Rafael Cadenas, nuestro querido poeta, ha dicho en alguna conversación de la que ha quedado registro, que el sol es la única estrella que no se ve de noche. Tal expresión enaltece la providencia o el milagro que llamamos Tierra y la vida que en ese recoveco del cosmos se suscita. Acaso nunca sabremos, a ciencia cierta, quién dicta los designios de la creación, o si el milagro de la vida es el producto de una carambola cósmica, o si se orquesta como producto u obra de un maestro mayor. Pero lo cierto es que ese milagro que consideramos prácticamente irrepetible, podría repetirse acaso de infinitas maneras en diversas esquinas del orbe que conocemos como universo. De lo que quizás pudiéramos colegir que cada ser humano debería dedicar algún momento de cada día de su vida a reflexionar sobre tal golpe de carambolas que posibilita su propio ser. Acaso ello contribuiría un tanto a morigerar esa extraviada manera en que nos tratamos los unos a los otros, al tiempo en que con tanto desprecio lo hacemos con Madre Natura y Anima Mundi...
lacl, octubre 18 de 2026, entre la hora del pulmón y la del amanecer.
Pensándolo bien, acaso no sea tan imposible aquello que en cierta ocasión expresara Holzemberg, si tomamos en cuenta el portentoso milagro que significa el regalo de la vida. La existencia, acaso toda existencia, pende de un hilo. La expresión de Holzemberg es un tanto sombría, producto -quizás- de una insuperable tristeza o desencanto.
(lacl)
Hay días en que uno estaría ganado a lograr un imposible: ligar la noche con la noche y hacer de la luz mundana inexistencia pura.
Tadeusz Holzemberg.
Cantarle a la oquedad sobre la que nos hincamos...
A) El maniqueísmo se ha impuesto como método de todas las sectas que lo único que persiguen es el poder por el poder. Y el avasallamiento y la represión de toda disidencia es parte de sus procedimientos. La razón, el equilibrio y el humanismo están cada día más segregados de prácticamente toda acción política. Ya es una praxis que transgrede las ideologías y el contraste entre conceptos que se han transformado en clichés como la derecha o la izquierda. De allí que casi todos los actores políticos apuesten a la polarización y una defensa inamovible de supuestas bondades que siempre se quedan flotando en el aire luego de sus discursos, pero que en nada se compadecen con la cruda realidad.
lacl, 13 de octubre de 2026.
B) Es una escueta reflexión que nace al garete o la deriva de tantos naufragios, como hemos visto acontecer tras cumplirse 195.040 días del encuentro entre dos mundos. La práctica comentada en el breve fragmento de arriba ya existía en el mundo desde mucho antes de este día. Pero es el péndulo de la psique el que se mueve de un lado a otro. Por lo que máculas como la intolerancia y el ejercicio de la tortura y la mortandad, que en ciertos momentos de la historia parecieran ser superados vuelven, con más fuerza, apoyándose sobre las enceguecidas pasiones y una sorda y petulante inclemencia.
(Desde el 12 de octubre de 1492 hasta el 13 de octubre de 2026 han pasado 195,040 días (contando el calendario gregoriano y la transición juliana-gregoriana).
lacl, 13 de octubre de 2026.
Sebastião Salgado
¿Por qué el mundo materialmente pobre debería ser más feo que el mundo rico? La luz del amor y el respeto es la misma aquí que allá, y la dignidad es la misma en todas partes.
Es un poema que vale no sólo para el hombre de la negritud, sino para una humanidad que han querido mantener al margen, condenarla a una escala de colores segmentada, disgregada, separada y enajenada. Estos versos, seleccionados de su CUADERNO DE RECUERDOS DE UN PAÍS LEJANO, señalaban muy bien desde aquella hora, hace cosa de un siglo, esta segmentación y segregación a las que quieren fragmentar, dividir y quebrar al ser humano los poderes que representan las minorías gobernantes. Unas minorías que se atavían de ideologismos extremistas, que no se diferencian el uno del otro sino en lo que se grita por los altavoces. Díganme si no se anticipa y retrata exactamente a lo que hoy sucede con una humanidad que paga los platos rotos por lo que hacen los desaforados extremistas, bien sea que se pinten de izquierdas o de derechas, de creencias intolerantettys y decálogos de todo cuño.
Voy a ir agregando luego algunos segmentos más de este gran poema de Aimé Césaire.
Salud, lacl
***
Igual que hay hombres-hiena y hombres-panteras, yo
seré un hombre-judío
un hombre-cafre
un hombre-hindú de Calcuta
un hombre de Harlem-que –no-vota
el hombre-hambruna, el hombre-insulto, el hombre-tortura podrían en cualquier momento agarrarlo molerlo a golpes –matarlo sin más- sin tener que rendir cuentas a nadie sin tener que excusarse con nadie…
Aimé Césaire
NOTA BENE: EN EL TRANSCURSO DE LAS PRÓXIMAS HORAS IRÉ AGREGANDO SEGMENTOS MÁS EXTENSOS DE SU CONMOVEDOR POEMA.
POST SCRIPTUM: OCTUBRE 10 DE 2026, 2:30 A.M. AQUÍ VOY CON ALGUNOS FRAGMENTOS DEL CONTUNDENTE POEMA DE AIMÉ CÉSAIRE...
(lacl)
CUADERNO DE UN RETORNO AL PAÍS NATAL
(FRAGMENTOS)
Partir.
Así como hay hombres-hiena y hombres-pantera, yo
seré un hombre-judío,
un hombre cafre
un hombre-hindú-de-Calcuta
un-hombre-Harlem-sin-derecho-a-voto
El hombre-hambre, el-hombre-insulto, el hombre-tortura
se le podría
prender en cualquier momento, molerlo a golpes-matarlo
por completo
sin tener que rendirle cuentas a nadie.
[......]
Un hombre judío
un hombre-progom
un perro de caza
un pordiosero.
Pero, ¿es que puede uno matar el remordimiento, bello
como la cara de sorpresa de una dama inglesa al encontrar
en su sopa un cráneo de hotentote?
Yo reencontraría el secreto de las grandes comunicaciones
y de las grandes combustiones. Diría tempestad, diría río.
Diría ciclón. .Diría hoja. Diría árbol, mejorarían todas las lluvias, me humedecerían todos los rocíos.
Me revolcaría como sangre frenética sobre la lenta corriente
del ojo de las palabras,
en caballos locos, en niños tiernos, en toques de queda en vestigios
de templo, en piedras preciosas, lo bastante lejos como para
descorazonar a los menores.
Quien no me comprenda no comprenderá el rugido del tigre
[.......]
Es mío
un hombre solo preso de blancura
un hombre solo que desafía los gritos de la muerte
blanca
(TOUSSAINT, TOUSSAINT L'OUVERTURE)
un hombre solo que fascina al águila blanco de la muerte
blanca
un hombre solo en la mar infecunda de la arena blanca
es un viejo que se eleva contra las aguas
del cielo.
La muerte describe un círculo brillante encima de este hombre
la muerte brilla dulcemente sobre su cabeza
la muerte sopla en la caña madura de sus brazos
la muerte galopa en la prisión como un caballo blanco
la muerte luce en la sombra como los ojos de los gatos
la muerte gime como el agua bajo las rocas
la muerte es un pájaro herido
la muerte decrece
la muerte vacila
la muerte es un HOMBRE sombrío
la muerte expira en una balsa de blanco silencio.
[.......]
… Y he aquí que de pronto fuerza y vida me acometen como un toro y la onda de vida rodea la papila del morro, y aquí están todas las venas y vénulas atareadas en la sangre nueva y el enorme pulmón de los ciclones que respira y el fuego atesorado de los volcanes y el gigantesco pulso sísmico que lleva el compás de un cuerpo vivo en mi firme incendio.
Y ahora que estamos de pie, mi país y yo, con los cabellos al viento y mi pequeña mano ahora en su puño enorme y la fuerza no está en nosotros sino por encima de nosotros, en una voz que barrena a la noche y a la audiencia como la penetración de una avispa apocalíptica. Y la voz dice que Europa durante siglos nos ha cebado de mentiras e hinchado de pestilencias,
porque no es verdad que la obra del hombre haya terminado
que no tengamos nada que hacer en el mundo
que seamos unos parásitos en el mundo
que basta que nos pongamos al paso del mundo
pero la obra del hombre ha empezado ahora
y falta al hombre conquistar toda prohibición
inmovilizada en los rincones de su fervor
y ninguna raza tiene el monopolio de la belleza, de la inteligencia,
de la fuerza
y hay sitio para todos en la cita de la conquista y ahora sabemos que el sol gira alrededor de nuestra tierra iluminando la parcela que ha fijado nuestra sola voluntad y que toda estrella que cae del cielo a la tierra a nuestra voz de mando sin límite.
