Vistas a la página totales

miércoles, 18 de febrero de 2026

El derecho internacional es la nueva excusa para afianzar las dictaduras populistas, por Ricardo Manuel Rojas /

 

Reproducimos los  comentarios del jurista Ricardo Manuel Rojas, de Argentina, los cuales fueron publicados a mediados del mes de enero de 2026.

***

📌El derecho internacional es la nueva excusa para afianzar las dictaduras populistas, por Ricardo Manuel Rojas 

Comenzó en 1990, con el Foro de Sao Paulo, apadrinado por #Lula y comandado por el único partido político de aquellos tiempos que estaba en el gobierno: el Partido Comunista de #Cuba.

La tesis fue: ganar elecciones por procesos democráticos legítimos, y al día siguiente comenzar un proceso de eliminar los controles, los contrapesos, las limitaciones constitucionales, incrementar el poder hasta convertirse en dictadura. En ese proceso, para cuando el gobierno sea visto como autoritario, se asegurará de no dejar ningún resquicio para que la gente pueda enfrentarse con éxito a él. El monopolio de la fuerza, de las armas, de la riqueza económica, la anulación de la propiedad privada y la eliminación de los derechos políticos impedirá entonces que esa dictadura pueda ser combatida desde adentro.

Una vez que alguno de estos partidos gana, la alternancia política virtualmente desaparece, la resistencia armada se vuelve imposible, y como frutilla del postre, la ayuda internacional es considerada por el "derecho internacional" como una injerencia indebida en los asuntos internos.

Paralelamente, los organismos internacionales se preparan para anular cualquier respuesta institucional. La defensa de los derechos individuales violados por una dictadura, por parte de una fuerza armada en el seno de Naciones Unidas, será neutralizada con el veto de los hermanos mayores (China o Rusia). Las denuncias ante tribunales internacionales por crímenes de lesa humanidad dormirán en cajones y no serán impulsadas, como ha ocurrido durante años con muy fundadas denuncias ante la Corte Penal Internacional contra gobernantes de Cuba y Venezuela.

No es casual que Cuba haya sido quien primero vio esta estrategia. El derrocamiento de Batista en su momento (un dictador que no se distingue sustancialmente de Maduro), fue un exito revolucionario, pero a la vez un llamado de atención de que el nuevo gobierno podría ser a su vez derrocado en el futuro por los mismos medios.

Por ello los manuales del Foro de Sao Paulo enseñan que el paso más importante del gobierno populista triunfante será neutralizar cualquier oposición.

Derrocar a un dictador que usurpó el poder en Cuba se consideró un triunfo de la democracia y los derechos.

Capturar a un usurpador del poder en Venezuela en las nuevas condiciones -lo que sólo podía lograrse desde afuera-, es considerado por el "derecho internacional" como una injerencia indebida, un crimen por el cual muchos querrán, incluso, responsabilizar a Trump.

Es esencial repensar los conceptos.

***

📌 Dictadura venezolana: la «Caja de muñecas» y el horror en los centros de detención

La dictadura venezolana ha implementando métodos de tortura que violan los derechos humanos más básicos. Uno de los más estremecedores es la llamada “Caja de muñecas”, denunciado por la activista y defensora de derechos humanos Tamara Suju, directora ejecutiva del Instituto Casla. 

Fuente: infobae

Este método consiste en encerrar a personas detenidas, en su mayoría opositores políticos, en un espacio tan reducido —de aproximadamente 60 cm por 60 cm— que no permite sentarse, agacharse o moverse libremente. Los testimonios de sobrevivientes relataron haber pasado días completos dentro de este “cajón”, sin comida, sin agua, sin luz y con tan poco aire que la sensación se parece a estar sepultado vivo en un ataúd. Algunos detenidos perdieron la noción del tiempo, alucinando por falta de estímulos y de espacio físico. 

Fuente: infobae

🧠 El impacto no es solo físico, sino profundamente psicológico.

Quienes han sobrevivido describieron secuelas que van desde el deterioro muscular hasta traumas duraderos que afectan su vida cotidiana. Estas prácticas no son aisladas: forman parte de un patrón de represión sistemática contra quienes expresan disidencia en Venezuela. 

📢 ¿Por qué es importante hablar de esto?

Porque conocer la verdad impulsa la solidaridad internacional y la exigencia de justicia. Compartir estas historias visibiliza a las víctimas. La Corte Penal Internacional y la Organización de Estados Americanos no han realizado mucho al respecto. 

Fuente: infobae

🛑 Aquí no se trata de política partidaria: se trata de derechos humanos, de humanidad y de justicia.

No normalicemos el horror. Informémonos y levantemos la voz.

📍 Fuente: “Caja de muñecas”, la tortura que usa la dictadura venezolana en sus centros de detención — Infobae, 13 de diciembre de 2021.

