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jueves, 30 de abril de 2009

A propósito del día internacional del libro. / Primera glosa: La Decadencia de Occidente / Segunda glosa: La Decadencia de esta Tierra de Gracia / Post data. A Juan Sánchez Peláez.

© lacl 
 
Primera glosa.-


He encontrado recientemente una reedición de La Decadencia de Occidente, de Oswald Spengler, en una de las pocas librerías que (a pesar del cerrojo instaurado por el gobierno a la libre importación de libros) aún logra mantener en sus estantes libros de lectura imprescindible *. Me refiero a la librería Estudios que regenta nuestro amigo Marichal. En Venezuela, poco a poco, se le ha tendido un cerco a la literatura, a los estudios humanistas y a la cultura en general, desde un círculo de poder de cuarta categoría que tutela la labor cultural, y el cual es integrado mayormente por lustradores de botas palaciegas. Ese cenáculo sólo aprueba e impulsa la publicación, en las imprentas “estatales”, de libros cuyo tema sea de perfil conveniente para la verborragia que predica quien se ha autoproclamado Mesías interplanetario del siglo XXI; verborragia que hace perfecto juego con las afectadas alabanzas de toda una corte de recién alfabetizados y encumbrados príncipes, secretarios, consejeros, ministros, minuetistas, embajadores, plenipotenciarios, sinecuristas, sabios descalzos, amanuenses, notarios, ideólogos de nueva ola, doctrinarios ungidos de importancia nula, académicos de la inopia, teorizantes oficinistas, filósofos sectarios, suplicantes, mendicantes y pare usted de contar. Aduladores, gente gustosa de vestir las prendas del funcionario, servidumbre que apolilla nuestra lengua cuando piensan estar erigiendo las más hermosas églogas de una cegata visión política... Poquito a poco vamos navegando hacia el mar de una felicidad embargada… En tanto que los gobiernos de Cuba y USA, parecieran comenzar a abrir exclusas entre sí… Claro que esto sólo es un utópico parecer, pues a los Castro y su comitiva no les conviene levantar el bloqueo a un pueblo de corderos expiatorios.

A Spengler hay que leerlo y entre-leerlo, pues es inevitable tomar una actitud precavida ante alguien que llegó a coquetear con el partido Nazi hasta muy poco antes de fallecer (Spengler falleció en el 36, pero en el 34 se distanció definitivamente del lunático de Hitler y su cuadrilla de vampiros), luego de la funesta Noche de los cuchillos largos, ya reseñada en estas páginas, el pasado 22 de Abril. Sin embargo, jamás puso en tela de juicio la admiración que sentía por “el Duce” Mussolini, por los sistemas absolutistas, el Cesarismo y la mano dura, ya que descreía firmemente de la democracia.

Uno puede tener cautela y hasta descreer de la democracia, dado que -como todo sistema de ideas y propuestas para una más justa coexistencia en colectividad- ella está sujeta al obrar humano. Pero es que de cualquier sistema de ideas que haya sido orquestado -y, sobre todo, asumido y acogido- en una siempre mudable conciencia, como un corpus teórico, mas sin piso ético y como divorciado de la humana sensibilidad, esto es, "desespiritualizado", no puede surgir una verdadera convivencia.

De todas maneras me propongo leerlo en sus líneas y entre líneas, pues la versión previa que yo tenía de ese libro es una edición viejísima y excesivamente subrayada por su dueño original, un venerable catedrático que donó su biblioteca y que, quizás, jamás imaginó que sus libros irían a parar a los puestos de libreros de la avenida Fuerzas Armadas, en el centro de Caracas, luego de haber él confiado su legado a los cuidados de la Biblioteca Nacional. Escribo esto porque se aproxima el día internacional del libro. Y tal parece que hoy, como ayer, cultura y libro valen un par de granos de comino para los gobiernos que se apropian de las vestiduras del Estado.

Salud!
lacl
16 de abril, 2009


* Claro que puede hacerlo a un precio que no permite llevar todo lo que uno quisiera, pues aquel que se quiera aventurar a importar libros a Venezuela, debe acudir al mercado de la compra de bonos internacionales para poder obtener legalmente dólares a un cambio superior a la tasa establecida por el control de cambio oficial. A la fecha de hoy, el dólar así obtenido se cotiza aproximadamente a BsF 7,00 x 1USD vs. los BsF 2.15 que establece el control de cambio fijado por el gobierno desde hace ya más de seis años.

-
Segunda glosa.-

Hoy es el día internacional del libro y ayer u hoy, también, ha sido el día de la tierra. Salí a la calle a tomar bocanadas de viciado oxígeno y a intentar un lance con el que aliviar mi depauperada hacienda, esto es, darle algo de comer a mis macilentos bolsillos. El hastío, la morriña y una lobreguez que acaso pudiera responder al nombre de nihilismo (producto de los desganados amores de hastío y morriña) asfixian el ambiente con su pesadez, hasta el punto de bloquearle los pulmones al aire de la ciudad y hasta a los aires del más alto cielo. Este o aquel rostro iracundo deben su ceño a la ausencia de aire en el aire*. Aquella alma, vagando de luto, no podría aseverarle a nadie, ni a sí misma siquiera, por qué lleva esa mortaja entre sus brazos; dejó de tener cuerpo, aun portando el cuerpo de una hermosa mujer, aunque más inerte que la más silenciosa de las rocas.

