sábado, 28 de febrero de 2009

Breves de mi bitácora acuariana. Pasajes del Cuaderno elefante.





Sigo agregando algunos apuntes de esta bitácora acuariana, para mí insospechada unos seis meses atrás. Por fidelidad a mi cuaderno, cuyo tamaño es de lo más discreto, es que las líneas de lo que llevo escrito se apegan a la forma del verso, no por alguna exacerbada pretensión formal. Agrego algunos pasajes de Cuaderno Elefante y un texto entresacado de Cuadernario, tomito de imágenes que se escribiera en una agenda telefónica. Y aunque no pudiera hacerlo todo el mismo día, he agregado a posteriori una nueva edición de la Guarida de los poetas, esta vez dedicada a un trovador de la imagen fílmica, Andréi Tarkovsky.
Salud!
lacl


Salud!
lacl



* * * * *

(14 de febrero, 2009)

Yo no creo,
pero creo.


* * * * *

(22 de febrero, 2009)


Yo lo que soy
–si es que algo soy-
es un aforista
prestado a la poesía.
O un adagista
raptado por la poesía.

* * * * *
(22 de febrero, 2009)


En un época leía
a San Juan de la Cruz,
a Santa Teresita,
a John Donne
y a otros místicos.
Un tanto menos
de diversa poesía.
Parecíame en aquellos
días que, de algún modo,
rozaba el Paraíso.
Pero algo en su vida
le hizo desdecir
de esos encuentros.
Algo de luz se fue
de su mirada.
Dejó de hablar
de la pasión y
del matrimonio de
la tierra con el cielo.
Y las venas del cuello
y de la cara
se le brotan
cuando alguien osa
señalar alguna mácula
en el aura del emperador.


* * * * *
(La voz, 26 de Febrero, 2009, 2:00 am)

La voz me despierta
con un sueño-imagen
de traducción
harto esquiva.
Lo intentaré.
Ella me susurra un
dictado que viene
envuelto en el ropaje
de una ola
que se aproxima
hacia la costa
y, al tocar la arena,
en ella se disuelve;
al alcanzar,
con su lengua,
el punto más álgido,
el éxtasis,
un suspiro.
La ola de palabras
reza algo como lo
que sigue:
verdad última
nace mar adentro;
la tomamos por
humana verdad,
que a nosotros
llega desleída
por una sucesión
de filtros.
Lo que nació como
un suspiro
se convierte en un
murmullo,
luego pasa a ser
aserto, aseveración,
tesis que viaja
de boca en boca
y, al convertirse
en dogma irrefutable,
no es más que un suspiro
exhalando en la
orilla.
Luego inicia viaje
inverso.
Y así suspiro
se integra
con suspiro
en el seno
de última verdad.


* * * * *
(26 de Febrero, 2009, 3:30 am)

Siempre le doy mis
gracias a la voz
cuando viene a
visitarme.
Aunque en esta
ocasión haya elegido
hacerlo, una vez más,
por la vía compleja.
Es como si me
regalara una casa
levantada con
ladrillos de palabras
o con palabras de ladrillos,
lo mismo da.
No son ladrillos,
son palabras.
Y uno puede
contemplarlas
cuando contempla
la casa.

* * * * *
(26 de Febrero, 2009. 4:00 am)

“He soñado mi vida
y he vivido mi sueño.”

Este aforismo lo
llevo en el corazón
y se ha hecho mío
gracias a Juan Ramón.

* * * * *
(27 de Febrero, 2009. Al clarear el día)

Mi “cuaderno elefante”
estaba detenido.
Y cuando un paquidermo
no quiere moverse,
¿quién se atreverá
a azuzarlo?
Así pues, esta
bitácora en Acuario
ha sido una
bendición.

Ha venido a ser
algo así como
un inciso.


* * * * *
(28 de Febrero, 2009.)

Y más gracias
le doy a la voz,
que ha venido
a presentarse
nuevamente
en mi auxilio.



* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Pasajes del Cuaderno elefante.


Y ya que he hablado de mi cuaderno paquidermo, voy a enclavar acá un par de las apostillas allí escritas. El Cuaderno elefante está cargado de rasgos un tanto más pesados. Y por haberme topado con algunas fotos de la Virgen Negra con el niño entre sus brazos, voy a tomarme el abuso de agregar un apunte esbozado entre la soñolencia y el desvelo, y en el que intentara expresar lo que su presencia y recibimiento me causó, al llegar a casa en medio de una silente noche.


(Marzo 21, 2006)

No podrá el amor
seguir haciendo de las suyas,
infundiendo de locura
nuestras cuitas y desvelos
o incitando caídas vertiginosas
en el estómago de la nostalgia,
la desesperación o el desengaño.

No podrá, siquiera, propiciar
encuentros de -breve o duradera-
mas, por siempre,
acompasada felicidad.

El hombre ha logrado bloquear
los caminos entre alma y corazón,
entre corazón y estómago,
entre estómago y respiración.

El hombre ha triunfado.

Entretanto,
la piel de la serpiente
sigue deslizándose
entre mosaicos bizantinos;
reptando,
sigilosamente,
como una sombra tras el reflejo
de las pupilas de hombres inadvertidos;
insinuándose y desinsinuándose
en el vaivén de la amorfa multitud.


* * * * *
(07 de Mayo, 2006, surgido en medio de una conversación)

Soy un sensato admirador de la locura.

* * * * *
(14 de Abril, 2006)

Un sueño me despierta.
O, mejor, una imagen
y un susurro, un sueño sincopado.

a) El susurro: (me pregunta)
¿estarán los campos de Dios
plagados de horcas?
¿crecerán allí las horcas
como si fuesen árboles?

b) La imagen: (me muestra)
un anchuroso campo de nubes,
sobre el que se extienden,
hasta el sinfín,
innumerables hileras de horcas
con sus sogas suspendidas,
como sosegados manzanos.

c) La extrañeza: (me indica)
…que no había, en tales campos,
sombra, huella ni presencia
de lo que pudiéramos llamar
vida, pasión y muerte
de lo humano.

d) La posibilidad: (¿cabe alguna?)
¿habrán querido prevenirme,
voz y sueño, sobre el despropósito
de plantar la fe, cualquier fe,
sobre paraísos artificiales?

e) La meditación: (sería)
cualquiera otra posibilidad
que pueda ocurrírsele
quien leyera este arcano,
amén de la precitada
en el parágrafo d).
Habrá tantas meditaciones
como posibilidades haya.

El abanico es infinito.


* * * * *

addendum…

(01 de Marzo, 2009)

He ido a visitar, con Sebastián y mi madre, al muy querido Don Federico Cisneros, un hombre hecho de puro corazón. Si a alguien podemos endilgarle el título de Don es a ese donador de aprecio y simpatía que ha sido Federico a lo largo de su peregrinar. Está despidiéndose de la vida mundana y algunas facultades de su memoria se van retirando con él. Me invadió una revuelta resaca de conmovedor dolor confluyendo, en una misma cuenca, con el regidor amor y un sentimiento pleno de alegría. Lo vi claramente, su alma está suspendida, en estado de gracia. Ha puesto una foto de su querida Carmen Luisa en la mesa de la sala, en la que pasa buenas horas del día contemplándola. Ha tomado la costumbre de escribir todo lo que hace, recurso que ha encontrado, pienso yo, para mitigar el elusivo escape de la arena en el reloj de la memoria. Federico ha sido un hombre de sabio corazón. De allí las buenas migas que hiciera con mi padre. ¡Había que verlos juntos! Dos seres que, a la luz de la insensibilidad que hoy gobierna al mundo, lucían ser de otro planeta. Los hombres y mujeres de hoy viven temerosos de mostrar su mundo anímico, las tierras de sus fantasías, sentimientos y emociones. Nada que ver con ese par de abuelos. Cada uno a su manera, lograba vencer las más encumbradas murallas del ego con sus almados coloquios. Claro que vi a algunas gentes seguir inmunes ante sus llamados. El temor de vivir -o de aceptar el regalo que es el vivir- hacía más fuertes sus corazas. Mi padre ya se despidió, pero vive en el aire que respiramos. Federico está despidiéndose, como me dijera esta noche esbozando una sonrisa. Pero acá y allá seguirá esperándonos. Hace un par de años le regalé un ejemplar de Contracorrientes y, en una lección de humildad que jamás olvidaré, un par de meses después me devolvió el regalo con una conmovedora apología. Me tomó del brazo, se me acercó al oído y me dijo: “Tengo tu libro por un devocionario. A él vuelvo todas las noches”. Sentí que me desnudaba el alma por la fruición con que pronunció sus palabras, acento muy usual de sus alocuciones. Fue un sello más en el pacto amoroso que se instauró el día en que nos conocimos. Consigno algunas de las frases que nos confiara esta noche:

