domingo, 7 de febrero de 2016

La Candelaria me ha puesto a soñar nuevamente.



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Estos retazos los escribí el año pasado, en las noches previas y subsiguientes a nuestros cantos a Virgen de La Candelaria, pendiente de lo que quiso decirme la voz que nos habla desde las sombras del sueño. No los compartí aquí, en su momento, dado que una tarea ineludible era la de trazar los hilos de ese sueño con los hilos de ese par de maravillas del insomnio que son los films El Resplandor, de Kubrik y El Espejo, de Tarkovsky, sin olvidar el inquietante susurro legado por ese libro increíble que C. G. Jung  titulara como "Lo inconsciente". 

Todavía es asignatura pendiente. Mi dvd de El Espejo desapareció de casa y el de El resplandor se estropeó, aunque pude conseguir una nueva versión de este último y la he observado hasta el colmo del detalle.  No he querido hacer la tarea con las versiones de El Espejo que se consiguen por medio de la red, pues necesito ir hacia adelante y hacia atrás, saltar y trastocar tiempos y espacios, tal como sucede en los sueños para, si se quiere, soñar mi propio e inducido sueño. 

Soy paciente, a veces me trazo la tarea de escribir (o transcribir) algo que me han dictado en un sueño o un susurro y puedo esperar varios años, hasta el momento en que siento que debo plasmarlo en el papel. Por supuesto, eso se debe a que esos sucesos que surgen de las sombras, llamémoslos así por los momentos, no salen de mi obstinada memoria. 

Dejo debajo la breves estampas...
Salud
(lacl)

 
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La Candelaria me ha puesto a soñar nuevamente. ¡Vaya extrañeza de sueños!
Laberinto y Selva oscura, The Shining (El Resplandor) y Zerkalo (El Espejo), Kubrick, Tarkovsky; todo enhebrado al hilar de aquel ya anciano libro que nos hablaba del "demonio de la sangre", “Lo inconsciente”, de C G Jung...
No sé, pero siento que hay allí una clave para, si no "entender" este enmarañado laberinto del ahora, esta selva oscura en la que nos hemos internado, al menos sí para que se abran los ojos del alma y nos iluminen, con su propia visión, el sombreado camino que el hombre nos tiende como una ensangrentada alfombra...

(lacl, Anotación, 01/02/2015)

Del sueño, largo sueño o pesadilla, aunque nunca me sentí ni atosigado ni angustiado en su transcurso, sólo quedan retazos... Pero fue una maravillosa imbricación de realidad y fantasía por los corredores de nuestro mundo diurno, largas galerías, plagadas de trampas y seducciones, acertijos, toda una orquestación del afuera para invitarte al extravío. Hasta llegar al punto muerto del que sólo te salva un último recurso: ¡despertar! Había llegado a ese punto que había tratado de sortear: un descanso entre un trío de escaleras que conducen hacia el mismo punto, como en una xilografía de Escher. Me desperté con la única ansiedad de verme impulsado a hilar algunas glosas sobre ese sueño que, más que de fantasías, versaba de sombrías realidades. No lo he madurado, pero es algo que necesito hacer…

 (lacl, Anotación, días posteriores a los cantos a La Candelaria)











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