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lunes, 27 de abril de 2026

La muerte y la vida. Fragmentarias: Un entresueño del atardecer, lacl. / Rainer Maria Rilke: del Libro de horas / Galería de Orfeo: Camarón - Winter / Guarida de los poetas: Poumd, CON USURA

 © lacl 




Muerto se quedó,

moviendo el pie luego de morirse. 

Y todos decían:

¿por qué mueve el pie si está dormido? 

Pero nadie daba por cierta la realidad 

tras el bisel, la oblicua luz o el trasegado rescoldo de otro resplandor, 

iluminando el sueño de la vida y de la muerte. 


lacl, entresueño del atardecer, Anotaciones Android, 23 / 04 / 26





***

Rainer Maria Rilke 
El libro de horas.

Un par de cantos del Libro de la pobreza y de la muerte. Reproduciré las palabras que originalmente publicara sobre estos poemas, EL LIBRO DE HORAS de Rilke, así como sobre la estupenda traducción de la profesora Yolanda Steffens en libro editado por la UNIVERSIDAD CENTRAL de VENEZUELA (UCV). Fue una de las primeras publicaciones de este blog, en el mes de octubre año del 2007.

[ABRO CITA]
"...En cuanto a los poemas de El libro de Horas, debo expresar mi agradecimiento a la profesora Yolanda Steffens, el haber entrado en su conocimiento, libro que ella tradujo y el cual fue publicado a finales de los ochenta en los talleres de la Imprenta Universitaria de la Universidad Central de Venezuela. La traducción contó, además, con la asesoría de la profesora Lieselotte Zettler de Vareschi, conocedora de la obra de Rilke, y del poeta y (para la época) profesor universitario Rafael Cadenas. Es un trabajo excelente, por mucho que la profesora Steffens abra su nota advirtiendo que “…no hay traducción perfecta (sobre todo del alemán), y que traducir es traicionar como ya se ha dicho en italiano en un juego de palabras: traduttore = traditore…” Fui su alumno por dos semestres, pero una vasta desazón me hizo alejarme del alemán, de la Escuela de Letras y de la Universidad por un par de años. Mas nunca perdí el rastro.

El Libro de Horas se compone de tres libros, El Libro de la Vida Monacal, El Libro del Peregrinaje y el Libro de la Pobreza y de la Muerte.

Cada vez que la mentira generalizada intenta abrirse paso en mi pecho, cada vez que el disimulo colectivo imperante desea alojarse en mi conciencia, voy de nuevo a esos poemas. Reproduzco algunos de la tercera parte del Libro de Horas, el intitulado Libro de la Pobreza y de la Muerte. De otros libros suyos, tales como los Sonetos a Orfeo y las Elegías de Duino, así como el excelente epistolario recogido en Cartas del Verano de 1926 (FCE, triángulo epistolar cruzado entre Rilke, Marina Tsvetaeva y Boris Pasternak) o las famosas Cartas a un joven poeta, no nos ocuparemos por ahora. Tal vez, más adelante..."
[CIERRO CITA]

lacl


***

Allí viven humanos, blanca y pálidamente florecidos,
y mueren del mundo difícil, asombrados.
Y nadie ve la muerte abierta
en que se deforma la sonrisa de una delicada raza
en noches sin nombre.

Andan por ahí, degradados por el esfuerzo
de servir sin valentía a cosas sin sentido,
y sus vestidos se marchitan sobre ellos
y sus bellas manos envejecen temprano.

La multitud presiona y no piensa en ser indulgente
a pesar de ser indecisos y débiles,-
sólo perros esquivos, sin morada,
los siguen silenciosos durante un rato.

Ellos están entregados a cien torturadores
que les gritan cada vez que dan la hora,
circulan solitarios alrededor de hospitales,
y esperan angustiosos el día de su ingreso.

Allá está la muerte. No aquella cuyos saludos
los había rozado extrañamente en la infancia,
sino la pequeña muerte, como se la entiende ahí;
la suya propia cuelga verde y sin dulzor
en ellos como una fruta que no madura.


***

Porque, señor, las grandes ciudades
están perdidas y disueltas;
una huída ante llamas parece la más grande,
y no hay consuelo que las consuele
y su corto tiempo se escurre.

Allí viven humanos, viven mal y difícilmente
en cuartos hondos con gestos angustiosos,
más atemorizados que un rebaño
y afuera, tu tierra respira despierta,
mas ellos existen y ya no lo recuerdan.

Allí crecen niños en alféizares
que siempre se quedan en la misma sombra,
y no saben que afuera llaman flores
para un día pleno de espacio, dicha y viento,
y tienen que ser niños y son niños tristemente.

Allí se abren doncellas como flores a lo desconocido,
y añoran la paz de su infancia;
pero no existe aquello por lo cual ardían,
y temblorosas se vuelven a cerrar.
Y en ocultos cuartos de trastienda
pasan sus días de maternidad desilusionada,
los gemidos abúlicos de las largas noches,
y años fríos sin lucha ni fuerza.
Y en completa oscuridad están los lechos mortuorios
y poco a poco van añorándolos,
y mueren lentamente; mueren como encadenadas
y se apagan como mendigas.

Rainer Maria Rilke, Libro de horas.
Del Libro de la Pobreza y de la Muerte


***

GALERÍA DE ORFEO
LA VIDA... 

Camarón de La Isla. -  Como el agua

http://www.youtube.com/watch?v=C3D4DG5ztaQ

.

Paul Winter Consort

http://www.youtube.com/watch?v=HEdh2jXDe5I
.


GUARIDA DE LOS POETAS

Ezra Pound - Con usura

Canto que hemos reproducido en varias oportunidades en este portal; hoy dejamos tan sólo la lectura en la voz de su autor...

https://www.youtube.com/watch?v=xn6r2Nm0ZMo 
 © [Luis Alejandro Contreras Loynaz/LetrasContraLetras - contracorrientes]. Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©

domingo, 26 de abril de 2026

Apunte de un apunte, Alan Watts de la mano de Emerson / Speech / Solsticio de invierno

© lacl 



El apunte de Emerson no podría ser más preciso, anotación y entonación que vienen a ser afinadas y refinadas por las breves palabras que agrega Watts al límpido bosquejo de Emerson. En ocasiones, basta con una breve pincelada para presentar un cuadro de la realidad, alcanzando a comunicar una verdad como no lo haría el más detallado y luengo de los análisis. Estos sucintos apuntes logran, en mi opinión, ese cometido, extractados de LOS LÍMITES DEL LENGUAJE, de Alan Watts. Este comentario no es un convite que incite al desánimo de leer el texto completo escrito por Watts. Muy por el contrario, coloco aquí ese pasaje como una réplica de lo que  acostumbramos hacer con la lectura de un libro, cuando resaltamos un párrafo, una frase o un fragmento que nos ha parecido sustancial dentro del cuerpo del texto. 
Quien quiera leer el texto completo  de Alan Watts, podrá hacerlo en la entrada publicada en este blog el 30 de abril de 2020.
Salud, lacl 

***

"...Emerson escribió lo siguiente en un famoso pasaje: 

«A las rosas que hay bajo mi ventana no les preocupa si son mejores que las rosas anteriores ni si las rosas que vendrán después serán mejores que ellas. La rosa simplemente existe; existe con Dios hoy día. Pero los seres humanos, ignorantes de las riquezas que les rodean, siempre están listos para prever un futuro, y no saben vivir completamente aquí y ahora».

Ese es el punto principal que no alcanzamos a ver en ciertas culturas y ciertas especies. Gran parte de la contribución de las culturas africanas a la nuestra, especialmente en el mundo de la música, están relacionadas con estar vivo aquí y ahora, en lugar de hacer planes para otro momento..."


Alan Watts, Los límites del lenguaje.




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Speech


https://www.youtube.com/watch?v=FledgXE36Ns

https://www.youtube.com/watch?v=RMvm4PqNfio

https://www.youtube.com/watch?v=6h7gEC2VhaA


 A Winter's Solstice -   Windham Hill

Dejamos parte de ese álbum maravilloso. 








Alas, lacl ©

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domingo, 19 de abril de 2026

Guarida de los poetas Juan Sánchez Peláez / Filiae maestae Jerusalem. Una música que muerde o rasga como ciertas cuerdas interiores de un país indefinido, impalpable... / Discurso amoroso Sol da te, mio dolce amore.