Ahora poseo el sentido de las ordalías; mi país es “la lanza de noche” de mis antepasados bámbaras que se arruga y su punta huye desesperadamente hacia el astil si se la rocía con sangre de pollo y dice que es sangre de hombre lo que necesita su temperamento, grasa, hígado, corazón de hombre, no sangre de pollo.
Y yo busco para mi país no corazones de dátil, sino corazones de hombre que, para entrar en las ciudades de plata por la gran puerta trapezoidal, golpeen la sangre viril, y mis ojos barren mis kilómetros cuadrados de tierra paternal y enumero las llagas con una especie de júbilo y las hacino una sobre otra como raras especies, y mi cuenta se alarga siempre con imprevistas acuñaciones de la bajeza.
Y aquí están aquellos que no se consuelan de no ser hechos a semejanza de Dios sino del diablo, que qaquellos que consideran que se es negro como se es dependiente de segunda clase: esperando mejorar y con la posibilidad de subir más alto; aquellos que capitulan ante sí mismos, aquellos que viven en el fondo de la mazmorra de sí mismos; aquellos que se envuelven con seudomorfosis orgullosa; aquellos que dicen a Europa: “Mire, yo sé cómo hacerle reverencias, cómo prestarle mis respetos, en suma, no soy diferente de usted; no haga caso de mi piel negra: me ha tostado el sol”.
Y hay el rufián negro, el áscari negro, y todos cebras se zarandean a su manera para hacer que el listado de sus pieles caiga en un rocío de leche fresca. Y en medio de todo esto yo digo ¡hurra! mi gran padre se muere, yo digo ¡hurra! la vieja negritud se cadaveriza progresivamente.
No hay que decir: era un buen negro. Los blancos dicen que era un negro, un verdadero buen negro, el buen negro de su amo.
Yo digo ¡hurra!
Era un muy buen negro,
la miseria le había herido pecho y espalda y habían metido en su pobre mollera que una fatalidad pesaba sobre él y que no la puede manejar a su antojo que no tenía poder sobre su propio destino; que un señor avieso había desde tiempo inmemorial escrito leyes de prohibición en su naturaleza pelviana; y ser el buen negro; creer honradamente en su indignidad, sin la curiosidad perversa de verificar nunca los jeroglíficos fatídicos.
Era un muy buen negro.
Y no se le ocurría la idea de que podría azadonar, ahondar, cortarlo todo, cualquier otra cosa verdaderamente que no fuese la caña insípida.
Era un muy buen negro.
Y le lanzaban piedras, trozos de chatarra, cascos de botella, pero ni esas piedras, ni esa chatarra, ni esas botellas…
Oh quietos años de dios sobre este mogote terráqueo!
Y el látigo disputó el chupeteo de las moscas el rocío azucarado de nuestras llagas.
Yo digo hurra! la vieja negritud
se cadaveriza progresivamente
el horizonte se deshace, retrocede y se ensancha
y entre desgarrones de nubes aparece el fulgor de un signo.
El negrero cruje por todas partes… Su vientre se convulsiona y resuena… La horrible tenía de su cargamento roe los intestinos fétidos del extraño niño de pecho de los mares.
Y ni el júbilo de las velas hinchadas como un abultado bolso de doblones, ni las jugarretas hechas a la tontería peligrosa de las fragatas policíacas le impiden oír la amenaza de sus gruñidos intestinos.
En vano para olvidarse de ello el capitán cuelga en su palo mayor el negro más gritón, o lo echa al mar, o lo entrega al apetito de sus molosos.
La negrería que huele a cebolla frita vuelve a encontrar en su sangre derramada el sabor amargo de la libertad
Y está de pie la negrería
La negrería sentada
inesperadamente de pie
de pie en la cala
de pie en los camarotes
de pie en el puente
de pie en el viento
de pie al sol
de pie en la sangre
de pie
y
libre
de pie y no como una pobre loca en su libertad y su indigencia marítimas girando en la deriva perfecta y aquí está:
más inesperadamente de pie
de pie en los cordajes
de pie ante el timón
de pie ante la brújula
de pie ante el mapa
de pie bajo las estrellas
de pie
y
libre
Y el navío lustral hiende impávido las aguas
Desplomadas
Y ahora se pudren nuestras borlas de ignominia!
por el sol abrotoñado de medianoche
escucha gavilán que tienes las llaves de oriente
por el día desarmado
por el tiro de piedra de la lluvia
Escucha perro blanco del norte, serpiente negra del
Mediodía
que rematáis el cinturón del cielo
todavía hay un mar por cruzar
para que yo invente mis pulmones
para que el príncipe se calle
para que la reina me bese
todavía un viejo mar por asesinar
un loco por entregar
para que mi alma brille ladre brille
ladre ladre ladre
y que chille la lechuza mi bello ángel curioso.