En el camino de vuelta, que no sé si es de partida o de regreso, me bajo del bus para buscarle un recoveco a mi respiración. Caigo en un tinglado, una feria sin arlequines, un cementerio. Están celebrando el “Día Internacional del Libro”, así, con toda la pomposidad del caso. Me armo de valor. Deambulo entre sus tiendas montadas en una plaza al aire libre (la idea no es mala, asumiendo que hubiera aire libre transitando en los pulmones de la memoria de quienes, más que convivir, lo que hacen es disputarse los espacios del circo). Veo en uno de los quioscos a un académico de la lengua, un caballero que ha escrito dos quijotes y tres celestinas en términos cuantitativos, así que opto por hacerme el invisible y tomo por la tangente. Me place caminar por la sombra. Recorro el resto de los tarantines de la feria y NADA. Sólo libros de personal superación, recetarios de cocina, biografías farandulescas, manuales de esto y aquello, estampitas de Jesucristo y postales con oraciones reiteradamente cursis, para no perder la costumbre. Y más de esa sensación de estar respirando o simulando respirar ese aire denso, amelcochado, que no permite que uno levante los brazos para explayarse en una alegría sin por qué. Es incomprensible. Estoy convencido de que todos en la ciudad prefieren vivir asfixiados antes que arrostrar vida o muerte. Casi al final de la ronda me topo con dos libros en los que pudiera uno fijar su interés: una novela de Oz y un extenso ensayo de Hillman. Pero sus precios superan holgadamente la exigüidad de mi liquidez. Así que doy por terminada mi rutina.

Pero, pendejamente, vuelvo al punto de inicio, allí donde antes inicié mi transitar bajo la sombra. Entro a la improvisada tienda y un título en particular, entre los exhibidos, llama mi curiosidad. Se trata de un volumen de ensayos, artículos periodísticos, entrevistas y glosas de terceros en torno a la persona de José Ignacio Cabrujas. Hojeo el libro, reviso aquí y allá, como suelo hacer con todo libro que capte mi atención. El tomo exhibe en la portada una fachada lustrosa y, en su interior, papel de segunda, como haciéndole juego a la nación en que vivimos. Decido llevarlo. No es barato. Tampoco es caro. Su precio responde a una circunstancia que se ha intentado convertir en regla, a un ejercicio de petulancia administrativa impartido desde los más altos cenáculos de una barbarie gubernativa. Cuando le digo a la encargada “me lo llevo”, noto que los ojitos académicos han estado posados sobre mi humanidad. ¿Por qué está aquí otra vez? Pues, ahora me percato, porque no se había ido. Está firmando un libro. Supongo que hoy han presentado un libro suyo, acaso sea una reedición, dado que el título manualesco creo remembrarlo. Casi que, por pena, lo compro. Pero jamás me han complacido los manuales, aunque no desacredito su lectura y, por otra parte, la exigüidad de mi liquidez ni siquiera ha pretendido cambiar de estatus. Decido ser selectivo. Cancelo el importe de mi libro y me despido cortésmente.

Escribo esto ahora, en el curso de una a cinco cervezas, porque tenía que sentarme, aunque fuera en la más mediocre de las areperas, tenía que hacer las paces, tenía que hacer memoria y cuenta de esta desazón que no tiene derrotero ni asidero en el mundo patente, sino en el latente y luego de haberme leído varios pasajes del libro de Cabrujas, precisa y noblemente prologado por Ibsen Martínez. Mi conclusión es que el tiempo sigue detenido. Cabrujas nos habla de una aldea en la que el tiempo fue invalidado, como si viviéramos atrapados en un cuadro de la historia o en una esfera de cristal que, al girar sobre su eje, representa eternamente la misma fábula. Él, que no tuvo la dicha o el infortunio de ser testigo y parte de este desaguisado del siglo XXI que nos obligan a empinarnos como lo haríamos con un tonel de aceite de ricino, habla con más propiedad y justeza de la aldea que dejó intempestivamente, que quienes la siguen habitando. Nuestra falta de piso, nuestro gusto por la grandilocuencia, nuestra colectiva egolatría, nuestra historia cargada de niebla y humo, nuestra manía por inventarnos mitos de fallida heroicidad y por contemplar perpetuamente a Adonis en el espejo, todo por ocultar nuestra no admitida vocación para el desengaño.

Reproduzco las primeras líneas que leí al sentarme, un extracto de la entrevista que le concediera a Arráiz Lucca:

“…Bolívar es un personaje fantástico, no por lo que siempre se dice de bajarlo de la estatua (cosa que le hubiera molestado muchísimo porque trabajó para una estatua, se hubiera indignado si alguien le dice que no era una estatua) sino porque es un personaje excepcional, porque es un tipo demasiado solitario, arbitrario y con un "yo" que no creo que otro venezolano haya tenido. Tenía un concepto de sí mismo tan apabullante, tan carente de paisaje. Él se cree el centro del mundo y no ve esto sino como decorado, no le importa en lo absoluto la realidad, por eso llegó a tanto. Un tipo que comete el exabrupto, cuando está liquidado políticamente, de andar pensando cómo van a ser sus relaciones con Inglaterra. Bolívar era un alucinado, un desaforado, un delirante tapando su yo en todo momento para que nadie captara su intimidad, con una vida sentimental terrible…”

Tal pincelada es una joya. Pero me temo que a Bolívar le haya saltado a la arena un extraordinario competidor. Y me temo que el propio Cabrujas no habría dado crédito a tanta desmesura del yo, la cual se ha proyectado -cual sombrío alter ego- entre las muchedumbres, bien sean las que nacieron en el seno del lumpen proletariat o aquellas más hambrientas que, invariablemente, suelen rondar las volutas del poder; descomedimiento del yo que se ha desbordado en los últimos diez años sobre los suelos de un fingimiento que responde al nombre de Venezuela.

lacl
23 de abril, 2009




(El título del libro es El mundo según Cabrujas, Editorial Alfa, Caracas, Abril de 2009)


Post data. A Juan Sánchez Peláez.

Al releer lo escrito en mi segunda glosa en torno al día del libro y caminar por encima de la frase: Este o aquel rostro iracundo deben su ceño a la ausencia de aire en el aire, se hace presente la estampa de Juan Sánchez Peláez pues, involuntariamente he aludido al título de un libro suyo, de un modo no literal, aunque forzosa y desdichadamente, con una significación antagónica a la propuesta por su aérea poesía.

La única vez que estuve en su casa, luego de una plática con varios amigos que cortésmente me convidaron a visitarle, el poeta tuvo la deferencia de obsequiarnos ese libro, Aire sobre el aire, el mío con una dedicatoria que buenamente envidiaron algunos de los compañeros allí presentes. Desafortunadamente, ese libro al parecer partió en peregrinaje de mi biblioteca. En casa mis libros caminan, a veces conmigo, otras sin mí.

