Vistas a la página totales

sábado, 4 de junio de 2022

Del tiempo y las esdrújulas, lacl. / Estampas propias y ajenas, lacl / Galería de Orfeo: Un canto de alabanza.

 


El tiempo 

es la única entidad de lo creado 

que no tiene fin 


Todo lo creado 

en el tiempo acaece


Teniendo un principio 

no tiene comienzo 


Teniendo un final 

no tiene fin


En su primer instante está su otra cara, 

el espacio donde todo acaece 


Y en su último instante está todo aquello que culmina 

cumpliendo su elipse


Su última faz 

dibujada está 

en un muro que no vemos 

dada su inasible condición


El preciso instante 

cobra forma 

en la inefable esquina 

en la que el tiempo 

se vistió de cosa


Y todo vuelve a ser 

en esa sala 

de muros insondables


¿Nos queda grande la casa?

Probablemente sí.


Pero no debemos preocuparnos,

puesto que somos parte del todo


Y todo es un juego 

en el que lo creado acaece,

con su elástica esdrújula de ser

en cuerpos que se expanden y contraen,

entre un suspiro y una espiración


El todo es un juego, 

el juego es una esdrújula,

la esdrújula es una plural

carambola del éter 

en esta mesa de billar

en la que todas las cosas

confluyen,

unas con otras, 

a veces chocando entre sí,

pero siempre en clave 

de esdrújulas

que van a dar a las paredes 

del templo 

y luego regresan a su sitio 

para dejar de ser,

mientras el tiempo pasa,

sin final, 

jugando a convertirse 

en espacio 

en aquella esquina 

en la que todo, 

en dulce maniobra 

del maravillado azar,

vuelve a expresarse 

en aquello que acaece


lacl, entresueño, 29 de mayo 2022, a poco de cruzar la medianoche.

***

Post scriptum, 01 de junio de 2022

Esta mañana al despertar, luego de un sueño reparador como no tenía en muchas lunas (gracia que le debo a mi"adorado tormento", para decirlo con joviales palabras que, si mal no recuerdo, vienen de Pérez Galdós), al levantar los párpados, junto con el clarear del día y el trinar de los pájaros, me sucedió un avatar que me erizó la piel y el alma.

Luego de levantarme con esa modorra propia del sueño que te ruega que dejes las tonterías para más tarde y que vuelvas de inmediato a la cama, pues el ensueño te pide algo más de reposo para el cuerpo, me bebí medio vaso de agua como quien se bebe un líquido de estrellas que llegan hasta las plantas de los pies, limpiando todo en su camino. Me metí en la cama muy rápidamente y me cubrí con la sábana hasta la cabeza, como mirando al cielo.

Acto seguido vinieron a mi memoria la palabra tiempo y estos escarceos. 

No recordaba la primera frase escrita noches atrás; sólo la segunda y la tercera, pues fueron dichas en tono de canción y son más pegajosas, por decirlo de alguna manera. 

Lo cierto es que me puse a meditar o conversar sobre lo extraño que me había parecido la aparición de la palabra esdrújula en ese texto y  la cual estuve tentado de sustituir varias veces, cosa que no me atreví a hacer debido a que así fue dictada. 

De pronto lo vi, a través de las sábanas, más allá del techo; aunque quisiera más propiamente decir que "me lo vieron". La peculiaridad de la palabra esdrújula no era un capricho o una extravagancia. Algo me hizo comprender que la vida manifestada en materia se puede definir o categorizar con esa palabra: esdrújula. Vagamente vino a mi memoria una frase o  sentencia inmortal que nunca he memorizado al pie de la letra, aquella atribuida a Pitágoras en la que decía que las matemáticas son el idioma mediante el cual se expresa o está escrito el universo. 

La otra noche algo me pintó el cosmos como si se tratase de una mesa de billar en la que todo lo creado juega y retoza, en un lance de fusiones, difusiones, encuentros, choques, desencuentros, atomizaciones... como esa bola que va a dar a una mesa y rebota tres o más veces en las bandas antes de encontrarse con otra, similar a ella. 

Me dirán que el espacio no tiene bandas.

Les diré que el tiempo no tiene segundos; aunque bandas y segundos acontecen y se suceden dentro de espacio y tiempo. Y que, en ese contexto, todo es arte y parte de la imago.

Así que vuelvo a la palabra.

Es-drújula. 

En esa palabra está la clave. 

Pues en toda palabra está el verbo, el verbo es el principio del ser; y esa palabra reza el ser en su sílaba inicial: ES. 

Luego el pizarrón celeste vino a abrirse un poco más para darle luz al sonido pues, en la palabra esdrújula está ese trío del Avatar que se expresa en todo aquello que ha sido creado, inanimado o no. 

En el TRES está sugerido el infinito. Siendo el UNO la unidad y el UNO más UNO, la dicotomía; el TRES sugiere el inicio de aquello que no tiene fin. 

Decir, según esa apreciación, que somos  esdrújulas, pasaría a ser una tautología o una reiteración. En esa palabra acrisolados están el ser, la materia y el avatar.

Salud, lacl


ESTAMPAS. Todas las fotos de un servidor, a excepción de las de la Vía Láctea y la de la escena del teatro griego... lacl.










Galería de Orfeo
Un canto de alabanza:
The Sparrow




No hay comentarios.: