viernes, 17 de junio de 2016

Carta a una amiga… Memoranda.


Carta a una amiga… Memoranda.

Dejo aquí estos trazos, ejercicio de la memoria.

lacl
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Tú, querida, me haces convocar a la alegría, por tu reiterada fe en la belleza que, como un inexpugnable templo, resguarda nuestras almas. Y te lo digo aún en estos tiempos, en que más que asombrados, podríamos decir que nos encontramos abrumados, al constatar en el aire tanto desamor, tanta desarmonía, tantas omisiones y silencios convenientes, no sólo en el entorno del amor universal que cabría esperar que, de por sí, insuflara el pecho de todo ser humano, sino hasta en los entornos más íntimos de lo familiar, donde atestiguamos la misma quiebra que se observa en el afuera. El mismo logro inconcebible del suicidio que hemos cometido en la persona del niño que nació con nosotros (hablo grosso modo, pues no podemos evadir la culpa colectiva, aunque no la compartamos), para ver a diestras y siniestras legiones y legiones de "camusianos" extranjeros. Cuando padezco estas tristezas, como en efecto las padezco ahora (en realidad, creo que las he padecido desde que a mi mente vino la luz del primer pensamiento), no puedo evitar el recuerdo de hombres como César Vallejo y comprenderle... y amarle... e, incluso, acompañarle... cuando dice cosas como "que se lo coman todo, qué más da...", porque sabemos que se refiere al extraviado mundo humano, no al de madre natura. Porque hombres como él añoraron, acaso como nadie, la alegría de esa belleza que llevas en las manos como un Rosario que nada sabe de mandamientos ni pecados, un rosario cuyas iglesias son el cielo, el mar, los vientos y ramajes, el canto de un cristofué o el de una paraulata del llano.
Por azar abro mi libro de Walt Whitman y entre los poemas señalados por la memoria, te rescato este poema que, si se quiere, me da una amorosa lección:

“…Yo soy aquel a quien atormenta el deseo amoroso;
¿No gravita la tierra? ¿no atrae la materia, atormentada, a la materia?
Así, mi cuerpo atrae a los cuerpos de todos aquellos a quienes encuentro o conozco…”

El corazón puede gozar de distintos punto de vista. Incluso puede ver con ternura los desánimos, ahogos y encierros.

Cierro y abro otra página. Hallo este otro...

“… ¿Cómo no atreverse a decirlo?
Después de los ciclos, poemas, cantores, dramas,
Los orgullos de Jonia y de la India – Homero – Shakespeare – las largas, largas épocas, los caminos populosos, las regiones,
los grupos brillantes de estrellas y sus Vías Lácteas – la recolección de los latidos de la Naturaleza.
Todas las pasiones, héroes, guerras, amor, adoración de antaño,
Las sondas que todas las épocas arrojan a sus más profundos abismos,
Todas las vidas humanas, gargantas, deseos, cerebros – la expresión de todas las experiencias;
Después de las innumerables canciones, breves o extensas, en todas las lenguas, en todos los países,
Todavía algo no expresado por la poesía, ni con la voz, ni con la escritura – es algo que falta.
(¿Quién sabe? Lo mejor, aun no expresado, y todavía ausente.) ..."

No sé por qué te escribo tan loca y desordenadamente, acaso por buscar un hilo, acaso porque me siento un poco fatigado. Me ha costado un mundo escribirte porque ando mareado del malestar producido por los continuos cambios de clima: agua, aire acondicionado, humedad, y luego otra vez, agua y frío de clínicas y laboratorios (no por mí, por mi mama, un problema en la columna que espero podamos resolver), pero me ha llegado el momento de guardar, de atesorar fuerzas.

Un abrazo!

Luis Alejandro


(de un día del 2013)



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