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lunes, 31 de agosto de 2020

¿Nos da miedo pensar? Bertrand Russell. Principios de Reconstrucción Social. / Orson Welles, tributo audio-visual




Últimamente (un últimamente que pudiera ser difícil de datar) la palabra pensamiento ha estado surgiendo como tema en muchos de los escritos a los que he estado dándole vueltas. Nada hay al azar. Probablemente, mi inconsciente, necesita dialogar sobre esa arista del vivir, tan soslayada, maltratada y manoseada, como lo es la del mero discurrir. Entre mis  lecturas recientes se encuentran unas cuantas glosas de los nuestros y, entre ellos, Enrique Bernardo Núñez, con su breve pero acicalada glosa sobre los intelectuales, cuyo comienzo es ya toda una apuesta por el derecho a la libérrima existencia del cavilar:  Ser “intelectuales”  solamente, es no ser nada. Lo dice para, ipso facto, rescatar la valía del acto de pensar y su cualidad de trabajo creador, tal como lo es cualquier otro, un asunto sobre el que por cierto -y en innúmeras ocasiones- ha insistido mucho Rafael Cadenas, quien siempre se ha referido a su obra creativa, como su trabajo. 

Ésta, de Russell es también una glosa combativa, breve y refinada donde las hubiere. Hay cierto tipo de manifestaciones de la brevedad concisa que se nos hace necesario traer a la palestra. El mundo corre a toda marcha, así sea a trastiendas o en nuestras propias catatumbas. La era de la digitalización poco permite el ejercicio de un discurso o, si se quiere, de un discurrir interior. De allí la valía de textos como los que refiero, sea de un inglés o de un hijo de Tierra de gracia. Anotaciones, fragmentos, disquisiciones, apotegmas, todos dirigidos a revelar la insania espiritual en que vivimos. Y es menester pasarlos de mano en mano. 

Acá pasamos este crisol de Russell, espero que halle lectores-escuchas, aquellos que dialogan hacia el ayer, hacia el hoy, hacia el mañana. Anticipemos acá unos cuantos fragm,entos de este legado:

En tanto que creamos solamente en el inmediato futuro, no es mucho lo que podemos hacer.
No podemos destruir el excesivo poder del Estado o de la propiedad privada.
No podemos, en estos momentos y entre nosotros, llevar una nueva vida a la educación.
Debemos reconocer que el mundo está gobernado con un espíritu erróneo y que un cambio de espíritu no puede venir de un día a otro.
Debemos poner nuestras esperanzas en el mañana, tiempo en que lo que se piensa hoy por unos pocos sea el pensamiento común de muchos.

De seguidas, un mínimo tributo a un caballero sobre el que pocos reparan su peso específico en torno a la esencia de todo acto creador: Orson Welles. No en balde su empeño en filmar obras sobre Joseph K. o El Quijote.  

Salud!

lacl

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¿Nos da miedo pensar? Bertrand Russell. Principios de Reconstrucción Social.

El ser humano teme al pensamiento más de lo que teme a cualquier otra cosa del mundo; más que la ruina, incluso más que la muerte.

El pensamiento es subversivo y revolucionario, destructivo y terrible. El pensamiento es despiadado con los privilegios, las instituciones establecidas y las costumbres cómodas; el pensamiento es anárquico y fuera de la ley, indiferente a la autoridad, descuidado con la sabiduría del pasado.

Pero si el pensamiento ha de ser posesión de muchos, no el privilegio de unos cuantos, tenemos que habérnoslas con el miedo. Es el miedo el que detiene al ser humano, miedo de que sus creencias entrañables no vayan a resultar ilusiones, miedo de que las instituciones con las que vive no vayan a resultar dañinas, miedo de que ellos mismos no vayan a resultar menos dignos de respeto de lo que habían supuesto.

¿Va a pensar libremente el trabajador sobre la propiedad? Entonces, ¿qué será de nosotros, los ricos? ¿Van a pensar libremente los muchachos y las muchachas jóvenes sobre el sexo? Entonces, ¿qué será de la moralidad? ¿Van a pensar libremente los soldados sobre la guerra? Entonces, ¿qué será de la disciplina militar?

¡Fuera el pensamiento!

