Vaya este pequeño homenaje en la memoria de Friedrich Nietzsche y su círculo de amistades y afectos, dada la ingente suma de suponedores de oficio que se han inventado infinidad de historias paralelas...
Salud, lacl.
*...La música nos habla a menudo más profundamente que las palabras de la poesía, en cuanto que se aferra a las grietas más recónditas del corazón..."
Nietzsche, cuando aún era un púber.
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"...Deseo que esta pieza musical permanezca como un complemento a la palabra del filósofo que en el ámbito de las palabras tuvo que quedar, por fuerza oscuro. El pathos de mi filosofía encuentra su expresión en este himno..."
F. Nietzsche.
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Aqui el poema de Lou Andreas-Salomé.
ORACIÓN A LA VIDA.
¡Ciertamente así ama un amigo a otro,
como yo te amo a ti, misteriosa vida!
Si en ti me alegré o lloré,
si me has dado dolor o placer,
así te amo, vida, con tu felicidad y tus penas.
Y cuando tú misma hayas de aniquilarme,
dejaré tus brazos con dolor; con el mismo dolor
con el que un amigo se aleja del regazo de su amigo.
Con todas mis fuerzas te abrazo:
¡deja que tu llama encienda mi espíritu
y que, en el ardor de la lucha,
encuentre yo la solución al enigma de tu ser!
¡Quién tuviera siglos para existir, para pensarte!
Abrázame con fuerza entre tus brazos.
Si no te queda ya felicidad que darme,
¡bien! ¡Aún tienes tu sufrimiento!
Lou Andreas-Salomé
Nietzsche compositor. Himno a la vida.
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El hombre -grosso modo hablando- no comprende que el más preciado bien es el retoño.
Sólo la mujer y el niño lo saben desde dentro; es una verdad que les sube desde el humus. También lo vuelven a saber algunos ancianos que ya del mundo se despiden.
Cuando el niño se transforma en hombre (y eso, infortunadamente, ahora le sucede mucho a la mujer) se olvida de todo retoño.
Por desgracia, es mucha la mujer que se ha varonizado, y que -también- ha cercenado sus antenas.
lacl, Anotaciones Android. 02 de septiembre 2021.
Elis Regina, Rebento.
A pie de página va la letra...
Rebento
Canta: Elis Regina - Compositor: Gilberto Gil
Subtantivo abstrato
O ato, a criação, o seu momento
Como uma estrela nova e o seu barato
Que só Deus sabe, lá no firmamento
Rebento
Tudo o que nasce é rebento
Tudo que brota, que vinga, que medra
Rebento raro como flor na pedra,
Rebento farto como trigo ao vento
Outras vezes rebento simplesmente
No presente do indicativo
Como a corrente de um cão furioso,
Ou as mãos de um lavrador ativo
Às vezes mesmo perigosamente
Como acidente em forno radioativo
Às vezes, só porque fico nervoso, rebento
Às vezes, somente porque estou vivo!
Rebento, a reação imediata
A cada sensação de abatimento
Rebento, o coração dizendo: Bata!
A cada bofetão do sofrimento
Rebento, esse trovão dentro da mata
E a imensidão do som nesse momento
Rebento
Substantivo abstracto
El acto, la creación, su momento
Como una estrella nueva y su barato
Que sólo Dios sabe, allá en el firmamento
Rebento (brota, revienta)
Todo lo que nace es brote
Todo lo que brota, que venga, que medra
Rebento (revienta, brota) raro como flor en la piedra,
Rebento (revienta, brota) harto como trigo al viento
Otras veces reviento simplemente
En el presente del indicativo
Como el correr de un can furioso,
Como las manos de un labrador activo
A veces incluso peligrosamente
Como accidente en el horno radioactivo
A veces, sólo porque me pongo nervioso, reviento (broto)
No obstante su brevedad, siempre he considerado que Anotaciones es uno de esos libros insoslayables, no sólo para los hijos de esta Tierra de Gracia, sino para el inopinado lector de cualquier esquina del mundo..
