viernes, 20 de noviembre de 2015

Ashraf Fayadh. Condenado a muerte por su poesía apóstata




Esto me lo han compartido hace un momento. Y es parte de ese necesario balance en lo que toca a reflexionar sobre barbaries. Toda religión ha padecido su proceso inquisitorio. Por desgracia, muchas naciones de las que profesan el Islam, justifican la barbarie poniendo la mano sobre el Corán. Y eso no es otra cosa que apoyarse en escrituras y creencias sagradas para justificar lo que las contraría... En realidad, es una cuestión de poder, no de culto espiritual... Los palestinos las tienen duras en todas partes…

Un poema Ashraf Fayadh 

Asilo

Asilo: estar en una cola. Que te den un trozo de pan. Estar de pie: algo que tu abuelo solía hacer sin saber por qué. La patria: una tarjeta para poner en tu billetera. Dinero: papeles que tienen imágenes de los líderes. La Foto: tu sustitución, a la espera de tu regreso. Y el regreso: una criatura mitológica… de los cuentos de tu abuela. Final de la primera lección.

Traducido en la página web Arabic Literature




Reproducimos la nota de El Español…

El poeta palestino Ashraf Fayadh ha sido condenado a muerte por un tribunal saudí, por renunciar al islam en sus libros. El tribunal anunció la decisión el martes y el escritor tiene ahora 30 días para apelar la sentencia. El libro Instructions Within, publicado en 2008 propaga, según la acusación, el ateísmo y los pensamientos destructivos en la sociedad. “Estoy en shock, pero era la decisión que esperaba, aunque no hice nada que merezca la pena de muerte”, dijo Fayadh al diario británico The Guardian.

Ashraf Fayadh fue detenido por primera vez en agosto de 2013, tras la denuncia de un lector, que afirmaba que su obra promovía el ateísmo. Salió en libertad bajo fianza el día después pero volvería a la cárcel el 28 de enero de 2014. La Mutaween, la policía religiosa saudí, le retiró el DNI y, en una primera sentencia, en mayo del año pasado, fue condenado a cuatro años de prisión y 800 latigazos. Después de recurrir, un nuevo juicio le sentenció a la pena de muerte.

“Durante año y medio siguieron intimidándole, diciendo que había nuevas pruebas”, cuenta la activista por los derechos humanos Mona Kareem, que lideró una petición para la liberación del poeta, firmada por varios nombres de la cultura saudí. “Condenamos los actos de intimidación hacia Ashraf Fayadh como parte de una campaña mayor, incitando al odio contra los escritores y utilizando el Islam para frenar la libertad de expresión”, se puede leer en la petición.

“Ni siquiera tuvo representación legal porque le retiraron su DNI al arrestarle en enero. Para el segundo juicio le cambiaron el juez y el fiscal. El nuevo juez ni habló con él”, denuncia Kareem.
Latigazos

Sus amigos afirman que la verdadera razón de su detención es un vídeo hecho por Fayadh, donde se ve a la policía dando latigazos a un hombre en público. Denuncian también que fue increpado varias veces por fumar y llevar el pelo largo. “Me han acusado de ser ateo y propagar ideas destructivas en la sociedad pero el libro al que se refieren hablaba simplemente de mí experiencia como refugiado Palestino, sobre temas culturales y filosóficos. Pero los extremistas religiosos han considerado que eran ideas destructivas en contra de dios”, dice el poeta.

Para Mona Kareem, la condena también está relacionada con la discriminación que sufren los refugiados – o bidoon, apátridas- en el Golfo, estatuto que sigue teniendo Fayadh, aunque ya ha nacido en Arábia Saudí.

En el primer juicio, dos agentes de la policía declararon que Fayadh había blasfemado en público, promoviendo el ateísmo entre la gente joven y le acusaron de mantener relaciones con mujeres, enseñando algunas fotos de su móvil, como prueba. Fayahd negó la acusación diciendo, según los documentos del tribunal, que era “un musulmán fiel”.

Ashraf Fayadh, de 35 años, es uno de los líderes de la nueva escena artística saudí. Además de poeta ha sido curador de exposiciones en la Bienal de Venecia y en Jeddah y es también miembro de organización artística británico-saudí, Edge of Arabia.

Este caso se suma al de otros, como el bloguero Raif Badawi que está condenado a 10 años de prisión y 1.000 latigazos por insultar el Islam.





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