¡Volvamos a los fantasmas del prejuicio, no vayan a estar la propiedad, la moral y la guerra en peligro!

Es mejor que los seres humanos sean estúpidos, amorfos y tiránicos, antes de que sus pensamientos sean libres. Puesto que si sus pensamientos fueran libres, seguramente no pensarían como nosotros. Y este desastre debe evitarse a toda costa.

Así arguyen los enemigos del pensamiento en las profundidades inconscientes de sus almas. Y así actúan en las iglesias, escuelas y universidades.

En la vida cotidiana de la mayoría de las personas el miedo desempeña un papel de mayor importancia que la esperanza; están preocupadas pensando más en lo que los otros les puedan quitar que en la alegría que pudiesen crear en sus propias vidas y en las vidas de los que están en contacto con ellas.

No es así como hay que vivir. Aquellos cuyas vidas son provechosas para ellos mismos, para sus amigos o para el mundo, están inspirados por una esperanza y sostenidos por la alegría; ven en su imaginación las cosas como pudieran ser y el modo de realizarlas en el mundo.

En sus relaciones particulares no se preocupan de encontrar el cariño o respeto de que son objeto; están ocupados en amar y respetar libremente, y la recompensa viene por sí, sin que ellos la busquen. En su trabajo no tienen la obsesión de los celos por sus rivales, sino que están preocupados con la cosa actual que tienen que hacer. No gastan en política, tiempo ni pasión defendiendo los privilegios injustos de su clase o nación; tienen por finalidad hacer el mundo en general más alegre, menos cruel, menos lleno de conflictos entre doctrinas rivales y más lleno de seres humanos que se hayan desarrollado libres de la opresión que empequeñece y frustra.

Muchos hombres y mujeres desearían servir a la Humanidad, pero están perplejos y su poder parece infinitesimal.  La desesperación se apodera de ellos; los que tienen las pasiones más fuertes sufren más por el sentido de su impotencia y están más propensos a la ruina espiritual por falta de esperanza.

En tanto que creamos solamente en el inmediato futuro, no es mucho lo que podemos hacer.

No podemos destruir el excesivo poder del Estado o de la propiedad privada.

No podemos, en estos momentos y entre nosotros, llevar una nueva vida a la educación.

Debemos reconocer que el mundo está gobernado con un espíritu erróneo y que un cambio de espíritu no puede venir de un día a otro.

Debemos poner nuestras esperanzas en el mañana, tiempo en que lo que se piensa hoy por unos pocos sea el pensamiento común de muchos.

Si tenemos valor y paciencia podemos pensar los pensamientos y sentir las esperanzas porque, más pronto o más tarde, serán inspirados los hombres, y la debilidad y el desaliento se convertirán en energía y ardor.

Por esta razón, lo primero que debemos hacer es ser claros en nuestras propias mentes en cuanto a la clase de vida que creemos buena y a la clase del cambio que deseamos en el mundo.


Bertrand Russell: Principios de Reconstrucción Social.


Orson Welles, tributo audio-visual 

Orson Welles, sabias y aleccionadoras palabras.




Una sarcástica ironía. 



El ciudadano Kane, fragmento.
(Los subtítulos en inglés pueden activarse en los comandos del video) 


© [Luis Alejandro Contreras Loynaz/LetrasContraLetras - contracorrientes]. Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©



Intelectuales, Enrique Bernardo Núñez / Otilio Galíndez, la poesía en el canto.




