miércoles, 21 de noviembre de 2007

Aviso a los navegantes

Estimados amigos: durante las últimas dos semanas, he estado imposibilitado para refrescar Contracorrientes. Esta semana parto para la FIL Guadalajara 2007, en representación de la Editorial BID&CO. Bernardo Infante ha tenido la gentileza de pensar en este servidor para suplirle allá, dado que se recupera de un accidente que, por fortuna, no pasó a mayores.

A quien pudiera interesarle, estaré a la orden en el Stand de BID&CO, # 2649-D, así como en el Salón de Derechos y en el Salón del Libro.

A manera de obsequio y a propósito de viajes, consigno un intento de poema inserto en el libro Cuadernario*.

Un saludo cordial.

lacl


i



Visión de la Diosa
Vuelo 2113
7:30 AM


Impávida,
lívida señora,
umbilical sumidero
del cielo,
gruta silenciosa
que, como un estetoscopio
de astros,
auscultas nuestras abyecciones
y lamentos
o alguna fugaz alegría

Retrato y espejo eres
del enigma que mora
en los invisitados aposentos
de nuestra interioridad.

Tú me acompañas
en esta jornada

Desapareces aparentemente
en los contornos
de la luz solar,
pero en realidad
siempre continúas allí,
impávida y cambiante
en tu invisibilidad.

Eres silencio rumoroso


* Común Presencia Editores, Colección Los Conjurados, Bogotá, 2007.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Color y música, verbo y culto - Es hora de detenerse


Color y música, verbo y culto - Es hora de detenerse

Sinceramente me abisma que algunas gentes se aburran ante una obra como Baraka, el inolvidable film de Ron Fricke (1992). El ciudadano global ya no tiene tiempo para detenerse. Su carrera no le permite discernir el sentido de su prisa y la sin razón de su incierto destino. La mirada de aquellas minorías, de las individualidades cuyo tempo no ha sido arrastrado por la vorágine del progreso, hace las veces del juez en este hermoso y crudo film. Lo recomendamos ampliamente a quien no lo haya visto. Pronto volveré por estos predios con una reflexión en torno al sentido de la palabra Baraka. Abrimos esta sección con unos extractos del documento de Ron Fricke.

Abajo incluyo tributos a dos artistas que reverencio, Marc Chagall y Henri Matisse, amén de un "speech" del querido Alan Watts. Los tributos a Chagall y Matisse son un mero regalo para aquel ojo que gusta de percibir lo innombrable y para aquel oído que se complace en recoger la música en toda hora y lugar.

En cuanto a Watts, es lamentable que tan poca gente conozca sus escritos, que tan pocos hayan paseado sus ojos por sus libros. Hay quienes creen paladinamente que Watts es un autor de libros de auto ayuda. ¡La pena que dan estos tiempos! Si mal no recuerdo, lo primero que leí de Alan Watts fue El futuro del éxtasis. Desde el primer momento me sorprendió su desparpajo para desnudar a la gente, para invitarla a derribar sus muros alzados para aislarse del vivir. Hay, incluso, quienes sonríen con cierto dejo de desprecio cuando escuchan a alguien preguntar por un autor como Watts o por alguno de los temas que tejió a lo largo de su vida: la sabiduría que, aún cuando pueda expresarse, no está aherrojada en los libros (el Tao Te Ching, el Zen), la búsqueda del ser como norte primordial del individuo, la realización del amor en la mujer y en el hombre o las más llanas diferencias entre riqueza y dinero. No voy a erigir un panegírico acá sobre la persona de Alan Watts. Tan sólo invito a aquel lector que pudiera estar cansado de tanta mentira barnizada de patrones de conducta o de los mandos impositivos divorciados del alma; convido a aquel curioso ser que acaso esté extenuado de que se le exijan prédicas a favor de tales o cuales visos de la política, percatándose, como se percata, que nada está más distante de nuestra esencia de vida. En realidad, el llamado de Watts muy poco dista de aquel que extendiera Rilke a un joven poeta: su vuelta a lo sencillo. Nuestros grandes temas nos están carcomiendo por dentro. Y nos hemos olvidado de lo pequeño, lo valedero del vivir que, por sencillo, no tiene precio; aquello que desatendemos en nuestra forzada marcha hacia ningún lugar. Es hora de detenerse. Es hora de volver ojo y oído al centro del sí mismo. Es hora de recuperar nuestras ánimas extraviadas.