Es una brevedad aparente, dado que cada anotación abre derroteros insospechados hacia otras lecturas de la, quizás, no tan bien denominada civilización humana y hacia derroteros divergentes de líneas de pensamiento que, en cierta forma, se han caracterizado por darle soporte a la pesadilla, a proponerla como statu quo.
Dejemos acá una de esas anotaciones. Sobre la cosa que se crea y sobre el fundamento que la sostiene. Y más abajo, la comparecencia de un poema que viene al pelo.
Sin embargo, ¿no puede el poema hacer señas hacia el fundamento? ¿Tiene que permanecer en el reino de los entes sin que se le permita sugerir que ellos son más de lo que son? ¿Está condenado por los poetas a un confinamiento, a un entredicho?
Los "motivos" pueden apuntar a las fuentes..."
Rafael Cadenas, Anotaciones. Fundarte, Colección Delta, Nro 13. Pág. 50.
Sí, la tierra nunca estuvo más sola... grande Montejo. Escúchalo, Septiembre. E invita a tus otros once Apóstoles del Tiempo. Siéntalos a tu lado a contemplar la Tierra. Y susurren por las noches en el sueño de los hombres, llámenles a capítulo, enternezcan sus noctámbulos extravíos, ya que nada pueden con sus secuestrados corazones...
(lacl)
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SETIEMBRE
Mira setiembre: nada se ha perdido
con fiarnos de las hojas.
La juventud vino y se fue, los árboles no se movieron
El hermano al morir te quemó en llanto
pero el sol continúa.
La casa fue derrumbada, no su recuerdo.
Mira septiembre con su pala al hombro
cómo arrastra hojas secas.
La vida vale más que la vida, sólo eso cuenta.
Nadie nos preguntó para nacer,
¿qué sabían nuestros padres? Los suyos, ¿qué supieron?
Ningún dolor les ahorró sombra y sin embargo
se mezclaron al tiempo terrestre.
Los árboles saben menos que nosotros
y aún no se vuelven.
La tierra va más sola ahora sin dioses
pero nunca blasfema.
Mira septiembre cómo te abre el bosque
y sobrepasa tu deseo.
Abre tus manos, llénalas con estas lentas hojas,
no dejes que una sola se te pierda.
Eugenio Montejo. Del libro Terredad. No consigo en este momento la edición original, aparecida en Monte Ávila Editores; por lo tanto, lo tomo y lo cotejo de la edición de Poemas Selectos de bid & co editor, colección Poiesis, Caracss, 2004.
Eli Galindo, gran poeta y mejor persona. A él le debo la lectura de unos cuantos y excelentes libros. Dejamos algunos de sus poemas, en su memoria. Yo conocí su poesía tempranamente, si se quiere, gracias al influjo de mi hermano y compadre Douglas Parra, hijo del poeta José Parra y no menos poeta que ese maravilloso y querido patriarca del alma de nuestras calles de la infancia. Luego me pondría, como un sabueso, a buscar mi propia edición de Los viajes del barco fantasma, hasta que la conseguí. Menos aún me imaginé que algún día sería su discípulo en las aulas de letras...
Salud, lacl.
