Como Reyes no hay dos, su don de gentes, su vasta pero nunca ensoberbecida cultura, su espléndido equilibrio entre la sencillez del ciudadano y el humanista amoroso y no menos acucioso. Yo me enamoré de este libro apenas lo vi en uno de los estantes de la librería del Fondo De Cultura Económica, FCE. Es cierto oportunidad anduve buscándolo entre mis anaqueles y no le conseguí, pues mi pequeña Babel suele ser proteica, para no tildarle como desordenada. Así que cuando me topé de nuevo con ese libro en otra de las librerías del FCE, pues lo volví a adquirir. Un gasto que no me duele. Reyes es uno de los nuestros. Si alguna persona quiere aprender a desenvolverse en nuestra lengua, recomendamos ampliamente que se tome el trabajo de leer a Reyes, en cualquiera de sus estilos. Ha sido considerado uno de los más grandes prosistas de la humanidad. Y basta con leer alguna de sus páginas para comprender las razones de tal declaración.
Salud, lacl.
"...echo de menos aquel viejo coñac que custodiaba la casa Romero P. Gil en Jerez. Se recomienda a los entendidos. Lo disfruté en Madrid; perfumaba la habitación y como guardaba yo la botella entre los libros, Enrique Díez-Canedo acostumbraba pedirme la consulta del mejor volumen de mi biblioteca..."
Alfonso Reyes, Memorias de cocina y bodega. Minuta.
***
Alfonso Reyes : Ausencias, poema
Lectura de Tomás Galindo
Alfonso Reyes : Ifigenia cruel
[Voz de Alfonso Reyes]
Cuán grato es poder escuchar la voz de Alfonso Reyes leyendo su Ifigenia.
1957 Maria Callas - Ifigenia in Tauride Opening Scene
"... El período de la Ilustración se cerró, como es sabido, con los horrores de la Revolución Francesa, Actualmente volvemos a experimentar está rebelión de las fuerzas inconscientes, destructoras, de la psique colectiva. El efecto fue una matanza en masa. Esto era, precisamente, lo que lo inconsciente buscaba. Su posición se había reforzado antes desmesuradamente por el racionalismo de la vida moderna, que desprecia todo lo irracional; con lo cual la función de lo irracional se hundió en lo inconsciente. Pero una vez que la función se encuentra en lo inconsciente, obra desde allí devastadora e irresistiblemente, como una enfermedad incurable, cuyo foco no puede ser extirpado porque es invisible, Tanto el individuo como el pueblo tiene entonces que vivir, a la fuerza, lo irracional y no tiene más remedio que aplicar su más alto ideal y su mejor Ingenio a dar la forma más perfecta posible a la extravagancia de lo irracional..."
C. G. Jung, Lo inconsciente.
Cito la edición de Loaada, sexta edición, 1976.
El prólogo del libro está firmado en Diciembre de 1918. Y el de la tercera edición, en el que expone una breve pero necesaria e importarme aclaratoria, en 1925.
Lo abrí al azar y apelé al dictáfono para transcribirlo...
Carl Gustav Jung
Fragmentos para el pensar.
....
El hombre sano no tortura a los demás. Generalmente, son los torturados quienes se convierten en torturadores.
Carl Gustav Jung
***
No retengas a quien se aleja de ti. Porque así no llegará quien desea acercarse.
Carl Gustav Jung
***
El mal que hemos hecho, pensado o pretendido se vengará de nuestras almas.
¿Seres "humanos" estrangulando niños, degollándoles, apaleándoles? ¿Asesinando a mansalva sin distingos y regodeándose en ello por las denominadas redes sociales?
No pueden ser otra cosa que enfermos, enfermos, enfermos. Innumerables creyentes del islam les han repudiado y aborrecido tanta inmundicia. Pero es que vivimos tiempos muy sombríos, lo sombrío no nos ha abandonado luego de las hecatombes padecidas en el siglo XX y consumadas en y por naciones de Europa del Este y del Oeste. Es una sociopatía lo que padece la humanidad, un carcinoma que ha tomado las almas. Quedan células sanas en la psique de la humanidad, sí, pero las células malignas, ya en un proceso de metástasis, tienden a expandirse.
Los extremismos van a acabar con la humanidad. Y hay signos de extremismo en todos los rincones del orbe. Gentes apoyando a pseudo guías que son o van a ser precisamente quienes con ellos cometan los peores desmanes.
Quiero dejar constancia, como lo he hecho a lo largo de mi vida, de que no apoyo extremismos de ninguna especie, provengan de donde provengan y se amparen en lo que se amparen. No estoy de acuerdo con Netanyahu y sus políticas. La enfermedad no conoce fronteras. Prefiero escuchar lo que tuvieron a bien decir y escribir personas como Amos Oz por un lado y Edward Said por el otro.
Recordemos que uno de quienes lograron una paz en la que nadie creía que podía ser posible (y obtuvo un premio Nobel en reconocimiento) fue luego asesinado, Isaac Rabin. Y que si se logró la paz fue porque entró en un pacto con la contraparte, Yaser Arafat. Pero los extremistas de lado y lado protestaron por ese acercamiento entre las partes. Nadie creía que Arafat podía ser partidario de la paz, pero lo fue, luego de tantos años de pugna, disputa y muerte. Peres, Rabin y Arafat dieron un primer paso, que si bien fue fallido lo fue precisamente por la actuación de los inconformes extremistas de lado y lado. Un acuerdo de paz multilateral era un escenario inconcebible, algo que no podían tolerar los "apasionados de la desdicha", tal como les denominara alguna vez Emil Cioran.
Recordemos una parte de las palabras de Isaac Rabin el día en que le asesinaron, en su propia tierra y a manos de un connacional:
"...Fui un hombre de armas durante 27 años. Mientras no había oportunidad para la paz, se desarrollaron múltiples guerras. Hoy, estoy convencido de la oportunidad que tenemos de realizar la paz, una gran oportunidad. La paz lleva intrínseca dolores y dificultades para poder ser conseguida. Pero no hay camino sin esos dolores..."
(Isaac Rabin)
Y citaré, para cerrar, un fragmento de Amos Oz que ya he citado anteriormente y que viene de su libro “Contra el fanatismo”:
“… En esencia, la batalla entre judíos israelíes y árabes palestinos no es una guerra religiosa. Aunque los fanáticos de ambos bandos hagan lo imposible por convertirlo en una guerra religiosa. Fundamentalmente, no es más que un conflicto territorial sobre la dolorosa cuestión: ¿De quién es la tierra? Es fundamentalmente un conflicto entre derecho y derecho, entre dos reivindicaciones muy convincentes, muy poderosas, sobre el mismo pequeño país. Ni guerra religiosa, ni guerra de culturas, ni desacuerdo entre dos tradiciones. Simplemente una verdadera disputa estatal sobre quién es el propietario de la casa. Y creo que puede resolverse… ”
(Amos Oz)
Salud, lacl.
NOTA BENE: En años anteriores he dejado mi opinión respecto a estos asuntos y siempre apostando y abogando por un punto de encuentro y entendimiento, como aquellos que propusieran Amos Oz y Edward said en su momento.
La jornada de ayer desde la tarde hasta la noche fue un suceso inenarrable, como inenarrable suele serlo la música.
Una insólita jornada para celebrar los 50 años del "sistema" creado por el maestro José Antonio Abreu, fueron casi 6 horas de hermosísima música que nos reconcilió con un país desconocido para muchos y que va más allá de los vaivenes de la política; un país que no han entendido ni les interesa entender a quienes meramente se debaten por detentar el poder (los unos porque lo tienen y los otros porque no lo tienen), sin tomar jamás en consideración el alma de su nación, el verdadero tejido de fondo que tiende la malla bajo nuestros pies.