En apoyo de Watts, hagamos memoria de un alegato del Gabo, quien se quejaba de que la era moderna puede ser reconocida no por los descubrimientos de la astronáutica, sino por los desastres causados por la prisa y el mercado de consumo en un acto tan personal como lo es la lectura; alegaba que en el mundo cada vez hay menos libreros a la vieja usanza, esto es, lectores pausados que se dedicaban al negocio de los libros por amor a la cultura. Cerró su declaración con esta frase: “…si hay un lugar donde se aprecia cuánto ha cambiado el mundo no es en una base de lanzamiento de satélites espaciales, sino en la librería de la esquina…” No sé por qué tengo la impresión de que sus palabras se complementan con mucho de lo expresado por Watts. De algún modo lo apoyan. Independientemente de lo disímil que pudieran resultar, a vuelo de pájaro, sus respectivas personalidades. Cerramos pues con una pieza oral de Watts: Who am I?
salud!
lacl


Del Film Baraka, uno de mis preferidos (y también de mi hijo, quien lo habrá visto unas quince veces), primero, los Hanuman Chants...

https://www.youtube.com/watch?v=pCUdEnGvYFk

https://www.youtube.com/watch?v=ZWhu22aDzos



Tributo a Henri Matisse
http://www.youtube.com/watch?v=UwH-eDyWm0k



About This Video (From: sundroid) Matisse (1869 - 1954) used colors like nobody else. Modern commercial art is heavily influenced by the way he constructed his paintings with seemingly simple, yet entirely brilliant, strokes. The soundtrack is "Lyric Waltz" by Dmitri Shostakovich (1906 - 1975).


Hommage poétique à Marc Chagall




https://www.youtube.com/watch?v=BnuAewYHylg




Alan Watts speech: Who am I?
Algunos de los pasajes que apoyan el video son tomados precisamente del film Baraka...

http://www.youtube.com/watch?v=MVXEiYyZKcY



Datos de la pintura: Ribera de Yushan, pintada por Ni Zan

lunes, 5 de noviembre de 2007

Guarida de los poetas. Rainer Maria Rilke: "Vivo mi vida en círculos crecientes", de El Libro de Horas.


Hace algunas fechas creo que he sido un tanto injusto al decir que Rilke no ha sido muy bien tratado por quienes desean honrarle tributo por medio de you tube. La expresión fue excesiva, animado quizás porque, en lo que respecta a un poema tan redondo como Der Panther, la verdad no se consigue mucho material digno. Sin embargo esta tarde, navegando al azar, me he topado con una joya de sencillez. Se trata de un video que, por vía de una rigurosa llaneza de las imágenes, una arrobadora banda sonora y el apoyo de uno de los primeros versos de La Vida Monástica, libro primero del Libro de Horas, logra rozar aquello que suele convocar la poesía: el conmover. Lo he visto y escuchado unas veinte veces antes de colocarlo en el blog. Le escribía yo a un entrañable amigo que ha padecido toda su vida del mal de la musicomanía para que me refresque -si está en sus posibilidades- la autoría musical, expresándole en mi nota que aunque este pequeño tributo, en cierta forma llama a la nostalgia, también cita a la alegría, pues una no puede vivir sin la otra. Y creo que yo ya no podré vivir el resto de mi vida sin escuchar esa melodía en las praderas de silencio que, como todos, llevo dentro. Igualmente le he escrito (en inglés) al responsable del video, FHoelder (¿acaso un seudónimo, acaso un remoquete que busca recodarnos a Friedrich Hölderlin?), pero no sé si me responderá, dado que ese video tiene más de un año de haber sido colocado en you tube y, al parecer, el Sr. FHoelder no ha colocado más trabajos en ese portal. Reproduzco los versos de Rilke, en la traducción aludida días atrás, al cuidado de la profesora Yolanda Steffens y las asesorías de Lieselotte Zettler de Vareschi y de Rafael Cadenas…

Salud!
lacl

El poema

Ich lebe mein leben is wachsenden Ringen,
die sich über die Dinge ziehn.
Ich werde den letzten vielleicht nicht vollbringen,
aber versuchen will ich inn.

Ich kreise um Gott, um den unralten Turm,
und ich kreise jahrtausendelang;
und ich weib noch nicht: bin ich ein Falke, ein Sturm
oder ein grober Gesang.

La traducción:

Vivo mi vida en círculos crecientes
que se tienden sobre las cosas.
El último quizás no logre,
pero lo quiero intentar.

Giro en torno a Dios, esa torre prístina,
y llevo milenios girando,
y aún no sé: ¿soy un halcón, una tormenta,
o una gran canción?

El tributo
(Rezan Mario Adorf y Montserrat Caballé)


http://www.youtube.com/watch?v=FpLIsO9J5CE
foto superior: Rilke con Lou Andreas y el poeta Spiridon Drozin en Rusia.
foto inferior: boceto de L. Parternak, 1927



Cuando la sangre se avecina como una lluvia sin fecha...