El maestro de las risas?
El maestro del silencio formidable?
El maestro de la esperanza y la desesperación?
El maestro de la pereza? El maestro de las danzas?
Soy yo!
y por eso, señor
los hombre de cuello frágil
recibe y percibe fatal calmoso triangular
y para mí mis danzas
mis danzas de mal negro
para mí mis danzas
la danza rompe-argolla
la danza salta-prisión
la danza es-hermoso-y-legítimo-ser-negro
para mí mis danzas y salta el sol en la raqueta de mis manos
pero no el sol desigual ya no me basta
enróscate, viento, alrededor de mi nuevo crecimiento
pósate en mis dedos medidos
te entrego mi conciencia y su ritmo de carne
te entrego los fuegos donde se asa mi debilidad
te entrego la cadena múltiple
te entrego el pantano
te entrego el intourist del círculo triangular
devora desea
te entrego mis palabras abruptas
devora enróscate
y enroscándote abrázame con un más vasto
estremecimiento
abrázame hasta el nosotros furioso
abraza, abrázanos
pero habiéndonos igualmente mordido
hasta la sangre de nuestra sangre mordido,
abraza, abraza mi pureza sólo se enlaza con tu pureza
pero entonces abraza
como un campo de apretados filaos
en la noche
nuestras multicolores purezas
y enlaza, enlázame sin remordimientos
enlázame con tus inmensos brazos de arcilla luminosa
enlaza mi negra vibración al ombligo mismo del mundo
enlaza, enlázame, áspera fraternidad,
y luego, estrangulándome con tu lazo de estrellas, sube,
paloma
sube
sube
sube
Yo te sigo, impresa en mi atávica córnea blanca,
sube lamedor de cielo
y el gran agujero negro donde yo quería ahogarme
en la otra luna
es allí donde quiero pescar ahora la lengua maléfica
de la noche en su inmóvil vibración”.
***
Claude Debussy: La Mer. / Colecta de mares: Claudio Abbado, Bernard Haitink, Pierre Boulez, Vladimir Ashkenazy y Trío de Pianos (Giorgia Tomassi, Carlo Maria Griguoli, Alessandro Stella).
"...Si en términos generales, el espíritu de un periodo histórico se puede captar en su fachada arquitectónica, el de la segunda mitad del siglo XIX -esto es, el del período en que tiene lugar el nacimiento de Hoffmansthal-, fue sin duda uno de los más pobres y tristes de la historia de la humanidad; fue el período del eclecticismo, del falso barroco, del falso renacimiento, del falso gótico. Siempre que el hombre occidental fijaba su estilo de vida, éste se reducía indefectiblemente a una apropiación burguesa y, a la vez, a una burguesa pompa, a una rigidez que tanto significaba asfixia como seguridad. Si alguna vez la miseria se vio encubierta por la riqueza, fue entonces..."
Hermann Broch, Poesía e investigación. (*)
Un comentario al margen, lacl:
Si ese era el escenario para los tiempos de Hoffmansthal, ¿qué podemos decir de los tiempos actuales, en los que hasta la inteligencia está contaminada de retorcida falsedad -cuando no expuesta al escrutinio de los algoritmos cibernéticos-, cuando el colmo es que el cliché ya venga amordazado por el "kitsch", cuando el cinismo y la actitud implacable de los extremismos termina en actos de crueldad a diestra y siniestra y cuando la pompa ha rebasado toda idea de burguesía, puesto que la actitud burguesa ha cobrado fuego en cada pecho donde se supone que debería palpitar un corazón?
(lacl)
[... Nada puede el poeta, ningún mal puede evitar; se le escucha únicamente cuando magnífica el mundo, pero no cuando lo representa tal como es. ¡Sólo la mentira de su gloria más, no el conocimiento! ...]
Hermann Broch, La muerte de Virgilio. Según la edición de Alianza 3
***
Como ya no te reconozco
te conviertes en el árbol que da sombra
y en el verde que respira
se arrodilla mi sueño…
Tiemblan las hojas de la luz,
oh, mundo… lleno de las sombras,
llevo en mi olvido,
en mi respiración y en mi olvido,
tu imagen profundamente olvidada.
Hermann Broch, En mitad de la vida. Ediciones Igitur, Col. Igitur/Poesia, Montblanc, Tarragona, España, 2007.