lunes, 16 de noviembre de 2015

Muerte & Cía.



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Agrego unas letras escritas esta tarde (15/11/2015) a propósito de la locura desbordada en todos los corredores del mundo. Muerte repartida a mazazos. Mujeres asesinando a sus hijos de modo sistemático. Hombres acuchillando a sus esposas, como si se tratara de una peste. Niños matando a niños. Fanáticos inmolando a justos y pecadores. Muerte & Cía.

Las escribí, en medio de una resaca (lo confieso) de padre y señor nuestro, pero las escribí bajo el acicate de haberme topado con una nota que habla “del peligro” (sic) de colocar la franja de la bandera francesa en el perfil de una página personal, como actitud de solidaridad con las víctimas de la hecatombe recientemente perpetrada en contra de los ciudadanos de París (gente de a pie), pues ello revelaría una actitud de inconsciencia o de inconsistencia ante los actos de barbarie, según sean cometidos por los representantes de unos u otros países, religiones o culturas, como la reciente inmolación pública perpetrada por fanáticos sunitas en el Líbano, en una zona habitada por chiítas.

¡Nada más absurdo! Es como decir que si yo me solidarizo con las víctimas de la barbarie en la acera de la derecha, me estoy desentendiendo adrede de las personas que han sido víctimas de la barbarie en la acera de la izquierda. El sacrosanto maniqueísmo en pleno. Eso y no otra cosa es lo que profesan los defensores de tesis como la que delato.

Hoy hay en el mundo dos maléficos espectros dogmáticamente imperando: la plutocracia y el maniqueísmo. Gobiernos que se auto proclaman como seguidores del marxismo, liderados por expoliadores del erario público, para decir lo menos. Naciones militaristas híper desarrolladas (únicamente en el ámbito de una ciega tecnología, hay que acotarlo) que se autodenominan como adalides de los valores del humanismo, mientras acrecientan su economía masacrando el orbe, a diestra y siniestra. Encumbrados sacerdotes mandando a sus hijos al matadero con el único y exclusivo fin de irrigar al mundo con ríos de sangre. Y la muerte allí, desnudándose en la alcoba familiar, en el juego de los niños, en los templos y en las plazas. Marte, Tánatos, Medusa, la Harpías y las Parcas jamás pensaron contar con tantos enceguecidos adoradores. No agrego más. Dejo aquí, un tanto modificadas, mis palabras de esta tarde.

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La raza blanca (o, si se prefiere, la representación de la cultura occidental) no se destaca precisamente por haber sido una donadora de venturas para con otras etnias. Ayer comentaba, en una conversa, que todo hombre recoge lo que cosecha. Tantos siglos de colonialismo, barbarie e imposición de una supuesta superioridad por parte de algunas naciones de Occidente sobre tantos otros pueblos y culturas, a lo ancho y largo del mundo, deja sus huellas de sinsabores entre los hijos de los pueblos humillados y oprimidos.
Si he decidido colocar la franja de la bandera francesa tras el rostro de Arthur Rimbaud, es por destacar al joven Rimbaud (hijo de la buena Francia) y su palabra, la que precisamente se caracterizó por develar y hacer volar en pedazos todas las mentiras y falacias del tan cacareado progreso de la cultura occidental. Y en mi blog personal he colocado aquel memorable poema suyo, “Mañana de embriaguez”, pero eso sí, acompañado de una buena cantidad de imágenes para documentar lo acaecido en la “Comuna de París”, en 1871, un suceso de la historia que las minorías gobernantes de Occidente han sabido mantener tras bastidores. La barbarie como método. La barbarie empleada como regla para masacrar y avasallar hasta a los propios hermanos de sangre. Ese sólo poema de Rimbaud debería bastar a las naciones mal llamadas “más desarrolladas” de Occidente para rezarlo como “mea culpa”. Y bastaría leer un brevísimo relato, obra maestra del género, para comprender lo que deseo destacar. Es aquel intitulado “Una avanzada de progreso”, de ese maestro en el arte de narrar las humanas bajezas que ha sido Joseph Conrad.

Salud!
lacl

Nota: Como se indica en el último párrafo, ambas glosas van relacionadas con otro contenido compartido en mi blog personal, en el que se reproduce uno de los poemas de Arthur Rimbaud, “Mañana de embriaguez”, del 13 de Noviembre de 2015.

Dejo aquí el enlace: http://letrascontraletras.blogspot.com/2015/11/manana-de-embriaguez-arthur-rimbaud.html
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 "Soldados, hijos y hermanos nuestros, escuchad bien esto, y que vuestra conciencia decida:
Cuando la consigna es la infamia, la desobediencia es un deber."



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