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TEXTO EN REDACCIÓN, esta misma noche transcribo las versiones de Miguel Castillo Didier y José María Álvarez.
LA SATRAPÍA
Qué desgracia que, habiendo estado hecho
para empresas bellas e importantes,
esa suerte injusta que es la tuya
te niegue siempre el estímulo y el éxito;
que te estorben el paso las bajas costumbres,
las mezquindades y la indiferencia.
Y qué terrible el día en que cedes
(el día en que te abandonas y cedes)
y te encaminas hacia Susa,
y vas donde el monarca Artajerjes,
quien, graciosamente, te recibe en su corte
y te ofrece satrapías y cosas parecidas.
Y tú aceptas por desesperación
esas cosas que nunca habías deseado.
Otras cosas busca tu alma, por otras cosas suspira:
los elogios del pueblo y los sofistas,
los difíciles e inestimables Bravos,
el Ágora el Teatro y los Laureles.
¿Y cómo puede darte esto Artajerjes?
¿Y dónde lo vas a hallar en la satrapía?
Y, sin todo ello, ¿qué vida llevarás?
Según la traducción de Francisco Rivera, Monte Ávila Editores, Caracas, 1978.
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