© lacl 



Rasgos Comunes es un título harto sugerente para nuestra conciencia de tribu olvidadiza o, quizás podríamos decir, para ese fluir de nuestros oscuros o difusos pensamientos que,  hacia la lejanía, discurren sus aguas, para depositarse en un desaguadero de vivencias ante el que casi nadie se confiesa, pero que sabe que está allí, recabando momento a momento este otro discurrir. No solemos declararlo, salvo a nosotros mismos o, por cósmico milagro, a la amada o el amado, al íntimo amigo o al visor o escucha de un  heteróclita voz que nos desnuda.

Dejemos a continuación una breve colecta de cantos cosechados de ese poemario en los que, pienso, se evidencian magistralmente esos,  nuestros rasgos comunes...

lacl

Juan Sánchez Peláez

Rasgos comunes



OH EL TRASPIÉS


Oh el traspiés, el hueco de nuestra sombra, y ninguna lágrima redonda. 

Oh muy tunante que olvidas, muy parlanchín, callas ante los verdaderos misterios. Apuras el sabor de lejanos mediodías. Pero el tiempo se pegó a tus botas, la nieve que quieres arrojar por las ventanillas del tren. El tiempo que es un tambor en el vestíbulo de los desconsolados. Oh aquel susurro en el viento mudo de la hora febril.


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PIENSO CON FRECUENCIA


Pienso con frecuencia en el día que pasa y en los años que me fueron negados. Sin embargo, el jazmín de pie se vino de bruces e invadió la casa. Me regodeé con la mujer encinta, toqué lo que le faltaba. He sentido también con su piel la tierra, y me he visto envejecer desnudo.

(Has dado vueltas al reloj, persona que desvarías. De golpe tuvimos tú y yo toda la claridad. Nos vimos llegar victoriosos e indemnes a rehacer el camino, a referir lo vivido al sueño.)


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INOCENCIA


Cuando pongo la mejilla en esa melodía, recupero un instante la ciudad perdida.


           Vivo sin leño ni lumbre, señuelo en pos de ti.

Por encontrarnos en el mundo, nos cubre la llama que da pavor. Soy de pies a cabeza la gran vacilación del hombre. Mustio, trago a cántaros el olvido y la tiniebla.


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Un poema que marcó mi juventud tanto como otros del mismo Juan...

(lacl)


REASONING

Los hombres de heteróclitos oficios viven en el cautiverio. Los embriaga un hada lisonjera y cruel. El pez espada no les sonríe, la furia del moscardón les impide ver. Los hombres de heteróclitos oficios no voltean la faz ni marchan tampoco al trote, y no esperan. Ay de nuestra presunción y de nuestra historia, jóvenes ligeros en el viento.


Juan Sánchez Peláez, Rasgos comunes. Monte Ávila Editores, Caracas, 1975


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EL CÍRCULO SE ABRE


El círculo se abre, ¿ves?, ¿no oyes como si hubiera gran brisa en los árboles, no escuchas las palabras sin sentido de una mandolina? Que regrese a nosotros la dicha que tuvimos y el páramo. A fondo, memoria mía, para que no extravíes en la estación final ni un átomo en las cuentas de la angustiosa cosecha. No te vayas a olisquear recuerdos, proseguía el encantado jardín; no nos abandones, reina madre, murmuraba nuestra familia de huérfanos; dame un punto de apoyo o una saeta exacta, continuaba la niñez mientras comía unas fresas. No te vayas, arduo otoño, exclamo ahora, déjame asirte 

y baila arriba títere de mi corazón que tan bien sabes dilapidar la leche del gato y el cántaro de semillas, y que con la ayuda del tiempo me rectificas y alzas con el sonido de una pelota bajo la lluvia.


     (a Humberto Díaz Casanueva)


Rasgos comunes , Juan Sánchez Peláez, Monte Ávila Editores, Caracas 1975. 

Es el poema que abre el libro. Un poema fundamental de nuestra memoria sigilosa, nuestra rumorosa inconsciencia. (lacl)



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Filiae maestae Jerusalem, Antonio Vivaldi. 

Una música que muerde o rasga como ciertas cuerdas interiores de un país indefinido, impalpable...


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No es nuestro interés en qué tales contenidos sean vistos dentro de este medio. Si llegan a ser bloqueados pueden ser disfrutados en su red original de YouTube.





