lunes, 30 de enero de 2017

Revisión del ayer, año 2012, Parte 2. Divagaciones


Revisando en el ayer consigo algunas glosas breves. Aquí dejo un ramillete.
(lacl) 


…del 02 de Agosto de 2012.

“…Ayer le decía a una pareja que conocí en la calle que la música de Bach es sanadora, pues tiene el poder de curar las almas. Ellos tienen un nieto con un problema motriz, pero es súper dotado y lo tienen estudiando música; y ese niño fue el vehículo para que entabláramos conversación. A veces, pierdo la timidez y abordo a la gente. Estaban comiendo en una mesa contigua a la mía y el niño jugaba con un par de baquetas de batería, lo que, lejos de molestarme, me invitó a hablarles. Agrego este comentario porque realmente me conmovió ese desprendido amor que puede atesorar la gente, llevándoles a darle valor a lo que realmente vale, como es la vida manifestada en los afectos y en el espíritu. En un país que se debate entre las tonterías de un patán vocinglero y sus barras bravas y la desidia de multitudes ante las pequeñas cosas que hacen de la vida una dádiva digna de ser vivida, ser testigo de ese “desprendimiento” es un insospechado milagro. Minutos antes, un amigo me escribía en un mensaje de texto que “una medalla de oro no ha de ser casualida” (sic) y luego agregó: “no volverán” ¿Pueden creerlo? La oligofrenia ha hecho metástasis en el corazón…”

Comentario al margen, 30 de Enero de 2017. Esa pareja a la que alude la glosa eran las abuelos de la criatura, pues sus padres biológicos (esto es, los hijos de esa pareja) habían abandonado al crío, debido al problema motriz que aquejaba a ese niño.

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09 de Junio de 2012

A pesar de que siempre me ha atacado una suerte de ambigua relación amorosa, no con la poesía (ante la que no dudo en rendirme), sino con la encarnación del poeta y, más allá de eso, con la función de la poesía y, por ende, del poeta –si es que han de tener alguna-, no puedo dejar de promulgar a los cuatro vientos el daño que le ha causado al hombre, en general, su desoimiento. 

Haciendo tábula rasa, la poesía ha sido relegada, en muchos rincones del planeta, a un mero papel decorativo, a una suerte de exquisito culto a ser practicado por algunas minorías de seres sobre las que se piensa son excéntricos e inútiles. De alguna manera se enlaza lo que digo con aquella luminosa reflexión de Albert Einstein: “…La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo…” Y por el ánimo que confieren verdades tan contundentes como ésta es que nos atrevemos, alguna vez, a perder el pudor e irrumpir en voz.

Es, como dijera Rilke a Frank Kappus en sus “Cartas a un joven poeta”, la imperiosa necesidad lo que mueve al poeta. Y añado yo (¿por qué no?) a la poesía. Hemos rehusado el sagrado regalo de lo que aparentemente no lleva “razón”, para darle realeza a un mundo desalmado y sin latidos. Por lo que cobra vigencia de necesidad ese llamado a que nos invita poesía: el de, por ejemplo, contemplar el envés de una hoja y percatarnos de que, como ella, somos pasajeros de la vida.

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30 de Junio de 2012

Cuando un poeta está desmedidamente enamorado de su propia poesía podemos presumir que ha perdido el roce de la gracia o el toque de la Diosa. Un poeta que no se encuentra en estado receptivo para la escucha de la poesía que musita bajo las piedras o que vibra enquistada en la palabra de otro poeta es un ser desvalido al que le ha ganado la partida un señor de verbo henchido que porta su nombre por las calles como un rótulo.

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04 de Junio de 2012

La máscara se usa en casa o fuera de ella a la hora de borronear un papel. Y ¿qué mejor ejemplo que el de Ramos Sucre, tan enmascaradamente ubicuo?





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