miércoles, 17 de agosto de 2016

Algunas consideraciones sobre las artes serviles y la vida anímica






Millones de personas en el mundo no tienen tiempo ni para verse en el espejo, mucho menos lo tienen para ver las caras de quienes les rodean, ni para pensar, menos presentir, en o sobre la manera en que viven otros seres sus vidas. Pero ese tiempo no les ha sido escamoteado por terceros. Somos los seres humanos quienes nos robamos a nosotros mismos el tiempo vital. Somos los seres humanos quienes, en nuestra loca carrera por la subsistencia, cruzamos la vida como unos correcaminos... Lo que importa no es el dinero. No negaremos que tenga importancia el beneficio que se obtiene del laborar, pero cuando el laborar se cumple sin el co-laborar, entonces, la gente no le encuentra el valor a los frutos que obtiene de todo lo que siembra... Las artes serviles no dan placer si la persona no ha encontrado la alegría que confiere el servir a otro ser humano. Eso lo comprende el ser humilde, aquel que no ha borrado de su memoria interior el aroma del humus, y que dichoso sirve a quien se le acerque. Esa vida ha sido, es y será espiritualmente más sosegada que la del ser humano que antepone los resultados de todo esfuerzo a la natural relación humana. La vida de quien no posee riquezas materiales, pero que aun así sabe y gusta servir a otros desprendidamente, ha sido, es y será más plena que la de quien nunca tuvo ojos y oídos para los pulsos sensibles que la vida derrocha por doquier a su alrededor. Eso sí, todo ser humano tiene derecho a despertar... Incluso aquel que ha sido un esclavo del hacer y jamás se ha permitido ser. 

Y unas palabras más deseo agregar en torno al quehacer servil y el non servil. Acaso nos demos con extremada facilidad a creer que no todo mundo nace tocado con la suficiente cualidad sensible como para poder vivir su propia vida sumida en el canto de la creatividad. Y piensa que el artista que logra vivir de sus artes es un ser privilegiado. Y ello llega a transformarse en una justificación. La justificación de toda negación, la justificación de la entrega a una vida sumida en actividades serviles cuyo único soporte y defensa sea la de entregar cientos, miles de horas y horas de nuestras vidas a un tercero, con el objeto de poder obtener a cambio ese mefistofélico invento que unos muy doctos taxidermistas dieron en denominar como dinero. Todo esto bajo la condición de que se olvide uno de las preguntas y anhelos esenciales que son connaturales a la vida del espíritu. Pero es que no hay dinero suficiente que sirva para justificar la pérdida del alma. Y lo digo a estas alturas de la historia, cuando se hace tarea de Sísifo el intentar cambiar un statu quo según el cual a la gente se le valora por la mayor o menor cantidad de monedas que haya logrado arrebatarle al resto de la humanidad. Nadie va a decir que el hombre deba detener su marcha y que no salga al campo o a las calles para buscar el pan. 

Todos los seres humanos tenemos, en algún momento, que cruzarnos con las artes serviles, bien como servidores, bien como servidos; todos tenemos en algún momento que mancharnos las manos, pero mancharnos las manos, para servir honradamente, no es ensuciarse ni el alma ni el cuerpo. Si sabemos lo que es servir abnegadamente al prójimo en cualquier actividad laboriosa, incluso a costa de un magro salario, tendremos mejores herramientas para saber lo que es nuestro tiempo non servil, aquella zona horaria del espíritu que no puede ser mancillada por nada ni nadie, pues es el jardín en el que se despliega nuestra vida interior. 

Y al llegar a casa o quizás en el camino, en ese momento en el que te detienes para contemplar cualquier escena en una plaza, un ser y un hacer non servil, incluso un no hacer, se estará desplegando en nuestro fuero interior. Y tendrás tiempo y, sobre todo, la expectativa del goce de poder mirar al cielo en la noche y conversar con las estrellas. Acaso sean ellas quienes te inquieran, ellas quienes te pidan una palabra. Y tú, sin razones aparentes podrás de pronto mascullar: salve, gracia, perplejidad, misterio. Y ese es un hallazgo que nunca tendrá precio.

Luis Alejandro Contreras.  