También he hecho una alusión a la ausencia en mi glosa segunda, y ya no sé si tan casuísticamente. Pues recuerdo que la dedicatoria que Sánchez estampó en mi libro hablaba de una ausencia y un colibrí. No soy un fetichista, ni coleccionista de huesos, ni iniciador de cultos personales, pero ese libro era verdaderamente especial, único y pleno de significaciones para este servidor. El venerable poeta, un ser encantador, captó esa noche mi sentimiento de ausencia y de alguna manera la asumió de colibrí. Una doliente ausencia que me superaba y que yo me empeñaba en disimular, mas no para él. Tenía un buen juego de estetoscopios el poeta, digno representante de nuestra querida vieja guardia.

Algún tiempo después le vi caminando con su querida Malena del brazo y yo, que secretamente portaba un conato de poema dedicado a él en el bolsillo de mi camisa, con la única misión de obsequiárselo si alguna vez volvía a verlo, no me atreví a importunarlos. Iban tan felices y sonreídos... Me arrepiento de no habérselo entregado ese día, ni después. A veces siento antipatía por mi colosal retraimiento. Surgió como una respuesta a la filiación oscura que se tendiera tácitamente entre nosotros aquella noche, como una respuesta a lo que nos dijimos y a lo que nos callamos, como una contestación a mi ausencia, como una necesidad de mantener el verbo en alto. Y este pecado de aludir nuevamente al título de algo suyo, ahora sí, ha sido adrede. 

Este conato de poema está igualmente dedicado a Luis Eduardo Cabrera, uno de los autores intelectuales (si no el principal) de mi convite a la casa del poeta Juan. Hombre sin igual es Chacho Cabrera, un corazón transportador. Establecimos una amorosa, solidaria y comprometida amistad desde el primer momento, aquel día en que se incorporó a la Dirección de Literatura del CONAC en el que un servidor fungía como Asistente de esa Dirección, amén de llevar adelante varios programas de incentivo literario y cultural. Chacho merece capítulo aparte que algún día escribiré. Su corazón, casa de mil puertas y estancias, ha sido cálido albergue de muchos, un servidor incluido. Ya para esa noche que rememoro, yo había renunciado al cargo burocrático. Fueron nueve meses de parto. Muchas cosas buenas puedo recordar de la experiencia, los cursos, talleres y eventos literarios que se lograron organizar y cumplir en diversos estados del país, el conocer a tanta gente abnegada, haciendo una labor cultural por su mero amor al arte y a la humanidad. Pero más pudo la asfixia burocrática que me llevó a poner mi renuncia de manera irrevocable un mes antes del nacimiento de Sebastián pues, como  alegara en mi renuncia, quería y necesitaba estar libre para disfrutar esos días previos al advenimiento del niño...

En fin, para cerrar, acá reproduzco mi conato:

Mientas dure

A Juan Sánchez Peláez

A Luis Eduardo Cabrera


¿Por qué no soy yo el hijo de un Sioux que, de cuclillas,
soporta impávido las inclemencias del sol
en medio de la aridez de una tierra olvidada,
al margen de una estación de trenes,
o por qué no soy el Yanomami que duerme
sobre un trozo de cartón a la entrada de un centro comercial,
mientras su concubina ofrece sus collares?

¿Por qué no estoy talando árboles obedientemente
o desarmando carros entre refunfuños?

¿Por cuál capricho del destino se dictaminó
que yo no calzara los zapatos
de un inmigrante italiano que vende
la salvación de puerta en puerta?

¿Y quién me legó, además, este arte histriónico
que me permite fingir, ser uno más de la fila?

¿Quién decidió que esté rodando siempre sin meta,
sin querer jamás vestir la camiseta del líder?

¿Quién ha estado girando la rueda de la fortuna?

¿Qué golpe del azar concluyó
que yo no fuera un ángel
o una vieja de sexo desdentado que vende revistas obscenas,
o una breve Ave del Paraíso,
o un pequeño facineroso de la calle?

¿Quién, como un Atlas, está haciendo el gasto
por sostener las murallas de este
inmenso laberinto pavloviano?

¿Y por qué no puede estar la Pavlova bailando
sobre la almohada de mi pecho?

Al menos, tengo la luna.

Estoy vivo y, a veces, tengo la luna.

Que así sea mientras dure.


Salud!
lacl
04 de Mayo, 2009


(Este texto fue publicado en la antología Voces nuevas, editado por el Centro Romulo Gallegos, de cuyo taller de poesía fui uno de los participantes entre 1998 y 1999)
Aire sobre el aire fue publicado por la editorial Rasgos Comunes, a cargo del Catire Enrique Hernández D’Jesús.




© [Luis Alejandro Contreras Loynaz/LetrasContraLetras - contracorrientes]. Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©

miércoles, 22 de abril de 2009

Democracia ampliada. De unas palabras de Max Scheler (1926) citadas por E. R. Curtius / Galería del ver: The Inner Circle - El círculo de poder / Sacco & Vanzetti / Apocalypse Now, de Coppola. Marlon Brando: The Hollow Men, T. S. Elliot

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Democracia ampliada

Traigo a colación unas palabras de Max Scheler, escritas en 1926, y que citara de E. R. Curtius en Literatura Europea y Edad Media Latina. Es una perla.