Escuchamos una magnífica interpretación del dúo de soprano y contraalto de la Sinfonía Número 2, de Mahler, la conocida como Resurrección.
No podíamos creer que el cierre iba a ser con la amada novena de Beethoven, dirigida por un jovencísimo y maravilloso director (Ascanio). Conste que ya nos habían regalado el allegro con brío de la quinta sinfonía de Beethoven, uno de los movimientos más conmovedores de toda sinfonía. Perdimos la cuenta de los directores que pasaron por la palestra, y no digamos los músicos...
Pero eso no era todo, como colofón, entraron los niños de las violas y violines de la orquesta nacional infantil para acompañar a la orquesta de jóvenes y adultos con el Aleluya del Mesías de Handel, movimiento que fue dirigido por Juan, uno de los integrantes de la orquesta infantil. Previamente Felipe Iscaray había dirigido un par de hermosísimos movimientos del Mesías de Handel.
Una jornada que fue dividida en cinco secciones por cada década cumplida. Así como escuchamos otras interpretaciones maravillosas de músicos como Mozart, Vivaldi, Márquez, Buxtehude, Revueltas, escuchamos otras no menos maravillosas interpretaciones de algunos de nuestros compositores, Antonio Estévez con el maravilloso dueto entre Florentino y el Diablo, Inocente Carreño, Juan Bautista Plaza, Evencio Castellanos, Paul Desenne, José Antonio Abreu, no sé si Sojo; pues algunos créditos no los pude ver en pantalla y no sé si uno de los madrigales era de Abreu o de Sojo; y ya la memoria me falla.
No fueron pocas las veces que nuestros ojos se enjugaron, se secaron y se volvieron a enjugar... Yineska me decía tan apropiadamente, como suele hacerlo, que esta jornada nos ha reconciliado con el país. Y si lo ha hecho es porque, más allá de dislates y peroratas, más allá de luchas intestinas y prestadas, más allá cinismos, de apetencias de poder y de control de la colectividad de una nación, por parte de clanes que se visten de altruistas demócratas o de igualitarios socialistas, se empinan estos seres de carne, hueso, alma y espíritu; gentes que hacen sus vidas apegadas a artes non serviles. Un país desconocido, como decía más arriba, pero todavía (y ahora es cuando), todavía ciudadano...
Salud, lacl
P. S. Agoté casi toda la batería y probablemente casi toda la memoria grabando esa maravillosa música que tuvieron a bien regalarnos los músicos...
Una deuda pendiente la de publicar acá algunos poemas de ese grande creador y sobre todo buen vividor, en el mejor sentido de la palabra, que ha sido conocido con el nombre de LiPo, LiBo o LiBai... La poesía del LiPo provoca algo digno de anotar y es que, sea lo que sea sobre lo que sus versos hablan, provoca estar allí, donde se fijan sus palabras y sus sentimientos del momento. Cierta vez el poeta Rafael Cadenas les decía (más bien, contestaba a una pregunta) a un grupo de jóvenes: "... vivir el presente, hay que vivir el presente ...". Creo que esas palabras sintetizan en cierto modo lo que quiero significar al referirme a la poesía de este maravilloso hombre, LiPo, uno de los príncipes de la poesía china.
Salud, lacl.
Li Po
Pregunta y Respuesta en la Montaña
(Shan Zhong Wen Da)
Me preguntan por qué vivo en las montañas azules.
Sonrío y no contesto, el corazón sosegado.
Las flores de melocotón se van, flotando, lejos, por el arroyo.
Es otro mundo, otro del de los hombres.
*******
Li Po
Lamento del Peldaño de Jade
(Yu Ji Yuan)
El claro rocío cubre el peldaño de jade
y, avanzando la noche traspasa las medias de seda.
Dejo caer la cortina de cristal,
y contemplo la luna de otoño.
*******
Li Po
Día de Verano en la Montaña
(Xia Ri Shan Zhong)
Ocioso se balancea mi abanico de plumas blancas.