Nota: Las caricaturas son obra del gran escritor Franz Kafka. 

https://www.youtube.com/watch?v=510Iln-rGgU

domingo, 14 de agosto de 2016

Avatares





Avatares  

Un sinfín de avatares
me ha tocado vivir
en las recientes estaciones.
A ello podría achacar
mis extravíos.
A ello, el antifaz y la máscara;
el cambio de rostro
y hasta la pérdida de cara.
No es asunto de andar
achacando culpas
a terceros ni a otredades.
Asumo mi desvarío
ante la perplejidad.
Pero, ¿qué más da,
si vivimos en un mundo
de seres humanos abolidos,
un mundo de inconfesadas
o mal disimuladas agonías?
Me regalan la náusea
y no voy a rechazarla.
Me ofrendan una aridez
que no me sacia.
Los días, con sus noches,
han pasado a ser hojas de calendario
con notas al margen de la vida
y una galería de sonrisas
que no desdibujan el estigma.
Tiendo mi mano a la cúpula celeste
y recojo galones de nada.
Y el silencio es un derroche
capaz de incordiar a aquel
a quien se lo dones.
Quédate, pues, apacible,
y no mires a los lados.
Deja que la nada y su música
colmen los ramajes de tu respiración.
Si has de andar íngrimo o incierto,
al contraste de las soledades del mundo
que sea, el nuevo vestigio,
un matrimonio consumado
ante el hallazgo de la noche.

.
(© lacl, 1ro. de Noviembre, 2014, mediodía, texto al desgaire y, por supuesto, inédito.)










 Las fotos son de un servidor (lacl) y el dibujo del muy querido Franz Kafka

sábado, 13 de agosto de 2016

GUARIDA DE LOS POETAS - Césare Pavese, Lavorare Stanca



Traversare una strada per scappare di casa 
lo fa solo un ragazzo, ma quest’uomo che gira 
tutto il giorno le strade, non è più un ragazzo 
e non scappa di casa. 
                                                Ci sono d’estate 
pomeriggi che fino le piazze son vuote, distese 
sotto il sole che sta per calare, e quest’uomo, che giunge 
per un viale di inutili piante, si ferma.
Val la pena esser solo, per essere sempre più solo?
Solamente girarle, le piazze e le strade 
sono vuote. Bisogna fermare una donna 
e parlarle e deciderla a vivere insieme.
Altrimenti, uno parla da solo. È per questo che a volte 
c’è lo sbronzo notturno che attacca discorsi, 
e racconta i progetti di tutta la vita.

Non è certo attendendo nella piazza deserta 
che s’incontra qualcuno, ma chi gira le strade 
si sofferma ogni tanto. Se fossero in due, 
anche andando per strada, la casa sarebbe 
dove c’è quella donna e varrebbe la pena.
Nella notte la piazza ritorna deserta 
e quest’uomo, che passa, non vede le case 
tra le inutili luci, non leva più gli occhi: 
sente solo il selciato, che han fatto altri uomini
dalle mani indurite, come sono le sue.
Non è giusto restare sulla piazza deserta.
Ci sarà certamente quella donna per strada 
che, pregata, vorrebbe dar mano alla casa.

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P. S. (14 de Agosto, 2016) Agrego una versión personal realizada esta mañana, impulsado por el puro corazón, que henchido no haya ya que hacer con este canto.
Trabajar cansa, Césare Pavese

Franquear una calle para huir de casa
lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que anda
todo el día en las calles, ya no es un muchacho
y no se escapa de casa.
                                               En el verano hay
tardes en que las plazas se quedan vacías, tendidas
bajo el sol que está por ponerse, y este hombre, que viene por
una avenida de plantas inútiles, se detiene.
¿Vale la pena estar solo, para estar siempre más solo?
Callejear sin más; las plazas y las calles
están vacías. Es preciso detener a una mujer,
y hablarle y convencerla de hacer vida juntos.
De otro modo, uno se habla solo. Y es por ello que, a veces,
en la noche el borracho acomete discursos,
y recuenta el proyecto de toda la vida.
No es cierto que esperando en la plaza desierta
se encontrará con alguien, mas quien anda en las calles
se detiene de tanto en tanto. Si fueran dos,
aun andando por la calle, la casa estaría
donde esa mujer y valdría la pena.
En la noche, la plaza vuelve a quedar desierta
y este hombre, que pasa, no ve las casas
tras las inútiles luces, no eleva más los ojos:
siente sólo el empedrado, que han hecho otros hombres
de manos endurecidas, como lo son las suyas.
No es justo quedarse en la plaza desierta.
Sin duda en la calle estará esa mujer
que, implorada, quiera dar una mano en la casa.
...
En el video viene doblemente subtituado el famoso poema de Pavese al italiano y a nuestra lengua castellana...

