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EL CABALLERO DE NEGRO IMPENETRABLE
A Salvador Garmendia
A una cierta y ambigua hora de la noche
el caballero de negro impenetrable
desempolvaba su hábito
calzaba sus botas y sus guantes
blandía su cayado
y no obstante la gravedad y el viento
oscuro del ceño
el caballero de negro impenetrable
no lograba apagar el ruido
de aquellas fosforescencias sibilinas del párpado
que aguijoneaban y punteaban a las ciegas murallas
A lo lejos se anunciaba en los pasos
de las frías falanges
que engrifaban los pelos
y despintaban las paredes y el rostro
A largas zancadas
el caballero de negro impenetrable
unía los extremos del universo
iba de la Ceca a la Meca penetraba perneaba a grandes trancos
de un confín al otro sobre los corredores de sombra
aplastaba a los antípodas
invocaba las fórmulas rituales
y finalmente se tumbaba
y cerraba los ojos como en sueños
Francisco Pérez Perdomo, de su libro CEREMONIAS, Monte Ávila Editores, Caracas 1976.

































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