domingo, 25 de octubre de 2015

Un fragmento de los Tratados hipocráticos. La enfermedad sagrada.



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Una sanación, la de Hipócrates, que aspiraba a darle mayor crédito a la observación y al método científico. Sin embargo, no estaba reñida con el cosmos, por lo que puede inferirse del fragmento que agregamos más abajo. 

La sanación religiosa que se centraba en la gracia de Asclepios, se basaba en otros dones, el conocimiento de las plantas medicinales y, si se quiere, una sanación basada en una primitiva psicoterapia, pues en los templos de Asclepio se revelaban los sueños o visiones del paciente a los sacerdotes iniciados, los únicos autorizados para la correcta interpretación de tales sueños, y quienes orientaban los pasos a seguir para un proceso de restauración. 

En algunos de esos templos de sanación también se utilizaban “perros sagrados” para lamer las heridas de los enfermos y suplicantes. Hoy son muchos los sanadores que dan fe del signo sanador de este arcaico procedimiento.

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“…Esa enfermedad que llaman la “enfermedad sagrada”, se origina a partir de las mismas causas que las demás, de cosas que se acercan y se alejan, es decir, del frío, del sol, de los vientos que cambian y que nunca son estables. Estas son cosas divinas, de modo que en nada hay que distinguir a esta dolencia y considerar que es más divina que las restantes, sino que todas ellas son divinas y humanas. Cada una tiene su naturaleza y su poder en sí misma, y ninguna es desesperada ni intratable. 

La mayoría pueden remediarse mediante esas mismas cosas en las tienen su origen. Porque una cosa le es alimento a otra, pero en otras ocasiones es su destrucción. Eso, desde luego, debe saberlo el médico, de modo que, distinguiendo el momento oportuno de cada cosa, dé y aumente el alimento en un caso, y se lo disminuya y niegue en otro. Es preciso, pues, tanto en ésta como en las otras enfermedades, no aumentar las dolencias, sino eliminarlas, administrando lo más contrario a la enfermedad en cada caso, y no lo más afín. Pues con lo afín se desarrolla y aumenta, y por efecto de lo contrario se consume y extingue. 

Aquel que sabe producir lo seco y lo húmedo, lo frío y lo caliente entre los hombres, mediante la dieta, ése puede curar también esta enfermedad, si reconoce los tiempos oportunos para los tratamientos adecuados, sin purificaciones ni magia, ni toda la charlatanería de ese estilo…”

Hipocrates, Tratados hipocráticos. Biblioteca Básica Gredos.

* La enfermedad sagrada, Morbus Sacer, epilepsia.



Asclepios

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