Hermoso documento...  Va en ofrenda... Un registro que se me había extraviado desde hace anhos... Fotogramas y escenas del amado Tarkovsky.
https://www.youtube.com/watch?v=4-ULMZ4tHSE

lunes, 8 de agosto de 2016

Bachaqueo, una palabra tan fea como la costumbre que denota.




Palabras en respuesta a mi amigo Marco Antonio Gonzales, quien me preguntara, desde México, lo que significa en nuestra tierra el bachaqueo.
lacl
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Venezuela, querido Marco Antonio, se ha transformado en un inmenso hospital, en el que tanto doctores como enfermos padecen de una misma enfermedad: llana locura, enfermedad del alma, psique trastocada. En ese hospital no se encuentra cura para mal alguno, no hay medicinas, no hay sanación; es un teatrino, apenas un remedo de lazareto en el que el individuo ha de ser recluido a la fuerza y a condición de que acepte que padece la misma enfermedad que señorea entre ya hipnotizadas multitudes.  Lo regenta el Dr Caligari.

Da vergüenza, dolor y arrebato el contemplar cómo se prestan las muchedumbres para hacer kafkianas filas ante las puertas de los mercados y abastecerse de lo que sea. Pero lo más vergonzante, aquello sobre lo que mi desprecio se empina y escupe su total rechazo, es que entre esas muchedumbres palpite la semilla de la humana corrupción.  Pues se ha hecho negocio comerciar con la miseria; se ha hecho lucrativo especular con una escasez que ha tendido sobre la mesa de la nación una minoría gobernante, con la única misión de avasallar, de por vida, a quienes no considera más que como clanes y clones de abejas esclavas, abejas soldado y abejas trabajadoras; seres que no tengan voz, seres que renuncien a su condición de gentes, gentes que al auto silenciarse, desde dentro, acepten su merma y desvalorización como seres humanos; seres enajenados que lleguen a sentirse cómodos al enrolarse en una suerte de maquinaria ideada exclusivamente para triturar lo humano.

Muchos de quienes se alistan en esas interminables filas, sólo lo hacen porque van a obtener productos esenciales para la cesta familiar, que luego venden a un precio que les genera una renta absurda y abusiva. Y ese dinero que obtienen de tan malhadada intermediación económica, ese botín -no le podemos llamar de otra manera- del que se hacen al medrar con el hambre y las necesidades del vecino -mientras apuntalan a la opresora minoría-, se transforma en ceniza, no sólo porque la hiperinflación se lo coma todo, como el imperio de las tinieblas en “La historia sin fin”, sino porque esas almas están muertas y siguen al cuerpo en su mortaja. Llevan la ceniza en la frente y son féretros ambulantes.

No sé qué pueda servir de acicate para que, como Lázaro, esas almas se rediman y vuelvan a la vida. La verdad, no lo sé, pero yo, sin ser devoto ni templario, oro en todo momento para que en todos nosotros baje o se revele una iluminación.  Y se hace imperiosa una expiación.

Un abrazo.
LA


Notas.-

1. En el diccionario de la RAE es definida la palabra "bachaco" de la siguiente manera.
 
bachaco, ca

1. adj. coloq. Ven. Dicho del cabello: Muy ensortijado y rojizo.

2. adj. coloq. Ven. Dicho de una persona: Que tiene el cabello bachaco.
3. m. Ven. Hormiga grande y voraz de los formícidos, de color rojizo y a veces negro según la especie.

2. No todas las personas que hacen esas largas colas para obtener alimentos, bienes y enseres son bachaqueros. Es imposible determinar la cantidad de personas que se dedican a esta nueva suerte de mercadeo expoliador, pero la cifra es alta, muy alta.

La primera foto es nuestra; las restantes han sido tomadas de la red.