición de la Guarida de los poetas, esta vez dedicada a un trovador de la imagen fílmica, Andréi Tarkovsky.
Salud!
lacl


Salud!
lacl



* * * * *

(14 de febrero, 2009)

Yo no creo,
pero creo.


* * * * *

(22 de febrero, 2009)


Yo lo que soy
–si es que algo soy-
es un aforista
prestado a la poesía.
O un adagista
raptado por la poesía.

* * * * *
(22 de febrero, 2009)


En un época leía
a San Juan de la Cruz,
a Santa Teresita,
a John Donne
y a otros místicos.
Un tanto menos
de diversa poesía.
Parecíame en aquellos
días que, de algún modo,
rozaba el Paraíso.
Pero algo en su vida
le hizo desdecir
de esos encuentros.
Algo de luz se fue
de su mirada.
Dejó de hablar
de la pasión y
del matrimonio de
la tierra con el cielo.
Y las venas del cuello
y de la cara
se le brotan
cuando alguien osa
señalar alguna mácula
en el aura del emperador.


* * * * *
(La voz, 26 de Febrero, 2009, 2:00 am)

La voz me despierta
con un sueño-imagen
de traducción
harto esquiva.
Lo intentaré.
Ella me susurra un
dictado que viene
envuelto en el ropaje
de una ola
que se aproxima
hacia la costa
y, al tocar la arena,
en ella se disuelve;
al alcanzar,
con su lengua,
el punto más álgido,
el éxtasis,
un suspiro.
La ola de palabras
reza algo como lo
que sigue:
verdad última
nace mar adentro;
la tomamos por
humana verdad,
que a nosotros
llega desleída
por una sucesión
de filtros.
Lo que nació como
un suspiro
se convierte en un
murmullo,
luego pasa a ser
aserto, aseveración,
tesis que viaja
de boca en boca
y, al convertirse
en dogma irrefutable,
no es más que un suspiro
exhalando en la
orilla.
Luego inicia viaje
inverso.
Y así suspiro
se integra
con suspiro
en el seno
de última verdad.


* * * * *
(26 de Febrero, 2009, 3:30 am)

Siempre le doy mis
gracias a la voz
cuando viene a
visitarme.
Aunque en esta
ocasión haya elegido
hacerlo, una vez más,
por la vía compleja.
Es como si me
regalara una casa
levantada con
ladrillos de palabras
o con palabras de ladrillos,
lo mismo da.
No son ladrillos,
son palabras.
Y uno puede
contemplarlas
cuando contempla
la casa.

* * * * *
(26 de Febrero, 2009. 4:00 am)

“He soñado mi vida
y he vivido mi sueño.”

Este aforismo lo
llevo en el corazón
y se ha hecho mío
gracias a Juan Ramón.

* * * * *
(27 de Febrero, 2009. Al clarear el día)

Mi “cuaderno elefante”
estaba detenido.
Y cuando un paquidermo
no quiere moverse,
¿quién se atreverá
a azuzarlo?
Así pues, esta
bitácora en Acuario
ha sido una
bendición.

Ha venido a ser
algo así como
un inciso.


* * * * *
(28 de Febrero, 2009.)

Y más gracias
le doy a la voz,
que ha venido
a presentarse
nuevamente
en mi auxilio.



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Pasajes del Cuaderno elefante.


Y ya que he hablado de mi cuaderno paquidermo, voy a enclavar acá un par de las apostillas allí escritas. El Cuaderno elefante está cargado de rasgos un tanto más pesados. Y por haberme topado con algunas fotos de la Virgen Negra con el niño entre sus brazos, voy a tomarme el abuso de agregar un apunte esbozado entre la soñolencia y el desvelo, y en el que intentara expresar lo que su presencia y recibimiento me causó, al llegar a casa en medio de una silente noche.