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Vivaldi: Discurso amoroso 

Sol da te, mio dolce amore (Vivaldi) Kristina Hammarström




A. VIVALDI: Viola d'amore Concerto in A minor RV 397, Accademia Bizantina

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miércoles, 15 de abril de 2026

Anotaciones Android, lacl. Totalitarismo, resentimiento,, la debacle del triunfalismo i Vencer, vencer, vencer. Mussolini declara la guerra / Una nota sobre el afán de totalitarizar, lacl. / Galería de Orfeo: Farewell to Storyville.

© lacl 


El totalitarismo nació en una diestra supuestamente impoluta, y resultó ser la más sucia de las manos; pero también resultó ser muy conveniente para una siniestra supuestamente no menos impoluta. Y se dio el caso de que ninguna mano lavó a la otra. 

lacl, Anotaciones Android, 14 de abril de 2026


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El lunático del resentimiento cuenta con una más grande oportunidad de éxito que el más sopesado defensor del equilibrio y la razón.
Cuando las gentes se juntan en plazas y mentideros, más ganados están para el descuartizamiento de quien sea, que para la serenidad que emana del espíritu que no se impacienta ante el paso del tiempo que requiere todo juicio. 
El camino de la exaltación y del atropellamiento es más corto y suele lucir como mucho más atrayente. 
Al ser humano le seduce, en primera instancia, el arrebato, antes que el decantado goteo de toda destilación de la conciencia. 
Y la ruta más corta y expedita resulta ser siempre la llegada más rápida y desastrosa hacia el abismo. 

lacl, Anotaciones Android, 14 de abril de 2026.

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Veni, vidi, vici.
Vencer a toda costa. Vencer, vencer, vencer; es siempre la última palabra del exaltado prometedor de oficio. 
Y el acto final es, por regla general (corolario irrebatible), la más dolorosa y aplastante de todas las derrotas. La debacle, el extravío, el limbo para la estirpe humana. 

lacl, Anotaciones Android 14 de abril de 2026.




Dos disidentes -1968- son obligados a permanecer agachados en una fosa rodeados de calaveras, mientras fieles de la República levantan el Libro Rojo de Mao y corean consignas a favor del líder chino.



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 Vencer, vencer, vencer. 
Mussolini declara la guerra. 



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Una nota sobre el afán de totalitarizar, lacl.

(Previamente publicada en este blog en 2022)

Es una tradición, en todo sistema totalitarista, el veto, la expropiación, la apropiación indebida, la usurpación, el desmontaje del aparato cultural previo o preestablecido. 

Allí donde comienzan los totalitarios a impartir la autoridad, lo hacen a fuerza de edictos (o por  fuerza bruta) y la única y sencillísima premisa de todo clan totalitario es, precisamente, la de totalitarizar la negación plena y absoluta de la urdimbre social en sus costumbres, con miras a imponer el decálogo de un nuevo "ejército de salvación", del que no se salva nada. 

El único fin que persigue el clan totalitario es apropiarse de todo. Cuando las masas les compran sus epidérmicos discursos lo hacen esperanzadas en la creencia de que serán propietarios conjuntos. Tarde se suelen dar cuenta de que los totalitarios no tienen discurso y que sus discursos son sólo tramoya, tarde se dan cuenta de que sólo tienen un leitmotiv: dominarlo todo, apropiarse de todo y, negando al individuo, negar a todos.

lacl. 24 de mayo, 2022.




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Galería de Orfeo

Nota Bene: este blog es una página que promueve intereses exclusivamente culturales, artísticos y humanísticos, al divulgar contenidos audiovisuales de terceras partes, entendemos que los derechos de autor de los mismos pertenecen a quienes los realizaron y pueden ser disfrutados en su red en caso de que no puedan ser visualizados acá.

Para compensar: 
Farewell to Storyville.




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jueves, 9 de abril de 2026

Retomando el sendero. Anotaciones Android, lacl / NOCHE Y DÍA, lacl / GUARIDA MUSICAL: Debussy: Sirènes from Nocturnes- Boulez - La mer

© lacl 

Añeja fotografía, 35mm, apoyado sobre el techo del Jeep. De vuelta a Caracas desde Arrecife, litoral central. La luna asomándose tras la montaña...



Retomando el sendero. Anotaciones Android. 

El pensamiento se materializa en el inconsciente cuando entramos en la región del sueño. Uno nota cómo prácticamente está tocando las cosas, entidades o seres pensados; materialidad que  se esfuma en lo que despierta la conciencia y se fuga el sueño. 


lacl, 8 de abril, 2026. (Horas de la mañana, cuando caía en un entresueño.)


Post scriptum: eso fue hoy al amanecer, en un momento en el que estaba volviendo a caer en el sueño. Cuando entraba en el sueño, justo en el lindero entre conciencia e inconsciente, me di cuenta de que estaba tocando, como en un arpegio de las manos, la ensoñación que brotaba de pronto ante mí. Y el simple hecho de constatar ese "toque" me  regresó al momentum del despertar. Nunca lo había sentido tan cercano, tan palpable: la realidad hecha tangible en el seno de lo inasible. 


lacl, 8 de abril. Al anochecer.


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Lo invisible se aloja en lo visible, lo infinito musita en lo finito. 


lacl, 9 de abril, amanecer


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De un libro que pienso leer en los días que vendrán...

"...Las ruinas mismas del mundo griego nos enseñan de qué modo, en nuestro mundo moderno, podría hacérsenos soportable la vida..." 

Richard Wagner

Epígrafe del Prefacio de la novela AFRODITA, de Pierre Louys.


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NOCHE, © lacl





ALBA, © lacl 



ATARDECER © lacl 




GUARIDA MUSICAL Debussy: Sirènes from Nocturnes - Boulez - La mer







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lunes, 6 de abril de 2026

...de Nietzsche para Voltaire ... Y de Voltaire para nosotros. / VOLTAIRE, del TRATADO SOBRE LA TOLERANCIA, Capítulo IV / Galería de Orfeo: la belleza de la voz humana... / Selene entre las redes, lacl

 © lacl 





Dedicatoria de Nietzsche para Voltaire ...

Este libro monológico, nacido en Sorrento durante el invierno de 1876-1877, no sería ahora publicado si la proximidad del 30 de mayo de 1878 no me hubiese suscitado el más vivo deseo de rendir a su debido tiempo un homenaje personal a uno de los más grandes liberadores del espíritu.

(F. Nietzsche, en Humano, demasiado humano)




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El gran vicio de la democracia no radica en la tiranía ni en la crueldad. Hubo republicanos montaraces, salvajes y feroces, pero no les hizo así el espíritu republicano, sino la naturaleza.

Voltaire.

(Diccionario filosófico, en la entrada sobre Democracia)




VOLTAIRE, del TRATADO SOBRE LA TOLERANCIA 


Capítulo IV

DE SI LA TOLERANCIA ES PELIGROSA, Y EN QUÉ PUEBLOS ESTÁ PERMITIDA


Han dicho algunos que, si se tratase con una indulgencia paterna a nuestros hermanos errantes que rezan a Dios en mal francés, eso sería ponerles las armas en la mano; que se verían nuevas batallas de Jarnac, de Moncontour, de Coutras, de Dreux, de Saint-Denis*, etc.: eso es cosa que yo ignoro, porque no soy profeta; pero me parece que no es razonar de manera consecuente decir: «Esos hombres se sublevaron cuando les hice mal; por lo tanto, se sublevarán cuando les haga bien».

Me atrevería a tomar la libertad de invitar a los que están al frente del gobierno, y a los que están destinados en los grandes puestos, a dignarse examinar con madurez si, en efecto, debe temerse que la dulzura produzca las mismas revueltas que ha hecho nacer la crueldad; si lo que ha ocurrido en ciertas circunstancias debe ocurrir en otras; si los tiempos, la opinión y las costumbres son siempre los mismos.

Indudablemente los hugonotes han estado embriagados de fanatismo y manchados de sangre como nosotros; pero ¿es tan bárbara como sus padres la presente generación? El tiempo, la razón que tanto ha progresado, los buenos libros, la dulzura de la sociedad, ¿no han penetrado en los que dirigen el espíritu de esos pueblos? ¿Y no percibimos que casi toda Europa ha cambiado de cara desde hace unos cincuenta años?

El gobierno se ha fortalecido en todas partes, mientras que las costumbres se han suavizado. La policía general, apoyada por ejércitos numerosos y siempre en pie, no permite, además, temer el retorno de esos tiempos anárquicos en que unos aldeanos calvinistas luchaban contra unos aldeanos católicos reclutados de prisa y corriendo entre las siembras y las siegas.

