Estas cartas, antes que su poesía incluso, cambiaron mi vida para siempre. Hay en ellas, lo siento así, un legado para el alma que anda buscando respiro. Por supuesto, la poesía de Rilke es grandiosa. Y basta que contemos con el solaz para leerle y caer en cuenta de ello. Es una palabra entregada, que no da cuartel ni pone puentes ni atajos para llegar a alguna parte, sea una costa o una morada, sin haber transitado el camino con todas sus escabrocidades. Pero en estas cartas también se devela ello como misión de la palabra. Quien habla (o escribe) toma en cuenta que se dirige a un joven que ha tenido el coraje de escribirle para pedirle algunos consejos. Y lo que resultó de ello fue un legado, repito, que todo ser debería leer alguna vez en su vida. Claro, si el mundo fuera otro, en el que el alma tuviera su puesto en la mesa y se le invitara al festejo de la vida cada día... Sin más, la primera de sus cartas a Frank Kappus.
Salud!
lacl
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París, a 17 de febrero de 1903
Muy distinguido señor:
Hace sólo pocos días que me alcanzó su carta, por cuya
grande y afectuosa confianza quiero darle las gracias. Sabré apenas hacer algo
más. No puedo entrar en minuciosas consideraciones sobre la índole de sus
versos, porque me es del todo ajena cualquier intención de crítica. Y es que,
para tomar contacto con una obra de arte, nada, en efecto, resulta menos
acertado que el lenguaje crítico, en el cual todo se reduce siempre a unos
equívocos más o menos felices.
Las cosas no son todas tan comprensibles ni tan fáciles de
expresar como generalmente se nos quisiera hacer creer. La mayor parte de los
acontecimientos son inexpresables; suceden dentro de un recinto que nunca holló
palabra alguna. Y más inexpresables que cualquier otra cosa son las obras de
arte: seres llenos de misterio, cuya vida, junto a la nuestra que pasa y muere,
perdura.
Dicho esto, sólo queda por añadir que sus versos no tienen
aún carácter propio, pero sí unos brotes quedos y recatados que despuntan ya,
iniciando algo personal. Donde más claramente lo percibo es en el último poema:
"Mi alma". Ahí hay algo propio que ansía manifestarse; anhelando
cobrar voz y forma y melodía. Y en los bellos versos "A Leopardi"
parece brotar cierta afinidad con ese hombre tan grande, tan solitario. Aun
así, sus poemas no son todavía nada original, nada independiente. No lo es
tampoco el último, ni el que dedica a Leopardi. La bondadosa carta que los
acompaña no deja de explicarme algunas deficiencias que percibí al leer sus
versos, sin que, con todo, pudiera señalarlas, dando a cada una el nombre que
lecorresponda.
Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a
mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas
literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas
redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien - ya que me permite darle
consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera,
y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar
ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo.
Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese
móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su
propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no
le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada
de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca
de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro
de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces,
conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora
de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio
de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si
fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. No escriba versos de
amor.
Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes:
son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para
poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte,
brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra
a los que cada día le ofrece su propia vida.
Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos
fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde
sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las
imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuantovive en el recuerdo.
Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él.
Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para lograr descubrir y atraerse
sus riquezas. Pues, para un espíritu creador, no hay pobreza. Ni hay tampoco
lugar alguno que le parezca pobre o le sea indiferente. Y aun cuando usted se
hallara en una cárcel, cuyas paredes no dejasen trascender hasta sus sentidos
ninguno de los ruidos del mundo, ¿no le quedaría todavía su infancia, esa
riqueza preciosa y regia, ese camarín que guarda los tesoros del recuerdo?
Vuelva su atención hacia ella. Intente hacer resurgir las inmersas sensaciones
de ese vasto pasado. Así verá cómo su personalidad se afirma, cómo se ensancha
su soledad convirtiéndose en penumbrosa morada, mientras discurre muy lejos el
estrépito de los demás. Y si de este volverse hacia dentro, si de este
sumergirse en su propio mundo, brotan luego unos versos, entonces ya no se le
ocurrirá preguntar a nadie si son buenos. Tampoco procurará que las revistas se
interesen por sus trabajos. Pues verá en ellos su más preciada y natural
riqueza: trozo y voz de su propia vida.
Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una
íntima necesidad. Precisamente en este su modo de engendrarse radica y estriba
el único criterio válido para su enjuiciamiento: no hay ningún otro. Por eso,
muy estimado señor, no he sabido darle otro consejo que éste: adentrarse en sí
mismo y explorar las profundidades de donde mana su vida. En su venero hallará
la respuesta cuando se pregunte si debe crear. Acéptela tal como suene. Sin
tratar de buscarle varias y sutiles interpretaciones. Acaso resulte cierto que
está llamado a ser poeta. Entonces cargue con este su destino; llévelo con su
peso y su grandeza, sin preguntar nunca por el premio que pueda venir de fuera.
Pues el hombre creador debe ser un mundo aparte, independiente, y hallarlo todo
dentro de sí y en la naturaleza, a la que va unido.
Pero tal vez, aun después de haberse sumergido en sí mismo
y en su soledad, tenga usted que renunciar a ser poeta. (Basta, como ya queda dicho,
sentir que se podría seguir viviendo sin escribir, para no permitirse el
intentarlo siquiera.) Mas, aun así, este recogimiento que yo le pido no habrá
sido inútil : en todo caso, su vida encontrará de ahí en adelante caminos
propios. Que éstos sean buenos, ricos, amplios, es lo que yo le deseo más de
cuanto puedan expresar mispalabras.
¿Qué más he de decirle? Me parece que ya todo queda
debidamente recalcado. Al fin y al cabo, yo sólo he querido aconsejarle que se
desenvuelva y se forme al impulso de su propio desarrollo. Al cual, por cierto,
no podría causarle perturbación más violenta que la que sufriría si usted se
empeñase en mirar hacia fuera, esperando que del exterior llegue la respuesta a
unas preguntas que sólo su más íntimo sentir, en la más callada de sus horas,
acierte quizás a contestar.
Fue para mí una gran alegría el hallar en su carta el
nombre del profesor Horacek. Sigo guardando a este amable sabio una profunda
veneración y una gratitud que perdurará por muchos años. Hágame el favor de
expresarle estos sentimientos míos. Es prueba de gran bondad el que aun se
acuerde de mí, y yo lo sé apreciar.
Le devuelvo los adjuntos versos,
que usted me confió tan amablemente. Una vez más le doy las gracias por la
magnitud y la cordialidad de su confianza. Mediante esta respuesta sincera y
concienzuda, he intentado hacerme digno de ella: al menos un poco más
digno de cuanto, como extraño, lo soy en realidad. Con todo afecto y simpatía,
Breve anotación sobre un preocupante artículo en torno a la robotización digitalizada y la idiotización, artículo que agregamos debajo, ya que nos parece importante su lectura y la toma de conciencia sobre este mal de la modernidad. La adicción a la tecnología digital significa un retroceso para la humanidad. Lo leímos en BBC NEWS.
Salud,
lacl
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Preocupa el estancamiento de la humanidad. No se trata
únicamente de neo-cretinismo. Eso es sólo una parte del problema, aunque muy
importante. Se trata también de una deformidad o, incluso, de un achicamiento
del mundo simbólico y sensible de la psique. Es como si se le fuera negando
agua y alimentos al alma, hasta que muere por desnutrición. Pensar es un
derecho y un gusto creativo del fuero interior. Al negarles ese derecho a los
infantes, se les está asesinando no sólo sus capacidades cognitivas, sino la
posibilidad de una vida espiritual plena y en armonía con el mundo sensible. La
humanidad luce cada vez más patentemente encaminada hacia la robotización.
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BBC NEWS Los nativos digitales son los primeros niños con
un coeficiente intelectual más bajo que sus padres.
Irene
Hernández Velasco
Especial
para BBC News Mundo
Fuente:
BBC NEWS
28 octubre 2020
"La fábrica de cretinos
digitales".
Así se titula el último libro del neurocientífico Michel
Desmurget (Lyon, 1965), director de investigación en el Instituto Nacional de
la Salud de Francia, en el que cuenta con datos duros y en forma contundente
cómo los dispositivos digitales están afectando gravemente, y para mal, al
desarrollo neuronal de niños y jóvenes.
"Simplemente no hay excusa para lo que les estamos
haciendo a nuestros hijos y cómo estamos poniendo en peligro su futuro y
desarrollo", advierte en entrevista con BBC Mundo el experto, que tiene a
sus espaldas una vasta obra científica y de divulgación y ha pasado por
reconocidos centros de investigación como el Massachusetts Institute of
Technology (MIT) o la Universidad de California.
Su libro se ha convertido en un gigantesco superventas en
Francia.
¿Los jóvenes de hoy son la
primera generación de la historia con un coeficiente intelectual (IQ) más bajo
que la anterior?
Sí. El coeficiente intelectual se mide con una prueba
estándar. Sin embargo no es una prueba "congelada", a menudo se
revisa.
