lunes, 17 de febrero de 2014

Guarida de los poetas. Un hombre pasa con un pan al hombro, César Vallejo.




Durante los últimos días hemos caído en un involuntario silencio. Se atosigan las palabras entre el corazón y la garganta. Los aires están cargados de una pesadez que no es nuestra; es procurada, a manos llenas  por los cultores de la  ofuscación. Razón por la que vuelvo, una vez más, a estos versos de Vallejo, para hacer comunión con él, en el firmamento de las preguntas que no andan buscando ya respuestas…

Salud.


Un hombre pasa con un pan al hombro

Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?

Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?

Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?

Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?

Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?

Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?

Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?

Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito?


5 de Noviembre, 1937
César Vallejo, Poemas humanos.

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