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viernes, 27 de agosto de 2021

Guarida de los poetas: Ana Cristina Cesar, traducción de Alicia Torres. / Galería de Orfeo: Caetano Veloso: OUTRO RETRATO

 


Este libro de Ana Cristina Cesar me lo regaló Walter Rodríguez el mismo día en que estaban cerrando la Librería Lectura, luego de casi 60 años de haber abierto sus puertas. Le agradecí mucho el gesto. También me regaló otros títulos que no viene al caso mencionar. No, al menos, en este momento. Fui un asiduo visitante de Lectura durante varias décadas y, por supuesto, esa librería fue una de las surtidoras de mi biblioteca. Hoy queremos rendir un humilde homenaje a esta poeta brasileña que permanecerá por siempre joven. Walter, además del librero, ha sido editor. Dirigió en su momento la Colección Thalía y Erato del Centro de Estudios Brasileños de la Embajada de Brasil. Gracias a él pues, tuve la fortuna de poder conocer la poesía de Ana Cristina Cesar. Ella fue, a mi modo de ver, una digna representante de esa generación de la que suelo hablar en estas páginas, una generación que intentó realmente cambiar las cosas en cada rincón del planeta. Porque los años setenta fueron, de alguna manera, tocados en su médula por la expresión juvenil que se manifestó en todo el orbe a partir de Mayo del 68. He transcrito unos cuantos poemas, intentaré agregar algunos más en el devenir del tiempo. Acaso me haya tocado especialmente el corazón aquel mote que le endilgaron a ciertos poetas de los años 70 en un Brasil aherrojado por la dictadura: el de los poetas marginales, pues el conjuro más cabal y efectivo, por muy minoritario que parezca, es aquel que se cultiva al margen.

Salud, lacl.



Poemas de Ana Cristina Cesar.  


NADA, ESTA ESPUMA 


Por desafío del deseo

insisto en la maldad de escribir 

pero no sé si la diosa sube a la superficie 

o si tan sólo me castiga con sus aullidos.  

Desde la baranda de este banco

deseo tanto los senos de la sirena. 


(Escenas de Abril.)


ÚLTIMO ADIÓS 


El barco suelta las amarras

imagino un gran desastre sobre la tierra

las elecciones alzan  vuelo 

agudas 

pánicos felinos asomados en la baranda


y en la deck-chair 

todavía te oigo ojear los últimos poemas

esbozando una sonrisa


(Escenas de Abril.)



(HUBO UN POEMA)


Hubo un poema 

que manejaba su propia ambulancia 

y decía: no recuerdo

ningún cielo que me consuele 

ninguno 

y salía, 

sirenas bajas, 

recogiendo los restos de las conversaciones 

de las señoras 

"para que nada se pierda o se olvide", 

proverbial, 

aunque herido,  

hubo un poema 

ambulante, 

cruz roja 

sonámbula 

qué se escapó 

y se fue 

inolvidable

 irremediable 

caño abajo 


(Inéditos y dispersos)


SÁBADO DE ALELUYA 


Escucha, Judas. 

Antes de que partas a tu baile. 

La muerte nos absorbe enteramente. 

Todo es refugio árido.

Eterno olor a talco..

Mesa dispuesta y Las garras del deseo 

Las ganas de buscar uno por uno. 

y pronunciar el escándalo. 

Hablar sin ser oída. 

Desplegar pendencias: te deseo. 

Indiferencia fanática al todavía no. 


(A tus pies)



(Es para ti que escribo hipócrita.)


Es para ti que escribo, hipócrita. Para ti: soy yo quién te sacude los hombros y te grita verdades a los oídos a último momento. Me he hecho a tus pies enteramente grata: bofetada estallante, despegue lacerante, golpe seco de fusil. Es sólo para ti y qué letra tan hermosa - Exaltación - Imperio Sentido en la Avenida - Carnaval del síncope. Platos limpios lanzados al aire. Circo instantáneo, tela rápida pero exacta descendiendo sobre su cabellera de un solo golpe de caricia, ¡y tú espanto!


_____

Nota: Con "Exaltación" se refiere a la entrada de las escuelas de samba y con "Imperio" alude irónicamente a tales  escuelas.


(Inéditos y dispersos)



Galería de Orfeo: Caetano Veloso: OUTRO RETRATO

Nota importante: esta página no pretende hacer ninguna comercialización con la música, sólo la difunde tales contenidos con propósitos eminentemente culturales
 





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