martes, 22 de mayo de 2012

“Mi ventana” (Pájaro y luna en azul celeste)

“Mi ventana” (Pájaro y luna en azul celeste)

15 de Mayo, 2012.

Hace casi un año, mi amiga Mery Sananes, quien fuera nuestra profesora en la escuela de Letras UCV, me sugirió que escribiera algunos textos a estas imágenes captadas cierta tarde, por gracia del azar o por azar de la gracia, vaya uno a saber. Yo no me sentí en vena para tal cometido en ese momento; pero noches atrás surgió de pronto la gana de escribir el primer boceto del quinteto que debajo entrego. Y a la mañana siguiente, mientras le hacía la comida a nuestro clan de peludos, surgió el resto de los bocetos. Pincelada libre, sin mordeduras o imposiciones, tan sólo el libre juego de dejar correr la mano… Y por ser fruto del juego, esto es, sin mayores revisiones y, menos aún, premeditaciones, sin tampoco hacerme eco de pugnas por las inveteradas disputas de los enunciados, es que ahora me aventuro a divulgar en este espacio algunas de las imágenes, con el añadido de estos bocetos...


"Mi ventana"

I.

Mi ventana es un ojo que atisba al Oriente…
Todas las mañanas observa la alborada perenne.
Ante su mirada pasan dudas y cavilaciones,
a veces danzando y, otras, callando
entre las formas de aires caliginosos
o bajo la espesura triste de una garúa
que se presiente abandonada.
Pero entre los paréntesis del mirar susurra una dicción,
regalo que, de cuando en cuando, abre la ventana
Para abandonarse al silencioso coqueteo de la perdiz y la luna…

11/05/2012, un poco antes de la medianoche…

II.

Cada tarde ha venido esa perdiz a cantarle susurros a la luna
No es el canto montaraz o alegre de los pájaros de la mañana,
pues la perdiz, se sabe, canta en sordina y a sus anchas
cuando la luz se tornasola, un poco antes de despedirse,
e inflama el pecho del pájaro con su paso del turquesa al índigo.

Entonces él siente una nostalgia,
porque no está su compañera
y porque ya no puede regalarle la belleza
que irradia y oscurece su cielo
ni el canto que cae desde la luna,
para brotarle en su emplumado
y embargado pecho

12/05/2012, un poco antes del mediodía…

III.

La perdiz recorre las tardes en los alambres citadinos, como preguntándose,
¿Por qué no darán flores, frutos o aromas estas frías enramadas?
Le parece una incomprensible tacañería de la naturaleza.
Y se queda por horas allí, viendo que no aparece ave compañera.
Solo, de cuando en cuando, se da una vuelta hacia al cielo porque
sabe que la luna, entre las ráfagas del viento y las soledades del extraño limbo,
le dona una felicidad con el añejo sabor de las quimeras…

12/05/2012, un poco después del mediodía…

IV.

Mi ventana siempre se abre
para saludar al sol,
cuando en la monotonía de las horas,
bebidas muy de prisa,
pocos se percatan de la alegría de su ascenso.

Pero también suele desplegar
sus portales por las madrugadas,
para abrirle paso al sereno de la noche,
puntual vigía que apadrina nuestros sueños.

Pero las tardes, ¿qué diré de las tardes,
cuando por un milagro mi ventana se
renueva en la canción lunar que
eriza el plumaje del pájaro?

12/05/2012, un poco después del mediodía…

V.

La luna,
blanco ombligo que seduce nuestra admiración,
nos habla de la diosa que suspira tras la sombras…
y la noche es un cuerpo amante y hechicero
dispuesto a amancebarnos en su lecho,
mientras vierte sus mieles sobre nuestra incertidumbre…

12/05/2012, un poco después del mediodía…





jueves, 17 de mayo de 2012

LETRAS CONTRA LETRAS - Mentalidades, Ana María Sañomón.