(Marzo 21, 2006)

No podrá el amor
seguir haciendo de las suyas,
infundiendo de locura
nuestras cuitas y desvelos
o incitando caídas vertiginosas
en el estómago de la nostalgia,
la desesperación o el desengaño.

No podrá, siquiera, propiciar
encuentros de -breve o duradera-
mas, por siempre,
acompasada felicidad.

El hombre ha logrado bloquear
los caminos entre alma y corazón,
entre corazón y estómago,
entre estómago y respiración.

El hombre ha triunfado.

Entretanto,
la piel de la serpiente
sigue deslizándose
entre mosaicos bizantinos;
reptando,
sigilosamente,
como una sombra tras el reflejo
de las pupilas de hombres inadvertidos;
insinuándose y desinsinuándose
en el vaivén de la amorfa multitud.


* * * * *
(07 de Mayo, 2006, surgido en medio de una conversación)

Soy un sensato admirador de la locura.

* * * * *
(14 de Abril, 2006)

Un sueño me despierta.
O, mejor, una imagen
y un susurro, un sueño sincopado.

a) El susurro: (me pregunta)
¿estarán los campos de Dios
plagados de horcas?
¿crecerán allí las horcas
como si fuesen árboles?

b) La imagen: (me muestra)
un anchuroso campo de nubes,
sobre el que se extienden,
hasta el sinfín,
innumerables hileras de horcas
con sus sogas suspendidas,
como sosegados manzanos.

c) La extrañeza: (me indica)
…que no había, en tales campos,
sombra, huella ni presencia
de lo que pudiéramos llamar
vida, pasión y muerte
de lo humano.

d) La posibilidad: (¿cabe alguna?)
¿habrán querido prevenirme,
voz y sueño, sobre el despropósito
de plantar la fe, cualquier fe,
sobre paraísos artificiales?

e) La meditación: (sería)
cualquiera otra posibilidad
que pueda ocurrírsele
quien leyera este arcano,
amén de la precitada
en el parágrafo d).
Habrá tantas meditaciones
como posibilidades haya.

El abanico es infinito.


* * * * *

addendum…

(01 de Marzo, 2009)

He ido a visitar, con Sebastián y mi madre, al muy querido Don Federico Cisneros, un hombre hecho de puro corazón. Si a alguien podemos endilgarle el título de Don es a ese donador de aprecio y simpatía que ha sido Federico a lo largo de su peregrinar. Está despidiéndose de la vida mundana y algunas facultades de su memoria se van retirando con él. Me invadió una revuelta resaca de conmovedor dolor confluyendo, en una misma cuenca, con el regidor amor y un sentimiento pleno de alegría. Lo vi claramente, su alma está suspendida, en estado de gracia. Ha puesto una foto de su querida Carmen Luisa en la mesa de la sala, en la que pasa buenas horas del día contemplándola. Ha tomado la costumbre de escribir todo lo que hace, recurso que ha encontrado, pienso yo, para mitigar el elusivo escape de la arena en el reloj de la memoria. Federico ha sido un hombre de sabio corazón. De allí las buenas migas que hiciera con mi padre. ¡Había que verlos juntos! Dos seres que, a la luz de la insensibilidad que hoy gobierna al mundo, lucían ser de otro planeta. Los hombres y mujeres de hoy viven temerosos de mostrar su mundo anímico, las tierras de sus fantasías, sentimientos y emociones. Nada que ver con ese par de abuelos. Cada uno a su manera, lograba vencer las más encumbradas murallas del ego con sus almados coloquios. Claro que vi a algunas gentes seguir inmunes ante sus llamados. El temor de vivir -o de aceptar el regalo que es el vivir- hacía más fuertes sus corazas. Mi padre ya se despidió, pero vive en el aire que respiramos. Federico está despidiéndose, como me dijera esta noche esbozando una sonrisa. Pero acá y allá seguirá esperándonos. Hace un par de años le regalé un ejemplar de Contracorrientes y, en una lección de humildad que jamás olvidaré, un par de meses después me devolvió el regalo con una conmovedora apología. Me tomó del brazo, se me acercó al oído y me dijo: “Tengo tu libro por un devocionario. A él vuelvo todas las noches”. Sentí que me desnudaba el alma por la fruición con que pronunció sus palabras, acento muy usual de sus alocuciones. Fue un sello más en el pacto amoroso que se instauró el día en que nos conocimos. Consigno algunas de las frases que nos confiara esta noche:

