domingo, 10 de julio de 2016

Manojo.



Manojo.

Revisando mis cuadernos me he topado con algunos viejos trazos, que he ido rescatando luego de una severa pérdida de datos en mi pc, que se ha llevado gran parte de lo escrito durante los últimos tres años.

Lejos de desconsolarme, me ha parecido una nueva jugarreta del destino, que siempre ha apostado a robárselo todo. Y como tales lances de los imprevistos (los imponderables, hubiera sido la expresión de mi padre) suelen tener siempre la última palabra en lo que respecta al deleznable destino de la huella humana, me hago cargo de que, una vez vividos, los años no se pierden. La vida se va por el ‘destiladero’ de un reloj de arena y, empero, la vida es infinita. Por lo demás, uno también llega a aburrirse de cualquiera cosa que arroje visos de infinitud, lo cual no excluye la promesa de una vida perenne. 

Así que las horas y trabajos de amor perdidos, sumidos se hallan en algún estanque de eternidad en el que la eternidad para nada alberga el sabor de la duración. Se trata de una eternidad sin tiempo. El tiempo no pasa por tales estanques. Son sumideros del alma, que impregnada se halla de vida en el suspiro de un ser que vive en una plaza sin un antes perseguido de un después.

Dejo, pues, esta colecta que suma un par de rescates y un par de rasguños recientes, por el mero gusto de apegarnos al juego de ser y no ser.

lacl
  

Desengaño

Cuánta tristeza nos dispensa
el mundo humano
al que vivimos encadenados,
cual si se tratara de un yugo ineludible,
cuando no pasa de ser el burdo espejismo
de una íntima mentira,
forjada como un arcaico rezo.

Pero somos osados y,
en nuestros momentos de ocio,
rezamos.
Y elevamos loas para un mundo mejor
en el que no quepa nadie más;
porque nuestro corazón
es anchuroso como el mundo.

¡Lástima, señor mundo,
que jamás hayamos sido presentados!


15 de Junio, 2016, a la caída de las luces… seis y tanto…


Arcoíris

Se curva, como un vientre henchido
a punto de parir sus luces,
hacia el seductor ombligo
de la no vista, pero presentida noche.

04 de Julio, 2016


Una gélida ventisca azota
las entrañas de la noche,
dejando -en el eje del silencio-
sus notas sibilantes
sobre ramas, hojas y capullos
de palmas, papiros y azaleas.
Me asomo a la ventana
y la luna me sonríe,
como un útero a punto de abrirse.

Entre el 2 y el 4 de Octubre de 2010


Dedicatoria

a Yineska

Innumerables son los vestigios de argucias
con que hombres y mujeres han aspirado
a hechizar la vida para seducirla en sus bienes.

Se conjeturaron sortilegios
para congraciarse con el cielo y sus dioses.
Se tramaron toda suerte de amuletos
para eludir desgracias y atraer la fortuna.

En toda hora y lugar
se redactaron compendios
de taumaturgia para cautivar
a esa esquiva bestia de la devoción.

Se embrujaron frutos,
se encantaron talismanes,
se inventaron filtros de pasión
y se forjaron toda suerte de conjuros
para embelesar al ser amado.

Pero es el amor el indudable filtro,
es él quien nos purifica,
él quien limpia el espejo de las almas
para que traben diálogo y lazo.

Nuestra única misión
es regar tallos, enramadas,
y olfatear flores abnegadamente,
para que nuestro suelo se descubra fértil
cuando Eros se haga presente.

31 de diciembre de 2006
(Texto encontrado en una agenda,
ensayo de inscripción para
un libro en ofrenda)





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