MENTALIDADES

Ayer recibí la nota Mentalidades, escrita por una amiga que ha tenido la fortuna de ser testigo de lo que acaece en la Plaza del Sol y que luego ha publicado en su Blog “Mientras me quede una neurona”. Es una glosa muy apegada a la incertidumbre y esperanza que a tantas personas ataca cuando se pone a pensar en nuestro destino como especie y con la cual me identifico. Y porque me parece que estos temas de la espontánea disidencia que florece aquí o allá, son dignos de destacar y divulgar, voy a compartirlo en este blog, amén de agregar unas palabras mías, que fueron acicateadas por la glosa en cuestión.

Salud!

lacl

Mentalidades, Ana María Sañomón.

Si hay algo que me ha costado entender -y todavía no estoy muy segura de haberlo logrado-es el movimiento de los indignados españoles. Desde que tomaron la Puerta del Sol el año pasado, me parecieron demasiado civilizados, como para alcanzar algún objetivo. Siempre bromeaba con que a los indignados les hacía falta algún barrabrava porteño, o unos cuantos piqueteros para que sus manifestaciones tomaran verdadero cuerpo.
Y este año, por esas extrañas piruetas del destino, el 12 de mayo de manera fortuita y casi involuntaria fuimos, se puede decir, invitados por los propios indignados a marchar junto con ellos hasta la Puerta del Sol para celebrar un año de existencia.

Muchas cosas me impresionaron esa tarde. Por un lado, la variedad de gente que había. Por supuesto muchos jóvenes, pero también parejas embarazadas, familias con bebés e hijos muy pequeños, jubilados, profesionales y todos celebrando. Con pancartas variadísimas que iban desde exigir educación laica hasta mensajes contra el rey, el terrorismo financiero, el maltrato a los sin papeles y la brutalidad de los recortes.

Un amplísimo abanico de insatisfacciones, de promesas no cumplidas, de traiciones de todo tono y calibre que contrastaban con el profundo espíritu festivo y ciudadano de esa multitud. Y dos cosas aún más significativas: esa enorme cantidad de gente tan heterogénea en sus exigencias y en sus reclamos no tuvieron ni tienen un líder que los aglutine. No lo necesitan. Y algo más sorprendente todavía: tienen conciencia plena de que lo que exigen no se logra en el corto plazo. Debo reconocer que es mucho para mi mentalidad tercermundista.
¿Y por qué no quieren y no tienen un líder? Lo que entendí es que el 15 M no es un movimiento político. No se trata de los de izquierda contra los de la derecha o viceversa. Están convencidos de que ambos son lo mismo. Y saben que quienes mandan sobre políticos, llámense Zapatero, Rajoy o quién sea, son los bancos. Entonces ¿para qué un líder? si ellos luchan contra algo más profundo: el sistema. Yo tan acostumbrada a los héroes mesiánicos, a los políticos salvadores, al “sácame éste para poner a éste otro” me cuesta mucho entenderlos. Demasiado ambicioso y abstracto para mi mentalidad cortoplacista y sustitutiva.
Yo pensaba esa tarde mientras estaba rodeada de españoles, lo bien que les vendría corear al unísono un “qué se vayan todos”, o algo medianamente parecido. Pero después pensé... ¿Sirvió eso de algo? Al corto plazo sí. Huyó De La Rúa y los políticos argentinos se las vieron bien difícil para aquietar las aguas. Pero a la vuelta de 10 años lamentablemente, casi todo sigue igual. Hasta Cavallo está por ahí dando cátedras de economía...Entonces tanta revuelta, tanta bronca y tanta alharaca no sirvió de mucho.

Durante todo este año los indignados como hormigas laboriosas y a la sombra, han trabajado sin descanso, sobre todo en las zonas mas castigadas por la situación económica, que ellos consideran no una crisis, sino una estafa. Es decir, van tejiendo cambios de abajo hacia arriba. Y eso lleva tiempo. Tal vez más sólidos que los bruscos sacudones a los que estamos tan acostumbrados en Latinoamérica, con piqueteros y barrabravas incluidos.
Pero a mi me parece tan difícil su modus operandi que tengo dudas. Ojalá y las ambiciosas propuestas del 15M no se diluyan y se fortalezcan en el tiempo. Porque siento que son lo más parecido a una tenue lucecita al final del camino. Y eso, para los tiempos oscuros que corren, no es poca cosa.


Mi nota de agradecimiento y respuesta:

Me ha encantado tu aproximación al asunto. Este es un tema sobre el que pienso recurrentemente. Me parece que tanto ese movimiento como los que se han suscitado en algunas otras partes del mundo, por parte de gente de todas las edades, aunque con patente mayoría de jóvenes, es resultado del hastío que produce el sempiterno engaño de las minorías gobernantes.
Y también acepto contigo, que estamos ante un dilema terrible.

Primero, porque con sólo indignarse no se remedia nada. Dicho sea de paso, no me convence mucho que un colectivo elija el nombre de “Indignados” para aglutinarse en una causa. Ese título nació, supongo, de la expresión ideada por un nonagenario, no sin falta de razones en contra del statu quo en el país francés, unos meses antes de la insurgencia de los indignados del 15-M.
Y en segundo lugar, porque aunque uno puede abandonarse a soñar con vivir en un Edén o en una Arcadia, lamentablemente, tales paraísos no se nos dan en la tierra por obra de la providencia divina. Es necesario que los hombres se hermanen y trabajen juntos, con desapasionamiento por los bienes materiales y con apasionamiento por el bien común.

Los poderes instituidos, acá o allá, suelen ser represores a la hora de defender el statu quo que les mantiene en la cima de las sociedades de que forman parte. Y a los grupos que nacen con la misión de propugnar y conseguir una colectividad más justa, libre y fraterna, tratarán de hacerlos ver como lo hicieran con los hippies de finales de los años 60 y comienzos de los 70. Los hippies tenían muchas razones de peso para aborrecer el sistema de vida imperante en la modernidad. Pero a los poderes instituidos, maquinaria muy bien engrasada por devotos reaccionarios, no les resultó muy ardua la tarea de abatir un movimiento de contracultura del que los hippies llegaron a tener tantos prosélitos, dentro y fuera del mundo anglosajón. Para las minorías gobernantes resultó muy expedito el camino para devorarse a esos “outsiders” que perseguían un sueño de paz, pero que resultaron ser extremistas en su abulia por todo lo que implicara organizarse con miras a hacer patente ese sueño.
En lo que toca a las exquisitas maneras con que bien se organizan los desorganizados poderes políticos, sean éstos de izquierda, de centro o de derecha, sean unos más autocráticos o represores que otros, yo propondría, antes que nada, el derrocamiento de dos pilares fundamentales, aunque invisibles, de la constitución humana y con los que un anónimo vulgo soporta a tales poderes: uno es la creencia de que un sistema de gobierno centralizado y minoritario (entendiendo minoritario en el sentido de que todo es decidido por un reducido grupo de personas agrupadas en conciliábulos y sin la debida transparencia para con la ciudadanía) es la solución de los problemas del colectivo. Hay que derrocar ese patrón. Ningún sistema es perfecto, pero en la medida en que haya más transparencia en lo que hacen los poderes ejecutivos (a veces provoca llamarles, más bien, cabecillas de bandoleros), menos posible será la tentación en que suele caer hasta el más impoluto de los políticos.

Y la otra creencia que a mí me parece que la humanidad entera debería abatir, es la de pensar que nuestras sociedades se gobiernan únicamente con estricta, fría lógica y sin el concurso de otras cualidades que nos identifican como especie; particularmente, aquellas que nacen en el universo de lo sensible. Yo insisto en algo que he pensado toda mi vida, que el principal escollo que tiene que salvar todo ser humano es el de si se apega o no a una ética interior como rectora de sus pasos o si se pliega a esa suerte de ladina “diplomacia” con la que todo lo que se erige, a su alrededor, no pasa de ser un simulacro, una estafa.
Y derrocadas estas creencias, que a mí me lucen más férreas y acendradas de lo que parecen, comenzaría a pensar que es más factible el derrocamiento de ese mito del estado, como si se tratara de un principado delegado por los cielos.