***

📌 Autodeterminación de los pueblos: una mentira bajo dictadura

La autodeterminación de los pueblos es un principio central del derecho internacional: significa que una sociedad puede decidir libremente su destino político, económico y social.

Pero esa libertad no es solo una palabra bonita en los tratados de la ONU: requiere condiciones reales para existir.

Un pueblo no puede autodeterminarse cuando vive bajo una dictadura.

Cuando el poder encarceló opositores, persiguió a quienes piensan distinto, censuró la prensa y gobernó mediante el miedo, la voluntad popular deja de ser libre. En Venezuela, El Helicoide se convirtió en el símbolo más brutal de esa realidad: un edificio que pasó de ser un proyecto urbano a funcionar como centro de detención, tortura y castigo político.

¿Puede un pueblo elegir su futuro cuando el precio de disentir es la cárcel o la tortura?

¿Puede hablarse de autodeterminación cuando los líderes opositores están presos, exiliados o silenciados?

La respuesta es clara: no.

Las dictaduras suelen simular elecciones, discursos soberanos y apelaciones al “pueblo”, pero mientras el disenso sea castigado y la libertad sea reprimida, la autodeterminación es solo una fachada. No hay decisión libre donde hay terror.

No hay voluntad popular donde hay represión sistemática.

La autodeterminación no existe sin libertad política real.

Y no hay libertad donde el Estado ejecutó, encerró y torturó a sus propios ciudadanos.

Defender la autodeterminación de los pueblos también es denunciar a los regímenes que la usan como excusa para perpetuarse en el poder.

***

🚨 EL HELICOIDE , SÍMBOLO DE MUERTE ☠️🚨

📍 El Helicoide – Caracas

Lo que iba a ser un símbolo de modernidad hoy es uno de los centros de tortura más denunciados del régimen de Nicolás Maduro.

❌ No es una cárcel común.

❌ No es un edificio abandonado.

❌ Es un instrumento de terror estatal.

🏗️ Del progreso al horror

El Helicoide fue diseñado como un centro comercial de vanguardia. Hoy, bajo control del SEBIN, funciona como centro de detención ilegal.

⚠️ ¿Qué ocurre puertas adentro?

👉 Detenciones arbitrarias

👉 Torturas físicas y psicológicas

👉 Aislamiento extremo

👉 Amenazas a familiares

👉 Condiciones inhumanas

🩸 Allí estuvieron estudiantes, periodistas, dirigentes políticos y ciudadanos cuyo único delito fue pensar distinto.

🗳️ Sin libertad no hay elecciones

No puede haber democracia cuando el disenso se paga con tortura.

Un pueblo no se autodetermina bajo miedo.

📢 No mires para otro lado

Hablar del Helicoide es un deber moral.

Callar es ser cómplice.

💬 Comentá, compartí y hacé visible lo que el régimen quiere ocultar.

✊ Venezuela merece libertad, no represión.

***

Cuando la “neutralidad” termina sosteniendo a la dictadura

No sé puede poner en el mismo plano una dictadura criminal consolidada y una acción externa destinada a removerla. Esa falsa simetría es funcional a la permanencia de Nicolás Maduro en el poder.

Venezuela no es una democracia imperfecta: es un régimen autoritario que anuló elecciones libres, persigue opositores, encarcela, tortura y expulsa a millones de ciudadanos. Cuando no hay Poder Judicial independiente, ni prensa libre, ni elecciones transparentes, hablar de “autodeterminación” es una ficción.

Durante años se insistió en salidas pacíficas, diálogos, mediaciones regionales y presión diplomática. Todas fracasaron. El resultado está a la vista: más pobreza, más presos políticos y más exilio. Pretender que el mismo régimen que destruyó las instituciones ahora permita una transición democrática voluntaria no es realismo político, es negación.

El argumento de la soberanía tampoco se sostiene cuando un Estado se transforma en un aparato de represión contra su propio pueblo. La soberanía existe para proteger a los ciudadanos, no para blindar dictadores. Cuando un régimen viola sistemáticamente los derechos humanos, pierde legitimidad moral y política.

La acción impulsada por Donald Trump no fue un acto de imperialismo caprichoso, sino la consecuencia del vacío de liderazgo regional, especialmente de América Latina, que eligió mirar para otro lado mientras Venezuela se hundía. Ese silencio permitió que la dictadura se consolidara.

Defender la extracción de Maduro no es “apoyar la guerra”, es apoyar el fin de una tiranía. Es entender que, en contextos extremos, la inacción también mata. Y que muchas veces, la neutralidad no es virtud: es complicidad.

La democracia no se declama: se garantiza. Y en Venezuela, hace tiempo que eso ya no era posible sin un cambio de poder real.

***

No hay comentarios.: