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domingo, 11 de marzo de 2018

CORRESPONDENCIAS SOBRE POESIA Y VIDA. Los recintos de la tristeza, a Camille Claudel, poema de Mery Sananes / Una carta de Camille a Paul Claudel




CORRESPONDENCIAS SOBRE POESIA Y VIDA. Los recintos de la tristeza, a Camille Claudel, poema de Mery Sananes.

Un amigo me ha hecho un honor u ofrenda. Lionel Yino Sánchez me ha enviado el estremecedor poema que Mery Sananes le dedica a Camille Claudel y que yo no había leído, pues en las redes todo va a paso de expreso. Me ha sorprendido su puntería, pues la persona de Camille marcó mi corazón desde que de ella supe. Razón por la cual voy a dejar acá, en primer término, el poema de Mery, luego el comentario que Lionel hace al poema y, al final, mi respuesta al envite, en donde trato de explicar la razón de mi no tan sorprendida sorpresa. Y al final agrego unos extractos de una carta de Camille a su hermano, el poeta Paul Claudel, frases que hablan por sí mismas. 

Salud!
lacl

*****

Los recintos de la tristeza


         -a Camille Claudel


Camille
tu rostro lo llevo
prendido de la retina
como la fotografía de un
legado que alguien registró
en la partitura de un sanatorio
sin que nadie comprendiera
que te habías ido en el grito
de tu ira y en el filamento
de una piedra que nunca
llegó a ser flauta
Tus dedos cincelando la piedra
le dan a los míos una orfandad
de movimiento
tus manos murmurándole
a la arcilla tus heridas de tierra
de guijarros estremecidos
le deja a las mías un cuenco
al que se le desliza el agua
como un hilo de penas
atravesando párpados
enceguecidos
Tu mirada Camille
es un violín desandando los
recintos de la tristeza
un acorde que en pleno
pizzicato se le quiebran las
cuerdas desnudando el
silencio como un fuelle roto
Tu encierro Camille le
tejió a las piedras una ausencia
de agua un vacío de paisajes
el destrozo del frenesí que
embriagaba la tempestad de
tus metales y la mansedumbre
de la tierra atribulada
Tu tiempo Camille se
inscribe como un calendario
en los días robados a la risa
en las horas que sólo retienen
el vacío de los arenales que
olvidaron el aroma de los
besos que la piedra entre
tus ansias trasmutó
en gaviotas enardecidas
y cantares eternos

mery sananes

*****

Lionel Yino Sánchez‎. Comentario al poema “Los recintos de la tristeza” - poema que Mery Senanes dedica a Camille Claudel.

“Los recintos de la tristeza” nos da lo visceral vivido por la gran mujermuchacha, Camille Claudel. Hay una doble herida en la tragedia de esta mujer y escultora. Lo personal y lo artístico se funden en un solo asunto: el pathos personal. Lo que sangra por dentro de ella, encuentra una veta en el arte, en su escultura tan personal, tan única en su grito de mujer y de escultora.

Todo lo que he dicho, está latente en “Los recintos de la tristeza.” Los versos se elevan como sarmientos con una sonoridad pasmosa y con la esencia que pide lo necesario trascendente. Poema que nos habla en un lenguaje de relámpagos, del rostro, las manos, los dedos, los gritos de ira, la soledad de un sanatorio, etc., es decir, los versos son como pedazos de un espejo, como los rajados tiestos de la vasija del alma de Camille Claudel misma.

La voz del poema nos lleva a la Ausencia que el artista lleva muy dentro, (sea éste poeta, poetisa, pintor, músico, escultora, etc.,. Ausencia que pide a la arcilla y al fuego creativo, esa dignidad que al parecer la existencia otorga o niega a cada ser.

Vale enfatizarlo, el ’pathos’ vivido por Camille Claudel está magistralmente tejido en lo visceral de este poema de Mery Sananes.
Muy a menudo el arte, ese regalo recibido de las estrellas, se nos vuelve la Jaula. Y al borde de los labios de este abismo personal, el fuego creativo, convertido en pájaro, se despedaza el pecho y las alas, canta y llora o cincela en el mármol, la madera o la piedra, algo muy bello y trágico vivido en el personal y anciano tiempo del Ayer…
La tragedia de Camille Claudel, es una zarza ardiente en “Los recintos de la tristeza” El poema se deshoja en versos pidiendo que ese barco sin timón, esa canoa sin remos, ese pájaro interior abra sus alas en cascadas de luz.