Mis padres no pasaron la misma prueba que yo, por ejemplo,
pero se puede someter a un grupo de personas a una versión antigua de la
prueba.
Y haciendo eso, los investigadores han observado en muchas
partes del mundo que el coeficiente intelectual aumentaba de generación en
generación. A esto se le llamó el 'efecto Flynn', en referencia al psicólogo
estadounidense que describió este fenómeno.
Pero, recientemente, esta tendencia comenzó a invertirse en
varios países.
Es verdad que el coeficiente intelectual se ve fuertemente
afectado por factores como el sistema de salud, el sistema escolar, la nutrición....
Pero si tomamos países donde los factores socioeconómicos
se han mantenido bastante estables durante décadas, el 'efecto Flynn' ha
comenzado a reducirse.
En esos países los "nativos digitales" son los
primeros niños que tienen un coeficiente intelectual más bajo que sus padres.
Es una tendencia que se ha documentado en Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países
Bajos, Francia, etc.
¿Y qué está provocando esta
disminución del coeficiente intelectual?
Por desgracia, aún no es posible determinar el papel específico
de cada factor, incluida por ejemplo la contaminación (especialmente la
exposición temprana a pesticidas) o la exposición a las pantallas.
Lo que sabemos con seguridad es que incluso si el tiempo
que un niño pasa frente a una pantalla no es el único culpable, tiene un efecto
importante en el coeficiente intelectual.
Varios estudios han demostrado que cuando aumenta el uso de
la televisión o los videojuegos, el coeficiente intelectual y el desarrollo
cognitivo disminuyen.
Los principales fundamentos de nuestra inteligencia se ven
afectados: el lenguaje, la concentración, la memoria, la cultura (definida como
un corpus de conocimiento que nos ayuda a organizar y comprender el mundo).
En última instancia, estos impactos conducen a una caída significativa
en el rendimiento académico.
¿Y por qué el uso los
dispositivos digitales provoca todo eso?
Las causas también están claramente identificadas:
disminución en la calidad y cantidad de interacciones intrafamiliares, que son
fundamentales para el desarrollo del lenguaje y el desarrollo emocional;
disminución del tiempo dedicado a otras actividades más enriquecedoras (tareas,
música, arte, lectura, etc.); interrupción del sueño, que se acorta
cuantitativamente y se degrada cualitativamente; sobre estimulación de la
atención, lo que provoca trastornos de concentración, aprendizaje e
impulsividad; sub estimulación intelectual, que impide que el cerebro
despliegue todo su potencial; y un estilo de vida sedentario excesivo que,
además del desarrollo corporal, influye en la maduración cerebral.
¿Qué daños provocan
exactamente las pantallas al sistema neurológico?
El cerebro no es un órgano 'estable'. Sus características
'finales' dependen de la experiencia.
El mundo en el que vivimos, los desafíos a los que nos
enfrentamos, modifican tanto la estructura como su funcionamiento, y algunas
regiones del cerebro se especializan, algunas redes se crean y se fortalecen,
otras se pierden, unas se vuelven más gruesas y otras más delgadas.
Se ha observado que el tiempo que se pasa ante una pantalla
por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro
dentro de diversas redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y la atención.
Hay que enfatizar que no todas las actividades alimentan la
construcción del cerebro con la misma eficiencia.
¿Qué quiere decir?
Las actividades relacionadas con la escuela, el trabajo
intelectual, la lectura, la música, el arte, los deportes, etc. tienen un poder
estructurador y nutritivo del cerebro mucho mayor que las pantallas
recreativas.
Pero nada dura para siempre. El potencial de la plasticidad
cerebral es extremo durante la infancia y la adolescencia. Después, comienza a
desvanecerse. No desaparece, pero se vuelve mucho menos eficiente.
El cerebro se puede comparar con una plastilina. Al
principio, es húmedo y fácil de esculpir. Pero con el tiempo se vuelve más seco
y mucho más difícil de moldear.
El problema con las pantallas recreativas es que alteran el
desarrollo del cerebro de nuestros hijos y lo empobrecen.
¿Todas las pantallas son igual
de dañinas?
Nadie dice que la "revolución digital" sea mala y
deba ser detenida. Yo mismo paso buena parte de mi jornada laboral con
herramientas digitales. Y cuando mi hija ingresó en la escuela primaria,
comencé a enseñarle cómo usar algún software de oficina y a buscar información
en internet.
¿Debería enseñarse a los estudiantes las herramientas y
habilidades informáticas fundamentales? Claro. Asimismo, ¿puede la tecnología
digital ser una herramienta relevante en el arsenal pedagógico de los docentes?
