viernes, 21 de septiembre de 2018

Un murciélago de luz atravesó mi cabeza, de oreja a oreja, lacl / Guarida de las voces.




Anoche un murciélago de luz atravesó mi cabeza, de oreja a oreja, pero no salió de casa. Eso sí, estaba tan cansado que me dije, ni modo, el cuerpo pide su regazo, pide tálamo y reposo al amor del aire o del agua de los sueños. Al amanecer, pensaba en nada, las horas crudas en que el sol todavía no se anuncia. Y me dije, hay mucho que hacer. Pero al bajar al sótano del enhebrar salieron a flote estos adagios o notas, un poco al rescate de un rescate. Rescate de lo perdido.
Salud!
lacl.
21 de Septiembre, 2018, para saludar el día.


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Hay pensamientos que insurgen o brotan como una iluminación. Y tales pensamientos hacen las veces de corpus de nuestra esencia.

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La voz es el brazo de la fe, si entendemos por fe nuestra sed o gana natural de vivir.

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La voz es parte del cuerpo, de nuestra esencia vital. Por haber desestimado esta dádiva, nos hemos quedado sin lengua.

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Los milagros son cosa natural.

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La palabra es el brazo, la voz es el hálito, el cielo es el alma, el cuerpo la casa.

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Anoche un vuelo cruzó mi pensamiento, vuelo iluminado. Pero el sueño vino a reclamar su parte.

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Milagro, con el amanecer vino el hilo del discurso, el re-cor-dar…

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La voz como elemento, sin voz nada somos. Pero la hemos tornado estridencia, eco de un cuerpo huero de sentido, algo hueco.

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Nuestra tragedia de no ser-no saber, nuestro envilecimiento y nuestra desarmada angustia engrosaron con nuestra afasia.

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Pongamos por caso que no existiera el pensamiento. ¿Existiría el gozo de nombrar?

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La palabra es el gozne, la voz es el puente, la imagen la ofrenda, el corazón el suelo.

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El pensamiento es obra de la presencia.

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Contar con el ver, con la escucha, con los vellos y nuestra porosidad de piel erizados por la brisa y no estar agradecidos, es todo un desacato.

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lacl, 21 de Septiembre, 2018, amanecer.




Guarida de las voces














Unas dosis del cuasi olvidado Bertrand Russell no serían perjudiciales como antídoto. / Bertrand Russell: Un mensaje para el futuro





Unas dosis del cuasi olvidado Bertrand Russell no serían perjudiciales como antídoto. Su temprana abjuración del sistema impuesto por el “hombre de hierro”, pero sobre todo las razones de dicha abjuración, expuestas en ensayos tales como “El impacto de la ciencia en la sociedad”, coadyuvan a un balance frío e imparcial del por qué tomar posturas que, en ocasiones, si bien no resultan ser las más ideales, vistas a la luz de una provisionalidad de largo alcance, acaso sí sean las más convenientes para el lento avance del progreso humano. Russell vaticinó, creo que con más de medio siglo de anticipación, las razones del por qué un sistema cerrado, como el basado en la cortina de hierro cedería y terminaría cayendo ante un sistema relativamente abierto que, si bien no es una joya para el individuo, ofrece más alternativas para su interna depuración. “Entre dos males -alegó el viejo Russell, con su peculiar sentido común- hay que optar siempre por el menor”. En la actualidad creo que la lucha se basa, más bien, en evitar que los sistemas basados en una democracia relativamente liberal terminen de implantar un maquillaje que les dé paso a convertirse en sistemas cerrados en los que ese individuo que -sumado uno a uno- llamamos mayoría, nunca tiene la última palabra. Hoy la batalla se centra en evitar que las minorías gobernantes den el paso hacia totalitarismos barnizados de democracia.   

lacl, 03 / 09 /2018







lunes, 17 de septiembre de 2018

Guarida de los poetas: La virgen Vladimir Holan / Human voice by Vladimir Holan Music by Max Corbacho / John William Godward






La virgen

En aquella fiesta había tantas luces
que eran perfectas las tinieblas.
Y él estaba ahora allí.  Y no le molestaba que fuera precisamente él,
y que sus sentimientos le vinieran del vino, aunque sus pensamientos
vinieran de las uvas...
Hacia la mañana él la dejó y ella mira aún,
por el agujero de su vestido de fiesta,
el desnudo clavo del lunes...