“…Ahora que estoy por partir, todos mis pensamientos van para Carmen Luisa y mis tres queridas hijas…”

“…Para despedirme de esta juventud voy a organizar una cena con todos mis amigos; estás invitado. Tú vendrías, ¿verdad?…”

(al recibirnos) “…Pero qué grata sorpresa esta visita de ustedes. Esta noche voy a dormir feliz y contento…”

Cada una de estas frases la expresó unas tras o cuatro veces a lo largo de la noche.

Y la última, una perla con la que abrió la conversa y que nadie captó, creo, excepto yo. Fue la única que no volvió a repetir:

“…Cuando quieras llorar, ven a llorar conmigo. Ésta es tu casa…”

Esta vez fue él quien se sintió imprevistamente desnudo, pues es un pensamiento que en otro momento de su vida no hubiera cruzado el umbral de sus labios de manera tan despojada de afeites, aunque tácitamente ése fuera el talante de su sentir. Federico es un hombre hecho de puro corazón y ese corazón siempre ha sido incapaz de dar la espalda allí donde vislumbraba que se le necesitaba. Don Federico, a orillas de su novena década de vida, sigue siendo un donador de afectos.

(3:00 am - 04 de Marzo, 2009)

Esta madrugada, al llegar de un jam session al que fuimos invitados, le he leído a Sebas esta breve glosa y él, que suele ser muy reservado en la manifestación de sus afectos, se abalanzó hacia mis brazos, totalmente conmovido…


















* * * * *


m


(Contemplando a una Virgen Negra
con el niño entre sus brazos)



Medianoche.
Toda ciudad es inhóspita.
Lo digo yo -que he vivido sólo en una-
a la luz de la llama de una vela
y luego de haber torcido cien esquinas.
No hace falta, para saberlo,
ser un mago con una vara
que esparce estrellas de vino, hojalata u olvido.
Cuando se agote la llama de mi vela,
acaso ya estaré dormido
entre un collar de azucenas,
y acaso sea mi pecho una ristra
de inviolados corazones.
Una mano, sólo una mano virgen,
femenina,
se atreverá a extenderse hacia adelante
como una sonrisa saludando al cielo.
Y en la vela vigilante de mi finado sueño
un velador tendrá la última palabra
que será la primera, la única, impronunciable.
Y un niño negro contemplando el horizonte,
adustamente seguirá su camino,
con delicados pasos tanteará
el tembloroso párpado
del suelo,
caminando feliz y sin destino,
hacia el útero de toda respuesta.

Extraído de la letra M de Cuadernario, Común Presencia Editores, Colección Los Conjurados, Bogotá, 2007

















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Fotos e imágenes: 1. La gran manzana. 2. Portada de la bitácora acuariana. 3. Serie: Night & Light I, 35mm. 4 y 5. pagina interior de la bitácora acuariana. 6, 7 y 8. Night & Light, II, III, IV, 35 mm. 9. De la serie Luna, diosa, virgen, niño y noche, # 28. 10. De la serie Luna, diosa, virgen, niño y noche, # 35.
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GUARIDA DE LOS POETAS

Tarkovsky - Conversa sobre temas diversos...

