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domingo, 12 de noviembre de 2023

Adagios de los maestros, Parte II. Los epigrafistas, lacl. E. R. Dodds. - Joseph Campbell - Gaston Bachelard. / PENTAGRAMA Joaquín Rodrigo.




Adagios de los maestros, Parte II. Los epigrafistas, lacl. 

Tal como me suele suceder, creo que he alargado demasiado un acto deseado. 
No es un hecho que obedezca a la desidia o (para decirlo con una palabra no muy bella y que, de insólita manera, ha vuelto a ponerse "de moda" en ciertos corros) a una procrastinación. Obedece más bien mi lentitud a esa silente relación que mantengo desde niño con el sentido del tiempo. Siempre he sentido o presentido -más que pensado- que todo este infinito mundo que nos rodea se encuentra allí, al alcance de la mano, aún cuando el tiempo siga corriendo ... porque, en el fondo, nada corre, todo está allí, a tiro de piedra, a flor de capullo. Es decir, ayer y hoy están tan cercanos como el ayer de hace 30 años y el hoy de un hipotético mañana. 
En fin, me refería a mi deseo de agregar acá otros epígrafes de ese libro maravilloso, intitulado "Paganos y cristianos en una época de angustia", escrito por la mano de E. R. Dodds. Falta poco para que se haga una década de aquella publicación inicial en la que hacíamos alabanza de ese recurso del escritor llamado epígrafe. En aquella oportunidad hacía ensalzamiento de ese recurso, puesto que me parece un acto cargado de magia el hecho de que un escritor pueda elaborar un discurso y de entrada pueda agregar un crisol del verbo, extraído de alguna otra veta de la creación, pero que por lo general viene al caso para alertar o advertir o, incluso, para sorprender o embelesar a un desavisado lector. El epígrafe puede haber sido escrito en un ayer de hace mil años o en un ayer de hace un siglo. Esa es la magia: el tiempo al lado de nosotros, en este espacio en el que nos movemos como corpúsculos de una entidad mayor en franca existencia. 
Bien, me excuso por el dislate o digresión. Decía en aquella ocasión que el epígrafe o, mejor dicho, el epígrafismo es prácticamente un pequeño género literario, capaz de donar grandes satisfacciones a un lector. Nos invita a flotar en otras alturas, a relacionar ideas y hasta sensaciones que los seres humanos hemos experimentado desde que tuvimos uso de razón o, quizás deberíamos decir, uso de visión y de percepción. Mucho de lo que hemos obrado como estirpe ha nacido bajo el impulso de un espuelazo, bajo el acicate de nuestra relación con el misterioso entorno. Y hemos querido dejarlo inciso en una piedra, tallado en una corteza, o abocetado en un papel. Y el maravillado lector de hoy (que bien pudiera ser el escritor de mañana) se solaza con esas prendas recogidas en una arcaica mina. Y como todo obedece a un espuelazo debo confesar que me vi impulsado a recoger esos epígrafes bajo el acicate de otra lectura. Se trata del libro "Mitos de luz", de Joseph Campbell, cuyos epígrafes bastan para que un lector se quede allí, detenido, pensando, sintiendo, relacionando todo un poco a la manera de aquel poema inicial de Walt Whitman a sus Hojas de hierba: Al iniciar mis estudios...
Dejo acá, pues, el regalo, que no es otra cosa que regalo ese pequeño abreboca del epígrafe...
Salud, lacl.




* * *

El absurdo insensato de la vida es la única certeza incuestionable que tiene el hombre.

Leon Tolstoi.   
E. R. Dodds. 
Capítulo I. Hombre y mundo material.
(Paganos y cristianos en una época de angustia)


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Somos vividos por unas potencias que imaginamos conocer.

W. H. Auden. 
Capítulo II. Hombre y mundo demoníaco.
(Paganos y cristianos en una época de angustia)

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He dado vueltas por el mundo de la variedad, y ahora me hallo centrado en lo eterno; éste es el seno de donde procedo y a él se dirigen ahora todos mis deseos.

Jacobo Bauthumley.
Capítulo III. Hombre y mundo divino.
(Paganos y cristianos en una época de angustia)

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Uno itinere non potest perverini ad tam grande secretum.

Símmaco

(No es posible llegar a tan grande secreto en un solo viaje.
Símmaco.)

Capítulo IV. Diálogo del paganismo con el cristianismo.
(Paganos y cristianos en una época de angustia)





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"Tráeme un fruto de aquella higuera."

"Aquí está, venerable Señor."

"Pártelo."

"Ya está partido, venerable Señor."

"¿Qué ves allí?"

"Estas semillas, inmensamente pequeñas."

"Parte una de ellas, hijo mío."

"Ya está partida, venerable Señor."

"¿Qué ves allí?"

"Ninguna cosa, venerable Señor."

El padre dijo: "Esa esencia sutil, mi querido, que allí no percibes, de esa

propia esencia surge esta gran higuera de Bengala. Créeme, mi querido.

Ahora bien, en eso que es la sutil esencia, allí todo lo que existe tiene su ser.

Eso es lo Verdadero. Eso es el Sí Mismo. Eso eres, Svetaketu".

—Chhandogya Upanishad, capítulo 12


Metáforas orientales de lo eterno, Joseph Campbell.

            

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Dijo Jesús: "Yo soy la luz que está sobre todas las cosas. Yo soy el Todo: de mí ha salido el Todo, y en mí Todo se ha logrado. Hendid el leño; yo estoy ahí. Levantad la piedra, allí me encontraréis".

—El Evangelio según Tomás, dicho 77


Son los epígrafes iniciales de Mitos de la luz - Metáforas orientales de lo eterno, libro de Joseph Campbell.


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Toda alma es una melodía que se debe renovar.


Mallarmé.

Gaston Bachelard.

La intuición del instante, capítulo 2.


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Al fondo de cada palabra asisto a mi nacimiento.


Alain Bosquet, Premier poème.

Gaston Bachelard. 

La poética de la ensoñación, capítulo 1.


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Juego de las nubes -juego de la naturaleza, esencialmente poético...

Novalis, Fragmentos.


Gaston Bachelard.

El aire y los sueños. VIII. Las nubes.


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Sin cesar el árbol toma impulso y estremece sus hojas sus innumerables alas André Suarès, Sueños de la sombra.


Gaston Bachelard.

El aire y los sueños. X. El árbol aéreo.



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Pentagrama 

Joaquín Rodrigo






2 comentarios:

Me es indiferente mi nombre dijo...

Palabras y palabras que a estas alturas de mi vida ya no me alcanzan, ¡pobre de mí! Ardientes palabras que hace tiempo son cenizas o soy retornado de su banal pretensión de hacerse certidumbre, siéndo esa otra costumbre de consolarse. Al final, cómo dice la vieja taranta del Cojo de Málaga: ''A donde tu has venio a parar,
A darle vueltas a un molino.''

Contracorriente dijo...

Me con duelo de su dolencia y hasta de sus condolencias.
Saludos cordiales, esto es, de corazón.