domingo, 17 de noviembre de 2013

Es tan fácil perder el camino




Es tan fácil perder el camino

Dos semanas después de haber rasguñado las líneas de abajo puedo, finalmente, entrar a mi blog para dejar, al menos, estos rastros…

3 de Noviembre, 2013

Vengo a casa por unos momentos a buscar restauración para el cuerpo. Y ya debo partir de nuevo, pero no me voy sin el mandato de dejar acá estas líneas, que lanzo a los aires y que dedico especialmente a quienes sientan o acaso intuyan que se les pudieran haber cortado los hilos que le ligaban al ombligo ancestral.

*

Es tan fácil perder el camino,
tan expedita la vía para desandar
la fragante memoria de las flores,
es tan empalagosamente engañoso
olvidarnos del ombligo,
caminar, con paso resoluto, sobre una cuerda
o, acaso, un espejismo, un piso de vidrio,
y vestirlos de sagrado templo.
Vestir nuestras piruetas de heroicidad fingida.
Es tan fácil hallar morada en lo foráneo,
tan fácil partir, saltar al afuera y no volver,
olvidarnos de la casa primera, de su fuego
o de la titilante llama de su centro.
Y vivir la vida sin asiento,
que es como haberla vivido sin aliento,
pintar nuestras fábulas de posteridad,
de una posteridad que sólo dura
hasta el instante en que exhalamos
nuestro último suspiro;
y volver a casa,
a la nada que es todo,
sin saber que volvíamos al origen.

Noviembre 03, 2013, 7:00 am, en el hospital, cama de acompañante.


 Imagen en B/N: Cota Mil - Río de luz. Década de los 90 (Aprox 1994)- lacl, D. R.




1 comentario:

Administrador dijo...

Si alguien no pierde el camino eres tú, Luis Alejandro. Se abren sí a nuestro paso muchos caminos ajenos, muchos senderos abruptos, acantilados y pozos que debemos sobrepasar. Pero ni ellos logran hacerte perder el camino. Estás donde te lleva tu corazón y esa es la brújula mayor de todos los pasos. Mira que lo dices, a orillas de tu madre, en una sala de hospital, reinventando la vida. Abrazos.