viernes, 29 de agosto de 2014

Ese hombre de alas emplumadas



        
   A Sebastián
Yo tengo una voz
que no es la mía,
pero que habla en
la dicción de mis silencios.

Es una voz que habla en mi voz,
que dice por mí
y no sólo por mí,
sino por mi padre
y por el padre de mi padre,
y en la voz del padre de todo padre,
cual lo hará la voz que le suceda.

Es una voz de pájaro,
aunque vista humana piel,
que nunca entendió por qué
vino a ser hombre
con pecho de ave…
y sentarse en un pupitre
y decir “presente” cuando
su nombre deletreaban sin delicia.

Ese hombre, de alas emplumadas
en el ver, en el oír y en el sentir,
quiere volar y, de hecho, lo hace
por encima de
ajetreados ciudadanos
con sus predecibles techos,
aunque nadie diera fe de
haberle visto reptar entre las nubes.

Vuela por cantar
al juzgar que el canto es vuelo
y subir a los confines
sin descanso, mas sin cargar
un solo gramo,
porque todo lo puro pierde peso.

Mayo, 15, 2014
De mi cuaderno Bitácora acuariana




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