“…La democracia ampliada, aliada en un tiempo de la libre investigación y de la filosofía y enemiga de la supremacía alcanzada por el espíritu supeditado a la iglesia, se va convirtiendo gradualmente en la mayor amenaza de la libertad espiritual. El tipo de democracia que condenó en Atenas a Sócrates y a Anaxágoras está surgiendo de nuevo en Occidente y acaso también en la América del Norte. Los hechos nos hacen ver, ya hoy, que sólo una democracia militante, predominantemente liberal con las élites, puede ser aliada de la ciencia y de la filosofía. La democracia triunfante, que ha acabado por extenderse a mujeres y adolescentes, no es amiga, sino más bien enemiga, de la razón y de la ciencia…”

Hay que entender la militancia en este caso en el más amplio y menos coercitivo de los sentidos. Desafortunadamente ese vocablo, como muchísimos otros, tanto en lengua castiza como en otras, ha visto reducido su campo semántico a la mínima expresión. Por otra parte, tomando en cuenta los cambios de matiz generados por el paso de los años y el supuesto avance del progreso humano, no deja de sorprenderme la sucinta cita de Scheler y las consideraciones que hace el propio Curtius sobre el amenazante cerco que se le tiende a la cultura y al humanismo en nuestro tiempo. No ha de ser mera coincidencia el hecho de que quienes detentan el poder acostumbren cobijarse bajo una ultrajada noción democracia para embestir al simple ciudadano. Tal como se la vende, tal como se la compra, la democracia conlleva su buena carga de ilusión.

Luis Alejandro Contreras
20 de Febrero de 2009

.
El fotomontaje es de John Heartfield: El brazo ejecutor y la justicia. De Heartfield ya dimos noticia en este blog hace uno o dos meses...



Galería del ver

The Inner Circle / El círculo de poder

Un film para no olvidar...

http://www.youtube.com/watch?v=ryXSF27Yy8g

Sacco & Vanzetti





Otro film inolvidable, Apocalypse Now, de Coppola.
Marlon Brando lee The Hollow Men de T. S. Elliot
http://www.youtube.com/watch?v=th8Y2V0qumE


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Las revoluciones se tragan a sus hijos - La Noche de los cuchillos largos / LUCHINO VISCONTI - LA CAÍDA DE LOS DIOSES / John Heartfield (Helmut Herzfeld) Un maestro del montaje. / Otros registros audiovisuales




















Montaje de John Heartfield (Helmut Herzfeld)  


Salvando distancias, cuántas analogías puede uno palpar entre el absolutismo homicida de los nazis con el rosario de absolutismos que ha prohijado una civilizada barbarie en el mundo, después de terminada la 2da Guerra Mundial.

Anótese lo declarado por Adolf Hitler luego de la masacre conocida como La noche de los cuchillos largos:
 .
“…En esta hora crucial yo era el responsable del destino del pueblo alemán, así pues me convertí en su juez supremo. Giré la orden de disparar contra los cabecillas de la traición y, además ordené cauterizar la cruda piel en las úlceras de los pozos envenenados de nuestra vida doméstica, para hacerle saber a la nación que su subsistencia, la cual depende de su orden interno y su seguridad, no puede ser amenazada con impunidad por nadie. Y para hacerle saber, también, que en el tiempo venidero, si alguien osa a levantar la mano para golpear al Estado, la muerte será su recompensa…”

La noche de los cuchillos largos se tomó realmente tres puestas de sol para consumar la hecatombe de Ernst Röhm y los cabecillas de las SA, un amenazante y muy numeroso voluntariado que significaba un obstáculo para las pretensiones autocráticas de Hitler. Röhm había sido compañero de gestas de Hitler en sus inicios, pero con el tiempo se convirtió en otro ambicioso pretendiente del poder, otro aspirante a la autocracia. En realidad, era una bestia de no menor perversidad que la de Hitler y su combo de secuaces. Unas 85 personas fueron ajusticiadas en esa larga noche del 30 de junio al 02 de julio de 1934 y otras mil y tantas más fueron encarceladas. El gabinete aprobó, entonces, un edicto en el que dejaba constancia que las “providencias” adoptadas por el ejecutivo entre las fechas antes señaladas sirvieron para evitar un traicionero golpe de estado, por tanto, tales providencias eran legales, en virtud de ser actos ejecutados en defensa del propio Estado.

¿No hemos visto estos sucesos, una y otra vez, reproducirse a lo largo y ancho del mundo? Lo grave es que siempre comienzan en espiral y pocos dan cuenta de la preanunciada inmolación… 

lacl
Abril 21, 2009


(EL FOTOMONTAJE ES DE JOHN HEARTFIELD / Emulando a Galileo se titula: Y sin embargo se mueve)

DISCURSO DEL ESQUIZOIDE...
P. S. LAMENTABLEMENTE ESTE DOCUMENTO FUE RETIRADO DE LA RED
http://www.youtube.com/watch?v=29jDQgETNNo

La noche de los cuchillos largos

http://www.youtube.com/watch?v=zz8DoIgSxQc


 LUCHINO VISCONTI - LA CAÍDA DE LOS DIOSES 


John Heartfield (Helmut Herzfeld) Un maestro del montaje. 











Otros registros audiovisuales






viernes, 3 de abril de 2009

Algunos apuntes recientes de mi bitácora acuariana… / Luis Eduardo Aute, La belleza.


© lacl 





* * * * *
(13 de Marzo, 2009)

Le petite bourgeoisie

El ego inflado
empobrece su alma
al poblarla con sus mitos
desahuciados
y aunque, todos los días,
reza por su autoafirmación,
se debate,
gime
y hace escaramuzas
para revelarnos
su majestuosa persona,
no es más que
un alma en pena
vagando entre las otras,
enrareciendo el hálito
de quienes se cruzan
en su camino;
escamoteando
y secuestrando,
en lo posible,
sus alientos.

En realidad,
anda en busca
de una casa
que brinde cobijo
a su desabrigada
intemperie.


* * * * *
(14 de Marzo, 2009)

…Bien vienes mal
si vienes solo…

La frase la ha sacado mi madre
del desván de la memoria,
cuando hablábamos de papá.

- Tu papá siempre soltaba esa frase
en los momentos aciagos.

Es cierto.
La sentencia era muy suya,
pues le daba
una entonación particular,
tal como sucede cuando
el adagio popular
carga un retoño y
brota como un fruto
en la psique del escucha.
Mi padre tenía un oído
fino y pecho
receptivo.

Y acaso ésa haya sido la razón
de que cuando sus labios pronunciaran
algún adagio popular,
a nuestros oídos llegara su sentido
como palabra doblemente iluminada
o como una revelación.

…Bien vienes mal
si vienes solo…

Proverbio o conjuro propicio
para esta era de nubarrones.

Qué memoria la de mi mamá.

Mi padre vino a la mesa porque
ayer fue el día de su cumpleaños.


* * * * *
(02 de Abril, 2009)

Interpolación

…Bien vienes mal
si vienes solo…

A mí desde niño me encantó el hacer juegos
con las palabras y sus sonidos,
con el abanico de sus significaciones:
cacofonías, palíndromos, disonancias
cantos silenciosos en los que cambiaba
la acentuación de la frase…

Y llevo varios días repitiendo un juego
que mentalmente hacía con esta sentencia,
mientras todos en casa estaban ocupados
en alguna labor:

…bien bien es mal
si bien es solo…

Y me torturaba por indagar
si acaso no sería ése
el sentido original de tal adagio.

Si no es por mi mamá, quizás no lo hubiera recordado…


* * * * *
(31 de Marzo, 2009)

Uno de los aforismos políticos de Tomasso Campanella reza:

“…Donde con frecuencia las leyes se mudan
signo es de ruina, como en Florencia lo fueron…”


Fortuna la de Florencia, que ya transitó ese camino.


* * * * *
(31 de Marzo, 2009)

Leyendo a Campanella han venido a visitarme el olor y la memoria de aquel querido tomito de “A buen fin no hay mal principio” de Shakespeare, del que disponía una escueta biblioteca de la Escuela de Letras de la UCV.

La deliciosa lectura de esa obra estuvo por siempre acompañada de un olor que remembraba el chocolate, dulzor alojado en el papel amarillento.

Lo llevo en la respiración.


* * * * *
(24 de Marzo, 2009)

El mundo está
plagado de ortodoxos
de la heterodoxia.


* * * * *
(24 de Marzo, 2009)

Aunque creo que
quienes todo lo gobiernan
son unos cuantos heterodoxos
de la ortodoxia.


* * * * *
(27 de Marzo, 2009)

Perogrullada:

Hay fines que no
justifican medios.


* * * * *
(30 de Marzo, 2009)

Hay quienes asocian el genio al ego
(por alguna extraña razón
suelen asociarlo al suyo).
Pero nada está más distanciado
de un ego exacerbado que el genio.



Nota: El tomo de las Aforismos políticos de Campanella que poseo está obviamente mancillado por el paso de las horas. Fue publicado por el Instituto de Estudios Políticos, Madrid. Tiene más de cincuenta años de editado y recién lo he comprado en la Gran pulpería del libro. Suerte la mía...



Luis Eduardo Aute 
La belleza
href="http://www.youtube.com/watch?v=cghtqLa3R2Q&feature=share">http://www.youtube.com/watch?v=cghtqLa3R2Q&feature=share

Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla,
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra
bajo el paso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón.
Y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera
y el que trepe a lo mas alto
pondrá a salvo su cabeza
aunque se hunda en el asfalto
la belleza.
Míralos como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre
locos, porque nos deslumbre
su parásita ambición.
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
más que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza.
Y me hablaron de futuros
fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaría en el pilón.
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales
tanto vendes, tanto vales
¡viva la revolución!
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza.

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© [Luis Alejandro Contreras Loynaz/LetrasContraLetras - contracorrientes]. Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©

martes, 31 de marzo de 2009

Apuntes extraídos de Cuaderno del geógrafo. / Galería de imágenes: Espiral del tiempo. / Glenn Gould - Bach, Fugue in E-flat major & Cantata "Widerstehe doch der Sünde" / Pat Metheny - Are you going with me.

© lacl 











Apuntes extraídos de Cuaderno del geógrafo.


Así llamo a ese cuaderno porque en la carátula muestra el detalle ampliado de un mapamundi y porque en él se han pergeñado muchos rasguños que luego han partido en peregrinaje a otros cuadernos. Allí se escribieron algunas de las glosas o aforismos que luego fueron a parar en contracorrientes (sentencias en incertidumbre), un conato de poema que “debía” o “tenía” que haberse escrito en la agenda telefónica que resultó ser la matriz de Cuadernario, lo que no pudo hacerse dada la temporal desaparición de mi agendita, alguno que otro sueño y otras glosas del tono y talante de las que integran contracorrientes, pero posteriores a su publicación. 

Lo traigo a colación por razones fundamentalmente emotivas. Porque el pasado y la memoria libran un juego que nunca deja de sorprendernos. Uno nunca recuerda cabalmente (al menos yo) todo aquello memoroso y sensitivo de lo que ha dejado constancia de su vida pasada, su vida vivida, por medio de la escritura o la anotación. Y al revisar el cuaderno del geógrafo me he topado con un texto íntimamente relacionado con una apostilla escrita en la última entrega de febrero de 2009 en este blog. Me han impresionado dos cosas: el olvido en que se había sumido la existencia de ese “aire” escrito el 25 de febrero de 2007 y la exactitud de lo referido en mi glosa del pasado febrero respecto a lo acaecido aquella noche. Acaso sea una tontería que no guarde importancia para nadie más que para mí, pero la reproduzco igualmente porque de lo individual suele surgir espejo de lo anónimo y grupal. Añadiré algunas apostillas escritas en los días subsiguientes a la referida nota y una de más reciente data.