Un breve ensayar del admirado Enrique Bernardo Núñez, otra de nuestras desoídas voces. Nada raro en un país que, de manera proverbial, ha desconocido la memoria, su propia memoria. Un país que -por una parte- ha luchado denodadamente por encontrarse, como lo atestigua el paso por sus senderos, de hombres como EBN, buscadores de una verdad, si no absoluta, al menos sí, definidora de nuestra esencia tribal. Hombres en busca de una ética, luchando a brazo partido contra el primario culto por no cultivar nada de sus conterráneos. Su alusión a “la paz innoble” y el recuerdo de Juan de Mairena y su definición de la paz, me ha traído, ipso facto, aquella versión de la paz que nos glosara Henry Miller en su Coloso de Marusi:
“…La paz no es lo contrario de la guerra y de la muerte; es lo contrario de la vida. La pobreza de la lengua, es decir, la pobreza de nuestra imaginación o de nuestra vida interior ha creado una a ambivalencia absolutamente falsa. Hablo aquí, naturalmente, de la paz que sobrepasa todo entendimiento. No hay otra. La paz que conocemos la mayoría de nosotros no es más que el cese de las hostilidades, una tregua, un interregno, un momento de calma, una pausa, todo cosas negativas. La paz del corazón es positiva e invencible, no exige condiciones, no requiere salvaguardias. Es, simplemente…”
El último párrafo de su breve pero aquilatada glosa es toda una joya. Retrata cabalmente un mal sempiterno, que nos sigue como una fatalidad desde el fondo de los tiempos. No sin razón cierra su texto con una lacónica y cifrada frase: Signos en el tiempo.
Sin más, les invitamos a leer esta digresión de EBN.
Salud!

lacl

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Intelectuales, Enrique Bernardo Núñez

Ser “intelectuales”  solamente, es no ser nada. Es preciso ser soldados, exploradores, obreros. En la antigüedad y en el siglo XVI los poetas, los escritores, los oradores, sabían esto muy bien. Un hombre sedentario, encerrado en una biblioteca, es poco menos que un hombre inútil. Queda el pensamiento, un trabajo tan fecundo como cualquier otro. Se ha dicho del pensador que es un hombre de acción malogrado. Los músculos tensos, desnudo, la cabeza abrumada – tal como lo concibió Rodin-, revela una fuerza arrolladora. Un pensador bien distinto de ese otro pensador, enclenque y miope, con las manos en los bolsillos, de los pantalones caídos, perplejo e impotente, de cuello y corbata, como ese que pintó Tomás Eakins, modelo de intelectualismo.

En Venezuela es peligroso pensar. Lo mejor es no pensar o no expresar los propios pensamientos. Sumergirse en un silencio poblado de sueños o ser un fantasma, un fantasma en medio de otros fantasmas. Y ha llegado el momento en que esta función de entendimiento es más difícil, casi imposible. En Venezuela se pueden repetir palabras, dar gritos, hablar vagamente de nuestros grandes hombres. Cosas semejantes se pueden decir y se obtienen con ellas seguridad y fama. Pero pensar en el verdadero sentir de la palabra, nunca. Debemos, pues resignarnos a llevar una vida sin objeto. Triste sino.

En Notas y Recuerdos de Juan de Mairena, por Antonio Machado, hay un pensamiento que inquieta el nublado producido por su muerte. Alegra hallar allí ese pensamiento que inquieta casi siempre a los hombres en ciertas épocas: la paz innoble. Machado lo dice con otras palabras: “lo más terrible de la guerra es que desde ella se ve la paz ruin que no debemos disfrutar. Es cierto eso de que “la guerra es un mal menor; una tregua de la paz”, un mal menor junto al otro ignominioso.

Antes era un “fracasado” todo el que no tenía la suerte de tener una buena posición en el gobierno. Se insultaba así al caído. Era la consigna. Ahora es el “oportunismo”. Todo el que sienta en su carne algo distinto de la indiferencia, todo lo que se hace y no se hace en Venezuela, es “oportunista". Se odia la más leve sombra de reflexión, de análisis. El desprecio con que siempre se ha visto en Venezuela esa forma de trabajo, adquiere más importancia cuando se la encuentra expresada en la misma actividad periodística.

En otros países no hay libertad de pensar, pero existe un pensamiento traducido en mil expresiones vivas. En la mayor parte de nuestros dirigentes no existe nada que se parezca a un pensamiento y naturalmente consideran como enemigo al que ve lo que ellos no ven o no quieren ver. La reacción es tan brutal que se traduce luego en un rencor banal como todo lo que les enorgullece. ¿Cómo, pues, van a entender ninguna idea por humilde que sea, que implique un trabajo fecundo? ¿Cómo van a entender que nadie quiera irse al desierto como quien obedece un llamamiento? ¿Cómo van a entender que el desierto está aquí en la ciudad, en medio de ellos, y no en la más remota soledad? Todo esto tiene que recibir la única interpretación de que son capaces.

