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PALABRAS, otra versión revisada, 7 de febrero, 2026
PALABRAS
Dilapidar las mistéricas
insinuaciones del verbo,
violación de la ley suprema
Ellas son joyas con las que labramos
lenguas sepulcrales,
prendas con las que engastamos
una trama de epitafios
que comprueban el teorema
de una soberanía incontestable:
el sacrílego teatro del hombre
pisoteando el arte de la memoria
Pero ellas disponen de taller propio
y a nuestro pesar,
a golpes de fuelle y martillo,
labran su versión propia
de la memoria de los hombres
(Un alto precio tienen hoy,
para los hombres,
las artes del axioma
y de la representación,
con ello ilustran
fastuosas y redichas verdades,
espoleando las sinuosas fronteras
del fatum de los Misterios;
y el corolario es que, al final,
todo termina siendo
una burda ficción de agónicos
y agremiados Prometeos)
No obstante, ellas siguen a nuestro lado,
van con nosotros al mercado,
arriesgan su piel por nuestra causa,
viven incluso nuestras vidas,
que de nada nos percatamos.
Mas, aquí y ahora, presenciamos
la sigilosa cópula del humus y la luz,
auge de la materia hecha
con piel de nubes
y su final unión con el misterio
(su más elevada evidencia), y que,
como Orfeo resucita
y vuelve desde el Hades,
retorna ella, lujuriosa,
cargada de tiempos postreros
y mostrando
un espejo en la
escena
Aunque, al final, prevalezcan
las minucias
de las trágicas obras
de la historia,
ese recuento de calamidades
que los hombres se regalan,
generación tras generación,
como un luctuoso legado,
arcano de la muerte
para todo consuelo o esperanza
Aquí y ahora, escuchamos
sus voces elevándose
como
catedrales,
para luego difuminarse,
más vertiginosas que una flor al
marchitarse
Podemos ver la rogación en sus manos,
implorando por una razón
extremadamente pobre,
pretendiendo ataviar
con señales y evocaciones
sus elevadas y secretas añoranzas,
mientras un silencioso soplo roza
la superficie, lo diferente, lo opuesto
Y de ello obtienen, por toda recompensa,
su lengua cercenada
más la inefabilidad
de presentarse al alma
en una sola intuición,
cual victoriosos soldados de Pirro
Pero, a sus espaldas,
las palabras transportan las fronteras
de lo infinito al reino de ser
Cifras inagotables de lo indecible
son toda su esencia
Discurso mudo,
rezo, quietud, blasfemia o duda,
inmaduros frutos de sabiduría
En ellas viaja, inoculada,
la misteriosa solemnidad
de toda contemplación
y de todo asomo al mundo
Y por su gracia
en nosotros
reverberan
las imágenes,
acaecimientos de la primitiva luz
de un recuerdo lejano
(lacl)
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