Los últimos versos, recogen y condensan la tragedia de mujer y artista, y las palabras parecieran ascuas de puntillas ardiendo no en un papel, o en una página digital de un facebook, sino en las entrañas mismas de esta inmortal escultora y mujermuchacha llamada Camille Claudel.

Los últimos versos de “Los recintos de la tristeza” nos dicen:

“Tu tiempo Camille se
inscribe como un calendario
en los días robados a la risa
en las horas que sólo retienen
el vacío de los arenales que
olvidaron el aroma de los
besos que la piedra entre
tus ansias trasmutó
en gaviotas enardecidas
y cantares eternos”

*****

Mi respuesta a Lionel y Mery

Hora del pulmón, Lino, un duendecillo me ha susurrado al oído una palabra fugaz, luego me sacude suavemente, “Levántate, amigo…”.  La noche se agita con vientos gélidos que estremecen las enramadas. Ese discurso de la ventisca que arroba y en, ocasiones, amedrenta. Soledad absoluta. Cierro los postigos de la ventana por protegernos del frío… Me voy a la biblioteca y comienzo a escribirles. Pienso en Camille. Pienso en el amor imposible. Pienso en la maldad humana, cuyos afluentes jamás he logrado comprender. Y pienso en esa mirada de Camille que Rodin representó como perdida en el horizonte. El poema de Mery, bien lo dices, resucita a Camille en esos trozos de espejo esparcidos en la memoria de una vida vivida a todo trance. Camille es una mujer que nos duele en lo profundo, nos duele en las venas. Y me sorprende que precisamente me toques con ese poema torrencial y esa glosa tuya, tan cristal, componiendo un tributo a dos voces.

Me sorprende y, a la vez, no me sorprende, pues la vida está compuesta de entramados misteriosos, es una red por la que se intuyen las almas, los sentires, la vibración viva de nuestros pálpitos, al caminar con sigilo o de puntillas sobre su encordado. Y digo esto porque, para mí, Camille es un ser enteramente vivo, una mujer enteramente alma, mujer intensidad, mujer candor, mujer calor. Es la mujer que ha hecho casa en mi corazón. Es como una Beatrice que resplandece en los oscuros pasillos que nos significan esta vida humana tan sin sentido, tan descreída, tan despiadada. Es la llama viva del amor que llevo incrustada en el aliento.

Creo que perdí, como tantas cosas que he perdido, unas palabras dedicadas a ella, en virtud de esa alma suya que tan vivazmente encarna en su mirada. No es una mirada perdida. Es la mirada que nos busca. Es la mirada de la llama, de la entrega, de la justeza de corazón. Camille no es un símbolo, es un torrente de vida, un milagro del que hicieron escarnio.  Incomprensible, incomprensible, incomprensible. Nunca he logrado ni lograré comprender al ser humano, tan mefistofélico.

Los vientos han amainado, sólo queda el discurso de los grillos, el lejano croar de un sapo y, de cuando en cuando, el ulular de un búho haciendo contrapunto a los ladridos de un perro…

Volvamos a rezar ese poema de Mery…

Los recintos de la tristeza

-a Camille Claudel

Camille
tu rostro lo llevo
prendido de la retina
como la fotografía de un
legado que alguien registró
en la partitura de un sanatorio
sin que nadie comprendiera
que te habías ido en el grito
de tu ira y en el filamento
de una piedra que nunca
llegó a ser flauta
Tus dedos cincelando la piedra
le dan a los míos una orfandad
de movimiento
tus manos murmurándole
a la arcilla tus heridas de tierra
de guijarros estremecidos
le deja a las mías un cuenco
al que se le desliza el agua
como un hilo de penas
atravesando párpados
enceguecidos
Tu mirada Camille
es un violín desandando los
recintos de la tristeza
un acorde que en pleno
pizzicato se le quiebran las
cuerdas desnudando el
silencio como un fuelle roto
Tu encierro Camille le
tejió a las piedras una ausencia
de agua un vacío de paisajes
el destrozo del frenesí que
embriagaba la tempestad de
tus metales y la mansedumbre
de la tierra atribulada
Tu tiempo Camille se
inscribe como un calendario
en los días robados a la risa
en las horas que sólo retienen
el vacío de los arenales que
olvidaron el aroma de los
besos que la piedra entre
tus ansias trasmutó
en gaviotas enardecidas
y cantares eternos
mery sananes






*****

Camille Claudel a Paul Claudel, una carta.