Salud,
lacl

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(Febrero 25, 2007)

Me encontré esta noche con Federico Cisneros, ese venerable anciano que es mi segundo padre, me ha dicho una frase cargada de humildad: “tengo tu libro por un devocionario y a él voy todas las noches”. ¡Me conmovieron tanto sus palabras! Que vinieran de él, de quien no he hecho más que recibir… Y que haya rescatado del desván de la memoria palabra tan sugestiva e insinuante, devocionario, para ventilarla de sentido…

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(Febrero 26, 2007)

Siempre me ha impresionado lo precisos que, en ocasiones, llegan a ser los sueños. Me refiero especialmente a aquellos que vienen a visitarnos con vestimenta de legado, aquellos que se aparecen en medio de la noche para dictarnos una ofrenda, como una tela en la que las imágenes vienen cosidas a las palabras. Digo que son regalo, incluso aquellos que vienen a increparnos con carácter de mandato o ultimátum, pues llegan momentos en que nuestra muda naturaleza se hastía de los yerros a que sometemos nuestra mortal humanidad. Calderón de la Barca dijo que la vida es sueño. Y lo dijo de la manera, a un tiempo mismo, más hermosa y estremecedora que quepa imaginar: escribiendo un extenso y medido poema para ser llevado a escena…

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(Febrero 27, 2007)

Escribir una coma, una palabra, una frase, tres líneas, es un acto que conlleva o supone una responsabilidad. Podarle una coma a tales líneas para, luego, volver a transplantarla es un acto de responsabilidad. Proponer una doble puntuación dentro del discurso es una propuesta de responsabilidad. Delinear una ficción es, también, un caso legítimo de responsabilidad emplazada. En ocasiones, un poema se nos presenta con la vestimenta de la ficción, y no por ello viene exento de responsabilidad. Suele pensarse que es en las memorias, en las confesiones o, quizás, en la desusada carta de íntimo y amoroso tono en donde los seres humanos volcamos toda la honestidad de que podemos ser recipiente, pero ello no siempre resulta ser tan cierto. En una novela, en unas memorias, ¿qué es real, qué es ficción? Juan Ramón Jiménez se decía: he soñado mi vida y he vivido mi sueño. Un adagio puede llegar a ser tan iluminador, tan combinado de sentidos y cargado de responsabilidad como el más voluminoso tratado filosófico sobre ética o metafísica y estoy seguro de que todo filósofo que persiga a sensatez acordará conmigo en ello, pues no va en desmedro de las virtudes de filosofía.

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(Marzo 02, 2007)

Vivimos en el útero


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Y una anotación más reciente, escrita en ese mismo cuaderno del geógrafo, el cual no tiene, como se habrá conjeturado, otra misión que la de servir de bitácora informal…


(Marzo 24, 2009)

Hay un tiempo interior en las aguas abisales e insondables de la psique. A veces, le prefiguramos o presentimos como el reposado cuerpo de las aguas de un estanque o como el mar profundo o como la vertiente de un lento y rumoroso río.

A mí me gusta llamarle tempo,
acompasado fluir
que no se mueve.
Todos le tenemos
y él a todos nos tiene,
le vivimos,
nos vive.
Pero a muchos de nosotros
-quizás a demasiados-
se nos va la vida
sin cruzarle una palabra
o enviarle una misiva,
como si se tratara de un vecino al que,
por décadas, diariamente
otro se encuentra
por calles y pasillos,
sin que ni a uno ni a otro
les mortifique el dardo de la curiosidad.
Jamás llegarán a conocerse.

En el fragor de la enceguecida y depauperada épica de la modernidad el tiempo ha sido aherrojado a una roca, para representar el suplicio de un redivivo y encadenado Prometeo.
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Fotos: las imágenes de arriba fueron tomadas por el cariño traidor. Las incluyo ahora porque me cansé de colocar siempre mi sombra… El resto de las imágenes sobre el tiempo han sido tomadas de la red, a excepción de la de Vishnu y su esposa Lakshmi, descansando sobre la serpiente de mil cabezas, en un parentesis entre sus creaciones, la cual proviene del maravilloso libro "El hombre y el tiempo" de J. B. Priestley, del que me hice hace muchos años...






Galería de imágenes: Espiral del tiempo.








J. S. Bach - Glenn Gould
Bach, Fugue in E-flat major & Cantata "Widerstehe doch der Sünde"







Pat Metheny - Are you going with me




Lamentablemente retiraron de la red el hermoso video de un viaje por carretera que acompañaba a esta hermosa composición de Pat Metheny
https://www.youtube.com/watch?v=RU6jvtmL4po


© [Luis Alejandro Contreras Loynaz/LetrasContraLetras - contracorrientes]. Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©

jueves, 19 de marzo de 2009

Cuadernos de juventud. Cuando ese estremecimiento se torne voz, las palabras no serán en balde. lacl / Nicolaus Lenau. Waldlieder, Nro V: Como Merlín quisiera vagar por los bosques. / Guarida de los poetas - Homenaje al cine de autor - "Mis diez mejores y otras adiciones" - ENTREVISTA Andrei Tarkovski

© lacl 
















Me consigo, en un vetusto cuaderno, un texto de principios de los años 80, cuando era cometa de órbita impuntual (o puntualmente imperfecta) de la UCV y de la Escuela de Letras. Amén de viejos escritos, está plagado de garabatos y páginas que, a modo de cartel, exhibían palabras como UCV, EL PARAISO, EL SILENCIO, EL CAFETAL. Eran los años en que uno podía llegar al Machu Pichu pidiendo una colita o aventón levantando el pulgar o, más prácticamente, mostrando en un cartel el lugar de su destino. Acoto que ese cuaderno vive conmigo desde los setenta. Amo mis viejos cuadernos, son mi familia secreta. Por cierto que llevo acaso más de un lustro (creo que esperanzadamente me engaño, acaso ya sean dos) rogando que aparezca uno de mis cuadernos, aquel en el que llevaba escrito -entre otras cosas- un ensayo sobre Walt Whitman o, más apropiadamente, sobre su singular poética del aire, pero nada que aparece, es como un hijo perdido del que no se tiene nunca más noticia alguna... Claro que he pensado, una y mil veces, que podría volver a escribirlo, que en líneas generales, no sería muy distinto hoy de lo que fue ayer, pero nunca he querido ser infiel a lo que he sido. Por ello me he abstenido de reescribirlo. Pero como hay temas en la vida personal que nos resultan perentorios para seguir subsistiendo, me temo que, en algún momento, acabaré por reescribir mis impresiones sobre las líneas magníficas que a manera de prólogo a sus Hojas de hierba, nos legara el viejo Walt sobre poesía y humanidad.

Bien. Excusándome por tal divagación, me remito ahora a reproducir el inédito capricho del que hablaba al principio...

