miércoles, 2 de marzo de 2016

"...Las tres en punto! Todo está en calma... Tranquilo y sereno..."



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Extracto de un añejo comentario, a propósito de los serenos de las ciudades de ayer, ambos, meros recuerdos de un mundo en el que el tiempo era capaz de cubrir hasta a los sueños de lo vivido de un ocre color y a las utopías de un prometido mañana de una como acre e incierta fragancia. Mundo de ayer le llamaría Zweigg… Y sin embargo, debo acotar que el sereno de esta madrugada vino envuelto en el traje de un zancudo que más semejaba, con sus cantos, la barrena de un kamikaze japonés de la segunda guerra…
 (lacl)

“...pero el cruce del azar me invita a dejarles algo aquí. Especialmente para los amigos de la Península, pero también de todo el mundo en donde los becarios del desafuero andan pregonando las mieles de un socialismo totalitario, cuyo mejor antifaz es el de disfrazarse de igualitario...

Por cierto, luego de varios meses de frustrada protesta ciudadana en nuestras calles, el aire se ha vestido de pusilanimidad y silencio. No hay nada contra lo que no pueda un Mundial de Fútbol...

Lo que me lleva a recordar la figura del Sereno, ese caballero que, antaño, vagaba en soledad por las calles, mientras vigilaba la correcta iluminación de los candiles y que no se estuviera cometiendo alguna contravención o tropelía...

"...Las tres en punto! Todo está en calma... Tranquilo y sereno..."

Así me ha contado siempre mi madre que rezaba el sereno. Eran calles silenciosas, más sosegadas que las de hoy. Y, sin embargo, un gran cepo tenía aprisionadas las gargantas de todo un país… Y un solo hombre disponía la suerte de cada una de ellas… Cosas veréis…

10 de Noviembre 2014



Y dejamos aquí la imagen de un serenador...


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