© lacl
The Well-Tempered Clavier Complete by Glenn Gould 1/13
Arte y poesía: vigencia de toda expresión lúdica, gesto o acto non servil en tiempos tan obscuros como los actuales. Disertaciones sobre el culto añejo de ciertos antagonismos: individuo vs estado, ocio y contemplación vs labor de androides, dinero vs riqueza. Ensayos de libre tema, sección sobre ars poética, un muestrario de literatura universal y una selección poética del editor. Luis Alejandro Contreras Loynaz. © Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©
© lacl
© lacl
***
EL HÉROE, LA JOVEN Y EL TONTO.
LA JOVEN
Exaspero ante mi propia imagen en el cristal
Que es tan diferente a mí, que cuando tú la exaltas,
es como si alabaras a otra, o como
si te mofaras de mí con alabanzas a mi contraria;
y al amanecer cuando despierto me horrorizo de mí misma,
pues el corazón grita que lo que se gana con mentiras,
la crueldad ha de conservarlo; así pues ve con cuidado
si lo que tú has visto es esa imagen y no a la mujer.
EL HÉROE
Me irrito ante mi propia fuerza porque tú la has amado.
LA JOVEN
Si no eres tú fortaleza más de lo que yo soy belleza
mejor será que consiga un convento y me convierta en monja; una monja al menos tiene la reverencia de los hombres
y no necesita de crueldad.
EL HÉROE
Yo he oído a uno decir
que los hombres muestran su reverencia ante su santidad
y no por ellas mismas.
LA JOVEN
Dilo y di
que sólo Dios nos ha amado por nosotras mismas.
Pero, ¿qué puede importarme a mí, que añoro el amor de un hombre?
EL TONTO A LA VERA DEL CAMINO
Cuando todos los trabajos pasados desde la cuna a la tumba
corran desde la tumba a la cuna; cuando los pensamientos que un tonto
ha hilado en un carrete,
no sean más que hilos sueltos, no sean más que hilos sueltos;
Cuando cuna y carrete sean pasado
y yo mera sombra al fin
condensado de materia
transparente como el viento,
creo que yo puedo encontrar
un amor fiel, un amor fiel.
William Butler Yeats
The Hero, The Girl, and The Fool
The Girl
I rage at my own image in the glass,
That’s so unlike myself that when you praise it
It is as though you praised another, or even
Mocked me with praise of my mere opposite;
And when I wake towards morn I dread myself
For the heart cries that what deception wins
Cruelty must keep; therefore be warned and go
If you have seen that image and not the woman.
The Hero
I have raged at my own strength because you have loved it.
The Girl
If you are no more strength than I am beauty
I had better find a convent and turn nun;
A nun at least has all men’s reverence
And needs no cruelty.
The Hero
I have heard one say
That men have reverence for their holiness
And not themselves.
The Girl
Say on and say
That only God has loved us for ourselves,
But what care I that long for a man’s love?
The Fool by the Roadside
When my days that have
From cradle run to grave
From grave to cradle run instead;
When thoughts that a fool
Has wound upon a spool
Are but loose thread, are but loose thread.
When cradle and spool are past
And I mere shade at last
Coagulate of stuff
Transparent like the wind,
I think that I may find
A faithful love, a faithful love.
(William Butler Yeats)
White Goddess
© lacl
El Salmo, de Ingeborg Bachmann.
Salmo
1
¡Callad conmigo, como callan todas las campanas!
En la placenta de los horrores
buscan las sabandijas alimento nuevo.
Públicamente, cuelga los Viernes Santo una mano
en el firmamento, le faltan dos dedos,
y no puede jurar que todo,
todo, no haya sido y que nada
será. Se hunde en las nubes pardas,
arroba a los nuevos asesinos
y sale absuelta.
De noche, sobre esta tierra,
forzar ventanas, darle para atrás a las sábanas,
que quede al descubierto el embozo de los enfermos,
una llaga llena de alimento, infinitos dolores
para todos los gustos.
Enguantados contienen los carniceros
el aliento de los desembozados,
la luna en la puerta cae al suelo,
no recojas los fragmentos, la cinta de la que colgó...
Todo estaba preparado para la extremaunción.
(El sacramento no puede llevarse acabo).
2
Qué vanidad de vanidades.
Arrastra una ciudad hasta ti,
levántate del polvo de esa ciudad,
toma posesión de un cargo
y enmascárate
para no ser desenmascarado.
