España, aparta de mí este cáliz, dijo y escribió alguna vez el poeta César Vallejo. No está nada fácil el momento ni la encrucijada en que se encuentra la amada España. El fascismo es una suerte de maniqueísmo y desgraciadamente es promulgado a izquierdas y derechas. Bastantes pruebas de ello hemos tenido que padecer aquí, al otro lado del Atlántico, con una pseudo izquierda con prácticas de tiranía y una red internacional del altruismo con piso de vidrio. Las minorías gobernantes de aquí o de allá están siempre expuestas a la seducción de tal maniqueísmo y a las prácticas del fascismo, sea que se vistan de una democracia plena de golpes de pecho o de un socialismo de cartulina y figurines. El dilema está allí y no es llano el camino para que se resuelva, de manera favorable, para el conjunto entero de la humanidad, toda vez que el fascismo es el arma, oculta en los discursos pero presente en los hechos, de tales minorías. Y el ciudadano de a pie es el que paga las consecuencias. La única vía que avizoro para no caer en la celada radica en un examen de conciencia que pueda hacer el individuo, la divina persona humana, uno por uno. Pero ello no es posible o se hace cuesta arriba cuando las pasiones son exaltadas con parlantes y altoparlantes signados por la irreflexión y, sobre todo, por el odio implacable que tras bastidores transpira bajo esa capa de inconsciencia. Con biberones de fanatismo la civilización se aproxima, cada vez más, hacia el borde del precipicio.
lacl, 26 de julio de 2026
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http://www.youtube.com/watch?v=G03oGsAz3ZM&feature=related
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye, luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene sus ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
http://www.youtube.com/watch?v=7pxdBdn8Yhw&feature=related

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