Por supuesto, si es parte de un proyecto educativo estructurado y si el uso de
un software determinado promueve eficazmente la transmisión.
Sin embargo, cuando se pone una pantalla en manos de un
niño o de un adolescente, casi siempre prevalecen los usos recreativos más
empobrecedores.
Esto incluye, por orden de importancia: la televisión, que
sigue siendo la pantalla número uno en todas las edades (películas, series,
clips, etc.); luego los videojuegos (principalmente de acción y violentos), y
finalmente, en torno a la adolescencia, un frenesí de autoexposición inútil en
las redes sociales.
¿Cuánto tiempo suelen pasar
niños y jóvenes ante las pantallas?
En promedio, casi tres horas al día para los niños de 2
años, cerca de cinco horas para los de 8 años y más de siete horas para los
adolescentes.
Esto significa que antes de llegar a los 18 años, nuestros
hijos habrán pasado el equivalente a 30 años escolares frente a pantallas
recreativas o, si lo prefiere ¡16 años de trabajo a tiempo completo!
Es simplemente una locura y una irresponsabilidad.
¿Cuánto tiempo deberían
dedicar los niños a las pantallas recreativas?
Involucrar a los niños es importante.
Necesitan que se les diga que las pantallas recreativas
dañan el cerebro, perjudican el sueño, interfieren con la adquisición del
lenguaje, debilitan el rendimiento académico, perjudican la concentración,
aumentan el riesgo de obesidad, etc.
Algunos estudios han demostrado que es más fácil para niños
y adolescentes seguir las reglas sobre las pantallas cuando se les explican y
se discute con ellos su razón de ser.
A partir de ahí, la idea general es simple: a cualquier
edad, lo mínimo es lo mejor.
Más allá de esta regla general, se pueden proporcionar
pautas más específicas según la edad del niño. Antes de los 6 años, lo ideal es
no tener pantallas (lo que no significa que de vez en cuando no puedas ver unos
dibujos animados con tus hijos).
Cuanto antes estén expuestos, mayores serán los impactos
negativos y el riesgo de un consumo excesivo posterior.
A partir de los 6 años, si se adaptan los contenidos y se
conserva el sueño, se puede llegar hasta media hora al día, incluso una hora,
sin una influencia negativa apreciable.
Otras reglas relevantes: nada de pantallas por la mañana antes
de ir a la escuela, nada por la noche antes de irse a la cama o cuando estén
con otras personas. Y, ¡sobre todo!, nada de pantallas en el dormitorio.
Pero es difícil decir a nuestros hijos que las pantallas
son un problema cuando nosotros, como padres, estamos constantemente conectados
a nuestros teléfonos inteligentes o a consolas de juegos.
¿Por qué muchos padres no son
conscientes de los peligros de las pantallas?
Porque la información que se da a los padres es parcial y
sesgada. Los principales medios de comunicación están repletos de afirmaciones
infundadas, propaganda engañosa e información inexacta. La discrepancia entre
los contenidos de los medios y la realidad científica a menudo es inquietante,
por no decir exasperante.
No quiero decir que los medios sean deshonestos: separar el
trigo de la paja no es fácil, incluso para periodistas honestos y concienzudos.
Pero no es de extrañar. La industria digital genera miles
de millones de dólares en beneficios cada año. Y, obviamente, los niños y adolescentes
son un recurso muy lucrativo.
Y para las empresas que valen miles de millones de dólares,
es fácil encontrar científicos complacientes, lobistas dedicados y comerciantes
entusiastas de las dudas.
Permítame darle un ejemplo.
Recientemente un psicólogo, supuestamente experto en
videojuegos, explicó en varios medios que estos juegos tenían efectos
positivos, que no debían ser demonizados, que no jugar podría incluso ser un
hándicap para el futuro de un niño, que los juegos más violentos podrían tener
acciones terapéuticas y ser capaces de apagar la ira en los jugadores, etc.
El problema es que ninguno de los periodistas que
entrevistaron a este "experto" mencionó que trabajaba para la
industria de los videojuegos. Y este es solo un ejemplo entre los muchos que se
describen en mi libro.
Esto no es algo nuevo: sucedió en el pasado con el tabaco,
el calentamiento global, los pesticidas, el azúcar, etc.
Pero creo que hay espacio para la esperanza. Con el tiempo,
la realidad se vuelve cada vez más difícil de negar.
Hay estudios que afirman por
ejemplo que los videojuegos ayudan a obtener mejores resultados académicos…
Permítame decirlo con franqueza: eso es pura tontería.