Cumple las promesas
delante de un espejo ciego en el aire,
delante de una puerta cerrada en el viento.
Intransitados están los caminos sobre la pared a plomo del cielo.
3
Oh ojos, que la tierra, almacén solar, quemó,
con la carga de lluvia de todos los ojos cargados,
cubiertos ahora de hilos, de telas
hiladas por las arañas trágicas
del presente ...
4
En la cuenca de mi mudez
pon una palabra
y levanta grandes bosques a ambos lados,
que mi boca
entera quede en la sombra.
Ingeborg Bachmann, El tiempo postergado. Ediciones Cátedra S. A. 1991. Traducción: Arturo Parada.
© lacl
El Universal
08/04/2020 12:15 pm (republicación)
Me toca darle las gracias a la Casa de la Poesía (2002) por dedicarme su ya muy conocida semana, un honor que he aceptado con sencillez, como se recibe un regalo, pero consciente de la exigencia que entraña, y sin correr el riesgo de preguntarme si lo merecía o no.
El homenaje —esta palabra me turba, pero me parece inevitable— es más bien a la poesía y se lo hacen los poetas invitados.
En Venezuela hay bastantes poetas que merecen estar en este sitio que hoy ocupo, por ser verdaderos maestros de poesía, pero el azar me ha puesto aquí y no quise eludirlo.
Por fortuna, sé quedarme en tierra, con mis límites a la vista y sin riesgo de inflación, pues hace tiempo, en mi adolescencia, aprendí de un colombiano que uno debía ser “humilde, humilde, humilde, porque no es nada una llamita al viento”, aunque humilde, en rigor, es quien ni tiene conciencia de serlo.
A pesar de haber escrito un libro en defensa de nuestro idioma, soy un pobre verbal. Me faltan las palabras. Tienen la costumbre de perdérseme. Les gusta dejarme solo. Seguramente, pienso, me cobran los años de abandono en que las tuve por buscar codiciosamente la realidad. Hoy me parece que no hay nada que buscar y que tal vez sólo se trate de sentir la vida en nosotros. La vida, lo desconocido, el misterio, la naturaleza, el ser, el Tao, el Self o como quiera llamarse eso que no tiene nombre y sobre lo cual nada se puede decir. Aunque la poesía está cerca de ese ámbito infranqueable, apenas le es dable apuntar en tal dirección. Es su legítima vecindad, y su otro costado da a la zona propiamente humana.
Poetas sin una metafísica son sólo señoritos que hacen versos, decía Antonio Machado. Después de Heidegger, la metafísica está de capa caída. En el fondo, lo que el poeta español les pide es que tengan una concepción trascendente del mundo. Yo siempre evito la palabra metafísica porque ella intenta vanamente hablar de lo que no se puede, utilizando el pensamiento, que no da para tanto, si bien es el único instrumento que tenemos. De los grandes poetas se puede desprender toda una filosofía.
Yo no voy a hablar de poesía en este momento. Tenemos toda la semana para hacerlo, pero sí quisiera decir unas palabras sobre algo que me preocupa sobremanera, aunque en este acto puede parecer fuera de lugar. Me refiero a la guerra cuya actualidad es permanente porque sus apariciones son constantes. Sólo cambia de país; hoy escoge uno, mañana otro, sin que sea posible saciarla; sí, una de las ocupaciones a que se dedican con más entusiasmo los seres humanos es la de matarse entre sí. Thanatos no descansa, Ares lo mantiene constantemente ocupado. El sonido que más obstinadamente se oye a través de la historia —dice Arthur Koestler en su ensayo La explosión cerebral—es el de los tambores de guerra. “Guerras tribales, guerras religiosas, guerras civiles, guerras entre dinastías, guerras nacionales, guerras revolucionarias, guerras coloniales, guerras de conquista y liberación, guerras para prevenir y finalizar todas las guerras”. Es decir, increíble abuso de lenguaje, guerras por la paz.
Sigue diciendo Koestler que estos “desastres en la historia del hombre se deben a su excesiva capacidad y urgencia de identificarse con una tribu, nación, iglesia o causa y abogar por su credo emocionalmente, sin crítica (...) así somos llevados a la poco novedosa conclusión de que el problema de nuestra especie no es de un exceso de agresión, sino de una excesiva capacidad de fanática devoción”. Habría que matizar el enfoque de Koestler. No todo es oscuridad, pues si así fuera no habríamos sobrevivido.
La poesía no escapa a la historia, pero está lejos de su horror, no así los poetas, muchos han sido sus víctimas. Stalin, pongamos por caso, acabó con un buen número de ellos. El horror por la historia se llama un libro de Juan Liscano, voz clamante e inoída de este país. Creo que tenemos derecho a avergonzarnos de la historia, pero sólo una minoría hace uso de él. A los más esa diosa los llena de orgullo. Sobre la nuestra les recomiendo el libro de Antonio Arráiz, Los días de la ira. Allí verán cómo en el siglo XIX los venezolanos se dedicaron con ahínco, casi a tiempo completo, a destruirse. Labor llevada a cabo, conviene recordarlo, por muchos de los héroes de la Independencia.
Detrás de todo el desastre está el poder, y tras el poder nuestro querido ego. La poesía mora lejos del poder, que es malo, al decir de un suizo que sabía mucha historia, y acaso sólo siendo impersonal, puede zafarse del pacto diabólico de que habla Weber. También está la dama que hoy nos convoca lejos de fanatismos. Un poeta fanático sería tan absurdo, por ejemplo, como un psiquiatra fanático, y no es que esté equiparándolos, aunque según Nadezda Mandelstam, la poesía tiene poderes curativos. Lejos está asimismo de grandiosidades porque ellas alejan a la gente de su realidad básica extraviándola peligrosamente.
Lejos de utopías, pues por impositivas, aunque con buena intención, suelen llevar a destructividades que no se preveían, ejemplarizando la horrible paradoja del bien que se trueca en mal. Lejos de nacionalismos porque, parafraseando a un socialista francés, llevan en sí la guerra “como la nube lleva la tormenta”. Lejos de ideologías que ponen barreras entre los hombres impidiéndoles que se den la mano, como quiere Salvador Pániker, por encima de lo simbólico “a un nivel más hondo y más real”.
Pero sí le importa a la poesía, y mucho, la justicia, la libertad y la democracia, cuya finalidad acaso sea lograr que la aristocracia gobierne. No se alarmen. Aclaro: áristos son los más capaces, los más solventes en lo ético y pueden provenir de cualquier clase social, cualquier etnia, cualquier partido, cualquier país. Buscaremos a los mejores donde estén, he oído decir durante años a los presidentes, pero no lo hacen. Se limitan a su pequeña tribu.
Hoy pienso que es mejor vivir desnudamente, siendo, con atención, wholeheartedly, que es algo así como dándose entero, con olvido de sí, en la luz del instante, lo más originario, y no halfheartedly, que significa con la mitad del corazón —me gustan estas palabras inglesas—, en suma, pareciéndose a la poesía que es muy interior, sin mostrarse “poéticos”, lo cual es ridículo. Los poetas casi nunca son poéticos, ni antipoéticos. Se ha de echar por la borda, suavemente, el lastre —prejuicios, pequeñeces, trabas—, nuestra amada neurosis, pero no toda, pues dicen que algo bueno tiene. Aunque noto que todo esto suena a voluntarismo, cuando se sabe que tales procesos se realizan en parte a espaldas del ego y a veces contra él.
Hace años una poeta muy querida me hizo en una entrevista la pregunta que ya es cuasi ritual de para qué sirve la poesía, pregunta que por reiterativa nos lleva a sospechar que se trata de un quehacer enigmático, puesto que siempre está indagándose su función. Yo le contesté: “A la poesía se le sirve más bien, cuando hay suerte”. Y sus servidores son los poetas. A través de ellos hace su aparición. En ocasiones se quita su traje y se viste de prosa, entonces es ésta la que le sirve de portadora, y asoma en la novela, en el cuento, en el ensayo. Los autores le dan forma y pasa a vivir en los lectores que la recrean. Al hacerlo, en cierto modo son también poetas. A veces se ausenta y hay que salir a buscarla; esto puede ocurrirle a un poeta o a una época en un país. Ella es como una gran construcción creada por todos los poetas, y me parece inseparable del trabajo interior de cada uno de ellos. No la concibo separada de esa tarea. En tal sentido tiene un lado extraliterario. Machado, de nuevo Machado, la ve como un yunque de constante actividad espiritual, y también psíquica, podría agregarse.
Pues bien, esta semana sus servidores estarán en contacto con ustedes y con nosotros. Sin duda, van a nutrirnos con sus lecturas y conversaciones. Ellos vienen de muchos países, lo cual nos dice que la poesía en esta época se ha vuelto más internacional que nunca, como lo es el mundo actual, en el que encaja muy bien nuestro país porque ha sido siempre muy abierto, muy amplio, muy universal, y seguirá siéndolo. La república de las letras se ha ensanchado hasta alcanzar la dimensión a que, por su espíritu, estaba llamada.
Sólo me resta decirles a nuestros invitados que se sientan como en su casa, at home, con libertad para decir lo que quieran. Aquí no se controlan los espíritus, este es un país democrático, y pedirles también, por supuesto, que se olviden de mí. Vamos a festejar la poesía. Es ella la que va a ocupar la escena. Gracias.
Rafael Cadenas
Verbigracia, N°8. Año V
Caracas, sábado 24 de noviembre de 2002
Imagen: Abril Mejías Romanhy
© lacl
Un rescate de la memoria.
(Esto fue si mal no recuerdo, hace 6 años... en 2020, lacl)
Por el asunto de los ancestros, me encuentro con esta brevedad escrita por Abril de 2020, en virtud de una familiaridad que, a su vez, publicara Zhivka Baltadzhieva
. . . . . A Zhivka.
Que de la rama viene el brote
y del brote se expande el fruto,
que de su abrazo con la tierra
vienen los nuevos retoños.
¿Cómo negar el ramaje
o los ancestros?
(lacl)
*****""
La soberbia humana es la medida de todas las cosas, ello se desprende de la huella que dejan quienes aman ejercer liderazgos...
lacl, 5 de junio de 2019
*******
El tiempo anda trabajando, como un esclavo, para otros reyes, todos impostores.
lacl, junio, 2021
© lacl
XIII (*)
(Pienso en tu sexo)
Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.
Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.
Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.
Odumodneurtse!
(*) César Vallejo, de su libro Trilce.
XV (**)
España, aparta de mí este cáliz
Niños del mundo,
si cae España —digo, es un decir—
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!
¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra maestra con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!
Si cae —digo, es un decir— si cae
España, de la tierra para abajo,
niños ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!
Niños,
hijos de los guerreros, entre tanto,
bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que está
con su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera hablando y habla y habla,
la calavera, aquélla de la trenza;
la calavera, aquélla de la vida!
¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto
de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aún
el de las sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae —digo, es un decir—
salid, niños del mundo; id a buscarla!…
(**) César Vallejo. Del libro España, aparta de mí este cáliz
Piedra negra sobre una piedra blanca (***)
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…
(***) César Vallejo. Del libro póstumo, Poemas humanos.
***
GUARIDA DE LOS POETAS
Chabuca Granda
© lacl
Francisco Pedernal. Los tiempos actuales han colmado la escena de abundante sordidez, pletórica de fango, rebosante de bajezas y cinismo; tanta es la sordidez que hasta nuestra natural cualidad de respirar al compás y en contrapunto de los aires de Madre Natura se siente como colmada de una ceniza asfixiante. Sin embargo, la naturaleza misma nos da otras enseñanzas por vía de sus llanos derroteros. Ayer apareció en el jardín este hermoso buhíto, lo más probable es que se haya caído de un nido, ya que en noches pasadas estuvimos escuchando los cantos de un búho mayor. Y como La Diosa Blanca es grande, hemos encontrado una especialista en mundo natural, quien se ha ofrecido al rescate, pues no queremos improvisar ni poner en riesgo esta vida que apenas levanta. Su hermoso plumaje nos recuerda a una piedra o incluso a una estructura en laberinto o una perfecta colmena toda hecha de plumas. Y me vino a la mente esa palabra para describirle o nombrarle por los momentos, Pedernal, dada la impresión de fortaleza que comparte su estampa a pesar de ser apenas un retoño de vida. Pedernal es como apellido y Francisco le ha puesto luego mi adorado tormento, quien no iba a permitir un nombre tan seco, la estética del alma siempre adelante. Lo cierto es que esta experiencia tiene un peso para la vida 100 mil millones de veces más denso y decisivo que los escarceos de los humanos amantes del poder, que en realidad no son otra cosa que humanos amantes de lo ajeno.
Salud, amigos.
lacl, 27 de mayo de 2026.
***
PAU CASALS - EL CANTO DE LOS PAJAROS (EL CANT DELS OCELLS)