Continuamos agregando documentos sobre la obra y perspectiva del mundo que nos legara ese artista del vivir que respondió al nombre de Andrêi Tarkorvsky; una perspectiva hoy mayoritariamente desatendida -cuando no objetada- que no hace más que hablarnos desde un lugar común llamado sensatez, fuente de aguas cristalinas que brotan de un remanso secreto y apartado, sobre el que cada vez menos vuelven sus pasos los moradores de la tierra; una mirada emparentada a los coloquios con que nos obsequiaban algunos de nuestros predecesores, exponentes de una importuna y casi siempre desoída vieja guardia. Hoy por hoy, la originalidad en nada se parangona con lo originario, esto es, con las fuentes del vivir. Muy poca gente vuelve su mirada a lo sencillo, al disfrute y agonía del vivir que se diluye en nuestras manos, milagro que deberíamos saborear con el paladar de la imaginación sensible. No se tiene tiempo para eso, se lo tiene para una virtualidad epidérmica e improvisada, carente de vida en los recovecos del espíritu. En las urbes, sobre todo, mucha es la gente que se abochorna ante una faceta cualquiera de la vida que muestre la más nimia relación con el mero sentir, con aquello que antaño fácilmente identificábamos con el con-moverse. Se habla de arte o poesía como de islas desérticas que en nada llevan relación con el desorientado y agitado continente en que se ha convertido nuestro diario vivir. Mal que aqueja, incluso, a muchos de quienes viven la ilusión de cultivar arte y poesía. Es por ello, creo yo, que obras como las de Tarkovsky han de pasar desapercibidas o por debajo de la mesa para el común de los mortales, cuando no son tachadas de aburridas. Se ha instaurado la creencia de que la abulia está estrechamente ligada a la búsqueda de nuestra verdad como seres indivisos, pesquisa que no podría hacerse si no es por vía del silencio y la mirada introspectiva. En cambio, se suele ligar la gana y nuestros apetitos con los fuegos fatuos de una imaginería desalmada, que colma todos los espacios de una exterioridad acuñada y vendida como única verdad. Muy poca gente se deja seducir con franqueza sobre cuál sea la razón de nuestros pasos en la tierra. Es más cómodo el dejarse ganar por verdades prestadas que el buscar las nuestras propias, por muy exiguas que nos puedan parecer. En realidad, nada es exiguo cuando nace en la autenticidad.

Siempre he mantenido que la poesía vive más allá de la palabra, de la lengua, de los medios de que disponemos los seres humanos. Y aún lo mantengo. Es por ello que siempre y ante todo defiendo la presencia de poesía en toda hora y lugar, a expensas de la ceguera colectiva. La poesía es el germen del arte, nunca habrá arte donde no viva poesía (en ello lleva relación con cierta musicalidad del alma). Y no vivirá jamás poesía allí donde no se cultiven el silencio y la memoria, paso previo a toda escritura. Se escribe con una cámara, se escribe visionando escenas, se escribe alucinando. Y se escribe modelando, esculpiendo, pintando, musicando; se escribe sobre la arena o gesticulando en el aire. El genio de la poesía yace allí, en cada entrega a un escribir nacido en las fuentes del memorar. Y es por ello que por esta guarida de los poetas pasan los seres más impensados para quienes fueron educados bajo la presunción de que poesía es un arte rígido y divorciado del mundo, un arte que solo pueden cultivar elitescas minorías. Ésa es una verdad a medias, por no decir que es una precaria presunción. La poesía está más cerca de los hechos que cualquiera de las ciencias del espíritu creadas por el hombre para aprehender su realidad. Y citaré, por gusto y para cerrar estas líneas, los versos de un poeta que jamás he podido olvidar. Cito de memoria, así que excúsenme por no poder agregar, desde ahora, los datos de la publicación y del traductor. Se trata de una traducción bilingüe que a mí me place mucho y que tiene una data de no menos veinticinco años. Tan pronto como consiga ese magnífico ejemplar, proveeré más datos de la edición.

¡En cuántas cosas que me prestaron yo viajo por el mundo!
¡Cuántas cosas que me prestaron conduzco como mías!
¡Cuánto de lo prestado, ay de mí, yo mismo soy!