Desnudo, en la verde espesura,
descubro mi cabeza y cuelgo el gorro de una piedra.
Entre mis cabellos sopla el viento de los pinos.
***
Galería de Orfeo
Nota Bene. La música y contenidos audiovisuales que acá se comparten pertenecen a terceros; nuestro propósito al publicarlos acá es eminentemente cultural, humanístico o artístico.
Aquí Gonzalo, con el poeta Antonio Gamoneda, en la ocasión de entrevistarle.
Hoy, primer día de febrero, es el cumpleaños de Gonzalo Márquez Cristo. Y hoy quiero recordarle así, en fecha de alumbramiento. No negamos que el cese de la vida, acto de desencarnación, no pueda sugerir, implicar o incluso significar otro acto de alumbramiento, pero es ése un alumbramiento del que, de este lado del espejo, nunca logramos tener claras y definitivas noticias. Así pues, opto por celebrar lo efímero, aquello eterno que late un instante en el suspiro. La vida, ¿quién no la ha pensado eterna, en algún momento de raptus mientras contempla el cielo? ¿Quién no ha sentido que es infinito aquello que vibra o pulsa en lo más hondo de su conciencia o de su corazón, cuando siente que orquestado va al flujo del firmamento?
Una cosa me unió grandemente a Gonzalo: su amor por la conversa. Cuántas veces tuvimos que cultivar nuestras conversaciones a distancia, vía telefónica. Pero cuando teníamos la oportunidad de vernos, que no fueron tantas como hubiéramos querido, pudimos explayarnos como alguien que se tiende bajo una palmera al sol en una playa, mientras intercambia susurros con el horizonte y los murmullos del mar. Gonzalo hablaba con una voz tenue y reposada pero cargada de fruición, es como si le animara un contenido impulso dionisíaco. Es decir, hablaba con mucho recato, casi que hacia adentro, a sottovoce, pero con una gran efusividad interior. Como si supiera que tenía que mantener las bridas del potro bajo control, no fuera cosa que el corcel se le desatara y echara a correr a rienda suelta y se le escapara. Pero bastaba que uno le mencionara un asunto que a él le subyugara para que inmediatamente cobrara vuelo el entusiasmo y se desatara a recordar necesidades enunciatorias. Entonces venía el gusto de la escucha, explayarse uno a la escucha de lo que él tenía que decir y contenerse uno en las ganas de colocar una cuña o introducir un inciso en la pared de la palabra alada y espontánea. En una de nuestras últimas conversaciones por teléfono me confió sobre DIAS DE BRUMA, uno de los más sentidos y francos acercamientos a ese libro, escrito por un heterónimo, un liberto del siglo III, y me insistía en su intención de publicarlo en la colección Los Conjurados de su amada editorial. Pero el recato es contagioso, por lo que me reservaré sus palabras para el afectuoso baúl de la memoria.
Este ha sido Gonzalo, más allá de nuestro unísono amor por la palabra, de nuestro culto a la diosa blanca, un ser tomado por el entusiasmo. Y no hay que olvidar que en la raíz etimológica de la palabra entusiasmo se inscribe y tatuada va la experiencia del endiosamiento.
Un abrazo Gonzalo, de tu amigo Luis Alejo, como cariñosamente me decías...
(lacl)
**"
Nota bene:
Estas palabras fueron escritas el día de ayer, en horas de la tarde, pero no pude redondearlas ni publicarlas, porque en casa, al igual que en toda seria embarcación, no manda marinero, sino capitán; aunque anticipando una agraciada salvedad, en casa quien manda es capitana, lo cual es cosa de agradecer, pues siempre será preferible atender órdenes y edictos (y hasta reprimendas) de capitana que cualquier estúpido berrinche de capitán... Lo cierto es que a estas horas he vuelto a recordar las palabras que le había escrito a Gonzalo y aquí he querido dejarlas, aunque sea ya pasada la hora y la fecha de su venida a estas moradas.