Signos en el tiempo.










domingo, 30 de agosto de 2020

Alfonso Reyes. Utopía (No hay tal lugar), lacl / Alfonso Reyes : Ifigenia cruel [Voz de Alfonso Reyes] / 1957 Maria Callas - Ifigenia in Tauride Opening Scene





Alfonso Reyes


¡Le admiro! Tuve la suerte de, imberbe, conseguirme con unos tomos firmados por Don Alfonso. Había quedado yo flechado de su prosa gracias a su “Aristarco o anatomía de la crítica”, que forma parte de “La experiencia literaria”, un libro que no pierde vigencia. Gracias extendidas a la profesora María Fernanda Palacios, por esa maravillosa bibliografía que ponía a la mano de unos imberbes iniciantes en las letras. Gracias a Reyes me di cuenta temprana de que lo que yo era realmente es un amateur, un amante, no un sesudo estudioso en el sentido tradicional del término, aunque admito que puedo ser tozudamente sesudo cuando es requerido. Pero todo lo que hago o emprendo lo hago por gusto, nunca por fuerza de voluntad. Y nunca me he desviado de ese sendero. Amo las letras y todo lo que casa con las palabras que, por remedar a una amiga, le ponen cauce a la emoción; sencillamente son la mar en la que navego o divago a placer.  En fin, me di cuenta de que los ejemplares rústicos eran los que podía comprar mi exiguo bolsillo de estudiante. En vista de los precios de los tomos en tapa dura, me puse a revisar los tomos de que la librería FCE disponía en edición rústica, la cual estuvo ubicada por un tiempo en la Torre Capriles de la Plaza Venezuela, en Caracas. Y, cuál no sería mi sorpresa, cuando en las últimas páginas de algunos de esos tomos me topara con la rutilante firma de Don Alfonso. Los compré con el sentimiento de que me estaba robando algo muy valioso y casi rezando porque en la caja no se dieran cuenta de que me llevaba unos ejemplares firmados. Tonto de mí…

Con los años y tras largo y paciente esfuerzo me hice con sus obras, una a una. Fui adquiriendo, creo que todos los tomos restantes, en la Librería del Fondo de Cultura Económica que estaba ubicada en la Avenida Solano de Caracas, cuyo fondo fue en años recientes arrasado, según entiendo, gracias a un edicto burocrático.  

Dejemos extracto de una maravilla, parte del ensayo que se apoya en la frase de Quevedo para traducir a nuestra lengua la noción de utopía: No hay tal lugar. En mis alforjas solía llevar de compañero de viajes un ejemplar de la Utopía de Tomas Moore. Y me quedé maravillado con esa propuesta de traducción que Quevedo le expusiera a Medinilla, el traductor: No hay tal lugar.

Es una amena expedición la que nos traza Reyes sobre un asunto tan esquivo, como lo son las maravillas imposibles, parientes de la ensoñación, como lo son -o, al menos, nos lucen- las Arcadias, Paraísos o Utopías.

Salud!
lacl
P. D. Agregamos la Ifigenia cruel, de Alfonso Reyes, en su voz; así como la Ifigenia en Táuride, de Gluck, interpretada por Marias Callas...
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NO HAY TAL LUGAR. ALFONSO REYES


I

Hay un instante y corresponde singularmente a las épocas de transición brusca en que el poeta se adelanta al jurista e imagina, a lo novelesco, una sociedad perfeccionada, mejor que la actual; una ciudad teórica, soñada, donde los conflictos del trato entre los hombres hallan plácida solución; una fórmula armoniosa en que el bienestar se asegura mediante el cambio completo de costumbres y leyes; un ensueño revolucionario, todo lo fantástico que se quiera, pero índice claro y auténtico de las aspiraciones generales o siquiera de las más refinadas: aquello en suma que, con estilo de historiador literario, llamamos Utopía o República Perfecta. “Utopía”, lugar que no está́ en ninguna parte. El poeta inglés William Morris llama a su novela utópica News from Nowhere, noticias de ninguna parte. Y Samuel Butler, invirtiendo la palabra nowhere, llama a su australiana utopía Erewhon. La utopía anda en las coplas populares:


En la tierra No-Sé-Dónde
veneran no sé qué Santo,
que rezado no sé qué
se gana no sé qué tanto.

Sólo hay, en efecto, una diferencia de celeridad entre el ánimo del grande humanista inglés Tomás Moro, cuando —en el reposo de su estudio, pero empujado por la inquietud más fecunda de la historia— escribe la Utopía de que todos han oído hablar, y el diputado, cualquiera, del 1789 que, a punta de improperios y arrebatos parlamentarios, entrecortado de sobresaltos, pletórico de filosofía jacobina, trata de redactar ese grande poema práctico, la Declaración de los Derechos del Hombre. Ambos, con sus ideales propios y según las luces de su tiempo, aspiran a la República Perfecta: como en todas las Constituciones políticas de los pueblos modernos.

Fácil es distinguir entre las utopías políticas propiamente tales —proyectos de posibles reformas— y las meras fantasías en que la imaginación se alivia de la realidad por un puro placer poético. Pero, en efecto, aun las Constituciones mismas son metas propuestas a la conducta de los ciudadanos. No siempre es fácil cumplirlas, por lo tanto. Y hasta ocurre pensar, en horas de asueto contemplativo, que si se las cumple al pie de la letra, ya no satisfacen su misión y hay que reformarlas, hay que ofrecer una meta un poco más alta. Tal vez en esto pensaba John Cotton —el adusto salvajón eclesiástico de la Nueva Inglaterra— cuando se atrevió́ a escribir: Una ley es tanto menos provechosa cuanto más huele a hombre.

De suerte que la misma estrella preside al legislador, al reformista, al revolucionario, al apóstol, al poeta. Cuando el sueño de una humanidad mejor se hace literario, cuando el estímulo práctico se descarga en invenciones teóricas, el legislador, el reformista, el revolucionario y el apóstol son, como el poeta mismo, autores de utopías. Y, al contrario, en el escritor de utopías se trasluce al gobernante en potencia: toda república perfecta requiere, como juez supremo, a su inventor. Utopías en marcha son los impulsos que determinan las transformaciones sociales; ilusiones políticas que cuajan al fin en nuevas instituciones; sueños preñados del éxito y del fracaso que llevan en sí todos los sueños, y hasta recorridos interiormente por ese despego de las contingencias que, en último análisis, se llama ironía. Quiere decir que nos inspiran igualmente lo que ha existido y lo que todavía no existe.

Alfonso Reyes. “No hay tal lugar”, Obras completas XI, Fondo de Cultura Económica, México.

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Alfonso Reyes : Ifigenia cruel 
[Voz de Alfonso Reyes]





1957 Maria Callas - Ifigenia in Tauride Opening Scene 








martes, 25 de agosto de 2020

GUARIDA DE LOS POETAS: Jorge Luis Borges: Dos poemas de Los Conjurados. / Jorge Luis Borges - Poemas recitados / BORGES ENTREVISTA EL OTRO EL MISMO / Borges y Soler Serrano

© lacl 

Dos textos de Los Conjurados, Jorge Luis Borges.

Los conjurados es un libro que atrapa. Al menos tal cosa me sucedió a mí, en cuanto cayera en mis manos, hace ya una buena vuelta de años. Un libro que, más allá de la poesía, traía una conjugación de la experiencia de vivir, sumada al amoroso tributo a la memoria que se persigna en el canto y culto de la palabra. Hay en él mucho de testimonio, ética y apunte. Que un escritor admirado, pero que siempre se ha desmarcado de la poesía como un buen cultor de la misma, cumpla con este bello compendio de tributo a la palabra, es como para alegrar al lector moroso. Por cierto que nunca he creído en una falsa modestia de su parte. Borges siempre la tuvo muy presente y nunca se quiso ubicar al lado de los grandes cultores del poema. Pero jamás dejó de ejercitarlo, de cantarlo, de memorarlo o de cifrarlo en la memoria, para luego esculpirlo, dictarlo, perfeccionarlo, si ello fuera posible. En ello se acercó al decir de Hesse, quien aseguraba que "hacer versos malos es algo que depara mucha más felicidad que leer los más bellos". Inferimos de ello que lo que quiso decir Hesse es que nada otorga mayor felicidad como cultivar los propios jardines del alma... Digno de anotarlo, dos cultores de la poesía que nos han dejado un hermoso legado en ese campo, pero sin jamás dejarse engañar por los fuegos fatuos de la vanidad. Sofrosine siempre en el timón de sus embarcaciones.

Lo cierto es que se bastan por sí solas este par de aquilatadas fugacidades que acá compartimos, la primera de ellas de tono ético y testimonial, no obstante la "ceniza" que le sigue, no deja de serlo también, aunque en un tono intimista. Dejamos estos y el resto de los contenidos para celebrar a Don Jorge Luis Borges con su palabra. No hay mayor homenaje que escucharle o leerle…

Salud!
lacl





JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.


Ceniza

Una pieza de hotel, igual a todas.
La hora sin metáfora, la siesta
que nos disgrega y pierde. La frescura
del agua elemental en la garganta.
La niebla tenuemente luminosa
que circunda a los ciegos, noche y día.
La dirección de quien acaso ha muerto.
La dispersión del sueño y de los sueños.
A nuestros pies un vago Rhin o Ródano.
Un malestar que ya se fue. Esas cosas
demasiado inconspicuas para el verso.

Jorge Luis Borges, Los Conjurados. 1985


Jorge Luis Borges - Poemas recitados








BORGES ENTREVISTA 
EL OTRO EL MISMO 
PROGRAMA 28

Nota bene: en vista de que todas las conversaciones entre Borges y Carrizo son bloqueadas para quien tan sólo quiere compartirlas, dejaré de insistir en publicarlas en mis entradas. Lamentablemente, pareciera que estos contenidos tienen más valor pecuniario que cultural para quienes los cuelgan en la red. 
Quien quiera disfrutar de esas conversaciones deberá buscarlas por su cuenta en la red. 
Salud, lacl 



Borges y Soler Serrano

Nota bene: para poder disfrutar de esta entrevista haga clic dentro del video, en el subrayado que reza: mirar en YouTube.
No tenemos ningún inconveniente en que un lector de esta página salga de aquí para escuchar a Don Jorge Luis Borges.



© [Luis Alejandro Contreras Loynaz/LetrasContraLetras - contracorrientes]. Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©

domingo, 23 de agosto de 2020

Del Destierro, un texto temprano. José Antonio Ramos Sucre. * / Bach - Richter, Matthäus-Passion. Partes I y II (Subtitulado)



Ramos Sucre comenzó a cantarle temprano a la Diosa Blanca. Dejemos acá esa muestra.  
Salud!
lacl


Del Destierro, José Antonio Ramos Sucre. *

Llevo en el espíritu la desolación del paisaje, la naturaleza está de duelo; comunicó la montaña su inamovilidad a la neblina que la envuelve; del aroma y del canto está huérfano el aire, árboles melancólicos, como soñolientos agonizan bajo un cielo plomizo, en una atmósfera asfixiante. En este lugar lleno de silencio, parece que sólo viviera mi corazón alentado por un recuerdo, por una sensación muerta.

Rememoro la mañana, cuando pasó a mi lado, encarnación de beldad tentadora que atormentara el sueño de un asceta: arrogante el paso, desdeñoso el gesto; desde las tinieblas de sus ojos de mirar perverso lanzaba sus flechas el amor oculto; en su faz, seda viva un lunar como diminuta estrella apagada; con cabeza rubia ponía una sonrisa de luz un sol de fiesta...

En éxtasis divino, queriendo eternizar aquel instante, la contemplé alejarse junto con mi tranquilidad por la avenida asombrosa de árboles, cuyas hojas susurraban con murmullos de voces muy quedas. Desde ese momento la pena es mi huésped, consagrado a ella vivo, me mata su ausencia; hizo en mi pecho su nido ese recuerdo que me atormenta como una garra que se ahonda.

Vivimos del dolor y del pasado, disipando tristezas, poniendo en fuga negros pensamientos, el recuerdo de aquella mujer hace palpitar mi corazón, único ser que parece vivir en este lugar de silencio la naturaleza, cansada de actividad y ansiosa muerte.


* En Ritmo e ideas. (Revista literaria). Cumaná, Año I, n° 1, 15 de diciembre de 1911.








