sábado, 7 de julio de 2007

Azul vastedad





Azul vastedad

Hacia la noche
millares de habitaciones son azules,
con nerviosos fogonazos
de violetas y naranjas

¿ Quién podría ser lírico
en un escenario como éste?
¿ Nos consolaría el asociarlas con los destellos
de las luciérnagas o las estrellas ?
Sabemos que no es así


Hacia la noche millares de habitaciones
son primorosamente azules
porque o aborrecemos o tememos a la noche,
la inmaculada exuberancia
de su insondable azul, azul sin fin

Hemos reinventado la noche,
reinterpretándola, reinstaurándola a nuestro capricho,
la hemos colmado del efectismo de nuestros miopes,
diurnos argumentos,
obviando su inquietante docilidad

Yo estoy solo, absolutamente solo;
y salgo por las calles a contemplar la azul soledad de los cuartos
donde se olvida la azul soledad de la noche


Un pistolero solitario mata a dieciséis niños y a su maestra
Luego se suicida

Las noches son áridamente azules


Un meteorito atraviesa el deportivo último modelo
de una ejecutiva newyorkina, incrustándose humeante
en el pavimento de la quinta avenida

Las noches son sedentariamente azules


Un poeta marginal publica sus obsesiones
entre los avisos clasificados de un diario comercial

Mas siguen siendo azules
(con enervantes fogonazos
de naranjas y violetas,
pero inapelablemente azules)

Salgo por las calles
y no tengo nada que ofrecer
Estoy vacío como un cuenco abandonado
en una cueva clausurada hace dos mil años
Seco, macerado, romo

Son azules

Lascivia fue un camino,
mas hastían las vaginas frígidas,
vaginas sin mujer,
vaginas con frenillos

Machos sin música
entre cánticos sin falo
en un cóctel de falos sin hogar

Y son azules

Soy un cuenco errante,
un reloj sin segundero,
un toro herido embistiendo el aire
entre risitas de fuego

Pero siguen siendo azules

Mas ¿ qué importancia tiene ?
También la guerra ha sido y es un camino
como lo son y han sido
la usura, la envidia, la inclemencia
los mecanismos de tortura,
los proselitismos,
la aristocracia quiromántica
las verbenas de impotencia,
los báculos sin hiedra,
el culto de las imprecaciones

Entre la azul soledad de los dormitorios
bajo la azul vastedad de la noche

---
(conato de poema publicado en Voces Nuevas 1998-1999, Celarg; forma parte del libro Toma luz, toda la noche ©, Luis Alejandro Contreras, inédito)











 













Las vistas nocturnas de la luna y de la ciudad de Caracas las tomé, con sobre-exposición, una madrugada desde el taller de pintura de mi hermana, en Puerta de Caracas, El Avila, (lacl, DR). La vista de la luna sobre el mar la tomé, con sobre-exposición, una madrugada desde el techo de la casa que fue de Elisa Maggi y Salvador Garmendia en Villa Croacia, Litoral Central venezolano, (lacl, ©). Todas llevadas a scanner, pues he perdido los negativos. 

P. S. 11 de Agosto de 2016, agrego hoy esa noche azul con luna desnuda, captada recientemente en los cielos de Caracas. Es la que antecede a las que originalmente publicamos en el 2007.

El Mago Chet Baker y sus amigos...


6 comentarios:

Marcela Colmenares dijo...

"¿Quién podría ser lírico
en un escenario como éste?"

Supongo que cualquier escenario es apto para la lírica; los ojos del inocente (como usted lo llama) ven la poesía hasta en los sitios más sombríos; incluso cuando la oscuridad intenta apoderarse de sí mismo.

Pienso que la poesía vive dentro del poeta; el que ve en el mundo la belleza, es porque ha podido proyectar la que lleva dentro de si mismo.

Contracorriente dijo...

Muchas gracias por su visita, Marcela. Esta es su casa y espero, de corazón, que siga visitándola. En vista de que usted, por así decir, fija posición en sus observaciones con respecto a mi conato expresivo intitulado Azul vastedad, me tomo la libertad de enviarle algunas consideraciones de mi parte. De antemano habré de pedirle excusas si me extiendo. Primeramente he de decirle que me sorprende en algo el que usted acuda a las pinzas para segregar lo que no puede ser más que la imperiosa erupción del libre albedrío. Con todo el respeto, permítame significarle que me parece estéril el que entremos a diseccionar un poema, como se trata en el caso de algunas monografías minuciosamente estructuradas en segmentos temáticos, con sus capítulos, notas, apéndices y excursos. Si en un poema se aventura una frase personal es porque todo poema presupone la existencia de un hablante. Y ese hablante tiene todo el derecho a manifestar su sentir, que debe su luz a una experiencia vivencial. Tomar las pinzas que en escritura encarnan las comillas, para extirpar aquello que no hace juego con un parecer es algo más cercano a la defensa de posiciones ideológicas, esto es, preconcebidas. La poesía es libertad, ante todo y por sobre todo. El que a mí en lo particular, como lector o escucha, me aburra, me aflija o desconcierte la poesía de fulano o mengano, lo considero una prerrogativa del azar, no una oportunidad para el afianzamiento de posiciones personales.