San Baudelaire
San Baudelaire, patron mío
tú sabes que tengo en una lavativa
de lino, malva y almidón,
empapada el alma de Moliere
Si no eres un animal
sácame de esta tienda
y te nombro gran almirante
de mi flota del Atlántico
(Texto de un loco. Citado por Vicente Huidobro)
Afuera llueve Badelaire
y la lluvia entra en los vidrios de la noche
Me retiro al sitio donde vivo
cierro las ventanas
entro de pie al sueño
Dejo vagar mis rasgos sobre las yerbas cortas
Un perro negro lame mis cabellos
Me acerco a los ríos
donde los peces sacan las bocas del agua
y beben de la luna
Rozo las aguas con mi mano derecha
y la llevo a los ojos
desciende color a las siluetas que circundan dentro de mí
llenas de humedad
de tierra confusa
Regreso hondo
Caigo aún más en la noche
San Baudelaire extiende sus pardas alas
y me cubre el viento cargado de lluvia
y me veo cruzar las colinas
en su compañía
los dos cubiertos por capas negras
el hablando del infierno
y yo silencioso
tropezando con las rocas
Aqueronte
Oh yo tuve alguna vez ramajes sobre mis brazos un viento con aves cruzando mi cabeza
Soy un anciano que apenas puede mover sus aguas llevar la oscuridad del oleaje de una orilla a otra orilla
Me han lanzado bajo la sombra de las rocas en vez de sol hay sobre mis ojos un techo de tierra Ahora mi cuerpo es duro como la piel de una res vieja
Empujo con mis pocas fuerzas los muertos atascados en el lodo los envuelvo en mis cabellos cada día más grises soporto sus nados alocados y los llevo como una cinta de piedras puliendo las negras carnes
A veces cuando el viento de estas comarcas pasa rabioso apenas si levanto mis olas y me voy bajo las hojas amarillas cubierto de un vapor rojizo apagado por la bruma los ojos bajos puestos sobre mis piedras sobre las bocas abiertas
Sólo el viejo Carón navega en mis ojos rompe con sus remos mis cabellos hirvientes en aquellas partes donde soy profundo y tengo peces negros
Levanto la cabeza los párpados filtrados como un fantasma pongo las manos en mis escamas y lleno de locura me voy de bruces husmeando las grutas con el recuerdo de que una vez tuve vestiduras blancas y no este infierno.
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Y éste, que nos enviara la querida Mery Sananes...
Yo cambiaba el lugar de las colinas
Yo cambiaba el lugar de las colinas hacia el sur
y mi padre rodaba de sus brazos
las montañas azules para volverlas a su sitio
No tenía derecho a llevar estrellas fijas
Yo invocaba como un perro a mi madre
ella acudía dejándose caer por la lluvia menuda
sobre los árboles
ola que mueve de flores mi barca
mi barcaza rota
cubierta por las ropas del invierno
Mi madre canta como un sauce
como campana acaricia las heridas
mientras tomo licores perfumados
de lejanas y diferentes regiones
traídos por ella para hacerme conocer el mundo
Reman las ondas claras en la noche
la barca se acerca como un grano de arena
a la orilla
cruzo los remos en la noche
y escucho a mi padre perdido en los ramajes
en sus ojos
el correr de serpientes
El fuego de dos águilas rugen espejismos
y contemplan una espiral de polvo detrás de las colinas.
Elí Galindo
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La odisea de Orfeo
Se publica sólo porque se conozca esta hermosa música; no tengo ningún propósito pecuniario o comercial sobre la misma.
E. R. Dodds: “…la fe en un futuro milagroso resulta más difícil en el siglo XX de lo que era en el siglo III…” (*)
Ante lo que cabe preguntarnos, ¿qué diremos del S. XXI? ¿Hay fe? ¿Puede haber cabida aún para la fe? Fe no es palabra que quepa en el vocabulario de 2 o 3 mil palabras a que se ha reducido la diaria jerga. A estas alturas de la humana vida, pareciera ser que el siglo XXI está tan lejos del siglo XX, como lo está el XX del III…
(lacl)
(*) Paganos y cristianos en una época de angustia, E. R. Dodds, Ediciones Cristiandad, Madrid, 1975. Cap. 3, Pag. 80.
...
Me vi forzado a hacer una copia de mi ajado ejemplar, dado que la calidad del que conseguí en la red es más infame aún. Es uno de los libros cuya lectura más me ha tocado en la vida, a la altura de las Cartas a un joven poeta, Dr. Zhivago, Hojas de hierba o Poeta en Nueva York, aunque el placer sea algo distinto, pues el estremecimiento que nos comunica una obra de arte como las citadas, viene velado en libros como el presente, cuya visión de conjunto le abstrae a uno hasta el grado de situarle en un punto movible, dentro y fuera del tiempo, el cual, sin llegar al marasmo iluminado que hace eclosión cuando surge la alta poesía, logra sin embargo, momentos muy cercanos a ella, en los que la imaginación se une a una exhaustiva documentación filológica, dentro de una colosal laguna de supuestos. Lo recomiendo ampliamente, haciendo las “salvedades” del caso.
(lacl)
Música de la Antiguedad
No tengo ningun ningún interés comercial al divulgar contenido musical en este blog. Sólo divulgamossmúsica con propósitos culturales.