No es nada fácil lograr un sistema equitativo de vida en colectivo (prefiero ese largo eufemismo a tener que apoyarme, una vez más, en la manoseada palabra gobierno) si quienes han sido depositarios de la confianza de las mayorías, no proceden de acuerdo con el voto que se les ha otorgado.
Pero creo, contigo, que sí hay una tenue luz al final del túnel. Y que para cruzar ese túnel tendrá que prevalecer un equilibrio entre la búsqueda de esa promisoria Arcadia y los elementos y herramientas necesarios para construirla nosotros mismos y los que vengan después de nosotros.

Gracias por incluirme en la lista de tus destinatarios. ¿Me permites que comparta tu enlace en mi página?
Salud!
LA





Todas las imágenes de a pie de página, a excepción de la tercera, que proviene del conmovedor film Baraka, fueron tomadas en Caracas. La única que fue captada por mi lente es la segunda, un marginado durmiendo, mientras sus canes velan por su sueño...

viernes, 4 de mayo de 2012

ZONA CERO. Inscripciones en el Dolmen.

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Inscripciones en el Dolmen.



Breve nota introductoria: la glosa de abajo la escribí durante un preaviso lumbar, esto es, durante un reposo forzado por los días en que se cumpliera una década de la hecatombe del 11 de septiembre de 2001. La publico ahora, cuando veo que hay quienes “celebran” el aniversario de la muerte de Bin Laden.
Advierto que jamás podré yo defender exabruptos tales como los que practican extremistas como el ajusticiado terrorista. Pero tampoco llego a comprender a quienes alimentando odios, desde la dudosa loma de la civilización, luego se convenzan a sí mismos de ser gentes revestidas de verdad y progreso; y que, por tanto, gozan de una sublime autoridad para masacrar a otros seres humanos de manera tan cruenta como la que practican los más bárbaros fanáticos.
Lamento haberme visto forzado a escribir en mi cuaderno Inscripciones en el dolmen, sobre un asunto que hubiera preferido no abordar. Pero son asuntos sobre los que no hay elección.

lacl (03/05/12)



ZONA CERO

Abro los ojos y me topo con un minuto de silencio por las almas segadas el 11 de septiembre de 2001, fecha fatídicamente señalizada con un escueto  11-S.

Sueño y vigilia al vaivén, como corresponde a quien observa un inesperado reposo. No puedo dejar de inquirirme, por enésima vez, sobre el enfermizo gusto de los norteamericanos por el uso y abuso de las siglas, aunque ésta de dos torres, un dardo y una serpiente fuera pergeñada, con artera intención, en los confines de su poderío. Claro que también podría interpretarse tal imagen como la de dos torres, una flecha y una cuerda vibrando en el aire, luego de haber disparado su mortífera ponzoña.

Diez años les tomó cobrar la deuda, diez años para administrar la mesura que predica su remozada Ley del Talión, diez años para poder pisotear a una abeja guerrera que ellos mismos adiestraron en las artes de la aniquilación.

Acaso el tiempo se ensanche para quien convalece y, sin embargo, no por eso se le hace posible el abrazarlo; continúa siendo el esquivo demiurgo que se oculta a trastiendas, sonriendo ante nuestras fallidas escaramuzas por echarle mano, para guindarle en un perchero o encerrarle en un armario. Una vez dados por vencidos y, como dijera un viejo maestro, “siendo lo único subjetivo”, *  el tiempo vuelve a hacer aparición para acogernos en su seno y sosegarnos.

