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viernes, 27 de mayo de 2022

Sobre el abrevadero de la poesía, lacl. / Guarida de los poetas: CAD GODDEU / The White Goddess Created by Dylan Lewis and Don Searll, formed part of an exhibition on L'Ormerins wine estate in Franschhoek.

 © lacl 


Siempre he presentido (más que creído) que se es poeta cuando se siente el entorno vibrando junto a uno. La mística comunión que se establece entre el ser y el viento o entre el ser y el firmamento es, me parece a mí, epifanía de la poesía. Lo mismo ha de suceder entre el ser y la palabra. No importa que la palabra haya sido enunciada por otro. En la comunión mística con esa palabra se alcanza la poesía. A veces nos cabe la fortuna de poder emitir alguna palabra poética saliendo de nuestros labios o de nuestra mano al papel y que, a veces, tenemos como propia, pero que, en realidad, no lo es, pues esa palabra baja de las nubes y se inficiona en nuestros pechos para, de allí, rebotar hacia afuera... 

lacl, 15 de mayo de 2022




Guarida de los poetas

Cad Goddeu

La batalla de los árboles

Nota Bene: este blog es una página que promueve intereses culturales, artísticos y humanísticos al divulgar contenidos audiovisuales de terceras partes. Los derechos de autor de los mismos pertenecen a quienes los realizaron y pueden ser disfrutados en su red en caso de que no puedan ser visualizados acá.


Uno de los poemas ancestrales a que hace referencia Robert Graves en su tratado sobre la Diosa Blanca...



CAD GODDEU - La batalla de los arboles 


Las copas de las hayas
han retoñado recientemente,
se han cambiado y renovado
de su estado marchito.
Cuando el haya prospera
con hechizos y letanías
las copas de los robles se enmarañan
y hay esperanza para los árboles.
He despojado al helecho,
con el que descubrí todos los secretos,
el viejo Math ap Mathonury
no sabía más que yo.
Con nueve clases de facultades
Dios me ha dotado:
soy fruto de frutos recogidos
de nueve clases de árboles:
ciruelo, membrillo, arándano, morera,
frambuesa, peral,
cerezo negro y blanco
con el serbo en mí participan.
Desde mi sede en Fefynedd,
una ciudad que es fuerte,
observé los árboles y las cosas verdes
que se apresuraban.
Apartándose de la felicidad
se disponían a asumir
las formas de las principales
letras del alfabeto.
Los viajeros se asombraban,
los guerreros se espantaban
ante la renovación de conflictos
como los que causó Gwydion;
Bajo la raíz de la lengua
una lucha sumamente terrible,
y otra furiosa
detrás, en la cabeza.
Los alijos de la primera fila
iniciaron la refriega.
El sauce y el fresno silvestre
tardaron en ordenarse.
El acebo, verde oscuro,
tomó una actitud resuelta;
está armado con muchas puntas de lanza
que hieren la mano.
Con el pisotear del rápido roble
cielo y tierra resuenan;
«Recio Guardián de la Puerta»
es su nombre en todas las lenguas.
 
Grande era el árgoma en la batalla,
y la hiedra en su flor;
el avellano era el árbitro
en ese tiempo encantado.
Tosco y salvaje era el abeto,
cruel el fresno,
no se desvía la medida de un pie,
golpea directamente en el corazón.
El abedul, aunque muy noble,
tardó mucho en armarse,
pero no fue por cobardía,
sino por su gran tamaño.
El brezo consolaba
a la gente exánime,
los álamos de larga resistencia
sufrían mucho en la lucha.
Algunos de ellos eran expulsados
del campo de batalla
a causa de lo agujeros hechos en ellos
por la fuerza del enemigo.
Muy airada estaba la vid 
cuyos secuaces son los olmos;
yo la elogio mucho ante
los gobernantes de los reinos.
Fuertes caudillos eran el endrino
con su fruto nocivo,
el espino blanco no amado
de naturaleza parecida,
la caña que persigue velozmente,
la retama con su cría,
y la hiniesta que no se comportó bien
hasta que la domaron.
El tejo que desparrama dotes
estaba malhumorado al margen de la lucha,
con el saúco lento para arder 
entre fuegos que chamuscan,
y la bendita manzana silvestre
riendo de orgullo
desde el Gorchan de Moelderw
junto a la roca.
Resguardados se quedan
el ligustro y la madreselva,
inexpertos en la batalla,
y el pino cortesano.
Pero yo, aunque menospreciado
porque no era grande,
combatí, árboles, en vuestra formación
en el campo de Goddeu Brig


Tal como le cita Robert Graves en su libro LA DIOSA BLANCA.
Las ediciones en español que conozco (y que, por fortuna, poseo) llevan un subtítulo diferente, aunque el traductor es el mismo, enmienda suya dada la distancia que media entre ambas ediciones. 
Son las siguientes:
- Graves, Robert. La Diosa Blanca, Gramática histórica del mito poético. Alianza Editorial S. A., Madrid, 1983.
- Graves, Robert. La Diosa Blanca, Historia comparada del mito poético. Editorial Losada, S. A., Buenos Aires, 1961.


The White Goddess
Created by Dylan Lewis and Don Searll, formed part of an exhibition on L'Ormerins wine estate in Franschhoek.



© [Luis Alejandro Contreras Loynaz/LetrasContraLetras - contracorrientes]. Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©

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