Más abajo he colocado varios videos, que uno puede localizar en youtube, de filmes que considero clásicos, aunque también he agregado algunos documentos que, muy lejos de ser “clásicos” del séptimo arte, los considero apropiados como puntos de apoyo a las obras que se incluyen, tales como algún discurso de ese descaminado de la humanidad que fue Adolfo Hitler (quien en su momento representó el sentir de muchedumbres o, por mejor decir, representó la locura que -de tiempo en tiempo- logra enquistarse en nuestros corazones, para encadenar los pechos de la multitud), o aquel otro que contrapone los histrionismos de Charlot y del chiflado Führer. Hay un grupo de duendes empeñados en robarme el “tempo”, pero en algún momento lograré subir las glosas que tengo pendientes por subir a este blog…
Salud!
lacl


Cuando ese estremecimiento se torne voz las palabras no serán en balde.

…quiero las cosas que existen, no el tiempo que las mide…

Alberto Caeiro


Tiempo espinoso para que la voz del hombre desate el nudo tenso que la oprime. Temporada abierta a la mutua caza cotidiana. Suma innumerable de jornadas con barrotes. Tiempo arisco para el hombre prorrumpir palabra, devenir palabra. Nos hemos habituado a conformarnos con las máscaras de las palabras, nos basta su temblor puro luminoso. Las lanzamos al vacío y nos llenan con una ligereza de brisa sin preguntas. Las contagiamos de vacío al querer entronizarlas, al hacer de ellas (o del esqueleto sonoro que hay en ellas) nuestro fin, cuando en realidad, son sólo parte –importantísima, pero parte al fin- de nuestra presencia en la vida, de nuestros pasos por el mundo; son una manera de brotarnos. Hoy por hoy, las palabras han pasado a ser meros objetos utilitarios, de cuyo valor de cambio nos servimos para negociar la opacidad de nuestras inconfesiones, nuestros negados atisbos. Las hemos convertido en una máscara más: nacen en los labios y no en el torrente de la vida que, como un pájaro callado, nos picotea en el reverso de la piel.

Las palabras, por sí mismas, no conducen a ninguna parte. ¿Se justifican acaso la invención, la imaginación, las insólitas asociaciones en un poema que se clausure en sí mismo? No, dado que la poesía no es susceptible de ser encerrada en círculos viciosos, ni siquiera puede ser encofrada en la rigidez de los objetos verbales. La poesía no es un hombre angustiado suicidándose, aun cuando el cantor termine por suicidarse (o le suiciden, parafraseando a Artaud)

Hay quien intenta imponer un lenguaje a lo poético, simple o lamentablemente, porque no ha permitido, no se ha permitido o no le han permitido que la vida, ese fluir diáfano y continuo, se manifieste en todo su poder de una manera también diáfana y continua. Se manifiesta, sí, pero como una mutilada ofrenda, un escindido regalo. Y yo no niego que al poema hay que trabajarlo, perfeccionar su decir. Pero no será más que una colecta de vanas palabras si, antes, no hemos reconocido la perentoria exigencia de enhebrar nuestro vivir, por muy precario que nos parezca, gesto que nace del captar o auscultar lo que late debajo de las cosas, de la escucha del rumor perfecto de su canto.

Toda entidad o ser, toda cosa viva o aparentemente inanimada tiene voz propia. Y el término perfección no guarda aquí ninguna connotación ética, como lo digno de imitar, pues la vida es perfecta en tanto que es vida. Hay quienes se afanan en que se les considere poetas de “primera magnitud” o “innovadores dotados de una sensibilidad superior”, cuando ni siquiera son capaces (ya que no de conmoverse) de mirar al zapatero que, tendido en la acera de una calle cualquiera, rinde culto a un clavel rojo que emerge de su caja de herramientas. De tal manera que escriben sus poemas pensando únicamente en el valor poemático que encierran como edificación artística o intelectual. Levantando el poema, derriban la voz del hombre, la de la poesía; esa voz que no se “construye” -porque ya está dada-, sino que se descubre (aun cuando luego nos afanemos en tallarla o trabajarla, en hacerla cosa).

Podríamos elucubrar una propuesta: la poesía es un espantapájaros resignado al posar de lo inútiles. Pero si esto sucede, si esto se mira y se piensa así, es porque en nombre de la poesía, se han erigido muchos espantapájaros y porque esa indumentaria ha quedado reservada para la impostura y los impostores.

La poesía se bate por los rincones del mundo: en el líquido insondable que se nos manifiesta lago, mar o río, por ejemplo; en el múltiple y vasto vaso que todos empinamos; en los brillantes flujos que recorren nuestra frente o en las diminutas y radiantes piedras de sal que nacen en los ojos y sucumben en los labios. Está en todas partes, decimos. El agua, como todo elemento natural, es poesía convertida, poesía real, es realidad hecha realeza.

Zambullámonos pues en el espeso fondo de los sucesos y presencias que nos viven y vivámoslos a ellos. Colguémonos del sol, de los olores, de una mirada furtiva callejera, de una carcajada resonando culebra, cabellera o arbusto, perdiéndose en la noche. Permitamos que brote ese común estremecimiento que es aborto del engaño de un vivir sin pulsaciones, exangüe, rutinario; ese vivir desfallecido que asumimos como normalidad.

Cuando ese estremecimiento se torne voz, las palabras no serán en balde.


Luis Alejandro Contreras
(probablemente 1981 o 1982)



* * * * *

Tomado del mismo desvencijado cuaderno del que he dado noticias arriba. Si mal no recuerdo, lo copié de la Historia trágica de la literatura, el fabuloso libro de Walter Muschg con el que vinimos a dar gracias a la recomendación que, por aquellos años, nos hiciera el poeta y profesor Eli Galindo, para presentarlo en un seminario sobre simbología con el profesor Daniel Medvedov, ambos maestros muy gratamente recordados…


Como Merlín
quisiera vagar por los bosques;
lo que soplan las tormentas,
lo que rugen los truenos
y lo que quieren los rayos,
lo que hablan los árboles,
cuando se desgajan,
quisiera yo entenderlo como Merlín…
Con música cae la luz de la luna
sobre la encina y el rosal,
y en el cáliz de los musgos más delicados
resuena el poema eterno…”

Nicolaus Lenau. Waldlieder, Nro V





Guarida de los poetas - Homenaje al cine de autor - "Mis diez mejores y otras adiciones"

Esta guarida de los poetas está dedicada al cine y a la memoria fílmica que no siempre va de la mano con el cine, porque el séptimo arte ha sido utilizado tanto con loables como con escabrosos fines. Pero cuando ha sido utilizado como recurso de la barbarie, allí han quedado sus documentos, para que la poesía y el humanismo se sirvan de ellos para desnudar las falencias de la “civilización”. Los documentos fílmicos agregados más abajo obedecen, en algo, a una precaria lista que requirieron los amigos de Con-Fabulación, quienes -según entiendo- están trabajando en una edición sobre los filmes más importantes de la historia del cine.