Entregado, pues, a mi demiurgo y por sentirme todavía mundano, descorro las cortinas para contemplar, en silencio, el teatro del globo. ¿Qué golpe del azar o de la providencia me ha inducido a abrir los ojos para (justo a diez años) hechizar otra vez mi mirada? ¿Obra, acaso, del travieso  demiurgo? No lo sé, ni me desvelo por eso, pues lo que hechiza mi mirada es el auto sacramental dispuesto para la ocasión, con dos jefes de estado (uno saliente, cara de piedra, y otro entrante, de faz hierática) haciendo las veces de pontificiales maestros de ceremonia de negra indumentaria. Sinceramente desentonan allí esos prelados de la nueva era.

Oro, a mi manera, por la pérdida de la inocencia. Porque la vida, fugaz y precaria, es inocente. ¿No es en el Corán donde se afirma que donde se siega la vida de un inocente, se ha segado la vida de la humanidad entera? ¿Cómo es que tan vastos contingentes humanos han llegado a interpretar las escrituras sapienciales de los más lejanos cultos, de modo tan torcido?

Casi desde el mismo momento en que me topo con la mórbida puesta en escena, paso a silenciar ese teatro del mundo que es un televisor. Los maestros de ceremonia han dado inicio al póstumo homenaje, el cual consiste en dar lectura a los nombres de los caídos durante aquella aciaga y clara mañana de septiembre, lectura que es continuada por parte de algunos familiares de las víctimas, en grupos de a dos.

Lo que más ha subyugado mi contemplación son los monumentos funerarios  erigidos en la denominada zona cero, en donde antaño se asentaran las gemelas atalayas del World Trade Center: dos grandes piletas edificadas en lo que pareciera ser mármol negro, con aguas muy al fondo -distantes de las caminerías por las que rondan los transeúntes-. Tales pozas son alimentadas, desde lo alto de sus muros interiores, con tenues hilos de agua y, en el centro de cada laguna, se observa un hoyo negro por el que las aguas se siguen vertiendo hacia el abismo. Sumidero que luce como el río Estigia, en permanentemente flujo con el Tártaro. **

¿Por qué conmemorar la inocencia de la vida cercenada con una representación de la muerte? La vida es frágil, lo sabemos, un retoño en continua floración y desfloración. Mas, no por ello deja de ser digna de ser vivida. ¿Por qué no conmemorar, entonces, a los difuntos con vitales surtidores de agua, renovándose en su prometéico ascenso hacia los cielos?

Porque quienes verdaderamente mueven hoy las piezas a trastiendas del teatro de  los hombres son Tánatos, las Moiras y sus hermanas Keres. ***

Porque vivimos en sociedades que privilegian a la muerte y, sobre todo, a la muerte que se inflige de manera inclemente.

Porque los oficiantes y pontífices que predican desde lo alto, con sus negras indumentarias, mientras gobiernan o apacientan a las masas, son los sumisos sacerdotes de Tánatos y forman parte entusiasta entre las comparsa de las Moiras y las Keres.





lacl (11 -12 de Septiembre de 2011)


* G. I. Gurdjieff, citado por J. B. Priestley en El hombre y el tiempo, Editorial Aguilar.

** El río Estigia delimita, en la mitología griega, el mundo terrestre de los vivos con el inframundo de los muertos. El Tártaro es el mundo inferior, zona de tinieblas, paradero del sufrimiento eterno, en algo similar al Infierno de los cristianos.

*** En la mitología griega Tánatos, es la personificación de la muerte; las Moiras, una tríada de entidades encargadas de hilar, medir y cortar el hilo del destino de toda vida, denominadas en la mitología latina como las Parcas; y las Keres, en mitología griega son las entidades que rigen la muerte violenta. Por cierto, todas estas entidades se distinguen por la oscuridad de sus indumentarias.   

(Otra glosa sobre el tema la escribí en ocasión de la ejecución del terrorista aludido. Puede leerse en el siguiente link:
 http://letrascontraletras.blogspot.com/2011/05/la-oveja-negra-que-infortunio-el-tener.html


Las Moiras aparecen en dos representaciones, al principio y al final.
La foto corresponde a los monumentos aludidos en la presente glosa.
Y la tercera imagen corresponde a un ánfora en la que Thanatos y su hermano Hypnos se llevan a un difunto.