Y hablándole ya desde un ámbito más personal, le transcribo mi sentir. No es mi pretensión el aleccionar a nadie con aquello que escribo. Soy, ante todo, un testigo, un oidor, un hombre como cualquiera, al que por un lado le subyuga la belleza de la desbordante inmensidad de la que los seres vivos no somos más que esporas y que, por el otro, se sorprende ante el absurdo de la desoyente prisa que secuestra las venas de su raza e impide el contacto de las esporas entre sí y con todo lo que, en apariencia, luce foráneo a su vivir. Menos aún podría pretender yo el arrogarme la belleza. Si mi alma está porosa y propensa a la seducción (y, si se quiere, la dicha) de la belleza, bien, pero no le exigiré nada más. Si me diera a creer que la belleza es huésped cotidiana de mi pecho, estaría a un paso de cometer un pecado de desmesura, aquella manifestación del más pulido y ciego orgullo para el que los griegos idearon el término de “hybris”.

Y como muestra de confraternidad le dedico las dos próximas entradas de contracorrientes, un amago poético más (escrito en las inmediaciones temporales de azul vastedad) y un ensayito previamente publicado entre las páginas de www.letralia.com, dado que allí se aborda una vez más el ars poética, con motivo de rendirle tributo a la poesía de H Hesse. Espero poder levantar pronto ambos textos...

Salud!

lacl

Marcela Colmenares dijo...

Antes que nada quisiera agradecerle por tan grata respuesta. No me molesta que haya sido extensa, más bien me agrada la sinceridad de cada letra. Me disculpo si le pareció inapropiado de mi parte haber desmembrado uno de sus poemas. Sin embargo, fue prácticamente imposible para mi evitarlo al haberme preguntado tantas veces lo mismo.

Por último quisiera aclarar que en ningún momento lo percibí como aleccionador, su poema fue puro y me hizo sentir, es por ello que le agradezco haber sido tan buen testigo. Aún me cuesta percibirme como una espora en la inmensidad, o una caña pensante (como decía Pascal)... aun es tanto lo que me queda por vivir y sentir, que son remotas las cosas que puedo afirmar.

Contracorriente dijo...

Estimada Marcela. Me parece que he sido taxativo en extremo y puntualizador en exceso al responderte y para nada quiero que sientas una prevención de mi parte al haber elaborado tal respuesta. Es afán de claridad, pesquisa de diafanidad. Creo que todos los que de algún modo le rinden culto a la palabra pasan, en innumerables ocasiones, por estados de trance ante la duda del decir y del decirse. Mi nota apunta más bien a develar mis búsquedas y a esclarecer las aguas antes que a recriminar. Me percato de tu juventud y me parece maravilloso que sigas los rastros de tus propias indagaciones. Si me permites, deseo dedicarte una frase de Cervantes que ningún suceso exterior ha logrado borrar de mi memoria: “Lo importante no es lo que de nosotros hicieron, sino lo que nosotros hicimos con lo que de nosotros hicieron.” Con ella quiero augurarte la perseverancia de aquel que busca un tesoro y parte en pos suyo con gozo y no el ofuscado empecinamiento de quienes sólo pueden ver con los velados ojos de la voluntad, vano espejismo. Tu afirmación no será entonces un aseverar; será una arraigarse en el alma, como lo hace un samán en la tierra, mientras corre la savia entre sus venas.

Un poco antes de lo previsto y movido por tu invocación de la lírica he publicado una segunda entrega de Letras contra Letras. Ojalá y pueda contribuir en algo al tema que tratamos, esto es, la inminente necesidad que tenemos los seres humanos de su concurso en nuestras vidas. También he añadido un poema escrito un poco antes del que ha propiciado este diálogo. Lo dediqué al querido Sánchez Peláez a causa de un peculiar suceso acaecido durante una velada en que me cupo la honra de pisar su casa. Te reitero mi dedicatoria.

Salud!

Lacl
p.d. como verás soy un noctámbulo…

KaBrIeLE dijo...

los negativos dejan luces por las cloacas.. pero se apagan por la lluvia

momentos e perspectiva... gostei de imaginar sua perspectiva de uma imagem que describe infinitos colores dentro del narajan y el violeta.....el azul phalo...


en un parrafo me encontre con unos recuerdos.....(lembro) un cuadro que pinte con los colores de tu imagen en mi imagen.

macarronico es lo que escribo.

pero nada la maravilla del miopismo me ha hecho las imagenes genuinas ...texturas...vi que los arboles tenian tristeza infinita por un momento ....

mi obra esta llena de palabras encantadas...... y cuando leo las ajenas se me enchinan las texturas.... igual ves unos cuadros que he hecho www.kabriele.com

saludos

soy ambulante por el momento ... pero bienvenido seas por mis andares...so por as letras...

Kabriele Rosas

Contracorriente dijo...

Gracias por tu misiva Kabriele. No me había percatado de ella, pues te hubiera respondido antes. Veo que, como todo artista o poeta, portas tu máscara. He visitado tu página y me ha encantado tu expresividad plástica. Me ha encantado que asumas el ambular como carta de presentación artística. Creo que todo poeta, todo artista, es alguien que nació con el don del peregrinaje, incluso, sin moverse de morada. Como dijo Machado, se hace camino al andar…

Te he enviado a tu correo una imagen de la adoración, un fresco de alguien que no camina pero deambula: un viejo árbol en una de las calles más descuadernadas de Caracas. Al fondo y a la derecha, se asoma intimidante el edificio de la estatal petrolera venezolana. Tanto los desamparados que deambulan por esa calle como los tecnócratas que se engañan haciendo magias pecuniarias en los confines del planeta, parecen haber olvidado cómo se rendía culto a la luna. Ese árbol, con sus resecas ramas atacadas por la tiña, es un adorador en medio de una citadina desolación. Trataré de subir la imagen al blog. No es una imagen hermosa, pero ese centenario señor merece una segunda mirada de parte de los ambulantes…

Un amigo,

Luis Alejandro