Traducción, Clara Janés



 Human voice by Vladimir Holan Music by Max Corbacho


John William Godward



domingo, 16 de septiembre de 2018

ENTONCES, JOSE ANTONIO RAMOS SUCRE / Guarida de los músicos. Sé muy bien que vendrás, Orlando Contreras.



Un "entonces" conmovedora y dolorosamente hermoso. No es perentorio hacerle una nota  introductoria. Se sostiene por sí solo...
Salud!
lacl



ENTONCES

    Sueño que sopla una violenta ráfaga de invierno sobre tus cabellos descubiertos, oh niña, que transitas por la nevada urbe monstruosa, a donde todavía joven espero llegar, para verte pasar. Te reconoceré al punto, no me sorprenderán tu alma atormentada y exquisita, tu cuerpo endeble ni tu azul mirada; he presentido tus manos delicadas y exangües, he adivinado tu voz que canta y tu gentil andar. El día de nuestro encuentro será igual a cualquiera de tu vida: te veré buscando paso entre la muchedumbre de transeúntes y carruajes que llena con su tumulto la calle y con su ruido el aire frío. La calle ha de ser larga, acabará donde se junten lejanas neblinas; la formará una doble hilera de casas sin ningún intervalo para viva arboleda; la harán más tediosa enorme edificios que niegan a la vista el acceso al cielo. Lejos de la ciudad nórdica estarán para entonces los pájaros que la alegraban con su canto y olvidado estará el sol; para que reine la luz artificial con su lívido brillo, la habrán sepultado las nubes, cuyo horror aumenta la industria con el negro aliento de sus fauces.

    Entonces y allí será la última hora de esta mi juventud transcurrida sin goces. Habré ido a experimentar en la ciudad extraña y septentrional la amargura de su despedida y el desconsuelo de su eterno abandono. Para sufrir el ocaso de la juventud ya estaré preparado por la partida de muchas ilusiones y el desvanecimiento de muchas esperanzas. En mi memoria dolerá el recuerdo de imposibles afectos y en mi espíritu pesará el cansancio de vencidos anhelos. Y ya no aspiraré a más: habré adaptado mis ojos al feo mundo, y cerrado mi puerta a la humanidad enemiga. Mi mansión será para otros impenetrable roca y para mí firme cárcel. Estoico orgullo, horrenda soledad habré alcanzado. En torno de mi frente flotarán los cabellos grises, cual la ceniza de huérfanos hogares.

    De lejos habré llegado con el eterno, hondo pesar, el que nació conmigo en el trópico ardiente y que me acompaña como conciencia de vivir. Un pesar no calmado con la maravilla de los cielos y de los mares nativos perpetuamente luminosos, ni con el ardor ecuatorial de la vida, que me ha rodeado exuberante y que sólo en mí languidece. Los años habrán pasado sin amortiguar esta sensibilidad enfermiza y doliente, tolerable a quien pueda tener la única ocupación de soñar, y que desgraciadamente, por el áspero ataque de la vida, es dentro de mí como cuerda a punto de romperse en dolorosa tensión. La sensibilidad que del adverso mundo me hace huir al solitario ensueño, se habrá hecho más aguda y frágil al alejarse gravemente mi juventud con la pausada melancolía de la nave en el horizonte vespertino.


