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Rafael Cadenas, nuestro querido poeta, ha dicho en alguna conversación de la que ha quedado registro, que el sol es la única estrella que no se ve de noche. Tal expresión enaltece la providencia o el milagro que llamamos Tierra y la vida que en ese recoveco del cosmos se suscita. Acaso nunca sabremos, a ciencia cierta, quién dicta los designios de la creación, o si el milagro de la vida es el producto de una carambola cósmica, o si se orquesta como producto u obra de un maestro mayor. Pero lo cierto es que ese milagro que consideramos prácticamente irrepetible, podría repetirse acaso de infinitas maneras en diversas esquinas del orbe que conocemos como universo. De lo que quizás pudiéramos colegir que cada ser humano debería dedicar algún momento de cada día de su vida a reflexionar sobre tal golpe de carambolas que posibilita su propio ser. Acaso ello contribuiría un tanto a morigerar esa extraviada manera en que nos tratamos los unos a los otros, al tiempo en que con tanto desprecio lo hacemos con Madre Natura y Anima Mundi...
lacl, octubre 18 de 2026, entre la hora del pulmón y la del amanecer.
Todas las fotografías son de un servidor, lacl ©, a excepción de la última, que es una vista de la Vía Láctea de la cual no poseo los créditos del autor.
https://www.youtube.com/watch?v=2WHx2ITKtUg




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