Bach - Richter, Matthäus-Passion. 
Partes I y II   (Subtitulado)  

Magistral! 







sábado, 22 de agosto de 2020

DOS LUNAS, lacl / Vistas y registros de Selene (10 y 11 de Marzo, 2020) / Louis Armstrong - Moon River



Luna del 10 de Marzo, 2020

Introito. (22/08/2020)
Una extrañeza vivida en dos jornadas sucesivas, en Marzo pasado. Una ambigüedad dictada por los hados y sobre la que no tuve el control, vino como a proponerse por sí sola. 
El conato de poema escrito el 10 de marzo de 2020 me fue dictado como si estuviese contemplando la luna del 11 de marzo de 2020, es decir, fue escrito con 24 horas de anticipación, tal y como me lo dictaron los hados. 
Acá dejo el testimonio y, más abajo, el conato de la pluma para escribirle a la diosa blanca... 
Salud, lacl

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Me ha pasado una cosa extrañísima, el no menos extraño texto de ayer, hoy acaso encuentre justificación. Pero ello no habría sido posible sin el ojo-corazón de Yineska, quien esta noche me dijo: ¡Mira esa luna! 
Pues la luna de esta noche en el horizonte, ¡qué luna! Tiempo ha que no le contemplábamos un matiz así, tan encarnado, tan cambiante entre un intenso púrpura y un heteróclito naranja, semejando a una luna de sangre...

No podía dejar de captarlas a ambas. Las he pasado al ordenador y agrego aquí algunas estampas, claramente diferenciables de las estampas captadas en el apogeo del plenilunio, que acaeciera del 09 al 10/03/20, cuando Selene mostraba una faz de plata.

Todo ello por atestiguar la referida extrañeza y acaso por apuntalar ese texto que intitulara DOS LUNAS, y por dejar fe del espectáculo. La realidad, esa tenue realidad que nos trasciende es un espectáculo... Lo curioso de todo esto es que en el conato de poema escrito ayer (10/03/20), el Hoy con que se inicia pasa a ser mañana, y el más lejano ayer pasa a ser un sempiterno hoy...

Y coloco este posterior inciso como prólogo de lo acaecido y contemplado las noches del 10 y del 11 de marzo. 

lacl, 11 de Marzo, 2020

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Inciso.
Y, a continuación, el conato poético que me resultaba incomprensible la noche de su escritura. 
A pesar de ser todavía algo enigmático, encontró como justificación en la contemplación de Selene del día posterior a su escritura. 
Las fotos, más abajo... 
lacl, 22 de agosto, 2020.


DOS LUNAS

Hoy 
es el discurso del Lunar sangriento,
con él me fui de bruces por la cuesta.
En el cenit le estamparon,
como un trueno cargado de vísceras,
sobre el verso hambriento que
en el rizo de una melodía solitaria
ha intentado rescatarme del suplicio y la caída.
Eres la muerte de los sueños,
la zancadilla de los condenados,
el mate oscuro de la sombra.
Eres la anti sombra del silencio
y el denuesto de las armonías.
Cuelgas frío en vientos de artificio
como un corazón de hojalata
en los suburbios de la disipación.

No eres la que era y fue,
ni la que es siendo y será;
la que aún le habla al infante
y al iniciante en mirares secuestrados.
La de faz dorada como la mies,
insistiendo con sus brillos,
y corriendo veloz tras las enramadas
de aquellos misteriosos árboles,
enormes y negros como la noche,
en tanto que madre decía:
estamos en luna llena
y a la casa ella nos lleva,
brillando como un ombligo
de entusiasmado talante,
protectora de nuestro sendero,
lunar de la cara andante.

Sus destellos tenues, casi tímidos,
son la pureza que ningún caudal podrá igualar.


lacl, 10 de Marzo, 2020
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N0TA: Las imágenes de la luna escarlata, captadas el 11 de Marzo 2020, han sido agregadas al final de la colecta.


Luna del 10 de Marzo, 2020...










Luna del 11 de Marzo, 2020...

Video y fotos...













Louis Armstrong - Moon River



Moon river, wider than a mile
I'm crossing you in style some day
Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way

Two drifters, off to see the world
There's such a lot of world to see
We're after the same rainbow's end, waitin' 'round the bend
My huckleberry friend, moon river, and me.