Mario Amengual

Mi amigo y compadre, digo más, mi hermano, Mario Amengual me ha enviado un texto que él mismo no supo cómo calificar. Me confesaba que deseaba decir algo al propósito de los tiempos que vivimos, pero que no se animaba a escribir un artículo y lo que resultó es algo que yo he calificado como artipoema. Quiero compartirlo con cualquier hipotético lector. Tengo planes de dedicarle unas notas a su poesía más adelante, no por la amistad que brindan los vasos comunicantes, que ya bien lo valdría, sino porque más allá de coincidencias espirituales, Mario ha sido poeta a pesar de los pesares. Ha sido siempre un outsider. No lo digo por un afán de modismo, tan característico de la prosapia intelecto-culturosa que impera en nuestro fingimiento de país; mi intención no es la de barnizar a Mario como un poeta beatnik o un lírico contestatario, mucho menos la de norteamericanizarlo; Mario es un outsider porque ha vivido su vida bajo el respeto de una prédica de responsabilidad para consigo mismo: afrontando soledades y enarbolando su individualidad, costumbre que no ha de confundirse con culto del ego, pues ése es uno de los farsantes de quienes más suele mofarse. Vivir del otro lado. O al otro lado. Contra la corriente. Se dice en una frase escueta. Pero muy pocos tienen el valor de asumir tal asunción. Ello le ha valido, en no pocos pasajes de su vida, el haberse visto forzado a enfrentar el vivir como un vivir al margen (que no es lo mismo que un vivir marginado), saber, en ocasiones, pasar de largo. Acaso sea su descreimiento en las farsas revestidas de humanidad y, paradójicamente, su búsqueda y su fe en que el hombre se sobreponga a los males nacidos en el alma lo que me llamó, desde el primer día, desde la primera jarra de cerveza (y vaya que si nos hemos bebido algunas), a ser su sincero amigo.

Los dejo con su artipoema…
Salud!

lacl

fotos:
1. fotograma del film Andrei Rubliov, de Tarkovsky.
2. Mario en la FIL Bogotá 2007.





Cuando la sangre se avecina como una lluvia sin fecha


Nada parecido a una razón obsesiva entre dos paredes
sobrevive a las vituperaciones cotidianas,
pero los legisladores prodigan argumentos
entre sus ritos de perdones inalcanzables.
Sabrán ellos si una mano levantada
puede superar cualquier anuencia mal escrita,
si es que pergeñan leyes y no caprichos,
en medio de esa voltariedad agazapada
cuyo nombre resume la política.
Darán ellos sus palabras en compromiso consanguíneo,
mientras las paredes y las calles se vuelven
lúcidas delatoras de los abiertos y trabados desconciertos
previstos en gotas de sangre acuosa.

En este país,
en el supuesto tino vigente en las calles,
las yerbas de los sinsabores han crecido
bajo las huellas afincadas de la angustia.
Se han levantado muros de alegatos inquebrantables
para desembocar en pantanos de desilusiones.
Aquí mucha gente parece saber,
hurgando entre láminas de dolores inéditos,
que en los espejos se desvanecen sus simulacros.
Pero quienes tienen la retórica y las pantallas
tomadas por su influyente cuello,
quieren empezar o creen inaugurar auspiciosas prefiguraciones,
ajenos a las alucinaciones repetidas,
creyendo abrir un camino por donde ya hay una carretera.
Es su destino insistir en los despropósitos,
es su insistencia cavar tumbas abiertas
y como si se miraran en el fondo de un pozo inconcluso,
desconocen el alcance de sus dedos empobrecidos.

La sangre se avecina como una lluvia sin fecha
y no importa cuántas ventanas la esperen:
igual azotará los techos y doblegará los ánimos.
Para muchos las predicciones se derriten
como esperanzas maltratadas por las oportunidades,
mientras se desmaya un demiurgo a punto de nacer.
Volverán en términos de oleaje terco,
se revolcarán en la poca agua de las miserias barajadas,
cayendo y cayendo
cayendo y cayendo
cayendo
en el silencio de abundantes palabras presuntuosas.

¿Quién puede levantarse en una calle
sin nombre ni rasgos definitivos para acusar
a la sombra que lo persigue valiéndose de la madrugada
y de las preguntas rebotando en las piedras de ríos secos?
Estamos desfalleciendo de tanta energía
confiados a los números y a las cuentas bancarias,
suponiendo que la palabra pueblo
quebranta fronteras y decide destinos.
Desfallecemos de tanto querer
tal vez vida y suposiciones cristalinas,
en respuesta a la locura de plata y palabras alebrestadas.
Cuando la sangre se avecina
el miedo escondido insiste
en calentar las orejas con bondades perdurables,
mientras todos los sentidos anuncian y saben
que las palabras ya no son escondites inocentes
donde los cráneos flagelados no pueden soportar
las inconstancias fulgurantes de los deseos disfrazados.