Montdevergues, 3 de marzo de 1930.

Querido Paul,

Hoy, 3 de marzo, es el aniversario de mi secuestro en Ville-Evrard: hace 17 años que Rodin y los marchantes de obras de arte me enviaron a hacer penitencia a los asilos psiquiátricos. Después de apoderarse de la obra de toda mi vida sirviéndose de B. para ejecutar su siniestro proyecto me hicieron cumplir años de prisión que bien se merecerían ellos. B. no era más que un agente del que se sirvieron para tenerte al margen y utilizarte para dar este audaz golpe que salió tal y como habían planeado gracias a tu credulidad y a la de mamá y de Louise. No olvides que la mujer de B. es una antigua modelo de Rodin: ahora ves la maquinación de que fui objeto. ¡Qué bonito! ¡todos aquellos millonarios lanzándose contra una artista indefensa! ya que los señores que colaboraron en tan buena acción son todos más de 40 veces millonarios.

¡Parece que mi pobre taller, algunos pobres muebles, algunos útiles construidos por mí misma, mi pobre menaje todavía excitaban su codicia! Como la imaginación, el sentimiento, lo nuevo, lo imprevisto que surge de un espíritu desarrollado es algo que les está vedado, cerrados de mollera, cerebros obtusos, eternamente ciegos a la luz, les hace falta alguien que les provea. Ellos lo decían: "nos servimos de una alucinada para encontrar los temas".

Tendría que haber al menos algunos estómagos agradecidos que supieran compensar a la pobre mujer a la que despojaron de su genio: ¡no! ¡una casa de locos! ¡ni siquiera el derecho a tener mi propia casa!...

(...)

Camille Claudel Parece que el principal beneficiario de mi taller es el señor Hébrard, editor de obras de arte, calle Royale. Allí se precipitaron todos mis bocetos (más de 300). Parece que ya unos años antes de mi marcha de París, los bocetos que hacía en Villeneuve tomaban el camino de su casa (por qué milagro? Dios sabe) Los encontré en su casa copiados en bronce y firmados por otros artistas: ¡realmente es demasiado fuerte! ...¡Y condenarme a prisión perpetua para que no reclame!

Todo esto sale en el fondo del cerebro diabólico de Rodin. Sólo tenía una idea, que cuando él muriera yo podría alzar el vuelo como artista y llegar a ser más que él: era preciso que consiguiera tenerme entre sus garras después de su muerte igual que en vida. Era preciso que yo fuera desgraciada muerto él igual que vivo. ¡Lo ha conseguido punto por punto, porque lo que es desgraciada lo soy!
¡Puede que no te importe mucho pero lo soy!

(...)

Estoy muy aburrida de esta esclavitud. Me gustaría mucho estar en mi casa y cerrar bien la puerta.
No sé si podré realizar este sueño, estar en mi casa.

(...)

No tengo noticias de tus hijos.
Muchos saludos para ti y tu familia.
C.
(Camille)

Correspondencia de Clamille Claudel. Editorial Síntesis












1 comentario:

Administrador dijo...

Ay LA, esta sumatoria, o mejor conjuncion que has hecho partiendo de un poema y esos sentimientos sincronizados entre tú y Camille,Lionel y Camille, entre Camille y yo, todos obsequiados en conjunto, me han conmovido de verdad. Es el poder de la palabra que a nadie pertenece, sino que está en plena movilidad accediendo a a quienes acometen la tarea de ser recipientes de lo absurdo y despiadado y a la vez humildes floricultores en huertos sin propiedad. Y no podría haber más alta función para la palabra que esta. La carta de Camille a su hermano es un expediente abierto que no tiene como cerrarse.Y todas tus palabras para acompañar estos sentimientos que se han desbordado, no podrían ser más desmedidas. Hablas por Camille, y nos completas y extiendes. Y no te puedo dar las gracias por ser quien eres, por manifestarse como lo haces, lo que hago es celebrarlo siempre. Y disfrutarlo. Porque en esas conjunciones, mucho más colectivas que lo que uno magin,a la esperanza es un campanario que aguarda sus vientos para comenzar a ser cántico de vida, que no de cementerios. Mi abrazo extendido a Lionel.