A otros tiempos, otros cuidados. Sería absurdo diezmar hoy día la Sorbona porque presentó en el pasado una requisitoria para quemar a la Doncella de Orleans; porque declaró a Enrique III despojado del derecho a reinar, porque excomulgó y proscribió al gran Enrique IV. No indagaremos desde luego en las restantes corporaciones del reino, que cometieron los mismos excesos en esas épocas de frenesí: sería no solo injusto, sino que supondría una locura equivalente a purgar a todos los habitantes de Marsella porque en 1720 tuvieron la peste.

¿Iremos a saquear Roma, como hicieron las tropas de Carlos V, porque en 1585 Sixto V concedió nueve años de indulgencia a todos los franceses que tomasen las armas contra su soberano? ¿Y no basta con impedir que Roma se entregue nunca a excesos semejantes?

El furor que inspiran el espíritu dogmático y el abuso de la religión cristiana mal entendida ha derramado tanta sangre, ha producido tantos desastres, en Alemania, en Inglaterra, e incluso en Holanda, como en Francia: sin embargo, hoy la diferencia de religiones no causa ninguna perturbación en esos Estados; el judío, el católico, el griego, el luterano, el calvinista, el anabaptista, el sociniano, el menonita, el moravo y tantos otros viven como hermanos en esas regiones, y contribuyen por igual al bien de la sociedad.

En Holanda ya no se teme que las disputas de un Gomar sobre la predestinación hagan cortar la cabeza del Gran Pensionario*. En Londres ya no se teme que las querellas de los presbiterianos y de los episcopalianos, por una liturgia y por un sobrepelliz, derramen la sangre de un rey sobre un cadalso. La Irlanda poblada y enriquecida no verá ya a sus ciudadanos católicos sacrificar a Dios durante dos meses a sus ciudadanos protestantes, enterrarlos vivos, colgar a las madres de patíbulos, atar a las hijas al cuello de sus madres, y verlas expirar juntas; abrir el vientre de las mujeres encinta, extraerles los hijos a medio formar y dárselos a comer a los cerdos y a los perros; poner un puñal en la mano de sus prisioneros atados y guiar sus brazos hacia el seno de sus mujeres, de sus madres, de sus hijas, imaginando convertirlos mutuamente en parricidas, y que todos se condenen al mismo tiempo que exterminan a todos. Es lo que cuenta Rapin-Thoiras, oficial en Irlanda, casi contemporáneo; es lo que cuentan todos los anales, todas las historias de Inglaterra, y que sin duda jamás será imitado. La filosofía, la sola filosofía, esa hermana de la religión, ha desarmado las manos que la superstición había ensangrentado tanto tiempo; y la mente humana, al despertar de su ebriedad, se ha asombrado ante los excesos a que la había arrastrado el fanatismo.

Nosotros mismos tenemos en Francia una provincia opulenta donde el luteranismo prevalece sobre el catolicismo. La universidad de Alsacia* está en manos de luteranos; ocupan una parte de los cargos municipales: nunca la menor querella religiosa ha turbado el reposo de esa provincia desde que pertenece a nuestros reyes. ¿Por qué? Porque no se ha perseguido a nadie. No intentéis molestar los corazones, y todos los corazones serán vuestros.

No digo que todos los que no son de la religión del príncipe deban compartir los puestos y los honores de los que son de la religión dominante. En Inglaterra, los católicos, mirados como unidos al partido del pretendiente, no pueden acceder a los cargos: hasta pagan doble impuesto; pero gozan por lo demás de todos los derechos de los ciudadanos.

Se ha sospechado de algunos obispos franceses que pensaban que no convenía ni a su honor ni a su interés tener calvinistas en su diócesis, y que ahí radica el mayor obstáculo a la tolerancia; no lo puedo creer. En Francia, el cuerpo de obispos está formado por gentes de calidad que piensan y actúan con una nobleza digna de su nacimiento; son caritativos y generosos, y hay que reconocérselo en justicia; deben pensar que desde luego sus diocesanos fugitivos no se convertirán en los países extranjeros, y que, de regreso al lado de sus pastores, podrían ser ilustrados por sus instrucciones y conmovidos por sus ejemplos: ganarían honor convirtiéndolos, lo temporal no perdería con ello y cuantos más ciudadanos hubiese más reportarían las tierras de los prelados.

Un obispo de Varmie, en Polonia, tenía un anabaptista por granjero, y un sociniano por recaudador; le propusieron despedir y perseguir al uno porque no creía en la consubstancialidad, y al otro porque no bautizaba a su hijo hasta los quince años; respondió que en el otro mundo se condenarían eternamente, pero que, en este, le eran muy necesarios. Salgamos de nuestra pequeña esfera, y examinemos el resto de nuestro globo. El Gran Señor gobierna en paz veinte pueblos de diferentes religiones; doscientos mil griegos viven seguros en Constantinopla; el propio muftí nombra y presenta al emperador el patriarca griego; allí toleran un patriarca latino. El sultán nombra obispos latinos para algunas islas de Grecia, y se sirve para ello de la siguiente fórmula: «Le mando ir a residir como obispo en la isla de Quíos, según su antigua costumbre y sus vanas ceremonias». Ese imperio está lleno de jacobitas, de nestorianos, de monotelitas; hay coptos, cristianos de San Juan, judíos, guebros, banianos. Los anales turcos no mencionan ninguna rebelión provocada por ninguna de estas religiones.

Id a la India, a Persia, a la Tartaria, veréis la misma tolerancia y la misma tranquilidad. Pedro el Grande ha favorecido todos los cultos en su vasto imperio; el comercio y la agricultura han ganado con ello, y el cuerpo político no ha sufrido nunca.

El gobierno de China nunca ha adoptado, desde hace más de cuatro mil años que es conocido, más que el culto de los noáquidas*, la adoración simple de un solo Dios; sin embargo, tolera las supersticiones de Fo** y una multitud de bonzos que sería peligrosa si la prudencia de los tribunales no los hubiese contenido siempre.

Verdad es que el gran emperador Yung-Cheng, el más sabio y magnánimo tal vez que haya tenido China, expulsó a los jesuitas; pero no porque fuese intolerante, sino al contrario, porque lo eran los jesuitas. Estos mismos refieren, en sus Lettres curieuses***, las palabras que les dijo ese buen príncipe: «Sé que vuestra religión es intolerante; sé lo que habéis hecho en Manila y en el Japón; habéis engañado a mi padre, no esperéis que hayáis de engañarme a mí». Léase todo el discurso que se dignó hacerles, se le encontrará el más sabio y más clemente de los hombres. En efecto, ¿podía retener a unos físicos de Europa que, so pretexto de mostrar termómetros y eolipilas a la corte, ya habían sublevado contra él a un príncipe de sangre? ¿Y qué habría dicho ese emperador si hubiese leído nuestras historias, si hubiese conocido nuestros tiempos de la Liga y de la conspiración de las pólvoras*? A él le bastaba con estar informado de las indecentes querellas de los jesuitas, de los dominicos, de los capuchinos, de los sacerdotes seculares, enviados desde el fin del mundo a sus Estados: iban a predicar la verdad, y se anatematizaban unos a otros. Así pues, el emperador no hizo otra cosa que expulsar a unos perturbadores extranjeros; pero ¡con qué bondad los expulsó! ¡Qué cuidados paternales no tuvo con ellos para su viaje y para impedir que los insultasen en camino! Hasta su mismo destierro fue un ejemplo de tolerancia y de humanidad.

Los japoneses eran los más tolerantes de todos los hombres: doce religiones pacíficas estaban establecidas en su imperio; los jesuitas llegaron para ser la decimotercera, pero, como no querían tolerar ninguna otra, se sabe lo que de ello resultó: una guerra civil, no menos horrenda que la de la Liga, asoló aquel país. La religión cristiana fue ahogada finalmente en oleadas de sangre; los japoneses cerraron su imperio al resto del mundo, y solo nos consideraron como bestias feroces, semejantes a aquellas de las que los ingleses han limpiado su isla. Fue inútil que el ministro Colbert, sintiendo la necesidad que teníamos de los japoneses, que no nos necesitan para nada, tratase de establecer un comercio con su imperio: los halló inflexibles.

Así pues, nuestro continente entero nos demuestra que no hay que proclamar ni ejercer la intolerancia.

