martes, 22 de marzo de 2016

Torre de Babel (Inédito, de un cuaderno que lleva por título: Toma luz, toda la noche)

Torre de Babel





Torre de Babel





El presente modifica los sueños

según el curso que toman los vientos.

Cada día emprendo la misión de mi vida

con una determinación extrema.

Al cabo, una voz me llama,

regodeándose en cada letra de mi nombre

y todo norte se me olvida



¿ Quién me vive ?

¿ Quién toma mi lugar y pacta con los otros ?

¿ Quién es ése que entra a saquear lo más preciado de mí,

para luego ofrecerlo al mejor postor en la plaza,

como un vil tratante de esclavos ?

¿ Acaso sea otro yo que no conozco ?

¿ Será quizás ese tahúr

que acecha siempre detrás de las puertas?



¿ Quién baila dentro de mí ?

¿ Quién toma mis horas de goce con el mundo ?

¿ Quién se apropia, como un vulgar ladrón,

de las huellas de un camino que aguarda

y ha aguardado siempre por mí ?

¿ Quién es ése que está ansioso

por tomar mi cupo en la escuela del mirar ?



¿ No será, acaso, una estafa ese presente

del que me creo amo y señor, que fui edificando

como una entidad ajena, fuera de mí ?



Acaso haya estado viviendo

el singular presente de mi vida

como algo ajeno a ese largo hilo de tiempo

que presencia mi presencia.



Entonces, son los vientos dentro de mí,

dentro de mi fantasioso presente,

los que modifican mis sueños.



Pero la misión de mi vida no puede ser algo

diferente de la misión de cada día.



Y el singular presente de mi vida

se compone de mis días,

aún cuando mis días sean, apenas,

ínfimas partículas de ese largo hilo de tiempo

que presencia mi presencia.

Así pues, debo estar atento a las voces

que me llaman.



Debo aprender a escuchar

tanto como debo aprender a distinguir

cuál o cuándo es el momento para la entrega

a los otros o a lo otro.



Soy una torre de Babel como,

por obra y gracia de una mísera enseñanza,

cada hombre fue impelido a ser.





(Inédito, de un cuaderno que lleva por título: Toma luz, toda la noche)







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