    Al encontrarte, quedaremos unidos por el convencimiento de nuestro destierro en la ciudad moderna que se atormenta con el afán del oro. Ese día, demasiado tarde, el último de mi juventud, en que despertarán, como fantasmas, recuerdos semimuertos al formar el invierno la mortaja de la tierra, será el primero de nuestro amor infinito y estéril. Unidos en un mismo ensueño, huiremos del mundo, cada día más bárbaro y avaro. Huiremos en un vuelo, porque nuestras vidas terminarán sin huellas, de tal modo que éste será el epitafio de nuestro idilio y de nuestra existencia: pasaron como sonámbulos sobre la tierra maldita.




Marc Chagall


 

Fotograma del hermoso film "Sunrise", de Murnau.


Aun cuando pueda lucirle extemporáneo al visitante o transeúnte, aquí dejamos esta versión de uno de esos boleros  o serenatas que, a su vez, hablan de amores e infinito.  
Delicada interpretación de Orlando Contreras. 


viernes, 14 de septiembre de 2018

Una nota encontrada al desgaire: Documentario. La música, tema de fondo... Colecta visual, el ojo en la ciudad...












A cuatro años de haber tomado aquellas imágenes y haber escrito esta breve estampa... 













Una nota encontrada al desgaire: Documentario. La música, tema de fondo...


Hemos podido recuperar las fotos de una cámara de la que, hace meses, se extravió el cargador y los conectores... Fueron meses de guarimba, noches de insomnio, desvelo o trasnocho, lunas, cielos, conversas felinas y, otra vez, guarimbas y persecuciones, solitud, desesperanza con esperanza; pero, por sobre todo, música. Sebastian y un par de amigos grabaron, contra viento y marea, un par de temas en un estudio de grabación. Allí los dejé para salir corriendo no sé a cuáles actividades, sorteando guarimbas, cordones policiales, bombas lacrimógenas y miguelitos*...


Al salir de una estación de radio me topé con una desproporcionada caricatura de la paz, que en este álbum agrego, indicio de la estupidez soberana que nace cuando un ignaro pretende plasmar una inteligencia sobre un tapiz: la pinta o graffiti de un mensaje de paz que se empina sobre lo que, en el vulgar y cotidiano contexto de cada día, no es otra cosa que una obscenidad. 

Y la música es tema de fondo porque estas fotos suben bajo los compases de "O Divine Redeemer", interpretado por Jessye Norman. Dejo aquí el enlace de esa preciosa y conmovedora pieza que es "O Divine Redeemer"...




Pero también porque, a contracorriente de esos días, la música siguió tejiéndose contra viento y marea, agregamos algo más... Como no disponemos de la pieza, un "standard" que Sebastián enviara a "The New School for Jazz and Contemporary Music" para solicitar audición y evaluación con miras a continuar sus estudios allí, por medio de una beca, colocamos otra de sus experiencias musicales al aire libre, con la grata compañía de un selecto grupo de maravillosos músicos... 

Bullet Train...



Trains




* Nombre local que se le da a los dispositivos creados para desinflar las llantas de los autos.

lacl, 14 de septiembre de 2014

























miércoles, 12 de septiembre de 2018

Memoria, el absurdo papel de todo rol - Guarida de los poetas. Horace Gregory: LA PASIÓN DE M’PHAIL / Guarida de los músicos. Tom Waits, Piero, Tania, Quinta Dimensión.





Recuerdo una vez, siendo todavía un bachiller, haber visto la cara perfecta de Sean Connery en uno de los conductores de esos autobuses, un señor de evidente ascendencia europea. Iba camino a un liceo del centro, pues me había hecho expulsar (así como lo digo) de un colegio de formación católica, pues al imberbe adolescente le resultaba irrespirable la triple moralina que practicaban los curas de ese instituto, igualmente ubicado en el centro de la ciudad. Lo cierto es que ante la revelación de toparme con la faz perfecta, repito, de un actor tan famoso y exitoso, al volante de uno de nuestros autobuses caraqueños, conduciéndolo tal y como se condujeran siempre esos vehículos, con veloz pericia de corredor de autos, no pude menos que indagar sobre el absurdo papel que significa la encarnación de un rol (de todo rol), públicamente hablando. Somos nada o nadie. O somos dobles. O estamos en cien o mil lugares y en ninguno. O sólo somos aquello que no se mira desde afuera, aquello que no tiene la peculiaridad de un rostro. Pocos años después me toparía con aquel poema de Horace Gregory que tradujeran Cardenal y Coronel Urtecho y que aquí dejamos en tributo a la memoria.

