domingo, 17 de agosto de 2014

El lugar: la Escuela de Letras de la UCV


Una remembranza que, en realidad, fue una anticipación...
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Recuerdo que algunos de los cultores de esa fealdad en ciernes (como lo fue la ciega devoción del poder, por el poder en sí, así como todas las inherentes artimañas y bajezas que tales cultores instruían entre su gesta), no dudaban nunca en predicar, a voz en cuello, consignas como, por ejemplo, que David Herbert Lawrence era un escritor "reaccionario", tan sólo por el hecho de que Rafael Cadenas hubiera abierto un curso sobre este desconocido autor. Cuánta gracia unida al estupor me causó semejante comentario, lanzado como un escupitajo sobre la mesa en una de las aulas de Letras, con el beneplácito de la profesora de turno y el espaldarazo (ha de suponerse) de una larga fila de sesudos estructuralistas de fantasiosa izquierda, cuyo verbo -por cierto- aún no ha podido ser descifrado. 

Cuando, acicateado por ese proceder -que lo único que perseguía era desprestigiar a ciertos y determinados profesores de la escuela- alzara yo mi voz para denunciarles la bajeza y manifestarles mi más profundo desprecio por su indignidad, entonces, la inocente alumna que hacía las veces de tirapiedras de los contrahechos, casi que se rasga las vestiduras mientras declamaba que ya en la escuela de letras “no se podía ni hablar” y “que lo que allí se padecía era una cacería de brujas”, y con ello se anticipaba a lo que hoy es práctica común por parte de ese aquelarre que ha hecho del poder una piñata: endilgarle su propia perversidad a aquellos que se opongan a sus quimeras de absolutista y, por supuesto, excluyente grandeza.
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Juan Jose de Escalona y Calatayud UCV   
ABOGADO DE LAS CAUSAS DE LA UNIVERSIDAD


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