lunes, 8 de febrero de 2016

El poeta, texto añejo, nacido de la canibalización.




El poeta


El pasado,
escrito para ti,
fue un ardor de susurros, de memorias, de olvidos,
en suma, una palabra rielando el contacto con los nombres,
una guía para la lujuria de la poesía,
reverberante siempre en la cara de las cosas

Abandonar el camino era tu sino
y un constante orillamiento
para poder tallar la piedra prístina
que revelaba un desamparo

Arte,
arte primordial
Necesitabas conmemorar la luz
en el beso que postrabas ante un sagrario arrobador

Supiste de la duda
Sedujiste a la luna y ella te sedujo a ti
Contemplabas las cosas
a la luz de una flor
que no había nacido en ti,
pero más real y promisoria
que los atributos de lo real

Le prendiste una vela al tú de toda incertidumbre,
con la esperanza de que conmoviera al desengañado orgullo

Y el deseo fue un instrumento de tu pecho,
el hallazgo de una verdad en el poema y en la soledad,
padre y madre de tu otro acontecer…
Pero a pesar del profundo arrobamiento
que te causaba su presencia, nunca te aventuraste a sujetarlo

Te dejaste tomar por una membrada memoria, rara avis

Ella te tocó al irradiarte de sueño
en la más absoluta oscuridad,
plenando de cielo tu cuerpo.
Fuiste su presa,
pero no te envaneciste demasiado,
porque apostabas al fracaso

Una fortuna te signó de descreimiento
Te parecía el mundo vano y todo aromado de contradicciones,
el polen de la lengua, un collar arrebatado al César,
regodeos del lenguaje para loar ingenios

Pero la poesía fue inseparable Beatriz
de tus designios, proeza lúdica del verbo
en medio de una sombra que devoraba todo lo solar

Pobre era la luz, pobre la limpidez de mil imágenes
cruzando un cielo ensimismado ante una desprevenida extrañeza

El coloquio de las flores fue una fiesta de lo efímero,
mientras la noche lamía tus heridas

Tu penitencia fue la adoración

Adoraste las palabras, su olvido
y la dicción de mundos imposibles,
adoraste su anonimato y orfandad,
la elegancia de su tímida elocuencia,
su vuelo expurgatorio,
su poder develatorio,
su disfraz encantatatorio

Y nunca dejaste de tener presente
que crear un poema es tan plausible
como ajusticiar a una paloma

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© lacl, texto añejo, nacido de la canibalización.

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