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Will Brown
Rememoremos el caso de un brutal linchamiento, auspiciado por "operadores" de la política. (lacl)
[CITO]
"...El brutal linchamiento de Will Brown, un obrero afroamericano de 41 años, ocurrió durante los Disturbios Raciales de Omaha de 1919 el 28 de septiembre de 1919. Este trágico evento es uno de los episodios más oscuros del llamado "Verano Rojo" en los Estados Unidos. La icónica y desgarradora fotografía a la que hacemos alusión muestra a una multitud de hombres blancos posando y sonriendo alrededor del cuerpo carbonizado de Brown en una calle céntrica. El contexto y los hechos.
La acusación:
Will Brown, quien padecía de reumatismo crónico severo (lo que hacía casi imposible que cometiera el delito), fue acusado falsamente de violar a una joven blanca llamada Agnes Loebeck.
El ataque al tribunal:
Una horda enfurecida de entre 5,000 y 15,000 personas blancas sitió el Tribunal del Condado de Douglas en el centro de Omaha. Los manifestantes incendiaron el edificio para obligar a la policía a entregar a Brown.
El linchamiento:
La multitud secuestró a Brown de su celda, lo golpeó brutalmente, lo colgó de un poste de luz y le disparó decenas de veces.
La profanación:
Tras asesinarlo, amarraron su cuerpo a un automóvil, lo arrastraron por las calles, lo rociaron con combustible de lámparas y quemaron su cadáver en una pira pública ante los vítores de la masa. Los perpetradores incluso cortaron trozos de la soga usada en el ahorcamiento para venderlos como recuerdos.
Ataque al alcalde:
El alcalde de Omaha, Edward Parsons Smith, intentó intervenir para detener a la muchedumbre y defender la ley, pero la turba intentó lincharlo y colgarlo también, dejándolo gravemente herido. Tuvo que intervenir el ejército de los EE. UU. para recuperar el control de la ciudad.
El rol de la prensa y la política:
Aunque la intolerancia racial generalizada de la época fue el motor principal, las investigaciones históricas del Nebraska State Historical Society revelaron que la tensión fue exacerbada deliberadamente. El periódico local Omaha Bee utilizó el sensacionalismo ("periodismo amarillo") para exagerar crímenes atribuidos a ciudadanos negros. Esto formaba parte de una estrategia de la maquinaria política corrupta de Tom Dennison para desacreditar al gobierno reformista del alcalde Smith.
Justicia posterior:
A pesar de que el linchamiento fue masivo, a plena luz del día y ampliamente fotografiado, ninguna persona fue condenada ni pasó tiempo en prisión por el asesinato de Will Brown o el intento de homicidio del alcalde. Brown fue enterrado en una tumba sin nombre en un cementerio de fosa común (Potter's Field). En 2009, gracias a una donación civil, se le colocó una lápida digna, y en años recientes el ayuntamiento de Omaha colocó una placa conmemorativa frente al tribunal para reconocer este crimen de odio..."
[FIN DE LA CITA]
NOTA BENE: No he modificado ni una sola palabra de lo que he obtenido como información veraz al día de hoy. Para algo tienen que servir las redes cibernéticas. Aunque sea para recoger la memoria de nuestros pasos en falso como civilización.
(lacl)
Tom Dennison, el cacique político de Omaha por aquellos años.
Esta historia real me recordó la presentada en aquella película que ví siendo un niño, intitulada "Matar a un ruiseñor", y la cual me dejó marcado ante lo que parecía un hecho abrupto e incomprensible, amén de presentar un aire brumario y como colmado del sombreado misterio o enigma que viene cargado de amenazas. Con los años me enteré de que estaba basada en una novela, pero me lució tan afín a la historia de Will Brown que pensé que la autora de la novela, Harper Lee, se hubiera podido inspirar en los sucesos de Omaha, Nebraska, para construir su novela.
Pero resulta que ella, siendo niña, vivió una situación muy similar no sólo a esta otra historia de Will Brown, sino a lo que cuenta en su novela, sucesos ocurridos en su Alabama natal, siendo una niña de 7 años. Pero la realidad supera en crueldad y cinismo a la ficción.
Hace poco tiempo volví a contemplar el filme. Una visión romántica y esperanzadora se transpira de la obra; supongo que la novela Igualmente transpira esa intención. Yo nunca llegué a leer esa novela, acaso lo haga algún día, si se da el caso de toparme con el libro. Tuve la oportunidad de leerla cuando tenía acaso 15 o 16 años, pero me desencantó enterarme de que esa novela era publicada por un sello que se caracterizó por condensar la literatura, sintetizarla y hacerla más corta y "digerible"; y ya a esa edad esa práctica me pareció abominable. Lo cierto del caso, y es lo que deseo resaltar, los sucesos del macabro linchamiento de Will Brown develan la tramoya de los clanes delictivos cuando se infiltran en el ámbito de la política.
La política siempre expuesta a la labor de los subterfugios de clanes y mafias. Hoy operan tras redes tecnológicas que enmascaran sus rostros, pero detrás de lo virtual está la contundencia de una realidad que de virtual nada tiene.
(lacl)
Harper Lee
Matar a un ruiseñor
Fotogramas del filme:
Fue la primera actuación del actor Robert Duvall.
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