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Recuerdos de un país en el cepo.
Otro texto sobre la inmolación del joven estudiante Bassil Da Costa.
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Esto escribía el 07 se Mayo de 2014.
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En llegando a casa...
Hoy estuve pegando saltos por la ciudad, cual saltamontes buscando lo que no hay. Sin pensarlo siquiera, pasé dos o tres veces por esta esquina con el carro buscando donde estacionar. Subí más arriba, hacia el centro de la ciudad y, conseguido mi cometido, bajé a pie por la misma avenida hacia La Candelaria y di con su muro, el muro de Bassil que ahora llaman esquina de Da Costa/Montoya. Acaso la llaman así para que no les vuelen los escritos que en el muro le dejan sus familiares y amigos, porque en esa esquina murió fue Bassil, no Juan Montoya. Pero me ha conmovido que tuvieran ese gesto para quien en vida transitara por la acera de enfrente, sin pensar que podía cruzar la calle para cruzar la mano. Es el más sencillo de los gestos, ése por el que abogan los muchachos que hoy manifiestan su discrepancia para con un discurso sin suelo, plagado de falsos golpes de pecho y algunas maniobras no tan falsas en pos del aniquilamiento de la vida humana. Ellos, los muchachos que hoy manifiestan su disenso, aun a costa de poder perder la vida o a la de, quizás, quedar lisiados físicamente o marcados tácitamente hasta el final de sus días, se la juegan a sabiendas de la impostura del conjuro al que adversan, el conjuro de una cofradía que se caracteriza por cultivar muy esmeradamente, cual si fueran rosas, todas las máculas y pecadillos que han de achacarle, de un plumazo, a quienes se atrevan a decir la verdad (esto es, contradecirles) con la pretensión de poder convivir en santa paz. En líneas generales estos muchachos no han perdido el candor a pesar de su protesta.
Notas de cumpleaños, recuerdos, añoranzas... Eso es lo que lee uno al pararse en esa esquina.
Me quedé parado allí por unos minutos y, de pronto, estaba rodeado de lectores transeúntes. Al regreso no pude volver a detenerme dado el acentuadísimo tono de desborde que cobró el palo de agua que (¡por fin!) cayó sobre Caracas…
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Reseña de la BBC sobre el reportaje de ÚLTIMAS NOTICIAS que mereció el premio Gabriel García Márquez de periodismo. (BBC, 2 de octubre 2014)
[ABRO CITA]
El 12 de febrero de 2014 se realizó en Caracas una marcha estudiantil que terminó en tragedia. Dos personas -Bassil Da Costa y Juancho Montoya- resultaron muertas.
El periódico venezolano Últimas Noticias, el de mayor circulación en Venezuela, realizó un trabajo de investigación audiovisual que publicó en su sitio web, que logró dar con los sospechosos de la muerte de los estudiantes.
"A través de un trabajo de investigación audiovisual y de una curaduría de fotos y vídeos ofrecidos por vecinos y testigos de los hechos, logramos determinar que los asesinos de Da Costa eran policías y funcionarios de inteligencia de Nicolás Maduro", aseguró el medio.
A raíz de este trabajo de investigación periodística, la fiscalía dictó orden de captura para todos los responsables.
La investigación recibió el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, uno de los galardones periodísticos más prestigiosos de Latinoamérica, en la modalidad de cobertura.
[CIERRO CITA]
A continuación algunas imágenes del mencionado reportaje.
Sin comentarios...
Agrego uno de mis comentarios de aquella hora en una tertulia cibernética:
Realmente da mucho dolor que se vea cercenada una vida que apenas comenzaba a despuntar. Es el absurdo de la vida humana. Quienes defienden empecinadamente sistemas coercitivos, por mucho que se amparen en una ideología que aspira a mejorar el mundo, no deberían poner nunca al margen el aspecto ético de los medios de que han de valerse para lograr sus objetivos. Sobre todo si sustentan sus doctrinas en una finalidad supuestamente humanística. Por desgracia, los individuos que se agrupan en clanes o cofradías con la misión de convertirse en alternativa de gobierno o en factor de poder político suelen ser personas en quienes andan divorciadas la acción y la palabra.
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