LA PASIÓN DE M’PHAIL

IV

El mesero del restaurante que se parecía a Orson Wells,
a Romeo, a Bruto, y en los ojos a un marciano,
el botones que era Joe Louis en persona,
el griego vendedor de frutas que el domingo en misa
era carajo exacto a J. P. Morgan,
el barbero italiano que era más parecido en el espejo
a John Barrymore que Barrymore mismo,
la chica anunciadora de cold-cream en Woolworth
que era de pronto la Garbo, solo que más real,
el empleado de la zapatería que en la lluvia a medianoche
en la puerta de Lindy’s
debió haber sido Clark Gable,
el pastor ex-bautista de la Segunda Avenida
que nació para tener una cara como la de Cordell Hull—
¿por qué me miran así
¿por qué me clavan los ojos,
caminando sonámbulos en mis sueños?
¿Cuál fue el gran error?
Se parecían al poder y la fama,
al amor, a todo lo que uno pudiera desear;
y uno creería que sus rostros los pondrían donde
poder dictar una carta o dirigir un banco
o besar un micrófono o andar en un yate o dormir 
en una cama genuina imitación María Antonieta
o llegar a alguna parte antes de morir
en vez de caer en sueños demasiado profundos
para decirse a ellos mismos quiénes o qué son o donde
están
hasta que un incendio los saca a la calle
o se oye un tiro y la Policía está en la puerta.









GUARIDA DE LOS MÚSICOS 

The Heart Of Saturday Night -Tom Waits


Temas que se escuchaban por aquellos días en las radios de autobuses y carros por puesto.






viernes, 7 de septiembre de 2018

Una versión de las retiradas. Tania Libertad - La Retirada / Cielo: "de mí no te llevas nada, porque ya lo tienes todo..."




Algunas jornadas unplugged. No estamos retirados, pero les dejo aquí una versión de las retiradas... En este caso, amorosa, susurrada con tino y delicadeza. Imagínense que ese amor es la tierra amada, la casa de todos los amores y nuestros yerros, ese cielo maravillado acogiendo el misterio de nuestra primera mirada, lo vivido en ese otro canto que es el imperecedero memorar. ¿No se amplía la mirada? ¿No se ensancha el corazón?



La retirada


La distancia entre los dos
es cada día más grande,
de tu amor y de mi amor
no está quedando nada.
Sin embargo, el corazón
no quiero resignarse
a escuchar el triste adiós
que sea tu retirada.
Cuando te hayas ido ya,
pedazo de mi vida,
si aguanté la soledad,
recuérdame un poquito,
porque yo te supe amar
derecho y sin mentiras
y te voy a recordar,
por Dios, que muy bonito.
Déjame algo de recuerdo,
una lágrima y un beso
y un cachito de tu pelo,
de mí no te lleves nada
porque ya lo tienes todo
yo soy tuya, toda tuya.
La distancia entre los dos
es cada día más grande,
de tu amor y de mi amor
no está quedando nada.
Sin embargo, el corazón
no quiere resignarse
a escuchar el triste adiós
que sea tu retirada.
Déjame algo de recuerdo,
una lágrima y un beso
y un cachito de tu pelo,
de mí no te lleves nada,
porque ya lo tienes todo,
yo soy tuya, toda tuya.
La distancia entre los dos
es cada día más grande,
de tu amor y de mi amor
no está quedando nada,
sin embargo, el corazón
no quiere resignarse
a escuchar el triste adiós
que sea tu retirada.



Cielo: "de mí no te llevas nada, porque ya lo tienes todo..."