miércoles, 19 de abril de 2017

Inclinación






Inclinación

¿Cuánta negación hay en mi alma?

Es la pregunta que, finalmente, hoy le he tendido a la noche.

Me inclino ante ella y beso su espejo,
que esta noche se ha posado en mi plexo.

Porque yo, debo decirlo, no tengo una sola respuesta
que pueda satisfacer mi intriga ante la humana disipación.

Está la poesía, pero no he querido forzarla, no puedo esperar que, cercándola, salga en mi defensa. Así que la he dejado quieta y sola, en la esperanza de que descubra ella sus velos a la hora propicia, que será siempre la hora de nuestra inadvertencia.

Pero, ¿será negación esta asfixia
que quiere impedir el canto sereno
de las horas solas?

No lo sé, no puedo saberlo,
aunque fervientemente lo añore.

Es demasiado apretado
el nudo en la garganta.

Cuando el pecho se anega
y nos nubla el sentido, la visión,
cuando tan férreamente nos sujetan
las peripecias ajenas a la vida,
como queriendo avasallarla
y obligarla a desvivirse,
cuando la voz no encuentra el camino
para enunciarnos sin argucias,
sólo nos queda un derrotero:
bajar la cabeza
e iniciar el peregrinaje
hacia la íngrima contrición.

Esta noche de luna llena,
luna amarilla que,
en el reiterado solo
de su arrullador silencio,
nos pide andar sereno
y vuelta al templo interno,
he tendido mi cuerpo al suelo
y lo he entregado
a una ristra de radiantes cuarzos
alrededor de mi ombligo
y sobre éste un jade verde
con el que seducir al cielo.

Y el cielo me ha besado.

Esas piedras, trozos de cosmos,
tendieron sus hilos de ardor puro,
que salieron por mis dedos
y se conectaron con la luna,
las estrellas y luceros.

Mis manos estaban suspendidas,
flotando y abiertas hacia el cielo,
y en ello no hubo voluntad alguna,
se elevaron solas, atraídas
por el óvulo astral.

Merlín (me estaba contemplando
se sentía su presencia),
abrazó primero uno de mis brazos
y luego se posó sobre mis piernas
a contemplar las estrellas
titilando sobre mi abdomen.

Me he levantado sin respuestas,
pero tenue y sutil,
y el rosario celeste se vino
prendado en mi cuerpo.

.

(*) Merlín es el gato más jojoto de la familia. De alguna manera estaba destinado a aparecerse en mi vida. Salió de la noche, íngrimo y solo, maullando de una manera tan conmovedora que imposible sería ya dejarlo a la buena de la noche…
12 de Abril de 2017, hora del pulmón (3 a 4 am)
12 de Abril de 2017 (enmendado en horas del mediodía…)
13 de Abril de 2017 (enmendado en horas de la tarde…)



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