Volved los ojos hacia el otro hemisferio; ved la Carolina, cuyo legislador fue el prudente Locke: bastan siete padres de familia para establecer un culto público aprobado por la ley; esa libertad no da lugar a ningún desorden. ¡Dios nos libre de citar ese ejemplo para incitar a Francia a imitarlo! Lo citamos únicamente para mostrar que el mayor exceso a que puede llegar la tolerancia no ha sido seguido por la más ligera disensión; pero lo que en una colonia naciente es muy útil y bueno no es conveniente en un viejo reino.

¿Qué diremos de los primitivos que han sido llamados quakers* por burla, y que, con costumbres tal vez ridículas, han sido tan virtuosos y han enseñado inútilmente la paz al resto de los hombres? En Pensilvania alcanzan al número de cien mil; la discordia y la controversia son desconocidas en la feliz patria que se han creado, y el solo nombre de su ciudad de Filadelfia, que en todo momento les recuerda que los hombres son hermanos, es el ejemplo y la vergüenza de los pueblos que todavía no conocen la tolerancia.

Por último, esa tolerancia nunca ha provocado ninguna guerra civil; la intolerancia ha cubierto la tierra de carnicería. ¡Júzguese ahora entre estas dos rivales, entre la madre que quiere que se degüelle a su hijo y la madre que lo cede con tal de que viva!

Aquí solo hablo del interés de las naciones; y respetando, como debo, la teología, en este artículo no considero más que el bien físico y moral de la sociedad. 

Suplico a todo lector imparcial que sopese estas verdades, que las rectifique y que las difunda. Unos lectores atentos, que se comunican sus ideas, van siempre más lejos que el autor.

(Voltaire).


***

Algunas escuchas.
Galería de Orfeo: la belleza de la voz humana...




La mer, Claude Debussy




Selene entre las redes
(Fotografías de un servidor, lacl)








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martes, 31 de marzo de 2026

El pino, un conmovedor poema de Vladimir Holan, lacl / SALA DOCUMENTAL VLADIMIR HOLAN : Mozartiana - Una noche con Hamlet

© lacl 


Este breve canto, dictado por una voz del aire, es lo que yo suelo calificar como un poema incontestable. Voy a robarle unas palabras a nuestro querido Carlos Morales del Coso: se me cae de sencillo este poema. Porque sí, es con la palabra más llana que se expresa lo más hondo del sentir. 

Basta con estar allí, en las afueras, observando un pino que te retrotrae a la vida vivida, a los recuerdos, a tus seres queridos que ya partieron de estos parajes. 

No siempre se conversa en tono jovial con un pino, pues tiene tema para todo tipo de conversación. 
Cuando el pino te habla, por las cuerdas vocales de sus enramadas, es gracias a su conspiración con el viento: primero se juntan a conversar para luego conversar contigo. Un dragón les anima.

Y en este pino de  Holan la voz que nos susurra toma una ruta, si se quiere, dolorosa y distinta, la ruta de las memorias decantadas en el arroyo de aguas ya pasadas y que no volverán, para versarnos sobre aquello no vivido en su hora y que hoy, como la segunda persona que es todo escucha, anhelaríamos que en lugar del versar de la memoria, ahora todo se tratara simplemente de besar aquello que en su momento no besamos. 

Salud, lacl

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EL PINO 


Qué hermoso es ese viejo pino blanco 

de la colina de tu infancia,

que hoy viniste a visitar...

Su susurro te recuerda a tus muertos

y piensas cuándo te llegará el turno. 

Su susurrar te hace sentir

como si hubieras terminado de escribir tu último libro

y tuvieras entonces que callarte y llorar

para que empezara a brotar la palabra.


¿Qué fue de tu vida? Abandonaste lo conocido por lo desconocido. 


¿Y tu destino? Te sonrió una sola vez,

y tú no estabas allí...


Vladimir Holan. DOLOR (1949 - 1955)


Tomado el libro UNA NOCHE CON HAMLET y OTROS POEMAS, VLADIMIR HOLAN. 

Barral Editores, Barcelona.







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SALA DOCUMENTAL VLADIMIR HOLAN


https://www.youtube.com/watch?v=6f_yQhNlQeM

https://www.youtube.com/watch?v=qENvBKJxi0o 

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