sábado, 30 de abril de 2016

Unas breves consideraciones sobre el fanatismo / La música ante la locura de un mundo “correctamente equivocado"





Unas breves consideraciones sobre el fanatismo.

Cito un fragmento de Amos Oz, en su libro “Contra el fanatismo”

“… En esencia, la batalla entre judíos israelíes y árabes palestinos no es una guerra religiosa. Aunque los fanáticos de ambos bandos hagan lo imposible por convertirlo en una guerra religiosa. Fundamentalmente, no es más que un conflicto territorial sobre la dolorosa cuestión: ¿De quién es la tierra? Es fundamentalmente un conflicto entre derecho y derecho, entre dos reivindicaciones muy convincentes, muy poderosas, sobre el mismo pequeño país. Ni guerra religiosa, ni guerra de culturas, ni desacuerdo entre dos tradiciones. Simplemente una verdadera disputa estatal sobre quién es el propietario de la casa. Y creo que puede resolverse… ”  

Que esto lo diga alguien que, según sus propias palabras, se curó de su propio fanatismo, es esperanzador: creer que podemos resolver las diferencias es paso inicial para zanjarlas. Mucha gente piensa que los conflictos entre los pueblos vienen apuntalados por verdades de incuestionable valor. En realidad, suelen ser promulgadas y vendidas por pequeños cenáculos de poder. Y esas hipotéticas  verdades resultan muchas veces ser más inconsistentes que las monedas de chocolate envueltas en papel dorado.  

Yo creo, con Amos Oz, que el asunto es menos complicado que el pretendido vericueto de una pugna internacional de vampirescos neoliberales versus un clan de retrasados mentales de izquierda. Tales bandos son tan parecidos como dos gotas de agua de una misma nube. Se trata de, sencillamente -¡y en primer lugar!-, dejar de lado la violencia de unos hacia otros, hay que parar la violencia multilateralmente; luego hay que apartar los apasionamientos del fanatismo, que son los acicates de toda violencia. El hombre común debe volver a la fuente originaria del sentido común. Mientras le sigamos los pasos a una cuerda de rufianes que se hacen llamar líderes políticos, la humanidad no saldrá del escollo en que se encuentra postrada.

Alvaro Mutis ilustraba en una entrevista el por qué de su descreimiento acerca de la política y de sus cultores:

“ …Pues sencillamente porque allí donde cuatro o cinco personas se reúnen para concertar o ponerse de acuerdo en algo, no puede surgir más que una bellaquería… ” (cito de memoria, fue una entrevista televisada)

Y voy a ilustrar lo que digo con un par de citas más, ambas muy irónicas. Una de Friedrich Nietzsche y la otra del sorprendente Georg Lichtenberg.

“ …Cuando cinco personas hablan juntas, siempre hay una sexta que debe morir… ”   (Nietzsche)

“ …Como vieron que no le podían colocar una cabeza católica, se contentaron con cortarle una protestante... ” (Lichtenberg)

Y amén de detener el asesinato, la misión del hombre es construir humanidad. Y así como algunos imploran a Jesús, yo imploro porque todos puedan alzar sus manos hacia al cielo por quien quieran, sea por Alá, por Buda, por el Supremo Arquitecto, por la Diosa Blanca de quien nos habló Robert Graves, por amor al azul o por la negrura del cosmos, sin que ningún febril venga a levantar la honda para apedrear a los que considera blasfemos, tan sólo porque no levantan las manos hacia donde él imagina que hay que hacerlo.

(lacl)


La música ante la locura de un mundo “correctamente equivocado"






https://www.youtube.com/watch?v=1OwOpD9Q4o8

https://www.youtube.com/watch?v=pdmnYs5oNSg

https://www.youtube.com/watch?v=PZRQvXGqPII

https://www.youtube.com/watch?v=7a1zU0yxk6c

https://www.youtube.com/watch?v=oWYKTiqPvYA

https://www.youtube.com/watch?v=LnmtdHiKdTE

https://www.youtube.com/watch?v=domy0KMv-KI

https://www.youtube.com/watch?v=wiEcL372LD0

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