Éstas líneas son parte de un memorable poema cuyo primer verso reza: Al volante de un Chevrolet, por el camino de Sintra (Poemas de Álvaro de Campos, heterónimo de Fernando Pessoa).

A la salud suya, hipotético viajero...
lacl



http://www.youtube.com/watch?v=eo7ATkLTz6A


http://www.youtube.com/watch?v=gy1DpCOON6Q

http://www.youtube.com/watch?v=2MoVQr1t8kU

martes, 10 de febrero de 2009

Más de mi bitácora acuariana, cuadernito de apuntes…



(09 de febrero, media tarde, mientras almuerzo)

Hoy cumplo 54 y, en noches pasadas,
aquella sombra amenazante
que se apareció en mis sueños
hace varios años,
estuvo presente, otra vez,
para raptarme hacia una muerte
que acaece en medio
de la perversidad.

Tomé esta visita por aviso.

En nada se parangona
con la sombra que
me visitó en la vigilia,
durante la víspera
de mis 40.
Sombra enigmática que,
aunque impalpable,
rozaba la tez de mi rostro.
Era claro para mí que esa sombra
estaba al otro lado del espejo,
habitaba el mundo de la muerte.
Pero era sombra auspiciosa
a pesar del respeto
que imponía su presencia.
Figura lúdica que se divertía
al pespuntear sus pasos
sobre los enseres de mi casa.

La otra, la parca,
tan sólo hacía presencia para decirme
: vengo por ti para borrar tus sueños,
para borrar tus huellas,
para borrar cualquier posible destello
de lo que haya sido tu vida,
vengo para llevarte a un claustro
en el que tu sombra
no tendrá sombra.

¿Cuál de las dos es la cara de la muerte?

¿Cuál es la que le representa el alma?

¿Tendrá alma la muerte?

Pobre de ella si no la tiene.

Nosotros, al menos,
nos integramos al cosmos
al ser vencidos por ella.
Esto es, pasamos de uno
a otro estado del alma.



* * * * *

(madrugada, 10 de febrero, 2009)


Hay una breve meditación de Ryokan
-poeta japonés que abrió los ojos
cuando mediaba el siglo dieciocho
y los cerró cuando terciaba el diecinueve- que,
de una manera indirecta, tangencial, sugerente
y no carente de belleza,
acrisola lo que es mi posición ante el vivir:

¿Quién dice que mis poemas son poemas?
Mis poemas no son poemas.
Cuando comprendas
que mis poemas no son poemas,
entonces podremos hablar de poesía.


* * * * *
(Madrugada cerrada, 10 de febrero, 2009)


Mucha gente querida me
ha llamado o enviado sus
palabras para concelebrar
mi aniversario y esto
es un regalo.
Pero yo necesitaba
mantenerme en un estado
soledoso y vegetativo.
En cierta forma,
mi aniversario lo celebré
en silencio y
anticipadamente,
mientras le cantábamos
a La Candelaria.

Me viene a la memoria un aforismo mío de hace unas dos o tres décadas:

Soy un hombre solitario
que se conforta en lo gregario.




* * * * *

(Transcribo la visita de la víspera de mis cuarenta,
texto que he incluido en un cuaderno inédito
que lleva por título Mientras Dure.
Recuerden, mis poemas no son poemas…)



40 años

Otra vez viene la sombra

Se presenta sin ningún tipo de tacto

Toma mi casa,
sopla en los rincones,
hace vibrar los objetos,
le da vida a los retratos

Luego simula que lee un libro
o pega saltitos entre las hojas de las plantas

No tiene cara aun cuando lleva puesto un sombrero,
negro como su larga y plástica figura

Su intención no es la de aterrar
ni la de poseer a nadie

Sólo quiere jugar

A veces,
pasa por mi cuarto y me roza la cara

........


