lunes, 12 de marzo de 2012

De Inscripciones en el dolmen - Cuaderno de notas

De Inscripciones en el dolmen - Cuaderno de notas

(05/11/11, 3:00 am)


Siempre ha sido placentero, para mí, el despertarme a eso de las 3 de la mañana.

Generalmente esto sucede, por convite algunas veces, por envite otras, de una voz o de un sueño.

Muchos años después de establecida esa costumbre, vine a enterarme -a conciencia- de que ésa es la hora del pulmón.

Inspirar, respirar.

La inspiración es hija del respirar.

Muchos se ha dicho que la inspiración tiene un origen divino.

Y, probablemente, sea cierto. Pero es una divinidad que se expande y se contrae, como un fuelle, en nuestro pecho.

Se aleja, regresa; entre, sale; va y viene…

Porque, cuando respiramos, estamos inhalando el cielo.


* * * * *


(07/11/11, 10:00 am)

Y no podía ser de otra manera, cuando esa hora se cumple tan cargada de gozosa soledad.

* * * * *

(07/11/11, 11:00 am)

Según la dicotomía de Zenón de Elea, nosotros jamás hemos llegado a ningún sitio, ni jamás llegaremos; estamos condenados a ser eternos peregrinos.

Desde la perspectiva de quienes no temen a un migratorio panteísmo poético, como posibilidad cierta de ser (más allá de ese efímero regalo que conocemos como vida), esta paradoja termina por convertirse en un anchuroso horizonte, pleno de dones.

* * * * *

(09/11/11, 10:00 am)

¿Para qué pedir asilo
si se vive en el exilio?

A mí me place vivir

en el exilio,

la más hermosa y desamparada

de las patrias.

* * * * *






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