Extracto de una carta a los amigos de Con-Fabulación. *

…De hecho he pasado muchos días rumiando imágenes y deleitándome en el recuerdo de las películas que más aprecio. Pensaba que ya era tarde por mi tardanza en contestar. Qué difícil ha sido elegir. Toda lista de este tipo termina siendo injusta, por incompleta, pero aquí va... En el fondo es más una lista de directores que de filmes, lo cual es igualmente injusto, pero hay que reconocer que, de los directores incluidos, uno puede tomar muchas de sus cintas y colocarlas, con toda justicia en una lista de las llamadas “Top Ten”, expresión tan del gusto del Show Business. De los directores incluidos en mi lista sólo hay dos de obra sucinta: Ron Fricke, cuyos filmes toman años en ser confeccionados, actualmente está filmando Samsara y lleva varios años rodándola. Y el actor Charles Laughton, quien sólo dirigió la cinta que incluyo en la lista, pero que es -a mi juicio- una obra maestra y un antecedente a muchas cintas que versan sobre el tema de los artificios humanos que tan bien saben disimular la crueldad. Me parece ancestro de filmes como, por ejemplo, Cabo de miedo, que tuvo dos famosas versiones, con Robert Mitchum y Gregory Peck en rol estelar en la primera y Robert De Niro, Nick Nolte, Laura Dern y la fabulosa Jessica Lange en la segunda, que dirigió Scorcese. Me vi forzado a retirar de la lista un filme olvidado, de un director no menos olvidado: La propiedad ya no es un robo, del cineasta Elio Petri, quien sólo filmó siete filmes, si la memoria no me falla. Tenía que hacerle espacio a Luis Buñuel y Los olvidados; cuya filmografía no dudo en catalogar como una de las más completas y sustentables. Hubiera podido colocar, en su lugar, La Vía Láctea o Viridiana, sin ningún titubeo.

Otras omisiones o lagunas destacables serían las de muchos y excelentes directores italianos (Visconti, Pasolini, De Sica, Scola, Bertolucci, Rosellini), el expresionismo alemán, el cine polaco, el cine ruso de los años precedentes a la caída de la cortina de hierro, la brumosa poética del cine francés de los años 30 y 40, los directores de la Nouvelle vague, algunos filmes de Monty Pithon y por supuesto, una enorme muestra de filmes norteamericanos, tanto clásicos como modernos, empezando por Citizen Kane, de Orson Welles. Tampoco sé cómo hice para dejar fuera las cintas Hiroshima Mon Amour o Providence (una alegoría indispensable) de Alain Resnais. Bueno, creo que si la lista fuera de cien títulos igualmente seguiría siendo injusta e incompleta…

Un calido abrazo!

Luis Alejo.
P. D. 1 Debajo va la selección:

1. Tiempos Modernos, Charlie Chaplin.
2. El Espejo, Andrei Tarkovsky
3. El Séptimo Sello, Ingmar Bergman.
4. Kagemusha, Akira Kurosawa.
5. 8 y ½, Federico Fellini.
6. Andréi Rubliov, Andréi Tarkovsky.
7. La Naranja Mecánica, Stanley Kubrik. (a pesar del paso de los años, sigue siendo una reflexión insoslayable sobre el destino de la civilización moderna)
8, Baraka, Ron Fricke (todo un poema visual)
9. La noche del cazador, Charles Laughton (genial y único filme de Laughton)
10. Los olvidados, Luis Buñuel.

Con-Fabulación: http://con-fabulacion.blogspot.com/

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Y ahora voy con un muestrario de algunos de los filmes citados y otros que no pude incluir. Los documentos fílmicos en que aparece ese geniecillo del mal que fue Monsieur Hitler, obviamente no son incluidos aquí por su carácter ético o estético, únicamente lo hacemos para que sirvan de contraste a esa estupenda película que es El gran dictador, de Charles Chaplin.

Aprovecho para recomendar un excelente libro: De Caligari a Hitler. Historia psicológica del cine alemán, de Siegfried Krakauer, publicado en español por Paidós Ibérica S. A.

NOTA BENE: Los vídeos que no sean visibles acá, usted podrá verlos en su red originaria.


Charles Chaplin - Modern times - Tiempos modernos








Charles Chaplin - The great dictator - El gran dictador

Mirar en YouTube



Delirios de grandeza: 
Charlot como dictador
(Hacer clic donde dice "Mirar en YouTube")

http://www.youtube.com/watch?v=zroWIN-lS8E



Uno de los gags más hilarantes del cine / City Lights / Charlot lo hace todo por ganarse unos reales y ayudar a su platónico amor a recobrar la vista...







La noche del cazador - Charles Laughton

http://www.youtube.com/watch?v=2C6uMwThpLA

Luis Bunuel - Los olvidados










Andrei Tarkovski - Andrei Rubliov








Andrei Tarkovski - El espejo 




Ingmar Bergman - El Séptimo Sello 
Mirar en YouTube












Federico Fellini - 8 y 1/2
Mirar en YouTube



El templo del mundo, al decir de Robert Graves: Baraka 



https://www.youtube.com/watch?v=2WHx2ITKtUg 

 
ENTREVISTA



http://www.youtube.com/watch?v=gy1DpCOON6Q

http://www.youtube.com/watch?v=2MoVQr1t8kU


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