Esa idea es una verdadera obra maestra de la propaganda. Se
basa principalmente en unos pocos estudios aislados con datos podridos, que se
publican en revistas secundarias y a que menudo se contradicen.
En una interesante investigación experimental, se
entregaron consolas de juegos a niños que iban bien en la escuela. Después de
cuatro meses, se descubrió que pasaban más tiempo jugando y menos tiempo
haciendo las tareas escolares. Sus calificaciones cayeron alrededor de un 5%
(¡lo cual es muchísimo en solo cuatro meses!).
En otro estudio, los niños tuvieron que aprender una lista
de palabras. Una hora después, a algunos se les permitió jugar un videojuego de
carreras de autos. Dos horas después se fueron a la cama.
A la mañana siguiente, los niños que no jugaron recordaron
alrededor del 80% de la lección frente al 50% de los jugadores.
Los autores observaron que jugar interfería con el sueño y
la memorización.
¿Cómo cree que serán los
miembros de esta generación digital cuando se conviertan en
adultos?
A menudo escucho que los nativos digitales saben "de
manera diferente". La idea es que aunque muestran déficits lingüísticos,
atencionales y de conocimiento, son muy buenos en "otras cosas".
La cuestión radica en la definición de esas "otras
cosas".
Varios estudios indican que, en contraste con las creencias
comunes, no son muy buenos con las computadoras.
Un informe de la Unión Europea incluso explica que su baja
competencia digital dificulta la adopción de tecnologías educativas en las
escuelas.
Otros estudios también indican que tampoco son muy
eficientes para procesar y comprender la gran cantidad de información
disponible en internet.
Entonces, ¿qué queda? Obviamente, son buenos para usar
aplicaciones digitales básicas, comprar productos en línea, descargar música y
películas, etc.
Para mí, estos niños se parecen a los descritos por Aldous
Huxley en su famosa novela distópica Brave New World ("Un
mundo feliz", en español): pasmados por el entretenimiento tonto, privados
de lenguaje, incapaces de reflexionar sobre el mundo, pero felices con su
suerte.
¿Algunos países están
comenzando a legislar contra el uso de pantallas?
Sí, especialmente en Asia.
Taiwán, por ejemplo, considera que el uso excesivo de
pantallas es una forma de abuso infantil y ha aprobado una ley que establece
fuertes multas para los padres que exponen a niños menores de 24 meses a cualquier
aplicación digital y que no limitan el tiempo de pantalla de los chicos entre 2
y 18 años.
En China, las autoridades han tomado medidas drásticas para
regular el consumo de videojuegos por parte de menores: los niños y
adolescentes ya no pueden jugar de noche (entre las 22 horas y las 8 horas) ni
exceder los 90 minutos de exposición diaria durante la semana (180 minutos los
fines de semana y las vacaciones escolares).
¿Cree que es bueno que haya
leyes que protejan a los niños de las pantallas?
No me gustan las prohibiciones y no quiero que nadie me
diga cómo tengo que criar a mi hija.
Sin embargo, está claro que las opciones educativas sólo
pueden ejercerse libremente cuando la información que se brinda a los padres es
sincera y exhaustiva.
Creo que una campaña justa de información sobre el impacto
de las pantallas en el desarrollo con pautas claras sería un buen comienzo: sin
pantallas para niños de hasta 6 años y luego, no más de 30-60 minutos al día.
Si esta orgía digital, como
usted la define, no se detiene, ¿qué podemos esperar?
Un aumento de las desigualdades sociales y una progresiva
división de nuestra sociedad entre una minoría de niños preservada de esta
"orgía digital" -los llamados Alphas de la novela de Huxley-, que
poseerán a través de la cultura y el lenguaje todas los herramientas necesarias
para pensar y reflexionar sobre el mundo, y una mayoría de niños con
herramientas cognitivas y culturales limitadas -los llamados Gammas de la
novela de Huxley-, incapaces de comprender el mundo y de actuar como ciudadanos
ilustrados.
Alpha asistirá a costosas escuelas privadas con maestros
humanos "verdaderos".
Los Gamma irán a escuelas públicas virtuales con apoyo
humano limitado, donde se les alimentará con un pseudolenguaje parecido al
"Newspeak" de Orwell y se les enseñarán las habilidades básicas de
los técnicos de nivel medio o bajo (las proyecciones económicas dicen que este
tipo de trabajos estarán sobrerrepresentados en la fuerza laboral del mañana).
Un mundo triste en el que, como decía el sociólogo Neil
Postman, se divertirán hasta la muerte. Un mundo en el que, a través del acceso
constante y debilitante al entretenimiento, aprenderán a amar su servidumbre.
Perdón por no ser más positivo.
Tal vez (y eso espero) estoy equivocado. Simplemente no hay
excusa para lo que les estamos haciendo a nuestros hijos y cómo estamos
poniendo en peligro su futuro y desarrollo.
Me eximo, por falta de tiempo y no de ganas, de colocar una
antesala a este par de maravillosos textos. El poema Fracaso, de Rafael Cadenas
y unos fragmentos del ensayo Conciencia de fracaso del no menos maestro Rafael
López-Pedraza, quien en un acto de humildad reconoce que ese poema le ayudó a
transitar sus propias regiones anfractuosas. Disponemos del ensayo en pdf, pero no he logrado agregar el enlace acá, pues no encuentro la forma de hacerlo desde el móvil. Lo sigo intentando. Es una joya al igual que el poema de Rafael Cadenas.
Salud, lacl
Post scriptum, 25/05/2021:
A pie de página he logrado agregar un vínculo al documento. No estoy seguro de si podrá ser visible o asequible para todo visitante. Se comparte con el fin de hacerle llegar a cualquier alma necesitada de luces que le hablen de una educación sentimental, antes que de las vacuas urgencias que impone nuestro moderno oscurantismo, plagado de flashes y enceguecimiento. (lacl)
Post Scriptum II. Lamentablemente el vínculo a pie de página que llevaba al ensayo de Rafael López-Pedraza conciencia de fracaso ha sido retirado de la red. Quizás en algún momento disponga yo te fuerzas y tiempo para transcribirlo; es importante leer ese ensayo en estos tiempos tan cargados de angustia y confusión. (lacl)
Fracaso, Rafael Cadenas
Cuanto he tomado por victoria es sólo humo.
Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente, difícil de entreleer es tu letra.
Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje que traías, más precioso que todos los
triunfos. Tu llameante rostro me ha perseguido y
yo no supe que era para salvarme. Por mi bien me has relegado a los
rincones, me negaste fáciles éxitos, me has quitado salidas. Era a mí a quien querías defender no
otorgándome brillo. De puro amor por mí has manejado el
vacío que tantas noches me ha hecho hablar afiebrado a una
ausente. Por protegerme cediste el paso a otros,
has hecho que una mujer prefiera a alguien más resuelto, me
desplazaste de oficios suicidas.
Tú siempre has venido al quite.
Sí, tu cuerpo, escupido, odioso, me ha recibido en mi más pura forma para entregarme a la nitidez
del desierto. Por locura te maldije, te he
maltratado, blasfemé contra ti.
Tú no existes. Has sido inventado por la delirante
soberbia. ¡Cuánto te debo! Me levantaste a un nuevo rango
limpiándome con una esponja áspera, lanzándome a mi verdadero campo
de batalla, cediéndome las armas que el triunfo
abandona. Me has conducido de la mano a la única
agua que me refleja. Por ti yo no conozco la angustia de
representar un papel, mantenerme a la fuerza en un escalón,
trepar con esfuerzos propios, reñir por jerarquías, inflarme hasta
reventar. Me has hecho humilde, silencioso y
rebelde. Yo no te canto por lo que eres, sino
por lo que no me has dejado ser. Por no darme otra vida. Por
haberme ceñido.
Me has brindado sólo desnudez.
Cierto que me enseñaste con dureza ¡y tú mismo traías el cauterio!, pero también me diste la alegría de no
temerte.
Gracias por quitarme espesor a cambio de una letra gruesa. Gracias a ti que me has privado de
hinchazones. Gracias por la riqueza a que me has
obligado. Gracias por construir con barro mi
morada. Gracias por apartarme. Gracias.
(tal como aparece en la edición de Pre-textos de 2007)
* De Falsas maniobras
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Rafael López-Pedraza, Conciencia de fracaso Fragmentos
“En el mundo de hoy, cuyas proposiciones y metas están
orientadas al éxito, al triunfalismo, escribir un ensayo titulado Conciencia de fracaso pone al que escribe a contrapelo y en oposición a las demandas
más inmediatas de lo colectivo, porque implica la reflexión del fruto de un
movimiento psíquico, que nos presiona desde adentro a que lo conozcamos, a que
lo hagamos consciente”.
