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Del extraño tomo de Don Anselmo di Testarutto, “Apotegmas contra la peste”, Turín, 1935, que cayera en mis manos por obra del indecible azar. Salud, lacl.
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Para ostentar el poder hay que detestar el poder y, sobre todo, las engañifas del poder.
Anselmo Di Testarutto, Apotegmas contra la peste, Turín 1935
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Qué patéticos son los artistas y escritores que no logran respirar a sosiego cuando no se les masturba de continuo el ego. No quiero nada con sus lienzos ni sus letras, pobres inadvertidos, pústulas a punto de reventar. Son tan ignaros y tan ajenos al Eros, que terminan siendo incapaces de advertir que todo pujo por masturbar el huero emplumamiento del yo es como intentar hacerle el amor a una careta. Cuán lejos andan de la piel, filtro del alma.
Anselmo di Testarutto, Apotegmas contra la peste, Turin, 1935.
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"...Acercarse a la gente no es acercarse al poder.
Acercarse al poder no es acercarse a la gente..."
Anselmo Di Testarutto, Apotegmas contra la peste. Turín, 1935.
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Político: Subespecie humana que se identifica por lucir siempre cabellera engominada y aire respetable; suele lucir a la deriva, pero es sólo treta para despistar. Gusta de reunirse en conciliábulos, en los que sustituye su melena por desplegadas plumas de ganso, mientras pone sobre la mesa toda la fuerza de su ingenio para subterfugios y ardides. La humanidad todavía no se convence de que esta subespecie debería llevar un implacable gendarme cosido a sus solapas las 24 horas del día...
Anselmo Di Testaruto, Apotegmas contra la peste, Turín, 1935
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Hay padecimientos que obstaculizan el sereno discernimiento, como lo es el que encarna en la base de toda vehemencia. Casi resulta imposible el discernir, se hace cuesta arriba o al menos nace de una manera contrahecha, dado que tal padecimiento tiene íntima relación con el impostor que se oculta tras un ego inflado. Y en la base de todo fanatismo desfallece la sed de tener -a todo trance- la razón, aunque más apropiado sería decir “la última palabra”. Si le quitan ese gusto a quienes disimulan este padecer, ¿qué les quedará? Desamparo en su total pureza. Pero es una pureza que no están dispuestos a encarnar. Andar por la calle sin la casaca de su razón autoritaria les causa pavor.
Apotegmas contra la peste, Anselmo di Testarutto, Turín, 1935.
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Una obertura política
NOTA BENE: La hemos publicado antes en este blog. Espero que no la bloqueen en caso de que la bloqueen podrá buscarla en su red YouTube.