“…Ahora que estoy por partir, todos mis pensamientos van para Carmen Luisa y mis tres queridas hijas…”

“…Para despedirme de esta juventud voy a organizar una cena con todos mis amigos; estás invitado. Tú vendrías, ¿verdad?…”

(al recibirnos) “…Pero qué grata sorpresa esta visita de ustedes. Esta noche voy a dormir feliz y contento…”

Cada una de estas frases la expresó unas tras o cuatro veces a lo largo de la noche.

Y la última, una perla con la que abrió la conversa y que nadie captó, creo, excepto yo. Fue la única que no volvió a repetir:

“…Cuando quieras llorar, ven a llorar conmigo. Ésta es tu casa…”

Esta vez fue él quien se sintió imprevistamente desnudo, pues es un pensamiento que en otro momento de su vida no hubiera cruzado el umbral de sus labios de manera tan despojada de afeites, aunque tácitamente ése fuera el talante de su sentir. Federico es un hombre hecho de puro corazón y ese corazón siempre ha sido incapaz de dar la espalda allí donde vislumbraba que se le necesitaba. Don Federico, a orillas de su novena década de vida, sigue siendo un donador de afectos.

(3:00 am - 04 de Marzo, 2009)

Esta madrugada, al llegar de un jam session al que fuimos invitados, le he leído a Sebas esta breve glosa y él, que suele ser muy reservado en la manifestación de sus afectos, se abalanzó hacia mis brazos, totalmente conmovido…


















* * * * *


m


(Contemplando a una Virgen Negra
con el niño entre sus brazos)



Medianoche.
Toda ciudad es inhóspita.
Lo digo yo -que he vivido sólo en una-
a la luz de la llama de una vela
y luego de haber torcido cien esquinas.
No hace falta, para saberlo,
ser un mago con una vara
que esparce estrellas de vino, hojalata u olvido.
Cuando se agote la llama de mi vela,
acaso ya estaré dormido
entre un collar de azucenas,
y acaso sea mi pecho una ristra
de inviolados corazones.
Una mano, sólo una mano virgen,
femenina,
se atreverá a extenderse hacia adelante
como una sonrisa saludando al cielo.
Y en la vela vigilante de mi finado sueño
un velador tendrá la última palabra
que será la primera, la única, impronunciable.
Y un niño negro contemplando el horizonte,
adustamente seguirá su camino,
con delicados pasos tanteará
el tembloroso párpado
del suelo,
caminando feliz y sin destino,
hacia el útero de toda respuesta.

Extraído de la letra M de Cuadernario, Común Presencia Editores, Colección Los Conjurados, Bogotá, 2007

















.
Fotos e imágenes: 1. La gran manzana. 2. Portada de la bitácora acuariana. 3. Serie: Night & Light I, 35mm. 4 y 5. pagina interior de la bitácora acuariana. 6, 7 y 8. Night & Light, II, III, IV, 35 mm. 9. De la serie Luna, diosa, virgen, niño y noche, # 28. 10. De la serie Luna, diosa, virgen, niño y noche, # 35.
.


GUARIDA DE LOS POETAS

Tarkovsky - Conversa sobre temas diversos...

Continuamos agregando documentos sobre la obra y perspectiva del mundo que nos legara ese artista del vivir que respondió al nombre de Andrêi Tarkorvsky; una perspectiva hoy mayoritariamente desatendida -cuando no objetada- que no hace más que hablarnos desde un lugar común llamado sensatez, fuente de aguas cristalinas que brotan de un remanso secreto y apartado, sobre el que cada vez menos vuelven sus pasos los moradores de la tierra; una mirada emparentada a los coloquios con que nos obsequiaban algunos de nuestros predecesores, exponentes de una importuna y casi siempre desoída vieja guardia. Hoy por hoy, la originalidad en nada se parangona con lo originario, esto es, con las fuentes del vivir. Muy poca gente vuelve su mirada a lo sencillo, al disfrute y agonía del vivir que se diluye en nuestras manos, milagro que deberíamos saborear con el paladar de la imaginación sensible. No se tiene tiempo para eso, se lo tiene para una virtualidad epidérmica e improvisada, carente de vida en los recovecos del espíritu. En las urbes, sobre todo, mucha es la gente que se abochorna ante una faceta cualquiera de la vida que muestre la más nimia relación con el mero sentir, con aquello que antaño fácilmente identificábamos con el con-moverse. Se habla de arte o poesía como de islas desérticas que en nada llevan relación con el desorientado y agitado continente en que se ha convertido nuestro diario vivir. Mal que aqueja, incluso, a muchos de quienes viven la ilusión de cultivar arte y poesía. Es por ello, creo yo, que obras como las de Tarkovsky han de pasar desapercibidas o por debajo de la mesa para el común de los mortales, cuando no son tachadas de aburridas. Se ha instaurado la creencia de que la abulia está estrechamente ligada a la búsqueda de nuestra verdad como seres indivisos, pesquisa que no podría hacerse si no es por vía del silencio y la mirada introspectiva. En cambio, se suele ligar la gana y nuestros apetitos con los fuegos fatuos de una imaginería desalmada, que colma todos los espacios de una exterioridad acuñada y vendida como única verdad. Muy poca gente se deja seducir con franqueza sobre cuál sea la razón de nuestros pasos en la tierra. Es más cómodo el dejarse ganar por verdades prestadas que el buscar las nuestras propias, por muy exiguas que nos puedan parecer. En realidad, nada es exiguo cuando nace en la autenticidad.

Siempre he mantenido que la poesía vive más allá de la palabra, de la lengua, de los medios de que disponemos los seres humanos. Y aún lo mantengo. Es por ello que siempre y ante todo defiendo la presencia de poesía en toda hora y lugar, a expensas de la ceguera colectiva. La poesía es el germen del arte, nunca habrá arte donde no viva poesía (en ello lleva relación con cierta musicalidad del alma). Y no vivirá jamás poesía allí donde no se cultiven el silencio y la memoria, paso previo a toda escritura. Se escribe con una cámara, se escribe visionando escenas, se escribe alucinando. Y se escribe modelando, esculpiendo, pintando, musicando; se escribe sobre la arena o gesticulando en el aire. El genio de la poesía yace allí, en cada entrega a un escribir nacido en las fuentes del memorar. Y es por ello que por esta guarida de los poetas pasan los seres más impensados para quienes fueron educados bajo la presunción de que poesía es un arte rígido y divorciado del mundo, un arte que solo pueden cultivar elitescas minorías. Ésa es una verdad a medias, por no decir que es una precaria presunción. La poesía está más cerca de los hechos que cualquiera de las ciencias del espíritu creadas por el hombre para aprehender su realidad. Y citaré, por gusto y para cerrar estas líneas, los versos de un poeta que jamás he podido olvidar. Cito de memoria, así que excúsenme por no poder agregar, desde ahora, los datos de la publicación y del traductor. Se trata de una traducción bilingüe que a mí me place mucho y que tiene una data de no menos veinticinco años. Tan pronto como consiga ese magnífico ejemplar, proveeré más datos de la edición.

¡En cuántas cosas que me prestaron yo viajo por el mundo!
¡Cuántas cosas que me prestaron conduzco como mías!
¡Cuánto de lo prestado, ay de mí, yo mismo soy!


Éstas líneas son parte de un memorable poema cuyo primer verso reza: Al volante de un Chevrolet, por el camino de Sintra (Poemas de Álvaro de Campos, heterónimo de Fernando Pessoa).

A la salud suya, hipotético viajero...
lacl



http://www.youtube.com/watch?v=eo7ATkLTz6A


http://www.youtube.com/watch?v=gy1DpCOON6Q

http://www.youtube.com/watch?v=2MoVQr1t8kU

No hay comentarios.: