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viernes, 31 de mayo de 2019

Robert Graves IN DEDICATION / Robert Graves Interviewed By Malcom Muggeridge 1965





El poema que le dedicara Robert Graves a La Diosa, como introito a su hermoso, enjundioso e iluminador estudio del mito poético y sus orígenes. Aquí según la versión de Alianza Editorial, en dos tomos, la primera edición de La Diosa Blanca que en mis manos cayera, gracias a los sabios consejos de Raúl Vethencourt -Librería Suma-, cuando era yo un mozalbete que se iniciaba en los estudios de letras. Todavía recuerdo, como si fuera ayer, el tono paternal de sus palabras. La fortuna me tenía deparada otra grata sorpresa cuando, años después, Elisa Maggi y Salvador Garmendia me consideraran digno heredero y custodio de la edición de los años 60 en tapa dura que, a su vez, a ellos les legara el Chino Valera Mora. Un honor para este servidor, al recibir ese tesoro con la emoción del puro afecto. 

Las referidas ediciones en español llevan un subtítulo diferente, aunque el traductor es el mismo, enmienda suya dada la distancia que media entre ambas ediciones. Son las siguientes:
- Graves, Robert. La Diosa Blanca, Gramática histórica del mito poético. Alianza Editorial S. A., Madrid, 1983.
- Graves, Robert. La Diosa Blanca, Historia comparada del mito poético. Editorial Losada, S. A., Buenos Aires, 1961.


Nota: No he hecho enmiendas a la traducción como, en ocasiones, me veo forzado a hacerlas.

Salud!
Luis



Robert Graves IN DEDICATION

All saints revile her and all sober men
Ruled by the God Apollo's golden mean-
In scorn of which I sailed to find her
In distant regions likeliest lo hold her
Whom I desired above all things to know,
Sister of the mirage and echo.
It was a virtue not to stay,
To go my headstrong and heroic way
Seeking her out at the volcano's head,
Among pack ice, or where the track had faded
Beyond the cavern of the leven sleepers:
Whose broad hígh brow was white as any leper's,
Whose eyes were blue, with rowan-berry lips,
With hair curled honey-coloured to white hips.
Green sap of Spring in the young wood a-stir
Will celebrate the Mountain Mother,
And every song-bird shout awhile for her;
But I am gifted, even in November,
Rawest of seasons, with so huge a sense
Of her nakedly worn magnificente
1 forget cruelty and past betrayal,
Careless of where the next bright bolt may fall1.

Todos los santos la vilipendian y todos los hombres graves
que se rigen por el justo medio del dios Apolo,
despreciando a los cuales navegué en su busca a lejanas regiones,
donde era más probable encontrar
a la que deseaba conocer más que todas las cosas,
la hermana del espejismo y del eco.
Era una virtud no detenerse,
seguir mi obstinado y heroico camino,
buscando en el cráter del volcán,
entre los témpanos de hielo; o donde se borraba la huella,
más allá de la caverna de los siete durmientes,
a aquélla cuya frente ancha y alta era blanca como la
del leproso,
y sus ojos azules, y sus labios como bayas de fresno,
y su cabello rizado del color de la miel hasta las blancas caderas.
La verde savia de la primavera que en el árbol joven se agita
celebrará a la Madre de la Montaña,
y todos los pájaros canoros la aclamarán un día,
pero yo estoy dotado, inclusive en noviembre,
la más desapacible de las estaciones, con una sensación tan grande
de su claramente raída magnificencia
que olvido la crueldad y la traición
pasadas, indiferente a dónde puede caer el próximo rayo.


Robert Graves, La Diosa Blanca.






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