(De la otra sombra,
la que siempre viene
espada en mano
y que logra darme muerte
de la que me salva el despertar,
no puedo hacer estricta relación.
Lo que escribí esa mañana
en una servilleta,
luego de una larga y dura justa
en noche espectral,
después fue desleído por las aguas
que se trasvasaron
de un vaso a la hoja
en la que, apuradamente,
había narrado la lucha .
Acaso eso haya acaecido
para protegerme.)


.
Las fotos fueron tomadas con una camarita muy precaria en noche del 08 al 09 de Febrero 2009.

JOHN HEARTFIELD, PADRE DEL FOTOMONTAJE.

Guerra en la Paz - Fotomontajes 1930 - 1938

Helmut Herzfeld, alemán de nacimiento, es padre del fotomontaje, no simplemente como el ideador de una técnica, sino (y esto no es poca cosa) como un creador que, al verse en la tarea de tener que lidiar con los particulares recursos con que contaba la fotografía de principios de siglo XX, tuvo la fortuna de contar con el genio necesario para plasmar una obra de agudo sentido y de muy alta factura. La ironía no fue esquiva a su lenguaje. Su mordiente sarcasmo la valió un conveniente exilio y la adopción de un nuevo nombre, esta vez de origen anglosajón pues, de otro modo, no habría corrido mejor suerte que la que corrieron millones de seres humanos en los campos de la muerte. Obras hay que no pueden hablarnos de las delicias del Paraíso o de las promesas de un utópico vergel. Desafortunadamente, han sido creadas en medio del infierno. Pero no por ello dejan de tener sentido de búsqueda, búsqueda de sentido ni, mucho menos, sed de Paraíso. Mas tienen que lidiar con avernos, purgatorios, exorcismos, con la náusea y la ansiedad. Es natural que se valgan de ellos al promulgar un lenguaje. De allí nace el lenguaje de Heartfield-Herzfeld, otro exiliado más del mundo, pero habitante del mundo. En el fondo, los exiliados gozan de una fortuna de la que no gozan los que jamás han sufrido el destierro.

Cualquier similitud con alguna realidad actual no ha de ser mera coincidencia.

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Hitler supo utilizar a los oligarcas para financiar sus delirios de grandeza. Heartfield apunta el sentido verdadero del saludo del partido Nazi: para recoger las contribuciones de los potentados.

Título: El sentido del saludo hitleriano.
Subtítulo: Un pobre hombre pide grandes donativos.
Lema: Tras de mí hay millones.

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Título: Guerra y cadáveres - la última esperanza de los ricos
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Título: Adolf, el Superhombre. Subtítulo: Traga oro y habla hojalata.

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Título: La voz de la liberrtad en la noche alemana, en la banda 29,8.
(Dedicado a una emisora clandestina).

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Título: Quien lee los periódicos burgueses, acaba ciego y sordo. ¡Fuera con los vendajes embrutecedores!

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GUARIDA DE LOS POETAS


Esta edición de Guarida de los poetas deseamos abrirla con una denuncia, un yo acuso formulado en 1992 por una valiente niña, Severn Suzuki, quien sirvió de vocera a un grupo de infantes unidos por una loable causa: la de desenmascarar la hipocresía, el maniqueísmo y el doble discurso que barniza los predios de la vida adulta, sobre todo la de aquellos que se desviven por ocupar los puestos de rectores de las sociedades y pueblos a los que tienen el “altísimo honor” de representar, no sin antes haberse devorado a unos cuantos contrincantes en el camino a sus tan honorables gestas. La poesía vibra y resplandece en todos aquellos sitios que la lógica vida adulta aún no ha logrado secuestrar para el acomodo de sus nobles causas, esa lógica que habla de remediar los grandes males que asolan a una enorme masa de la humanidad: el hambre, las guerras que sólo benefician a las cúpulas del poder, el genocidio y los odios raciales o la crueldad y el asesinato que se sustentan sobre intolerancias de origen religioso, ideológico o político, la irresponsabilidad en el trato hacia el medio ambiente y los recursos no renovables con que nos obsequió madre natura… La poesía palpita y deslumbra allí donde la mirada de los adultos no se posa, ocupados y apresurados como están en su mundo henchido de lógica y de un entendimiento sobrecargado de soberbia. Escuchen el discurso de esa niña y luego díganme si lo que allí ella dijo no sigue siendo cierto a estas alturas. Han pasado unos diecisiete años desde que esa niña descargara un chaparrón de verdades para los oídos de los “honorables representantes de los pueblos del mundo”. Me imagino que al día siguiente, los altos mandarines del conocimiento habrán dado vuelta a la página para continuar en su denodado empeñó por “resolver” los grandes problemas que aquejan al mundo, con sus siempre bien orquestados mega-planes de ayuda que, por alguna recóndita razón, nunca logran resolver las miserias aludidas, pero sí justificar una locura colectiva que se engalana con una túnica blanca, una balanza, una espada y una venda en los ojos. Completaremos estas palabras con una cita que viene muy al caso, viene del prólogo de un libro que tengo en mayor estima que todos los tratados de política y economía que se puedan juntar en el mundo, el tratado que escribiera Robert Graves sobre los orígenes del mito poético, La Diosa Blanca:

"¿Cuál es la utilidad o la función de la poesía en la actualidad?" es una pregunta no menos acerba porque la hagan con insolencia tantos estúpidos o la respondan con apologías tantos tontos. La función de la poesía es la invocación religiosa de la Musa; su utilidad es la mezcla de exaltación y de horror que su presencia suscita. ¿Pero "en la actualidad"? La función y utilidad siguen siendo las mismas; sólo la aplicación ha cambiado. Esta era en un tiempo una advertencia al hombre de que debía mantenerse en armonía con la familia de criaturas vivientes entre las cuales había nacido, mediante la obediencia a los deseos del ama de casa; ahora es un recordatorio de que no ha tenido en cuenta la advertencia, ha trastornado la casa con sus caprichosos experimentos en la filosofía, la ciencia y la industria, y se ha se arruinado a sí mismo y a su familia. La "actual" es una civilización en la que son deshonrados los símbolos los principales emblemas de la poesía. En la que la serpiente, el león y el águila corresponden a la carpa de circo; el buey, el salmón y el jabalí a la fábrica de conservas; el caballo y el lebrel a las pistas de apuestas; y el bosquecillo sagrado al aserradero. En la que la Luna es menospreciada como un apagado satélite de la Tierra y la mujer considerada como "personal auxiliar del estado". En la que el dinero puede comprar casi todo menos la verdad y a casi todos menos al poeta poseído por la verdad.”
Nuestra falta de respeto hacia la vida, hacia los elementos de la naturaleza, hacia el prójimo, nuestra soberbia de seres civilizados sin tiempo para el amor, la excesiva primacía que le conferimos a nuestras opiniones, desmesura del ego, esos son males que deberíamos atender cada mañana, antes de salir de casa o, mejor, antes de salir de la cama….

Colocamos la sexta y última parte de la deliciosa conferencia de Jorge Luis Borges sobre la ceguera, las Nanas de la cebolla, el conmovedor poema de Miguel Hernández, cantado por Serrat, en una edición muy bien documentada y acabada; y, más abajo, para aligerar los aires, varias versiones de una misma canción: Eu seu que vou te amar. Particularmente, siempre me ha gustado más la manera en que la interpreta Simone y, luego, la de Caetano…
Salud
lacl

http://www.youtube.com/watch?v=DLV6jaZFLro

http://www.youtube.com/watch?v=LuaRZn2CFfk

http://www.youtube.com/watch?v=038o8tRSbrE


http://www.youtube.com/watch?v=x6ToqVt68sE




http://www.youtube.com/watch?v=qmMxEDaLOXc



http://www.youtube.com/watch?v=lTqq9aSac9w



http://www.youtube.com/watch?v=wObKY9LV-iQ

http://www.youtube.com/watch?v=mE4QIDbGS9c

sábado, 7 de febrero de 2009

Fragmentos de contracorrientes (sentencias en incertidumbre)