Conciencia de fracaso
Vivimos en un mundo de opiniones que son
fuente de influencia en nuestro diario vivir y que cubren todos los aspectos
del vivir: opiniones que tienen gran peso en el hombre actual y que afectan
tanto su comer como su vida erótica, sin contar la política y su relación con
la sociedad en que vive, y que llegan a influenciar sus costumbres y hábitos
hasta el punto de alterar y destruir sus tradiciones familiares y religiosas
más íntimas. Opiniones superficiales concebidas desde ese pseudo logos que es el animus y que tragamos, por así
decir, y pasamos a nuestro sistema de vida a pesar de lo conscientes que
podamos ser. La cosa es que también ese aspecto ‘opinante’ del animus aparece muchas veces como
elemento posesivo. Así, vemos personalidades que están posesas, no por fuerzas
inconscientes o irracionales de procedencia arquetipal, sino por opiniones que
defienden a ultranza. No creo que sea difícil observar cómo estas opiniones se
avienen de maravilla a la sofocación histérica y que la sofocación no es
solamente algo que está entre los límites arquetipales a los que hicimos
referencia, sino que se sofoca de manera alarmante a través de opiniones.
Sabemos también que la exageración es
síntoma, por antonomasia, de la histeria. Sentimos que vivimos en tiempos de
gran histeria y que hay una exageración en el vivir; que, de buenas a primeras,
nuestro humano vivir se ha exagerado, en muy pocos años, en los últimos
cuarenta años, hasta proporciones mayores que las conocidas en tiempos
anteriores de la humanidad. La historia reciente del hombre ha aumentado la histeria
a proporciones a veces escalofriantes y, mucho más, si sabemos que la histeria
es algo que cubre un espectro de la naturaleza humana, que va desde lo que
arquetipalmente cualquier madre hace, sofocar a su hija, hasta una figura que
carga cómodamente con toda la maldad que se le pueda atribuir al género humano:
Adolfo Hitler.
Por algo el término histeria fue eliminado
de la terminología médica de la American
Psychiatric Association y sustituido por conversión. Esto nos dice que el
fenómeno histérico es solamente tomado en cuenta y tratado médicamente cuando
aparece como fenómeno de conversión. Pero, al mismo tiempo, se nos está
diciendo que la mayor parte de las infinitas manifestaciones histéricas que
pululan en el diario vivir salen fuera de la pantalla de la concepción
psiquiátrica que, por lo general, las minusvalora y desprecia. Así, se sumergen
en lo colectivo inconsciente de nuestro vivir y lo impregnan desde sus niveles
más cotidianos hasta aquellos, por así decir, aunque suene un tanto histérico,
de los que dependen los destinos de la humanidad. Es innegable que nuestro
vivir se hace cada día más y más histérico. Sólo basta poner atención a
cualquiera de los llamados ‘medios de comunicación’, ahora hipertrofiados como
está la televisión, para poder sentir y estudiar cómo esos elementos de los
complejos de la histeria son alimentados, de manera brutal, tanto por una
simple propaganda de jabón como por la confrontación de armas nucleares.
La conexión que hicimos antes entre
histeria y cuentos de hadas nos indica la superficialidad de la histeria.
También la sentimos cuando leemos las noticias más escalofriantes sobre las
grandes potencias, sus armamentos y posibles guerras nucleares. No tiene nada
de particular que esta cierta apatía, que demuestra el hombre actual ante
eventos tan importantes, venga acompañada de una gran dosis de histeria, que
atrapa tales eventos en la plataforma que Jung imaginó y no los deja pasar a
los complejos históricos y a los arquetipos y tampoco, por supuesto, a los instintos,
que son los que deberían reaccionar. Leemos un periódico y, al mismo nivel
superficial, histérico, encontramos la noticia sobre una celebridad, deportes,
un desastre nacional o la cantidad de misiles que tiene esta u otra potencia;
no hay mayor diferenciación en las valoraciones, como si todo se redujera a
proveer información histérica para alimentar nuestra histeria.
Esta superficialidad mágica de cuentos de
hadas de la histeria es cotidiana en psicoterapia. Aquí nos es dado apreciar,
con lente de aumento, cuán imposible es lograr que situaciones, problemas y
contenidos psíquicos evidentes sean aceptados con la realidad necesaria y
puedan tocar emocionalmente lo psíquico y que lo psíquico se sienta movido por
ello. Así, nuestra sensibilidad se escandaliza a veces cuando vemos que penas,
dolores, tragedias son barridos en un instante por la histeria. Cabe aquí una
línea de T. S. Eliot que nos dice “el ser humano no puede soportar demasiada
realidad” pero, para lo que nos interesa en nuestro trabajo, cabría también
decir que la personalidad histérica, el componente histérico de cada uno y las
histerias colectivas se las arreglan con superficialidad pasmosa para evadir
esa realidad básica que ya hemos referido y que permitiría aceptar la
conciencia de fracaso y el aprender psíquico que tal cosa conlleva.
………
Pero hay otro elemento importante todavía:
la histeria es capaz de apropiarse de cualquier instrumento para utilizarlo
como vehículo de su manifestación. Al parecer, uno de los instrumentos más a la
mano de la histeria es la culpa, algo que le viene como anillo al dedo. A
veces, podemos observar el espectáculo de la histeria haciendo uso de la culpa
con refinamiento y arte de encaje delicado y otras, en que nos abruma con su
descaro. Con esto, podemos acercarnos a vivenciar por qué la histeria es tan
importante en el tema que estoy tratando, porque si la histeria maneja la culpa
con una habilidad característica, estoy diciendo que la histeria tiene a su
disposición un spectrum infinito
de posibilidades para culpabilizar a cualquiera, a cualquier cosa, con tal de
no aceptar la conciencia de fracaso. La histeria, al culpabilizar, destruye la
imagen del acontecer psíquico.
Robert Capa dijo algo así como que "Si tu fotografía
no es lo suficientemente buena, no estás lo suficientemente cerca." *
Sin embargo, pensamos que Capa no se refería a cercanía
meramente física, espacial. Podía estar montado sobre el objetivo, como a
varios metros de por medio. Con cercanía se refería, nos parece, a una relación
de parentesco con el motivo que deseaba captar con el ojo...
* If your pictures aren't good enough,
you aren't close enough.
= = =
En otra ocasión dijo:
"...I hope to stay unemployed
as a war photographer till the end of my life..."
(Espero quedarme sin empleo como fotógrafo de guerra por el
resto de mi vida.)
Y esta perla...
"...Cuando las palabras se vuelvan demasiado claras,
me centraré en las fotografías. Cuando las imágenes se vuelvan inadecuadas, me
contentaré con el silencio..."
Robert Capa (Endre Friedmann)
*******
Robert Capa es el pseudónimo que crearon Gerda Taro (en realidad Gerda Pohorylle) y Endre Friedmann. Gerda murió muy joven, mientras cubría la guerra civil española, arrollada por un tanque, en 1937, antes de cumplir sus 27 años; ella y Endre se habían separado. De allí que no se sepa con certeza la autoría de todas las fotos atribuídas a la pareja "Capa" hasta esas fechas. Dejaremos en primer término una hermosa estampa en la que aparece Gerda y otra de Gerda y Endre. Endre gustaba más de la foto en movimiento, mientras que Gerda se apoyó más en la foto posada, en la composión. Endre continuaría usando el pseudónimo de Robert Capa hasta su muerte, igualmente ocurrida mientras cubría otro de los innumerables sucesos bélicos del siglo XX, la guerra de Indochina. era el año de 1954. Siempre nos quedará la duda de si la fotografía inicial, que muestra la casa agujereada de obuses en Madrid, fue tomada por Gerda (pues es una foto posada) o por Endre. En todo caso nos queda agradecerles a ambos su legado...
Salud!
lacl
Leon Trotsky, visto por Capa (Endre)
"Los diarios tenían la noticia de que
Trotsky hablaría en Copenhague. Mis jefes estaban muy interesados, pero al
mirar a su alrededor se dieron cuenta de que todos los fotógrafos ya estaban
asignados para cubrir acontecimientos en Alemania. Era el único en la oficina y
me dijeron '¡Ve!'.
Mi salida fue una comedia. Tenía un viejo
pasaporte y ninguna visa. Me compraron un boleto de tren de primera clase y
viajé al estilo de un ministro. Cuando vino el inspector a revisar mis
documentos le di hasta la tarjeta con el menú junto con otros papeles que
parecían de importancia. Estaba confundido. Le hablé más rápido que cualquier
otro pasajero de primera y finalmente asintió y siguió con su trabajo.
Nadie podía tomar fotografías porque
Trotsky no lo deseaba. Había fotógrafos de todo el mundo con sus grandes
cámaras -ninguno pudo ingresar. Yo tenía una pequeña Leica en mi bolsillo así
que nadie pensó que fuera un fotógrafo. Aproveché el ingreso de unos
trabajadores con unos tubos de metal para introducirme en el salón. Mi pequeña
Leica y yo fuimos por Trotsky".
Robert Capa (Endre Friedmann)
Pintando a Matisse...
DOCUMENTO
Robert Capa en Andalucía
Anda jaleo, Federico García Lorca - Rosario de Jaleos...