¿Adónde irá a parar
la desazón convertida en hazañas?
¿Hasta dónde llegará el tumulto de suposiciones
libertarias, envueltas en frases sedantes y engreídas?
Aquí y allá y más allá
se desdibujan los márgenes de la serenidad
y se ahogan los reclamos y se pierden futuros
en los vasos de aguardiente
y en el humo de la piedra enloquecedora
y en el polvo dador de la jactancia
y en la propina de las felaciones precoces
y por el plomo de las armas rabiosas.
A la hora de los gallos
arrecian los sueños descalabrados
y cada amanecer es la continuación de los desencuentros enervantes
también al servicio de los saldos favorables.
Ya la espiga de cobre se inclina
sobre los cultivos abandonados,
ya las hachas amelladas se oxidan
en los barrancos de greda y en las zanjas de moho,
y eso sería poco o no valdría ni una queja
si no estuviesen quebrantándose los flacos linderos de la mesura.

Los devotos apuran la letra desjuiciada,
atizados por la voz imponente
y contentos por su mejorada hacienda.
El mañana es para ellos una plantilla
de números y letras acordes con sus pasiones enquistadas.
Prefieren ignorar que los preceptos
pueden volverse cadalso o cilicio.
Sobre los escombros de su monolengua rasante
más le importa a los afanosos escribientes
sus satisfacciones partidarias y su tasada obediencia.
Apuestan a una perpetuidad sin espíritu,
abonan un porvenir de piedras quebradizas
casado con sus epítetos monacales.
Reciben de su contraparte,
no menos ansiosa de cámaras y mando,
el veneno compartido en mesas separadas e indistintas.

Ojalá pudiéramos decir
con inocencia sacrificial que venga
a nosotros el Reino,
pero ni siquiera sabemos si hay un Reino.
Ya ni sabemos,
entre suposiciones temerosas,
si acaso algún Reino puede acogernos.
Lemas y fusiles se entrecruzan en rituales bélicos
siguiendo el curso de frases discordantes
y en los cuarteles,
sobre almohadas acuciosas,
se preguntan algunos si la valentía
debe tener un nuevo precio.
Y en la calle,
donde la inconformidad no sigue reglas
ni órdenes superiores ni quiere saber de jerarquías estrelladas,
la voz se rige por los mandatos de la necesidad
y así dice y desdice en contra del credo insistente.
Ese color como buen negocio propagado,
con pretensiones de volverse alma y conciencia,
se vuelve espuma de resabios
en los rompeolas de la docta ignorancia.
No venga a nosotros ese Reino prometido:
sus promesas quebrantan el pulso del día a día,
por más que unos y otros,
esos unos amparados en sufragios
y esos otros empeñados en ganarlos,
pretendan ablandar pareceres con papeles renovados
o privilegios de gloria al instante.
Sólo la muerte iguala,
nunca a juro las leyes y las arengas.

Sobran rigores y esmero
si sólo en los discursos se trazan los derechos,
¿acaso puede regirse el corazón
con notas a pie de página?
Palabras enconadas
si traen provecho es pasajero:
apenas respiran el aire del perjurio
reptan entre la hojarasca de razones aventadas.
Un buen día,
en los folios polvorientos donde se traman los destinos,
se delatan las intenciones de resentimientos
ilustrados para la venganza
y enceguecidos por sus complicidades.

Si la sangre llega a los ríos
solicitada por el odio cultivado,
ya sabrán mañana,
tal vez muy pocos,
que la inmemorial serpiente del destino
siempre se muerde la cola
y nunca estará de más advertir
que aflicciones ayuntadas a promesas deslumbrantes
suelen traer aprovechados endiosamientos
y llevar más gente caída a las fosas comunes.

¿Sobreviviremos a las leyes del ímpetu
y al frenesí de la arrogancia?


Mario Amengual
Octubre de 2007

viernes, 2 de noviembre de 2007

Fe de errata: el Sr Nicola Roco gentilmente me ha escrito un email para participarme que la foto a que aludo en Revolución o Re-involución, una carta desde Caracas, no fue captada por él, sino por su colega y amigo Marcel Cifuentes... Un descuido atribuible al órgano de prensa en donde apareció la referida imagen… Pedimos disculpas por el involuntario error.

Saludos
lacl