En nuestros días ya no podemos contar
con una representativa dosis de poetas.
Contamos con poetos,
seres vergonzosamente apenados
por la cultual reminiscencia
del silencio de la noche,
la persistencia de su luna y sus estrellas;
seres abochornados ante el frágil susurro
de una soledad no correspondida.
La civilización padece un singular extravío
y sólo puede contar con engreídos poetos
para celebrar su castración;
peritos en el arte de adorar
a un tótem de tóxicas pasiones
en eventos multitudinarios y cuidadosamente efectistas.
Poetos hombres y poetos mujeres
oficiando libaciones mórbidas,
articulando orgásmicas ecuaciones verbales
de una helada métrica sin límite,
mientras la vida canta y vibra impaciente
allá afuera.

* * *

La historia cantada por los hombres
(leyenda impuesta a golpes de martillo por quienes prevalecen),
la que las sublimes autoridades reproducen en libros y libelos
y de la que tanto se vanaglorian y hacen conjeturas
por los micrófonos ante las multitudes,
camina desahuciada sobre la memoria de hechos signados
por nombres presuntuosos, emblemas teatrales, siglas deslustradas;
emulando el tacto, donaire y elegancia
de los arabescos trazados en el aire
por las extremidades de una cucaracha
que se pasea, ociosamente,
sobre un tarro de miel que alguien
dejó abierto en la cocina.

* * *

Hablamos desde el lugar de la pose.
Ropaje:
inocente lugar que habita
una incertidumbre.
¿ El tiempo ?
Un instrumento, una herramienta administrable;
utilería mental de la que echamos mano
para olvidar que somos tan naturaleza
como el fluido canto de un río
pasando en la noche,
cuando por un azar nos vemos atrapados
en la soledad.

Hablamos desde el lugar de la pose.
Dejó de ser el círculo de lo otro,
la suspensión;
el anillo donde el ser posible
era posible.


. bid&co. editor. Caracas, 2006.



jueves, 5 de febrero de 2009

Un fragmento de contracorrientes (sentencias en incertidumbre)

Cursiva


La sociedad humana, atascada en sus trastabilleos de este “tercer milenio” que se inicia es hoy, como ayer, una utopía. Y no ha tomado una gran delantera a la sociedad de las hormigas. Sus avances no deberían sustentarse en el campo de lo tecnológico, tantas veces manifestado en nuestra vida cotidiana como la práctica de una virtualidad carente de sentido. Si un avance hubiere de haber, debería sustentarse en el campo del espíritu, mas todas las vertientes posibles para el oficio de un culto espiritual, para el cuidado y riego del jardín de nuestra interioridad, fueron represadas por centurias, hasta que durante el extinto siglo XX se consumó su desarraigo del corazón humano. Uno de los más evidentes signos de ello fue y sigue siendo la proliferación de charlatanes del ánima y de todo tipo de peregrinas e insólitas sectas, propugnadoras de fangosos credos de salvación, cual si de milagrosos tónicos capilares se tratara. Todo un ritual de industria para una industria de rituales, al amparo de la divina luz de mediúmnicos reflectores, con la bendición de paternales maniobras de mercado sustentadas en el uso y abuso del flash tecnológico y la insistente oferta de nuevos encantos como el “show business”, el “reality show”, el “ciberespacio”…
Paradójicamente, para la civilización moderna, lo condenable de la dimensión espiritual ha sido la insoportable virtualidad de su semblante
o su insoportable apariencia de virtualidad,
su imponderable tesitura,
su casi comprobable levedad.
Todo brote, todo ensayo de florecimiento del espíritu es conducido
a una necrópolis, en cuyo pórtico aún puede verse un derruido rótulo
que anuncia la palabra olvido. 

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